26 Aug
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28 DE AGOSTO DE 2022

(*) Luis Rodríguez Martínez - Abogado - Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco.

Creatividad no les falta a los compañeros. Es tal el pavor que generó el descontrol de las variables económicas que, mal que les pese, se tragan el sapo de catapultar a la consideración pública a un personaje cuyas ambiciones políticas no tienen límite.

El peronismo, que arremetía alegremente al precipicio, hizo una jugada cuyos resultados nadie puede predecir, la incorporación de Sergio Massa como ministro de economía con facultades cuasi plenipotenciarias.

No tiene nada que perder, su prestigio se erosionó en los últimos tiempos; es uno de los dirigentes políticos con más imagen negativa de los relevados por los sondeos de opinión. 

No sabemos si Sergio es Pep Guardiola o Patón Bauza; lo que sabemos a ciencia cierta es que el equipo que va dirigir no es Alemania, sino Zambia. 

El plantel está destruido, con la moral por el suelo, estupefacto por la inacción de la clase dirigente; como peludo de regalo, el peronismo le entrega los resortes del poder a Massa, cuyas ambiciones presidenciales proclamó a los cuatro vientos. 

UN LANCE AL TODO O NADA; no olvidar que el match se está perdiendo por goleada. Si la estratagema tiene éxito, quedará consagrado como presidenciable, obviamente, con la bendición de la franquicia "Frente de Todos". 

Con tal de retener el poder, el PJ hará caso omiso de las ideas liberales que profesa el candidato, su militancia en la UCD, la derecha menemista, etc. "The question" es conservar la vaca atada que significan gobernaciones, municipalidades, cuanta "caja" sea susceptible de manejar (o rapiñar). Si hay que pegar un viraje de laucha a la derecha, resignarse al imperativo, el momento histórico lo demanda. 

El camaleónico ministro de "Economía Producción Ganadería y Pesca" no puede ser tomado a la chacota por la oposición. 

El peronismo no es un partido político, tampoco un "movimiento"; correspondiera calificarlo como el vértice de un sistema de estado corporativo, similar al fascismo italiano, en el que se ha sustituido la figura del líder mesiánico (Perón) por su heredero, el partido justicialista.

Es difícil vislumbrar el éxito o fracaso de la gestión que Massa va a emprender; lo que sí puede ser anticipado es que va contar, como siempre ocurre con las administraciones peronistas, con la suma del poder público y una sociedad complaciente, que identifica a cualquier mequetrefe que vista la camiseta del partido como seguro de gobernabilidad y eficacia. 

La paciencia, aún frente al apocalipsis, la comprensión, el apoyo explícito o subrepticio, los brindará el ciudadano argentino, porque como dijo el general, "peronistas somos todos".

Esta historia es harto conocida; siempre (el justicialismo, digo) vendiendo slogans, prometiendo obras, proyectando, diseñando, elucubrando planes, verdaderos buzones que nuestra sociedad compra. ESTAMOS AHORA DEGLUTIENDO UNO. 

Los especialistas en economía describen un porvenir sombrío; no ven la salida sino con un cambio profundo de orientación, que no es otra cosa que recurrir a la ortodoxia in extremis, tan vilipendiada por el centro de estudiantes de la década del setenta que nos gobierna.¿No está cansado el pueblo argentino de tanta desidia, de tanta ideología, retórica hueca, de tanto desprecio por el sentido común?

Por más que la secta que se apoderó del gobierno nos diga lo contrario, no puede Argentina en esta circunstancia histórica abjurar del capitalismo y el estado de derecho.

Tampoco proponer un modelo de estado fundado en aislamiento internacional y asistencialismo desmedido -cuyos límites han quedado en evidencia- en el orden interno.

Para refutar las supuestas bondades del "régimen" peronista, hay estadísticas contundentes; hasta el advenimiento de Perón, el ingreso per cápita de los ciudadanos era el quinto del mundo.

Desde ese momento, siendo su partido el que más tiempo detentó el poder, veintiocho en los últimos treinta y tres años, Argentina, en el rubro de mención, se acerca ahora al puesto cien.

No existen conspiraciones anti argentinas, tampoco mala fortuna, no se ha violentado nuestra soberanía, expresión que se usa a la ligera sin precisar su significado. 

No, hemos llegado hasta aquí por exclusiva responsabilidad, por abrazar un modelo que nos dejó en la ruina, pero dispuso siempre de aceptación popular.

Los padecimientos que experimentamos no son secuelas de la globalización, de los poderes concentrados, de la masificación que produjo la tecnología. Más bien, de mezquindades, cinismo, complicidades, individuos que sacrifican el porvenir del país con tal de obtener beneficios partidarios. 

Los buzones se han distribuido a diestra y siniestra en una comunidad que cree en los líderes mesiánicos o en los recursos naturales inagotables que, por fortuna, tiene el país.

DE ESFUERZO, ABNEGACIÓN, PACIENCIA, NO SE HABLA; SÍ DE PLANES QUE GENERAN LA PATOLOGÍA SOCIAL DE DISCURRIR POR LA VIDA SIN TRABAJAR. 

¿Se puede tomar en serio a un partido político que tiene por arquetipo de estado a Venezuela? En una palabra, que tiene como paradigma una nación sumida en un profundo atraso económico, desquiciadas sus instituciones, gobernada por un dictador perverso.

Los economistas de la coalición FdT alegan que la emisión monetaria no genera inflación; la actual administración lo hizo por sumas exorbitantes y el resultado está a la vista, estamos al borde de un estallido hiperinflacionario. Pero los genios de la Teoría monetaria moderna se pasean por los canales de TV explicando lo contrario.

Mauricio Macri sacrificó su reelección por ejecutar una actualización del precio de las tarifas de servicios públicos para que compensen el costo de producción; el pueblo se indignó, la prensa difundió con saña el descontento popular, la Corte Suprema frenó el ajuste con una medida cautelar.

En estas últimas semanas, como condición de cualquier acuerdo con el FMI, el país debe eliminar los subsidios a la energía; se demostró que obstaculizar el ajuste fue diferir una medida imprescindible, que Macri estaba en lo cierto.

Nos impone también el kirchnerismo la doctrina, difundida por el Papa Francisco, que exalta la virtud de la pobreza y estigmatiza la riqueza; según sus palabras, ésta es "el estiércol del diablo" (otro buzón, éste con sesgo místico).

Lo lógico, natural, hubiese sido que la asamblea legislativa eligiese un radical para completar el mandato de De la Rúa. Curiosamente, eso no aconteció, la persona ungida para el cargo fue el justicialista Eduardo Duhalde, consumándose de esta manera una traición a la voluntad popular (nadie dijo nada, pues trataban al presidente De la Rúa de inoperante).

De la Rúa fue votado para desempeñar un mandato de cuatro años, pero la deficiente gestión, el desgaste de la convertibilidad, propiciaron una suerte de golpe institucional, producto del acuerdo de radicales liderados por Alfonsín y peronistas liderados por Eduardo Duhalde, previa modificación de la ley de acefalía, sancionada durante el gobierno de Bartolomé Mitre.

Al asumir Néstor Kirchner la presidencia, una de las primeras medidas que adoptó fue renovar los integrantes de la Corte Suprema de Justicia; algunos de los ministros fueron forzados a renunciar, otros a jubilarse.

Por procedimientos reñidos con la letra de la constitución nacional logró sus objetivos (ni la opinión pública ni la prensa especializada criticó el atentado a la ley suprema).

En el año 2005, se detonó un conflicto con Uruguay por haber autorizado la instalación, en las márgenes del río del mismo nombre que divide ambos países, de dos fábricas de producción de celulosa (llamadas pasteras), por el efecto contaminante que tendrían sobre el curso de agua y la localidad entrerriana de Gualeguaychú.

Una ola de nacionalismo rayano en la histeria -fundado en este caso en una razón ecológica- acaparó la atención de la nación; gente de diversas provincias  peregrinaba hacia Gualeguaychú para apoyar las manifestaciones de repudio contra Uruguay.

La reacción de Argentina fue legítima pero desproporcionada; se cerraron los puentes internacionales que unen ambas naciones y se fomentó cierta inquina contra el pueblo uruguayo. 

En cualquier contexto, el cierre de conexiones entre países, decretada en forma unilateral e inconsulta, se interpreta como una declaración de guerra.  

Está claro que fue una bravuconada contra un pequeño país que no tenía cómo defenderse; si las pasteras hubieren sido instaladas por Brasil o Chile, la respuesta argentina no hubiese sido de la misma envergadura.

Poco tiempo después de suscitado el conflicto, Argentina se olvidó del peligro ecológico, se desinteresó del tema; pura demagogia empleada por Néstor para ganar popularidad. 

La guerra gaucha emprendida contra el campo es otro buzón que tuvimos que ingerir, en este caso con fundamento clasista, estrictamente ideológico; no pueden consentir que los terratenientes tengan una plusvalía por el excelente precio que alcanzaron las comoditties. La solución inteligente, expropiar considerable parte de sus ganancias.

En estos momentos, no obstante la necesidad de dólares, pues el tesoro no tiene divisas, somos espectadores de un deja vú de la lucha contra la oligarquía campesina.

Entretanto, el pueblo continúa tragando buzones de todos los tamaños; la incógnita es saber si el match finalizará antes de tiempo o en los noventa minutos reglamentarios.

Por si las moscas, están esperando su turno en el costado del campo de juego, para dirigir a Zambia, Patricia Bullrich, Rodríguez Larreta, Morales, Javier Milei. Todos ellos precalentando al estilo brasileño (saltito, rodillas hacia derecha, apoyo, saltito, rodilla hacia izquierda). 

Ninguno es Menotti o Bielsa, pero todos con la ilusión de llevar al país africano a primera, categoría en la que hace no mucho tiempo compitió y jamás debió haber descendido.  


FALLO EJEMPLAR DE LA CORTE SUPREMA  

24 de noviembre de 2022

El último obsequio que legó al pueblo argentino el gobierno nacional y popular encarnado por la dupla Fernández/Fernández, es el ardid burdo, grosero, de dividir el bloque Frente de Todos en el Senado de la Nación para desplazar a la segunda minoría, Frente Pro, en la designación del representante para integrar el Consejo de la Magistratura. 

Como siempre, al justicialismo me refiero, apelando a la estafa, al fraude,  a la imposición de objetivos políticos por procedimientos reñidos con el estado de derecho, aunque ello signifique violación de la constitución y suscite  un conflicto de poderes con el poder judicial. Resulta que el Senado, presidido por CFK, debía designar, en cumplimiento del fallo “Colegio de Abogados de la Ciudad” dictado por la Corte Suprema de justicia de la Nación, un representante para integrar el Consejo de la Magistratura, que debía ser designado por el bloque que constituye segunda minoría. 

Aclárase que la ley 24.937, orgánica del Consejo de la Magistratura, que el fallo de la Corte indicó aplicar, otorga al senado de la nación la prerrogativa de designar cuatro representantes para integrar el Consejo de la Magistratura, de los cuales: 

A.- Dos corresponden al bloque mayoritario Frente de Todos, habiendo sido designados los senadores María Inés Pilatti Vergara y Mariano Recalde, ambos en ejercicio; 

B.- Uno por la primera minoría, Unión Cívica Radical, Silvia del Rosario Giacoppo, también en ejercicio, y 

C.- Uno por la segunda minoría, Frente Pro, que propuso al senador Luis Juez como titular y Humberto Luis Schiavoni como suplente. 

Por la cantidad de senadores que tiene el Frente Pro, legítimamente le correspondía designar un delegado en cumplimiento del fallo de la corte aludido anteriormente, como segunda minoría. 

¿Qué hizo la presidente de la Cámara, Cristina Fernández de Kirchner? Tuvo la genial idea de dividir el bloque del Frente de Todos en dos, denominados respectivamente, “Frente nacional y popular” y “Unidad ciudadana”. 

Con esta estafa al principio de pluralidad e integración democrática que consagra la ley que regula la composición del Consejo de la Magistratura, la presidente del Senado designó como representante al senador Claudio Martín Doñate y su suplente, senador Claudio Snopek. 

La estratagema es tan grotesca que no merece análisis serio, concienzudo. Es increíble que dignatarios de tal jerarquía se presten a semejante traición a las reglas de juego de la dinámica política e institucional. 

Luego que el senado eligiese a Doñate como representante, el senador propuesto por la minoría, Luis Juez y su suplente, Humberto Luis Schiavoni (presidente del Bloque Pro en senadores), dedujeron una acción de amparo solicitando se anule el decreto parlamentario N° 33/22, instrumento legal interno mediante el cual la presidencia del senado produjo la designación. 

En primera instancia la causa fue resuelta por la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, que rechazó la acción por dos razones: 

A.- El amparo constituye un proceso excepcional, utilizable en delicadas y extremas situaciones en las que, por carencia de otras vías aptas, peligra la salvaguarda de derechos fundamentales amenazados con arbitrariedad o ilegalidad manifiestas, no siendo el caso que se trae a juzgamiento, pues el remedio procesal del amparo no puede sustituir el procedimiento de ejecución de la sentencia dictada por la Corte Suprema en la causa “Colegio de Abogados de la Ciudad” radicada ante otro tribunal; 

B.- La cuestión a decidir se vincula al funcionamiento político interno del Poder Legislativo y, por ello, no resulta justiciable por imperio del art. 66 Constitución Nacional que reza lo siguiente: “Cada Cámara hará su reglamento y podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlos por inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación, y hasta excluirle de su seno; pero bastará la mayoría de uno sobre la mitad de los presentes para decidir en las renuncias que voluntariamente hicieren de sus cargos”

La división e independencia de poderes trae como corolario el principio de que las decisiones de cada poder, CUANDO EJERCE FACULTADES PRIVATIVAS, no son susceptibles de control jurisdiccional, en una palabra, no son justiciables. 

Aducen quienes promovieron el amparo que la maniobra dolosa, signada por la mala fe, de la presidencia del senado, conduce al absurdo de posibilitar que el Frente de Todos “con un interbloque oficialista de un total de 35 senadores (menos del 50% de la Cámara) se quede con tres de los cuatro consejeros que corresponden al Senado de la Nación (es decir, el 75% de los senadores consejeros)”. 

Es de toda evidencia que no se respeta la proporcionalidad de la representación política. A pesar que el bloque Pro solicitó por escrito a la presidencia de la Cámara la designación de su representante, Luis Juez, ésta dejó vencer el plazo de ciento veinte días que le concedía el fallo y, conociendo las reglas impartidas por la Corte Suprema, de mala fe partió el bloque para adueñarse de la representación que al Frente Pro correspondía como segunda minoría. 

Luego del dictado de la sentencia de la Cámara Contencioso Administrativa que denegó el amparo, Luis Juez y Humberto Schiavoni interpusieron recurso extraordinario que fue concedido. Radicada la causa en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dictó sentencia, que aquí comento, revocando la del tribunal inferior en grado y haciendo lugar al recurso extraordinario con valiosos fundamentos que en parte se transcriben en este escrito. 

Respecto del argumento esgrimido por la Cámara Contencioso Administrativa en el sentido que lo peticionado en el amparo es una cuestión no justiciable, dijo la Corte:  No está en discusión el ejercicio de la función legislativa. Tampoco se trata de revisar judicialmente la forma en que el Senado organiza su funcionamiento interno. 

Excepto aquellas cuestiones que la Constitución reservó exclusivamente a la discrecionalidad política de otros poderes del Estado, no está exenta del control de los magistrados de la República la lesión de derechos individuales proveniente de una violación de las normas constitucionales y reglamentarias que regulan los procesos a través de los cuales se ponen en ejercicio facultades, incluso privativas, de otros poderes. 

En virtud que se trata de revisar el cumplimiento de un aspecto no discrecional del proceso por el cual el Poder Legislativo participa en la conformación de un órgano constitucional del Poder Judicial como lo es el Consejo de la Magistratura (artículo 114 de la Constitución Nacional), LA CUESTIÓN RESULTA JUSTICIABLE y debe ser sometida a un severo escrutinio por parte de este Tribunal. 

El pronunciamiento pone énfasis en que, como tribunal supremo, la Corte debe cumplir con su deber constitucional de ejercer una revisión judicial acorde a la trascendencia institucional de la cuestión involucrada, en la cual se encuentra en juego el correcto funcionamiento de las instituciones de la República. Si renunciara a dicho deber, significaría UBICAR A OTRO PODER DEL ESTADO POR ENCIMA DE LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES. 

La deferencia del Poder Judicial al ejercicio que hace otro poder del Estado de sus potestades propias nunca significó una patente de corso para burlar el debido proceso parlamentario. 

En la sentencia “Colegio de Abogados” del 16 de diciembre se fijó la notificación como el momento decisivo a partir del cual se debían llevar a cabo “las acciones necesarias a fin de cumplir con el sistema de integración del cuerpo” según la ley 24.937. 

Haber prescindido de ella permitió que, una vez conocido el pronunciamiento de la Corte, una de las cámaras del Congreso reformulara los bloques existentes y, de este modo, alterara la finalidad de pluralidad representativa contemplada en la ley restablecida. 

EN ESE MOMENTO LA SEGUNDA MINORÍA ESTABA CONSTITUIDA POR EL BLOQUE FRENTE PRO DE NUEVE INTEGRANTES. 

El ardid perpetrado por la Presidencia de la Cámara,  no es respetuoso de las exigencias constitucionales y legales aplicables sino manipulativo y desnaturaliza el fin constitucional de representación pluralista procurado por el constituyente y el legislador, por lo que no debe admitirse su validez. 

Se encargó la Corte de puntualizar que toda artimaña u artificio empleado para conseguir un rédito político, merece reproche de múltiples normas del ordenamiento jurídico nacional y no es compatible con el principio de buena fe que lo preside.   

En efecto, la manipulación de los bloques para desplazar la segunda minoría violenta el señalado criterio de buena fe,  evidencia una maniobra que tiene por consecuencia frustrar la pluralidad representativa garantizada por la Corte Suprema en el caso “Colegio de Abogados de la Ciudad”. 

Afirma la Corte que no puede dictar sus sentencias a espaldas de esa maniobra. 

Respecto del primer argumento por el cual la Cámara Contencioso Administrativa rechazó el amparo –no se dan los requisitos de procedencia de dicha acción, por cuanto lo cuestionado no es técnicamente una sentencia y puede ser atendido por las vías ordinarias-  según el criterio de la Corte resulta equiparable a tal, porque lo cierto es que los jueces también se han expedido sobre cuestiones, como lo es la no justiciabilidad del planteo principal, cuya resolución conduce a la imposibilidad de volver a plantear el caso a la justicia y, con ello, a la pérdida del derecho material discutido. 

La finalidad de estas líneas es esclarecer, a quienes los temas jurídico constitucionales les resultan extraños e inasequibles, cuestiones de notable gravedad institucional que se suscitan en la cima de nuestra arquitectura de poder. 

Estimo, el fallo del Alto Tribunal que comento tiene trascendencia como para convertirse en un leading case, porque determina el alcance del control judicial sobre actos del poder legislativo, en este caso, concretamente del senado, y destierra maniobras dolosas en la designación de representantes de un órgano fundamental de la democracia como es el Consejo de la Magistratura. 

En función de tales fundamentos, la parte resolutiva de la sentencia dispone  declarar la nulidad del decreto parlamentario DPP N° 33/22 que designó como representante de la segunda minoría para integrar el Consejo de la Magistratura, como miembro titular, al Senador Claudio Martín Doñate y, como suplente, al Senador Guillermo Snopek. 

Establece que la partición del Bloque “Frente de Todos” resulta inoponible a los fines de la conformación del Consejo de la Magistratura. 

Indudablemente, el pronunciamiento de la Corte está imbuido de un espíritu moralizador, pone límites a las maquinaciones protagonizadas por los partidos políticos en la dinámica parlamentaria, sobre todo, cuando esas conductas influyen en el funcionamiento y conformación de otro poder.  

UN CLÁSICO DE LOS MUNDIALES 

12 de diciembre de 2022

Se ha transformado en un clásico de los tiempos en que se disputa un campeonato mundial de fútbol que diarios, youtubers, periodistas, traigan a colación el “asombroso” fenómeno, singularmente argentino, de no poseer en sus planteles futbolistas negros.   

No haría mención a esta cuestión si no fuere porque su ponderación se pone a la consideración pública a propósito de la justa deportiva más popular del planeta y, como argentino, estos comentarios me resultan particularmente ofensivos y alejados de la realidad. Como era de esperar, Qatar 2022 no es la excepción, pues el Washington Post publicó (8 de diciembre) un artículo titulado “Por qué Argentina no tiene jugadores negros en la copa del mundo”, que lleva la firma de Erika Denise Edwards, profesora de la Universidad de Texas y experta en identidades raciales. 

En ese escrito Edwards afirma que la polémica se suscitó a propósito del mundial 2014 de Brasil porque en la final (Alemania vs. Argentina) los alemanes tenían varios jugadores de raza negra mientras que Argentina no exhibió ninguno en su formación. 

Se infiere en forma subliminal del epígrafe, que este fenómeno extravagante (para la mente anglosajona), lleva consigo el mensaje (falso por cierto) de  que los argentinos son racistas, que a lo largo de su historia como país soberano Argentina ha tenido una política de segregación racial y sus autoridades no titubearon  en exterminar la población negra. 

Su pensamiento está orientado a comprobar que Argentina fue exitosa en su empresa de forjar el mito de ser una “nación blanca”, teoría ratificada, en cierta manera, por los datos del censo 2010 en que fueron identificadas  149.493 personas de raza negra, lo que equivale al 1 por ciento de la población del país. 

Para Edwards, “la idea de Argentina como una nación blanca no solo es inexacta, sino que habla claramente de una historia más larga de borrado negro en el corazón de la autodefinición del país”. 

Partiendo de este preconcepto tendencioso, en plan de intentar dilucidar el motivo de semejante ficción, esgrime diversas causas en homenaje a las cuales fueron sepultados los vestigios de raza negra en Argentina. 

En una palabra, los argentinos han generado mitos para justificar la desaparición de los africanos, pretextos con los cuáles se intenta encubrir una historia lenta pero persistente de exterminio racial. 

Uno de ellos, la muerte de negros en las guerras de independencia y civiles, pues según Edwards, la mayoría no murieron en combate sino que desertaron o regresaron a sus hogares. 

Hubiera que exigir más datos para aceptar una afirmación ligera, sin evidencias históricas, de que la mayoría de los negros alistados en tropas de las guerras de independencia y civiles argentinas desertaron o emprendieron el camino a casa. 

En realidad, como los gauchos y demás argentinos que se sumaban a la milicia, los africanos sufrieron numerosas bajas, de modo que el mito al que alude la articulista sólo existe en su forzada teoría. 

Otra ficción elucubrada por los argentinos es  que la epidemia de fiebre amarilla (acaecida durante la presidencia de Sarmiento) produjo la muerte de muchos negros en Buenos Aires por las deplorables condiciones en que vivían. Muchos de ellos fueron trasladados a provincias, donde murieron por una atención médica deficiente. 

Refuta esta afirmación Edwards aduciendo que la peste afectó por igual a toda la población, como es lógico, salvo que se piense que el mosquito que la produce es selectivo y se ensañaba con la gente de color. 

Me parece que Edwards está haciendo una interpretación parcial de esta cuestión que desarrolla el prejuicio que la animó a escribir el artículo del Washington Post. 

Ningún historiador argentino afirma que la incidencia de la pandemia fue más perversa respecto de los negros, por el contrario, señalan que murieron sólo en Buenos Aires cinco mil italianos y cuatro mil españoles. Obviamente, hubo bajas igualmente en la población de color. 

El hijo del Presidente Mitre perdió la vida asistiendo a enfermos, lo que fue particularmente destacado por los periódicos de ese entonces.   

Otro mito es la leyenda del progresivo “blanqueo” de los negros producto de los casamientos de mujeres africanas con europeos, interpretado este fenómeno por Edwards en el sentido que eran “víctimas de un régimen opresivo que dictaba todos los aspectos de sus vidas” y “tomaron esas decisiones para obtener los beneficios de la blancura”. 

La construcción de la “Argentina Blanca” fue producto de pensadores como Juan Bautista Alberdi, quien promovió la llegada de inmigrantes europeos para poblar el país y sus ideas fueron incorporadas a la constitución nacional. 

Tampoco puede soslayarse al Presidente Sarmiento, otro de los responsables de la edificación de un país poblado preferentemente por inmigrantes europeos, quien habría contribuido intelectualmente a la desaparición de los afroargentinos porque identificaba inmigración europea con modernidad. 

La expresión “morocho” es un ejemplo, pues con ella se alude a aquéllos que no son blancos europeos. En el plantel que actualmente compite en el mundial hay algunos jugadores que pueden calificarse de tales (morochos) lo que da por tierra con aquello del país blanco. 

Pone como ejemplo a Diego Maradona, el máximo exponente deportivo de Argentina, un símbolo de la argentinidad a nivel internacional era una persona no blanca. 

Hubiera que preguntarle a la profesora, qué argentino dijo que la población nativa es blanca en forma homogénea, quién desconoce la incidencia mestiza e india en cierto porcentaje de la población. 

Con el mismo criterio, hubiera que considerar a EEUU como una nación NO BLANCA pues sus principales figuras deportivas en básquet, atletismo, fútbol americano son negras. Ni hablar de su música, que tuvo como artista más popular a Michael Jackson, que nada tenía de blanco, siendo el Jazz, patrimonio de los negros, la música de identidad americana. 

La idea que desarrolla la autora del artículo del W.P. es que Argentina tuvo el propósito deliberado de esconder todo aquello que tenga que ver con la raza africana y sus manifestaciones. 

La investigadora tejana elabora su tesis partiendo de una evidencia que le resulta extraña e incomprensible: que un país latinoamericano tenga una proporción significativa de blancos descendientes de europeos, lo que se refleja en las formaciones de sus equipos de fútbol, como el que actualmente está compitiendo en Qatar. 

Cuando se juega una copa del mundo aparecen artículos como el de W.P., videos de youtubers, debates en las redes sociales, basados en los criterios de esta columnista que hacen conocer al mundo la historia (ficticia, por lo menos, sin evidencias) de una supuesta política de exterminio racial que se produjo en Argentina. 

TODAS Y CADA UNA DE LAS RAZONES EXPUESTAS PUEDEN SER REFUTADAS CONOCIENDO ALGO DE HISTORIA ARGENTINA. 

El virreinato del Río de la Plata fue el más pobre y menos importante de los que tuvo España en América; por tal motivo, la cantidad de negros que fueron introducidos como esclavos fueron en número inferiores a los de Méjico y Perú. 

Eso, como primer dato; para hacer una comparación, en el mismo período de sesenta años en que ingresaron al imperio del Brasil tres millones de africanos, en el Río de la Plata sólo sesenta mil. 

Entonces, para rebatir las acusaciones de racismo, es necesario señalar este dato demográfico: en el virreinato del Rio de la Plata los negros introducidos como esclavos fueron significativamente menos que en los virreinatos de Méjico y Perú, más ricos y prósperos.

 Nada dice Edwards respecto del carácter de país de inmigración que tiene Argentina; basta recordar que en varias décadas del siglo XIX en Buenos Aires los extranjeros superaban en número a los nativos. Siempre la población de origen africano fue minoritaria respecto de argentinos nativos e inmigrantes europeos. 

Sobre un sustrato de población constituido primordialmente por inmigrantes italianos y españoles, cinco millones entre 1880 y 1940, el perfil étnico del argentino lleva esa impronta, sin desconocer los provenientes de otras latitudes y la población nativa, fundamentalmente mestizos o amerindios. 

Omite Edwards un dato histórico esencial: fue Argentina el primer, o uno de los primeros países de América en que la esclavitud fue abolida. En efecto, la Asamblea del año 1813  decretó la “libertad de vientres” en cuya virtud los hijos de esclavos que nacieran en lo sucesivo en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata lo hacían libres. 

No se suprimió lisa y llanamente la esclavitud porque las autoridades temían una invasión de esclavos provenientes de países limítrofes, sobre todo, Brasil.  

Que la acusación de racismo provenga de norteamericanos es una paradoja: los campeones de la política de apartheid, del racismo más cruel e inhumano, acusando a argentinos de racistas. 

El tema de la población africana en la Argentina difiere sustancialmente del de EEUU. Cuando en 1853 se sanciona la constitución nacional, que toma como modelo la norteamericana, se ratifica la abolición de la esclavitud ya establecida por la Asamblea del año XIII y se dispone la igualdad de derechos civiles para ciudadanos y extranjeros. 

Estados Unidos tuvo que librar una cruenta guerra civil para abolir la esclavitud (1861 a 1865), cuestión que Argentina resolvió pacíficamente. A pesar de ese avance, la discriminación contra africanos, nativos americanos y otras etnias, continúa hasta el presente.

 Lo que resulta incomprensible es que, con una constitución como la de EEUU que consagraba derechos civiles para todos los habitantes, entre ellos libertad, igualdad, se sancionaron en la mayoría de los estados leyes discriminatorias que restringían el voto a los negros y demás minorías e imponían en las relaciones cotidianas una segregación abominable. 

Por ejemplo, hasta la década del sesenta del siglo veinte en algunos estados estaban prohibidos los matrimonios mixtos. Es innegable que esto constituye racismo extremo y criminal. 

Indudablemente, la libertad e igualdad declamadas por la constitución norteamericana no comprendía a negros ni nativos americanos, caso contrario, es imposible admitir que la mayor parte de la Unión se haya regido por leyes de apartheid inhumanas que no reconocen parangón desde la creación del estado moderno. 

Cuando los norteamericanos dicen que los argentinos somos racistas, se refieren a la población negra, sin saber que en nuestro país no hay negros, por qué no afirmarlo con todas las letras. Los únicos negros son pequeños contingentes que inmigraron recientemente a nuestro país. 

Que hay incidentes dispersos de discriminación por razones sociales, culturales, religiosas, inclusive étnicas (por ejemplo, respecto de los indios, que no están plenamente integrados a la sociedad) puede ser exacto, como en todas las sociedades del mundo, pero que se afirme que el “argentino” es racista y el estado en forma sistemática emplea políticas de ese corte, es lo más alejado de la realidad.

¿MERECEMOS A MESSI? 

18 de enero de 2023

Desde la perspectiva que recrea el paso del tiempo (tres semanas) desde que Argentina conquistó su tercera estrella mundialista, me gustaría ensayar ciertas reflexiones, subjetivas por cierto, respecto de la historia de amor y odio entre Messi y la afición argentina. 

Difícil entenderlo, mucho menos aceptarlo, un futbolista prodigioso considerado por muchos como el mejor que jamás pisó un campo de fútbol, fue menospreciado, humillado, maltratado, por el periodismo deportivo y también, por qué no reconocerlo, por la multitud de torcedores argentinos. 

Esto revela la existencia de una idiosincrasia lindante con la patología. Nada racional, fundado en el sentido común, puede seguirse del pueblo argento, proclive al exitismo ciego, irreflexivo, en fin, una conducta que a los extranjeros les cuesta comprender. 

Me producen náuseas los comentaristas deportivos de los principales canales de TV  subiéndose a la carroza de la victoria, ensalzando a Messi. 

Parece lejano el momento en que, luego de la final perdida con Alemania en Brasil 2014, aducían que era extranjero, no cantaba el himno, no se esforzaba como en el Barsa, que nunca sería como Diego (menos mal), era el problema por el cual no había “equipo”, algunos llegaron a pedirle que renuncie a la selección (Fernando Niembro). 

Esta canallada, que si algo denota, es la vileza de una sociedad que no asume su fracaso, resentida, que canalizó sus frustraciones ensañándose con el mejor deportista argentino de las últimas décadas, probablemente, el mejor de todos los tiempos. 

El pecado de Leo, no haber ganado un mundial, como si tal logro fuere soplar y hacer botellas. 

Mientras tanto, potenciando su calidad de pueblo despreciable y abyecto, se reincidía sin solución de continuidad en la comparación con Diego Maradona. 

Él si fue un patriota merecedor de la gloria eterna, nos dio una copa y en demostración de gratitud se fundó una iglesia para venerarlo. 

Nada podía eclipsar el culto maradoniano; hubo momentos en que parecía un sacrilegio esgrimir cualquier crítica al ídolo, al que todo era susceptible de ser perdonado, total, tenía la indulgencia de una sociedad cómplice que festejaba sus dislates. Deliberadamente, se toleraba que haya humillado al país y sus compañeros de equipo dopándose en un campeonato mundial. 

No se reparaba en que era un enfermo al que en vez de ensalzar había que ayudarlo a superar su adicción; el pueblo le festejaba todas sus ocurrencias, sus excesos, los hijos que fue procreando irresponsablemente, hasta sus escándalos de pedofilia. 

Entretanto, el verdadero Dios del fútbol año tras año cosechaba balones de oro, destruía todos los récords a batir, nadie dudaba de su calidad futbolística,  que era el mejor del mundo, admirado por los mejores deportistas de otras disciplinas. 

¿En qué país se cuestionaba apasionadamente al mejor jugador del planeta? Acertó, en el que lo vio nacer, poblado por infinidad de energúmenos que decían poco menos que era un mediocre cuando se ponía la camiseta de la selección. 

Lo cierto es que el mediocre, el cipayo que no sentía los colores ni aguantaba los trapos, no faltaba a ninguna convocatoria de la selección nacional, ni siquiera para amistosos. 

Jamás dejó de alistarse cuando se jugó en la altura de La Paz, Quito o Bogotá. Tal era su devoción, que Lionel Scaloni reconoció que jamás lo sacaría de la formación si él no lo pidiese, compromiso inquebrantable con la albiceleste. 

Cuando la historia le fue adversa, porque no es normal que una selección pierda tres finales consecutivas, mundial 2014, y dos contra Chile (por penales), cuando los botarates de toda laya lo defenestraban, Messi dijo que seguiría intentando ganar un trofeo con la selección. 

En un deporte colectivo como el fútbol, el villano era Messi, el mejor jugador del elenco, lo que demuestra lo sórdida que es la afición nacional; podía ensañarse con sus compañeros, pero el blanco de las diatribas era el múltiple ganador de balones y botas de oro, un genio para la crítica deportiva internacional, un jugador más para los argentinos.   

Desde 1993, año en que Argentina había logrado su última copa américa, pasaron veintinueve años sin que el país obtenga un título en categoría mayores, ni siquiera pudimos ganar un cuadrangular durante ese período fatídico. 

Excelentes futbolistas argentinos se retiraron sin logros deportivos, Batistuta, Ortega, Crespo, Simeone, Verón, Riquelme, Mascherano, Zanetti,  etc. Todos fueron perdonados menos Lionel Messi, el responsable de no haber ganado ningún trofeo desde que fue convocado por primera vez a la selección. 

Pero, por esos misterios insondables, en 2022 el equipo nacional gana la Copa América en el Maracaná, la “Finalísima” (ex copa intercontinental) y la copa del mundo, una reivindicación para un deportista maravilloso y ser humano excepcional. 

Ahora sí, periodismo especializado y sociedad argentina rendidos a los pies de un deportista al que no merecen, cuyas condiciones y virtudes exceden largamente las del pueblo que lo destrató. 

Imagino, no surgirá ninguna iniciativa para hacer un culto de Lionel Messi, pues la preferencia entre modelo, paradigma de deportista y ser humano, el pueblo argentino la tiene clara y no es sino compatible con su idiosincrasia y valoraciones. 

Más que festejar, estamos en deuda con Messi, debiéramos realizar infinidad de actos de desagravio para compensar tanta miseria y nunca serían suficientes. 

Para no generar suspicacias, no voy a hacer un paralelismo entre fútbol y política, solamente quiero decir que la idiosincrasia de un pueblo es monolítica, indivisible, ustedes ya me entienden.  

PERONISTAS Y NACIONALISTAS 

LA MONEDA COMÚN DEL MERCOSUR  

25 de enero 2023

Integramos los argentinos la sociedad de la crisis eterna, paupérrimo estado de convivencia que no tenemos voluntad de modificar; pudiera evolucionar hacia modos de vida cualitativamente superiores, pero no existen evidencias de una voluntad colectiva en ese sentido. 

Los países subdesarrollados tenemos una situación favorable respecto de los desarrollados, pues siempre podemos imitarlos, capitalizar sus experiencias. 

El espejo en el cual mirarnos son las sociedades de avanzada, países escandinavos, de Europa occidental, Japón, Canadá, Australia. Los líderes en calidad de vida no tienen arquetipos, pues se encuentran a la vanguardia de la evolución humana, de modo que su ingenio y creatividad es imprescindible para continuar en la senda del progreso. 

La soberbia innata de los habitantes de este país ha hecho creer al pueblo que todos los modelos importados son desacertados, incompatibles con nuestra singular idiosincrasia (nacionalismo criollo), de modo que la ventaja a la que aludí en los párrafos anteriores fue neutralizada, anulada. 

Valga lo que sigue como ejemplo: 

Cuando en la década del setenta del siglo anterior se centraba la atención en un conjunto de países del sudeste asiático de rápida industrialización y crecimiento económico (apodados, “tigres” de Asia), los economistas y políticos argentinos los despreciaban porque representaban un modelo de estado fundado en la explotación de mano de obra barata, al que calificaban de factorías, cuya calidad de vida era inferior a la nuestra porque no contemplaba la “justicia social” que el peronismo encarnaba. 

En menos de cuarenta años, Argentina importa multiplicidad de productos de alta tecnología producidos por los países a los cuales denigraba por socialmente atrasados, por explotar a sus obreros, por crear sociedades desiguales. A Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong Kong, ahora Viet Nam, me refiero. Pudieron ser las críticas iniciales acertadas (tengo mis dudas), pero haciendo un paralelismo entre los Tigres asiáticos y Argentina en función de su progreso como sociedades, la diferencia a favor de los TIGRES es abismal. 

Las condiciones sociales son significativamente mejores en esos países que en Argentina, que tiene una pobreza cercana al cincuenta por ciento, sus trabajadores sueldos inferiores, jornadas más largas de trabajo, mayor desempleo, etc. 

La “justicia social”, el capital ponderado por nuestras mentes brillantes para descalificar el modelo de desarrollo asiático, ha virado en inequidad y desigualdad, ha prohijado una sociedad signada por las diferencias de calidad de vida. 

En 2023 el “modelo” peronista ha tocado fondo; la organización económica ha colapsado producto de un gobierno con mentalidad estatista, enemigo de los emprendimientos y creación de riqueza privados. 

Sólo gozan del beneplácito peronista las obras, actividades, suministros, en los cuales tiene intervención el estado (léase, la política y todas sus corruptelas). Pero la resistencia del oficialismo a modificar sus estrategias políticas, a encontrar un camino que potencie las virtudes productivas de Argentina, nos ha llevado a la situación actual en que se han limitado considerablemente las importaciones por falta de dólares en las arcas del estado. 

SE TERMINÓ LA SANATA, ARGENTINA ESTÁ EN QUIEBRA. 

La idea de crear una MONEDA COMÚN para el intercambio comercial entre Brasil y Argentina no es otra cosa que un artilugio contable, con respaldo de ambos estados, para que el socio mayor, Brasil, financie a nuestro país importaciones brasileñas (Argentina por el cepo y una economía exhausta, carece de divisas).

 De ninguna manera significará la creación de una moneda común con curso legal en ambos países, en realidad, se trata de una ficción para darle un poco de oxígeno a una economía que languidece. 

LA MONEDA COMÚN ES UNA UTOPÍA MIENTRAS SUBSISTAN LAS ASIMETRÍAS ENTRE AMBOS PAÍSES. 

Argentina con una economía estancada, inflación del cien por ciento, ingreso per cápita en descenso, exportaciones que no crecen en veinte años, reservas de libre disponibilidad inexistentes, alto desempleo e informalidad. 

Brasil con una economía (cualquiera fuere el signo político de su gobierno) siempre en crecimiento, novena más grande del mundo según su PIB nominal y octava en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA); inflación de un dígito; exportaciones por 258.000 millones de dólares (Argentina 88.000 millones de esa moneda). 

En 2019 Brasil fue el SEGUNDO EXPORTADOR DE ALIMENTOS PROCESADOS DEL MUNDO, primer exportador de pollo, primer exportador mundial de carne vacuna. Además, fue el mayor productor mundial de caña de azúcar,  soja,  café y naranja, segundo productor de papaya, tercer productor de maíz, tabaco y piña, cuarto productor de algodón y yuca, quinto productor de coco y limón,  sexto productor de cacao y aguacate, noveno productor de arroz,  décimo productor de tomate y décimo primer productor de uva y manzana

En función de estos datos: ¿Alguien en su sano juicio puede suponer que Brasil puede atar su moneda a la de una nación en quiebra? (Sergio Massa dijo que Argentina es un paciente en coma). 

Alberto vende espejitos de colores para la gilada, simula que está fomentando la integración del Mercosur, al cual se encargó de dinamitar mientras Jair Bolsonaro estuvo en el poder. 

En vez de dar prioridad a los intereses del país en las relaciones internacionales, las han supeditado a sus arcaicas ideas facho nacionalistas. 

La mirada de la integración vía Mercosur no puede mutar de acuerdo al color político del país vecino. 

Triste comprobar que Argentina está pidiendo a gritos un salvavidas a Brasil, resignando los sueños que alguna vez tuvo de equilibrar la relación por peso específico. 

La analogía con el fútbol (Brasil Argentina digo) no puede ser evitada: CONDENADOS A SER SEGUNDOS, sin aspiración a que el estado de cosas cambie.

MOVIMIENTOS SOCIALES  REALISMO MÁGICO 

7 de febrero 2023

Respecto de las organizaciones sociales que en forma permanente agitan el espacio público con piquetes, cortes de calle, marchas en diversas capitales del país, el escritor y periodista Jorge Asís -en su portal digital- expresó en uno de sus artículos que, sin perjuicio de declararse abiertamente marxistas, exhiben la peculiaridad que no tienen clase o grupo social que los explote. 

Esta paradoja que trae a colación la pluma ácida y observadora de Asís, es consecuencia de un principio fundamental de la teoría de Marx, la explotación  del proletariado por parte de la clase dueña del capital. 

Los piqueteros no son explotados por nadie, por el contrario, parafraseando a Asís, son los que “sacan” de las arcas del estado sin contraprestación. 

Todos los estados nacionales instrumentan políticas o programas de apoyo a la gente de menores recursos, obviamente, requiriendo de ellos su colaboración consistente en deberes familiares (obligación de tener los hijos escolarizados y vacunados) o una contraprestación. 

Originalmente los planes sociales contemplaban contraprestación, pero con el correr de los años la misma dejó de ser exigida, de significar una condición de acceso a los beneficios. 

Este fenómeno argentino pone en evidencia la inclinación irresistible de las clases dirigentes por el populismo, por complacer al pueblo con dádivas que exceden la capacidad financiera del estado para sufragarlas; luego, la factura viene con el ropaje de mayor inflación y presión impositiva. 

Marx fue un crítico formidable de la economía capitalista; adujo que el sistema de apropiación de la riqueza era injusto pues el dueño del capital, en mérito a la plusvalía (el precio del trabajo no se correspondía con la generación de riqueza del obrero), se enriquecía en forma desmedida e injusta. 

El proletariado es explotado en forma inhumana por los dueños del capital, lo que desencadena la lucha de clases que terminará indefectiblemente en la dictadura del proletariado. 

Los piqueteros, nucleados en diversos movimientos sociales tributarios de subsidios del estado, no ocultan estar enrolados en las ideas marxistas; las camisetas con la imagen del Che Guevara, las banderas del partido comunista, en fin, la iconografía que exhiben explícitamente, ratifica esta afirmación.    

En nuestro país estos movimientos han sido reconocidos por el estado; se encuentran, pudiera decirse, asociados o sindicalizados a los fines de presionar a los gobiernos de turno para concretar sus ambiciones crematísticas. Constituyen un nuevo FACTOR DE PODER, como no podía ser de otra manera, inscriptos en el movimiento peronista, como la CGT, propietarios de industrias, intelectuales, periodistas, todos al compás de la marchita. 

Pero, a la hora de fundar sus pretensiones, hubiera que preguntarles por parte de quién se encuentran explotados o sometidos, cuál es la legitimación de las prebendas que reciben del tesoro nacional. 

El fenómeno piquetero representa uno de las expresiones del realismo mágico argento.

EN BUSCA DE RESPONSABLES 

5 de abril de 2023

Causa por expropiación de YPF 

Hay noticias en los últimos días de superlativa importancia que han pasado desapercibidas para gran parte de la población, que tendrán una repercusión directa en el futuro inmediato de nuestro país, o bien, que implican un severo condicionamiento financiero para el futuro gobierno. 

Una, la sentencia dictada por un tribunal de Nueva York en la causa seguida por tenedores de bonos como consecuencia de la expropiación de la petrolera YPF. Hubiera que recordar, mediante archivos televisivos, las bravuconadas del Axel Kiciloff, a la sazón Jefe de Gabinete del segundo gobierno de Cristina Fernández, afirmando que el país no sacrificaría un peso por la expropiación de la empresa; que los españoles de Repsol debían indefectiblemente indemnizar al estado argentino por daños ecológicos (¿?). 

El vaticinio del botarate no se cumplió; pero allí no termina la historia, porque el estado argentino pagó a la empresa española por la expropiación una friolera de cinco mil millones de dólares (que se incrementó casi al doble por intereses). 

El irresponsable Kiciloff sufragó, con el dinero de todos los argentinos, el crédito de Repsol por la expropiación (51% de las acciones), pero no desinteresó a otros accionistas de YPF que cedieron el derecho de litigar contra la República Argentina a fondos buitres como Burford Capital y Eton Park, que obtuvieron una sentencia que condena a Argentina a pagar indemnizaciones que pueden ascender a veinte mil millones de dólares. 

La jueza Loretta Preska, titular del tribunal neoyorquino, omitió determinar el monto de la indemnización hasta tener bases suficientes, pero hay que tener presente que los demandantes calcularon sus acreencias entre 8 y 20 mil millones de dólares. 

La mochila que carga el país por la irresponsabilidad de gobiernos que desprecian el orden jurídico y las reglas de juego de la economía internacional es abrumadora. En forma insensata, conscientes que el pueblo argentino todo lo tolera, se carga sobre las actuales y futuras generaciones un apremio económico que se traducirá en pobreza, zozobra, sacrificios, menor calidad de vida, etc. ¿Habrá algún responsable por los daños experimentados por el país o los protagonistas seguirán en sus cargos o postulándose para renovar sus mandatos? 

Causa por manipulación de estadísticas del INDEC

  Argentina sufrió un nuevo revés en tribunales internacionales por conflictos derivados del manejo económico durante el gobierno de Cristina Kirchner y deberá pagar otra cifra millonaria. 

Esta vez, el Tribunal Superior de Londres le dio la razón a cuatro fondos buitres y condenó al país a pagar 1330 millones de euros a tenedores de los cupones atados al crecimiento del PBI por la presunta alteración de las estadísticas oficiales. 

Los fondos argumentaron que la Argentina manipuló los datos de crecimiento para evitar pagar el cupón PBI, un atractivo que el gobierno de Néstor Kirchner sumó al canje de 2005 para sumar a los bonistas. 

Pero los acreedores se sintieron perjudicados por un cambio aplicado en 2014 por la gestión de Axel Kicillof respecto a la forma en que el intervenido Indec medía el PBI, lo que en los hechos produjo una baja del crecimiento de 2013. 

Esa cifra quedó apenas por debajo del 3,26% que habilitaba el pago del cupón PBI. El juez Simon Picken determinó que Argentina debe pagar a los cuatro fondos 643 millones de euros más intereses, pero también dictaminó que el país debe abonar en total 1.330 millones de euros en relación con la totalidad de los valores vinculados al PBI, de los cuales los demandantes poseen aproximadamente el 48%. 

La síntesis precedente, tomada del portal LA POLÍTICA ON LINE, confirma que estamos gobernados por una banda de facinerosos a quienes les preocupa un cuerno la suerte del país, sus sagrados intereses económicos. 

Son ellos, por su calidad de representantes del estado, quienes debieran extremar la prudencia, el cálculo, la ponderación, para preservar los derechos del pueblo, EVITANDO CUALQUIER ATISBO DE MALA PRAXIS. 

El estado no existe, es un ente ideal, por ese motivo debe ser dotado de representantes que suplen su incapacidad; los políticos que desempeñan transitoriamente funciones públicas son el estado en ejercicio, de modo que si el pueblo les asignó esa honorable función, deben ser responsables de sus actos. CRISTINA, KICILOFF Y EL RESTO DE LA BANDA DEBIESEN SER AJUSTICIADOS.

ES EL FACTOR HUMANO ESTÚPIDO  (primera parte) 

15 de abril de 2023 

Argentina está literalmente en tinieblas; sería aburrido e innecesario abundar en argumentos o razones que avalen este diagnóstico; prefiero omitir vivencias que nos tocan de cerca, que no requieren demostración alguna, pues en ello nos va la vida. 

Quienes vivimos más de seis décadas hemos transitado por etapas de gobiernos de facto, administraciones inestables que no concluyeron su mandato, una guerra contra un rival poderoso como Inglaterra, hiperinflaciones, caos social, seis o siete (no recuerdo exactamente) presidentes designados en menos de una semana, leyes y decisiones políticas que transgredían en forma grosera el estado de derecho, etc. 

Un camino tortuoso signado por dislates y desmesuras extravagantes, experimentos absurdos, momentos de violencia armada (1973 hasta la finalización del Proceso de Reorganización Nacional) y de esperanzas, con el advenimiento de la democracia el 10 de diciembre de 1983. 

Gobiernos civiles, militares, de centro derecha o centro izquierda, todos, invariablemente, derivaron en fracaso. Secuencia sempiterna, pues los efímeros años de crecimiento fueron seguidos por derrumbes cada vez más profundos que empobrecieron el país y nos dejaban un escalón debajo del punto de partida. Vagamente recuerdo el gobierno de Onganía porque tenía en ese momento no más de seis años, pero tengo presente el de Lanusse que fue bastante tolerante de los derechos civiles, no obstante ser de facto. 

Lo que vino después, con el regreso de Perón de su exilio en Madrid, la masacre de Ezeiza y los siguientes dos años hasta ser María Isabel Martínez de Perón derrocada por el Proceso, fueron traumáticos. 

Tenía trece años de edad cuando asume Perón luego del breve interregno de Cámpora y las “fuerzas civiles”, si así cabe calificarlas, comenzaron a quebrar el orden jurídico tomando por asalto, mediante puebladas, los organismos oficiales en toda la geografía argentina, con el beneplácito del gobierno. 

Todavía tengo en mi retina la turba que desfilaba cantando la marcha peronista por calle seis (donde todavía resido) hacia la sede de la emisora de radio LT 16  ubicada en la intersección con calle 13, para tomarla por asalto, pues entendían que era el pueblo que intervenía el medio de comunicación más eficiente que existía por aquellos años, la radio AM (amplitud modulada). 

No obstante ser un adolescente, me daba cuenta que el país estaba enfermo, que ese comportamiento civil no podía terminar sino en estrepitoso fracaso, aunque no pude visualizar el baño de sangre que se aproximaba. 

El país vivía conmocionado, se sucedían los atentados terroristas, explotaban bombas por doquier y la guerrilla se había afianzado en Tucumán, el jardín de la República. 

Era tal el estado de anarquía, que los militares tomaron el poder pacíficamente, sin enfrentamientos, con apoyo civil, lo que demuestra que LOS PUEBLOS SIENTEN MAYOR TEMOR POR LA ANARQUÍA QUE LA DICTADURA. 

La etapa del Proceso fue de excepción, el país estuvo en estado de guerra, las fuerzas militares y de seguridad controlando el país, una represión cuya magnitud todavía no terminamos de cuantificar. 

El superministro de economía Martínez de Hoz tuvo licencia para poner en práctica sus teorías económicas, cuyo fracaso está a la vista, porque generó una abultada deuda externa y la economía terminó maltrecha. 

La deuda creció un 364% durante la dictadura pasando de 9.700 millones de dólares en 1976 a 45.100 millones de dólares en 1983. 

En mi criterio, el gobierno de Perón/ María Estela Martínez de Perón fue el peor de que tenga recuerdo, porque sumió a la nación, por disidencia internas en su partido, en un estado de anarquía, violencia política y conflictos armados. 

Para dimensionar en términos históricos  el daño que el gobierno de Perón y su sucedáneo, el Proceso de Reorganización Nacional, suscitaron al país, basta recordar en forma escueta los siguientes datos: 

  • En 1973 cuando regresa Perón la pobreza ascendía al tres por ciento de la población;
  • El PBI de Argentina era similar al de Canadá y Brasil;
  • El ingreso per cápita de los argentinos en el nivel de los de Italia y España.

La performance económica del gobierno de Perón fue catastrófica, desembocó en el denominado “Rodrigazo” que inauguró un período de alta inflación que dura hasta estos días. 

El nombre de este fenómeno social y económico se debe a un ministro de economía, Celestino Rodríguez, cuyas medidas desembocaron en un proceso hiperinflacionario. 

Con perspectiva  histórica, se infiere que Rodrigo fue un chivo expiatorio de los desaguisados en que incurrieron Perón y su ministro de economía José Ber Gelbard, reclutado del Partido Comunista. No hubo manera de torcer la historia respecto de la inflación, que se transformó en endémica, salvo durante los dos mandatos de Menem que finalizaron en deflación.

ES EL FACTOR HUMANO ESTÚPIDO (segunda parte) 

16 de abril de 2023 

Alfonsín ganó las elecciones presidenciales en 1983 con el 54% de los votos, lo que le confería mayoría en la cámara de diputados pero no fue suficiente para dominar el senado. 

Una atmósfera de optimismo atravesaba la nación con el regreso de la democracia luego de un período nefasto. 

Su gobierno tuvo que lidiar con asonadas militares que fueron sofocadas con éxito, pero el talón de Aquiles de su gestión fue la conducción económica. 

No entiendo mucho de economía pero puedo medir los resultados de una administración y la de Alfonsín fue un fracaso contundente. 

Su primer ministro de economía, Bernardo Grinspun, que asumió durante un agudo proceso inflacionario, pretendió combatir la suba de precios incrementando los salarios por arriba de los índices mensuales de inflación, criterio que -al margen de la loable intención de mejorar la vida de los trabajadores- no hizo otra cosa que acelerar el proceso de deterioro de la moneda (una estrategia de contención de la inflación de esa índole no se aplicó en ningún país del mundo, como no podía ser de otra manera, terminó en hiperinflación).  

En lo que refiere a la deuda externa, Grinspun, bajo órdenes de Alfonsín y en consonancia con el Canciller Dante Caputo, ejecutó una política de confrontación con el Fondo Monetario Internacional, ordenando auditar la deuda externa y con el fin declarado de declarar la nulidad de la deuda ilegítima. 

A comienzos de 1984 se tomó la decisión de no realizar pagos financieros al exterior hasta el 30 de junio de ese año, lo que significa un PRECEDENTE EN LA REPETIDA ACTITUD DE ARGENTINA DE REPUDIAR LA DEUDA EXTERNA. Su política económica estuvo marcada por una deuda externa muy alta que entró en default en 1988, una alta inflación que pasó a hiperinflación el 14 de mayo de 1989 y una economía estancada que se redujo de un PBI de 103.000 millones de dólares en 1983, a 76.000 millones de dólares en 1989. 

QUEDÓ EN EVIDENCIA QUE NO ES SUFICIENTE SER UN GOBERNANTE DEMÓCRATA, HONESTO, INCORRUPTIBLE, VALIENTE, PARA LLEVAR A BUEN PUERTO UNA GESTIÓN. 

Su imagen personal se vio en gran medida rehabilitada con los años. Una encuesta de 2018, que evaluaba el desempeño de las presidencias posteriores a la restauración de la democracia, ubicó a Alfonsín en primer lugar. 

Carlos Menem, que había empleado un discurso proselitista de connotación populista de izquierda para imponerse en las elecciones, luego de asumir puso en práctica medidas económicas de corte liberal, apertura de la economía, respeto de la propiedad privada, privatizaciones de empresas estatales, estabilización de la moneda a expensas de la convertibilidad, lo que dio una tregua al pueblo argentino respecto del flagelo inflacionario. 

En Saravá, principal bar de Sáenz Peña durante décadas, ahora desaparecido, el café permaneció diez años al costo de un peso (un dólar), de lo que puedo dar fe por haber sido habitué hasta su cierre. 

Julio Centurión y Campos (padre), eximios y entrañables mozos del negocio, si estuviesen con vida, darían testimonio de este dato.  

Producto de la estabilidad, la etapa menemista se caracterizó por el resurgimiento del crédito para los consumos populares, lo que reactivó el comercio y mejoró transitoriamente la calidad de vida. 

Al impulso de la fortaleza del peso, los viajes al exterior se incrementaron considerablemente; muchas familias aprovecharon la oportunidad para conocer destinos turísticos impensados, cuando no extravagantes. 

Fue, a no dudarlo, el denominado “voto cuota” el que propició la reelección de Menem con un importante caudal de votos. 

El breve gobierno de De la Rúa no requiere mayores comentarios. Debido a que población y prensa en forma unánime estimaban imprescindible mantener la convertibilidad, en la campaña proselitista prometió preservarla y se inmoló con ella, pues cuando Menem concluyó su mandato el modelo estaba acabado, con deflación, cierre de industrias, estancamiento económico.

ES EL FACTOR HUMANO ESTÚPIDO (tercera parte)

22 de abril 2023

Fernando de la Rúa se comprometió a mantener el régimen de convertibilidad del peso durante su gobierno; la presión periodística y política para que adoptara ese compromiso era agobiante. 

Se lo calificó de inoperante, incompetente, cuando en realidad, la convertibilidad se lo llevó puesto. Argentina no podía mantener el peso en paridad con el dólar y eso motivó una parálisis económica en los últimos años del mandato de Menem, multiplicándose la extinción de unidades económicas, cierre y quiebra de empresas y déficit fiscal, no obstante haber enajenado las joyas de la abuela (empresas del estado). 

En su segundo mandato, Menem comenzó a dilapidar los ingresos que experimentaron las arcas del estado producto de la privatización de empresas estatales como Entel, YPF, Aerolíneas Argentinas, empresas de servicios de electricidad y agua. 

Como ocurrió con todos los gobiernos, las cuentas públicas entraron en déficit. 

De la Rúa había conquistado el poder a expensas de una alianza entre el partido radical y el FREPASO, encabezado en esos momentos por Chacho Álvarez, que integró la fórmula del ejecutivo como vicepresidente. 

La renuncia de Álvarez dejó vacante la vicepresidencia, lo que es infinitamente peor, dejo huérfano de sustento político al gobierno, lo que le pasaría factura pocos meses después. 

El fin de De la Rúa fue producto de un acuerdo entre el ala izquierda del radicalismo, liderada por Alfonsín, y el justicialismo, conducido por Eduardo Duhalde. 

La maniobra, turbia por cierto, consistió en modificar la Ley de Acefalía sancionada durante la presidencia de Bartolomé Mitre, en el sentido de propiciar que la Asamblea Legislativa designe un mandatario que complete el período presidencial en curso, en vez de convocar a elecciones dentro de los treinta días, como establecía la ley en vigencia. 

Lo llamativo es que esa modificación se produjo pocos días antes de la renuncia de De la Rúa, fenómeno histórico que mantenemos en nuestra retina porque el presidente se retiró de casa rosada en helicóptero, medio de locomoción que en nuestro país adquirió un inusitado valor simbólico, pues es asociado a la inestabilidad de cualquier gobierno nacional. 

Para los que no conocen dicha ley (N° 25.716), para que la Asamblea Legislativa sea convocada, en caso de falta de presidente y vice, previamente, deben renunciar o no aceptar el cargo, sucesivamente, el presidente provisional del senado, presidente de la Cámara de Diputados y presidente de la Corte Suprema de Justicia. En una palabra, el terreno fue preparado cuidadosamente para sustituir a De la Rúa en virtud de un contubernio entre Alfonsín y Eduardo Duhalde. 

En once días se sucedieron en la más alta magistratura del poder cuatro presidentes provisorios: Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Camaño y, finalmente, el ex gobernador bonaerense Eduardo Duhalde.   

¿No es acaso sugestivo que la persona elegida por la Asamblea Legislativa no pertenezca al partido cuyo representante fue elegido para permanecer cuatro años en el poder? 

Se trata, indudablemente, de un episodio de la política vernácula que ha degradado la calidad institucional de Argentina y que no dimensionamos en sus justos términos, a pesar de ser reciente en términos históricos.

NO HACEN FALTA PIRÓMANOS 

25 de abril 2023 

Efectivamente, como señala el rótulo de este comentario, los “compañeros”, tan astutos en menesteres como desestabilizar e incendiar gobiernos opositores, no necesitan pirómanos, porque se han auto incinerado producto de sus rencillas internas, vacío de autoridad, mala praxis política y económica, desprecio por el pueblo, la clase media, por persistir obcecadamente con medidas económicas harto fracasadas, por haber ignorado y despreciado a la oposición, etc. 

Dónde están, en estos momentos, los sindicalistas, que tanta enjundia ponen en la defensa del salario de los trabajadores; los periodistas que durante el gobierno de Macri estaban alarmados por el valor del dólar; Mirta Tundis que lloraba por los jubilados; la cofradía de artistas atormentados porque “el país estaba en peligro” (hasta Viggo Mortensen se prestó para semejante payasada); Baradel, que jamás quiso acordar paritarias con María Eugenia Vidal y ahora brilla por el bajo perfil; Jorge Asís, que se paseaba por los canales de TV tres meses antes que finalice el mandato de Macri y pedía Asamblea Legislativa (dónde estás Turco). 

Cuando Macri recurrió al auxilio del Fondo Monetario Internacional, en una situación similar a la que ahora padecemos, la prensa, sobre todo el peronismo, se rasgó las vestiduras porque significaba sacrificar la soberanía; el ex presidente era un cipayo que claudicaba ante los poderes concentrados internacionales, más toda la sanata pelotuda a la que apelan. 

El pez por la boca muere; ahora, esta manga de soberbios e impresentables tiene como última y póstuma estrategia para evitar una hiperinflación un crédito del FMI (para sostener el dólar, por supuesto). 

Si el organismo no se compadece, se viene la híper, porque no se les cae una idea en materia de política económica y, si alguna tienen, seguramente, serán las aleccionadoras de Cuba o Venezuela. 

El botarate  del presidente, que genera menos confianza que el mago sin dientes, cuando tiene un micrófono reparte culpas: la derecha, Juntos por Cambio, la pandemia, la guerra de Rusia Ucrania. 

Es asombroso que un partido tenga tantos militantes con vocación incendiaria, por eso digo, no hace falta que los ayuden, ellos prenden la hoguera y se tiran de cabeza.  

CUATRO AÑOS TIRADOS POR LA BORDA 

El clima político, social y económico actual no me causa ningún desvelo; Argentina vivió momentos más dramáticos que los actuales. 

En mi subjetivo criterio, no me cabe duda, la etapa populista inaugurada por Juan Domingo Perón en 1946 llega a su fin. 

No me refiero a la extinción del partido justicialista  -su canal de expresión- que, obviamente, sobrevivirá a esta crisis dada su formidable resiliencia, sino a una forma de gobernar, de ejercer el poder, que ha producido una degradación institucional profunda, socavado la democracia y violentado el estado de derecho. 

No caigo en la ingenuidad de vaticinar que un nuevo gobierno de Juntos por el Cambio fuere a solucionar los problemas del país, sobremanera, su maltrecha economía, más puede continuar la senda de Mauricio Macri, cuya administración fue la más virtuosa desde la perspectiva de la institucionalidad, del respeto por la república y la convivencia democrática. 

NADIE, PERO ABSOLUTAMENTE NINGÚN PRESIDENTE, RESPETÓ EL ESTADO DE DERECHO COMO MAURICIO MACRI. Ni siquiera Alfonsín, quien decretó la moratoria de la deuda externa sentando un precedente de una práctica nefasta que se volvió consuetudinaria: el incumplimiento recurrente de los compromisos financieros asumidos por el estado nacional. 

En plena escalada inflacionaria que dio pábulo al “Plan Austral”, estableció un “desagio” para los contratos de ejecución continuada. Al margen de propender a calmar la espiral inflacionaria, la medida implicó una intervención arbitraria en las negociaciones privadas (contratos) en curso de ejecución, manifiestamente inconstitucional, aunque la corte suprema nunca se expidió sobre esta cuestión porque ningún planteo llegó a radicarse en ella. 

Consistía, el desagio, en descontar la inflación calculada en los precios de los contratos de ejecución continuada con el fin de anular la indexación. 

Se trató de uno de los instrumentos del plan austral que en su inicio fue eficaz para frenar la inercia inflacionaria. Su contrapartida fue que el acreedor debía allanarse a una pérdida coactiva e ilegítima de la expectativa monetaria que había previsto al celebrar el contrato, justa, dada la dinámica de la inflación. 

En buen romance, el desagio aniquiló uno los principios fundamentales de la teoría de los contratos, la “intangibilidad” consagrada en el art. 3 del Código Civil.

Carlos Menem también incurrió en transgresiones al orden jurídico, la más contundente, el plan “Bónex”, también denominado plan “Erman”, por el ministro de economía que lo implementó, Erman González.

Escuetamente explicado, implicó una confiscación de los depósitos en pesos que existían en el sistema bancario, canjeados compulsivamente por bonos de cobro diferido a diez años por su valor nominal. 

No es menester ser abogado para inferir que una medida de tal naturaleza afecta la propiedad privada como derecho consagrado y garantizado por la constitución nacional.   

No le fue en zaga Eduardo Duhalde, quien en su primera semana de gobierno,  a expensas de su ministro de economía Remes Lenicov, anunció que se pesificaban uno a uno todas las deudas en dólares, mientras que los depósitos en esa moneda quedaban atados a la odiosa paridad un peso con cuarenta centavos.  

El atentado contra la propiedad, en el amplio sentido que la Corte Suprema asigna a este derecho, no puede ser más patético, lo que detonó acciones de amparo contra el “corralón” que se multiplicaran en casi todos los tribunales del país.    

Nunca los honorarios de los abogados fueron tan bajos como los que se cobraron por extraer los depósitos confiscados; sin embargo, la prensa como los ciudadanos que a ellos recurrieron, hablaron de estafas, maniobras turbias, negocio de abogados, etc. 

Los máximos exponentes de la violación constante, permanente, del estado de derecho son claramente Néstor Kirchner y Cristina Fernández

El primero, desde el inicio de su mandato, se propuso reemplazar los Ministros de la Corte Suprema de Justicia, objetivo que concretaría por procedimientos reñidos con la constitución, verbigracia, forzando a alguno de ellos a jubilarse, renunciar, difamándolos por la prensa o amenazándolos con juicio político. 

Como la situación económica había mejorado, se logró cierta estabilidad monetaria, la soja se  fue a más de quinientos dólares la tonelada, dándole oxígeno a la economía, la prensa y la oposición nada dijeron respecto del atentado a la independencia del poder judicial. 

Alberto Fernández inauguró su mandato con una flagrante violación a la ley suprema. La primera medida que adoptó fue enviar al parlamento un engendro jurídico sancionado como Ley 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en virtud de la cual el congreso de la nación delegaba al poder ejecutivo la facultad de legislar (art. 1°) en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social, en una palabra, una delegación in totum de las prerrogativas que le concede el art. 76 de la constitución nacional. 

Esta ley es insanablemente nula, pues una delegación tan extensa de prerrogativas por parte del congreso está prohibida por el art. 29 de la Constitución Nacional, que transcribo a continuación: 

"El Congreso no puede conceder al ejecutivo nacional, ni las legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria". 

El contexto histórico facilitó que Argentina viviera en una situación de facto, pues nadie, ni el periodismo, tampoco el poder judicial, quería poner obstáculos a las medidas adoptadas por el ejecutivo para combatir la pandemia de Covid 19. 

Las garantías constitucionales fueron suspendidas sin establecer el estado de sitio, de modo que los derechos fundamentales como el de entrar, permanecer, transitar, salir del territorio nacional, de reunión, de comerciar, de ejercer cualquier industria lícita (art. 14 C.N.) fueron vulnerados. 

Si el congreso no está facultado para dejar en suspenso garantías constitucionales, salvo de manera limitada durante el estado de sitio, con mayor razón,  esa prerrogativa podía ejercerla el ejecutivo vía delegación.

 Alberto, entre otras fechorías, aprovechó la oportunidad para suprimir la movilidad jubilatoria, reemplazándola por su voluntad señera, pero discrecional: en lo sucesivo, los aumentos los decretaría el poder ejecutivo, con la periodicidad y monto que le venga en gana. 

La corte suprema, mutis por el foro. 

Es el mismo tribunal que, con indisimulable sesgo peronista, esperó quince años para declarar la inconstitucionalidad del decreto N° 1399/01 en virtud del cual se deducía de la coparticipación federal un porcentaje destinado a financiar el sistema previsional, detracción que se impuso unilateralmente por la nación.

Con los reflejos que los caracterizan, los cortesanos esperaron que Macri ganase las elecciones generales en 2015 para dictar el fallo que obligaba al estado nacional a restituir los fondos retenidos a las provincias demandantes, Córdoba, Santa Fe y San Luis (no lo hicieron cuando gobernaron Duhalde, Néstor Kirchner y Cristina Fernández). 

Traigo esto a colación porque ni Macri, tampoco ninguno de sus funcionarios, criticaron la sentencia, tampoco intimidaron a los ministros de la corte con promesas de juicio político. 

La misma conducta observaron cuando el poder judicial consideró inconstitucional la suba de tarifas; ídem, cuando M.M. redujo a diez por ciento (10%) el IVA que grava los alimentos; en este caso, la corte se tomó el exiguo plazo de treinta días para fulminar el decreto con la inconstitucionalidad.   

El peronismo, en su versión kirchnerista (la más genuina), de modo sistemático, permanente, atacó al poder judicial cuando dictó alguna resolución que afectaba sus intereses políticos, la persona o patrimonio de sus principales dirigentes. 

Tampoco se privaron de realizar marchas con el objetivo de remover los ministros de la corte suprema, como la organizada por Luis Delía, o promoverles juicio político a instancia del ejecutivo que se encuentra en curso en el congreso, una payasada que no puede prosperar porque no tienen las mayorías calificadas que exige la constitución. 

Atribuible al mismo partido fue la maniobra  realizada en el Senado consistente en dividir el bloque del partido para designar un delegado al Consejo de la Magistratura, ardid que fue frustrado por un fallo ejemplar de la corte suprema que fue comentado en este blog. 

Dejando de lado el prontuario de violaciones al estado de derecho perpetrados por los “compañeros”, una impronta, un estilo de ejercer el poder fue el aspecto sobresaliente del mandato de Macri. 

No recuerdo una declaración ofensiva, peyorativa, respecto de sus adversarios políticos. La relación armónica con los gobernadores provinciales del peronismo fue por ellos reconocida; ninguno argumentó que fue discriminado por el gobierno nacional. 

Sin embargo, cuando Macri visitaba provincias justicialistas era recibido por manifestaciones de protesta incentivadas por los anfitriones; se llegó, incluso, a atentar contra el vehículo que trasladaba al presidente. 

Durante su gobierno, las únicas manifestaciones de violencia callejera, atentados contra edificios públicos, como el congreso (a propósito de la ley de ajuste de las jubilaciones), con toneladas de piedras, bombas molotov, fueron protagonizados por la oposición.

Estando Cristina Fernández en el poder, el medio oficial de difusión de noticias, TV pública, fue cooptado por el kirchnerismo que lo empleó para tediosas cadenas nacionales, como órgano de difusión de su obra de gobierno e ideología política. 

El programa emblema fue 6, 7, 8 un panfleto que de ninguna manera podía difundirse por un canal oficial que debe guardar objetividad y neutralidad partidaria.

Cuando asumió Macri jamás la TV oficial fue usada como comité para exaltar la obra de gobierno, poniendo las cosas en su lugar. 

En este caso, el espíritu democrático produjo efecto, porque durante el mandato de Alberto se volvió a la normalidad en este tema, se terminaron las cadenas y se eliminó la propaganda política explícita. 

Es imperativo para Argentina volver a la senda del estado de derecho. Los cuatro años de Macri dejaron un modelo, un paradigma de buenas prácticas políticas que debe ser capitalizado por las administraciones que vengan en el futuro, cualquiera sea su signo político. 

En los países democráticos libres y materialmente ricos, la institucionalidad fue anterior y presupuesto indispensable para el desarrollo, algo que el pueblo argentino debiera tener presente a la hora de emitir el sufragio 

En las últimas presidenciales, por un siete por ciento de los votos. resignó su dignidad, rechazó un envite a la concordia en la dinámica política. 

Lamentablemente, el conjunto de los habitantes no estimó en su verdadera significación esta virtud y así le fue: cercenamiento de derechos durante la pandemia, ley de emergencia, confinamiento salvaje, agravios a opositores, persecución a la prensa, al poder judicial, patota sindical, ostracismo internacional, pérdida de autoestima, etc. 

Tarde para lágrimas, CUATRO AÑOS (un recurso no renovable como el tiempo), TIRADOS POR LA BORDA.   

SEMBLANZA DE LA ARGENTINA DE 

PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX 

Durante mucho tiempo Argentina era considerado el país más culto y educado de América Latina, por la calidad de su sistema educativo, por su formidable industria editorial, por la calidad de sus universidades.

 La “soberbia” nacional, tan criticada por nuestros pares de la región, si bien no es justificada, tiene cierta explicación. 

Mejicanos sobre todo, y demás países de Hispanoamérica, valoraban el nivel de desarrollo alcanzado por Argentina, que en las décadas del sesenta y setenta del siglo anterior, todavía rivalizaba con las prósperas naciones que integraban la comunidad británica de naciones, como Canadá, Australia o Nueva Zelandia. 

El historiador inglés PAUL JOHSON haciendo una sucinta descripción de la Argentina del siglo veinte, en su obra “Tiempos Modernos”, pág. 652, editorial: Javier Vergara Editor, expresa lo siguiente: 

La economía argentina venía desarrollándose en el período entre las dos guerras con los mismos perfiles que se observaban en Canadá y Australia. Pero después (de 1933), sobrevino un prolongado período de crecimiento, con un promedio de 2-3 por ciento anual, y avances constantes en la manufactura, la minería, el petróleo, los servicios públicos y los sectores de la electricidad: en resumen, había asistido a su propio despegue económico; fue el primer país latinoamericano que llegó a esa situación. Tenía una economía de mercado, la interferencia oficial era mínima, había una clase media cada vez más numerosa y gozaba de los beneficios de una prensa libre y del imperio del derecho.  Durante la segunda guerra mundial disfrutó de una prosperidad desconocida en el hemisferio sur, fuera de Australia, y los salarios alcanzaron los niveles de Europa Occidental.  Acumuló reservas, que entonces merecían el calificativo de principescas, de 1.500 millones de dólares, y saldos en libras esterlinas, es decir, MÁS DE LO QUE GRAN BRETAÑA, EL PRINCIPAL ASOCIADO ECONÓMICO DE ARGENTINA, HABÍA PODIDO INVERTIR EN ESTE PAÍS DURANTE MÁS DE SETENTA AÑOS. 

 La franqueza del autor se agradece, pues reconoce que el despegue económico del país no obedecía exclusivamente a la sociedad estratégica con Gran Bretaña, sino que sus inversiones fueron ampliamente superadas por el ingenio argentino. 

Los acontecimientos posteriores a la etapa histórica descripta en forma exhaustiva, minuciosa, por Johnson, también son recreados en el libro y corresponden a la irrupción del peronismo con el golpe de estado de 1946 que entroniza a Perón.

LA ARGENTINIDAD AL PALO 

No quiero abundar sobre males que nos aquejan, pero me gustaría centrar la mirada en un aspecto de la realidad argentina que no por dejar de abordarlo, describirlo, desaparecerá de nuestra percepción cotidiana. 

Me refiero a la berretización (valga el neologismo) de la sociedad en su conjunto, su incontenible adicción a lo soez y prosaico. 

La vulgaridad se enseñoreó de este país; en gran medida, producto de las señales, de los ejemplos que vienen de lo más alto del poder. 

Tenemos altos dignatarios que se distinguen por no observar el decoro que corresponde a la tarea que desempeñan. Gente torpe, de escasa o nula formación cultural, que pareciera a veces ufanarse de ser chabacana. 

El pueblo no le va en zaga; luego de haber parido Argentina una de las músicas populares más cultas y estilizadas como el tango, que nos distinguía en el mundo, en la actualidad nuestra comunidad está embelesada con ritmos elementales, tribales diría yo, como la cumbia, el cuarteto, el reguetón, el trap, etc. 

En la actualidad, los jóvenes cultivan una música monótona, repetitiva, con escaso o nulo valor estético; para colmo de males, imitando al cantar el acento de países centroamericanos (contra los que nada en contra tengo), que a nosotros nos resulta inaudible, chocante, extraño a nuestra manera de expresarnos. 

Y no me vengan con el argumento que quien esto opina es de otra generación, porque una orquesta de tango es una mini sinfónica con bandoneón, piano, guitarra, violines, flauta, contrabajo, oboes, en ciertos casos, trompetas y timbales. 

En una palabra, los tangos pueden ser perfectamente ejecutados por una orquesta sinfónica; ahora me pregunto: ¿lo mismo puede predicarse de una cumbia, cuarteto, rap o reguetón? 

Los músicos de las orquestas de tango no tocan de memoria u oído, deben tener al frente partituras, lo que demuestra que se trata de algo más elaborado, complejo, que los ritmos de moda a los cuales hice mención. 

Pertenezco a una generación que en su infancia no tenía el tango por música predominante, ya estaba en decadencia, sustituido en la preferencia popular por la Nueva Ola representada por Palito Ortega, Leo Dan, Sandro, los primeros grupos pop como Los Náufragos, La Joven Guardia y otros que no recuerdo. 

Luego vino el rock con Vox Dei, Arco Iris, Lito Nebia, Luis Alberto Spinetta, Sui Géneris y demás bandas de Charly García como La Máquina de Hacer Pájaros, Serú Girán (a mi criterio, la mejor banda de rock argentina de la historia). 

Mi música predilecta fue el rock, sin embargo, puedo disfrutar de tangos que me parecen una maravilla, orquestas extraordinarias como la de Mariano Mores, no tengo problemas con esa música, a pesar de no haberla escuchada en mi infancia o adolescencia. 

Por eso, no creo que la distancia generacional sea un impedimento para valorar la estética de una música particular. Con ese criterio, no debiera gustarme Pink Floyd, Génesis, Dire Straits, Alan Parsons, Supertramp, Eric Clampton.  

Me hice el propósito de escuchar a quienes en los días que corren lideran la audiencia musical juvenil; lamentablemente, no pude escuchar más de dos canciones con ese ritmo, idioma, acento ridículo. 

Puede haber ganado TRUENO el Gardel de oro, pero en Spotify no pude escucharlo más de diez minutos; tuve toda la vocación democrática posible, pero fracasé (lo lamento Trueno, no te puedo escuchar, aunque reconozco tu éxito y popularidad). 

LA SUBLIMACIÓN DE LO ORDINARIO NO SE CIRCUNSCIBE A  LA MÚSICA POPULAR. 

Las demostraciones más contundentes provienen de la política, faceta en que los argentinos hemos hecho esfuerzos ciclópeos para superar a los países de nuestra región, que no se caracterizan por pertenecer al mundo desarrollado.  

Si señores, nos hemos graduado de campeones de lo sórdido; nuestra capacidad para el sinsentido, lo truculento, espeluznante, es formidable, también la habilidad para hacerlo explícito, sin que a nadie se le caiga una media.   

Un presidente que en pleno encierro por la pandemia festeja su cumpleaños en la morada reservada a su investidura; una presidenta que no  asiste a la ceremonia de transmisión del poder, negándose a entregar a su sucesor los atributos presidenciales. 

¿En qué país de américa latina ocurrió algo semejante?

Lo ordinario no se limita al comportamiento social, forma de hablar, vestimenta, gustos artísticos, etc. En el campo de la política, de las relaciones de poder, también podemos en el mismo sentido ponderar si la conducta de nuestros mandatarios es igualmente correcta o vulgar.  

Alberto Fernández emplea una cadena nacional para injuriar a los miembros de la Corte Suprema de Justicia; lo propio hace la vicepresidente cuando le acercan un micrófono. 

¿PUEDE CONCEBIRSE SEMEJANTE EXABRUPTO EN UNA REPÚBLICA CUYA CONSTITUCIÓN CONSAGRA LA DIVISIÓN DE PODERES? 

Hebe de Bonafini, cuya educación y modales dejaban bastante que desear, se cansó de agraviar a la justicia desde un canal de TV perteneciente al estado nacional, implorar por la muerte del presidente Macri, todo ello con un discurso ordinario, poblado de malas palabras e incitación al odio y la violencia. Sin embargo, ningún fiscal federal le instruyó una causa por desacato (o la figura penal que correspondiese). 

Este comportamiento de nuestros más altos dignatarios es más preocupante que el hecho manifiesto y comprobable que  en toda Argentina los ciudadanos no puedan usar un baño público porque la gente es mugrienta,  destruye las instalaciones y quedan en estado impresentable. 

Algún desprevenido pensará que esto ocurre en todos los países del mundo; pues no es así, porque en Brasil, en los lugares donde el colectivo hace paradas, los baños generalmente están impecables, ni hablar en países de Europa. 

La inclinación a lo escatológico de nuestros dirigentes se advierte nítidamente en la política de relaciones exteriores. ¿Con qué países cultiva relaciones prioritarias, estratégicas, el peronismo, que hace setenta años, con algunas intermitencias, gobierna esta bendita tierra? 

CON TODAS LAS DICTADURAS QUE EXISTEN EN LA COMUNIDAD INTERNACIONAL. 

Si alguna por casualidad no entró en la órbita del radar peroncho, pronto la invitaremos a practicar relaciones carnales (¿no es acaso una berretada?). 

Entre ellas China, Rusia, Cuba, Nicaragua, Venezuela, Irán, sintetizando, todas las naciones que están en abierta beligerancia con occidente.   

Estoy convencido que están contentos con pertenecer a una zona del globo terráqueo donde todos los países son pobres, con escaso grado de desarrollo; no creo que el kirchnerismo se sienta cómodo aspirando a formar parte de los países prósperos del primer mundo, porque la mediocridad es su seña de identidad. 

Si de medianía hablamos, hay un hecho irrefutable que la patentiza: la formación cultural de nuestros presidentes. Uno escucha una entrevista con cualquier ex presidente chileno o uruguayo y comprueba que su formación cultural respecto de los nuestros es infinitamente superior. 

Da gusto escuchar un discurso o reportaje de los presidentes Sanguinetti o Lacalle de Uruguay, Lagos de Chile, todos ellos gente culta, refinada. 

Por estos lares, Alberto Fernández hace gala de una erudición sorprendente, sólo leyó las letras de las canciones de Litto Nebbia; su canciller Cafiero no sabe inglés y cuando intentó dar un discurso en ese idioma nos hizo sentir vergüenza biológica. 

Gobernadores que aspiran vehementemente a eternizarse en sus mandatos; candidatos de todos los partidos que, transgrediendo el requisito del domicilio, se postulan a determinados cargos; un sindicalismo que desde el advenimiento del peronismo en 1946 se transformó en un aliado incondicional de ese partido, conspirando contra los gobiernos opositores mediante agitación en las calles o intimidación. 

UN PAÍS CON SUS INSTITUCIONES DESARTICULADAS, LA MORAL DE SUS HABITANTES POR EL PISO, VACÍO DE PODER, COOPTADO POR LAS CORPORACIONES JUSTICIALISTAS, MUY HÁBILES PARA CONSERVAR EL STATU QUO COMO PARA CONDUCIR A LOS ARGENTINOS AL INFIERNO.    

Han aniquilado la autoestima de los argentinos y transformado a la nación en un paraíso de lo vulgar, extravagante, soez, EL PARAÍSO DE LO BERRETA.  

KIRCHNERISMO Y MARXISMO

8 de junio 2023

Lo que sigue es un comentario que efectué en facebook el 5 de diciembre de 2015, cinco días antes que Mauricio Macri asuma la presidencia de la Nación.

A pesar de su antigüedad, las ideas políticas siguen vigentes, de modo que pueden servir para debate

Por qué dije en comentarios precedentes que debemos pasar de una política signada por prejuicios y postulados ideológicos, como la del kirchnerismo, a una más pragmática, desprovista de condicionamientos de esa índole, POR LO SIGUIENTE: Los inspiradores teóricos del kirchnerismo, como Laclau, fueron calificados de neo marxistas, es decir, abrevan en el pensamiento de Marx con pequeñas correcciones o innovaciones. 

Pues bien, si tenemos en cuenta las políticas implementadas por el gobierno los últimos doce años, comprobaremos que no se han apartado del catecismo proclamado por Karl Marx. 

Verbigracia, la división o grieta en la sociedad, fogoneada por el oficialismo, no es más que la lucha de clases a la que Marx considera el motor de la historia y cuyo fundamento filosófico es la dialéctica de Hegel. 

Y no se diga que siempre hubo grietas o bandos antagónicos en la comunidad, lo que es cierto, normal o inevitable; lo patológico es que la división de clases y resentimientos consiguientes hayan sido incitados por la Presidencia de la Nación. 

Laclau considera positivo multiplicar los conflictos sociales porque de ello surge una realidad superadora (tesis, antítesis y síntesis de la dialéctica hegeliana). 

El aislamiento internacional que caracterizó a la política exterior del kirchnerismo es producto de la “Teoría de la Dependencia”, también de cuño marxista, que trasladó la teoría de la plusvalía del plano nacional al internacional. 

Según esta teoría el trabajador nunca recibe un salario que implique una retribución económica justa, acorde al valor de su esfuerzo, sino que parte de ese valor se lo apropia el dueño de la máquina o del capital, exacción que recibe el nombre de plusvalía. 

En el escenario internacional, es el “comercio” el fenómeno que posibilita que los países centrales, al vender productos industriales, obtengan una plusvalía respecto de los países periféricos, que solamente exportan materias primas. 

Es la teoría del “deterioro de los términos de intercambio” cuya paternidad es atribuida al tucumano Raúl Prebisch, luego retomada por Fernando Henrique Cardozo, ex presidente de Brasil. 

Este pensamiento hizo que el kirchnerismo quisiese poner un muro en las fronteras de nuestro país, vivir aislados del mundo “con lo nuestro”, al estilo cubano. 

De más está subrayar que para el oficialismo la actividad económica debe ser protagonizada, controlada y programada por el estado, criterio estatista, colectivista, al que conduce inevitablemente el materialismo histórico (concepción de la historia del marxismo, mientras que el materialismo dialéctico es el capítulo filosófico del pensamiento de Marx). 

Así, podemos entender el odio del matrimonio Kirchner al campo, a los industriales, a la clase media y a todos aquéllos que con su esfuerzo conquistan cierto bienestar económico. 

Como corolario de esta somera descripción del kirchnerato tenemos la animadversión hacia todas las instituciones que en su criterio son consecuencia de la superestructura ideológica generada por el sistema capitalista: la Iglesia, las fuerzas armadas, la educación tradicional (a la que hay que demoler), el sistema de valores democráticos y republicanos (prejuicios inservibles y oligárquicos). 

Está claro, a mi entender, que todas las decisiones políticas del kirchnerismo no fueron casuales, sino que tienen una clara inspiración política ideológica. DOCE AÑOS DE CALVARIO QUE LLEGA A SU FIN

DEMOCRACIA TUCUMANA  

12 de junio de 2023

En breve se convocará a un Congreso de graduados en Ciencias Políticas, politólogos, analistas internacionales, intelectuales, para estudiar el sistema republicano de gobierno que rige en la Provincia de Tucumán.

 Sobremanera importante es poner bajo la lupa una modalidad de organización democrática virtuosa que, entre otras cualidades, consagra la cosa pública como un asunto familiar, privado, más bien doméstico. 

Se trataría de una suerte de resurrección de la gens romana, agrupación social sobre cuya base estaba edificada Roma varios siglos antes de Cristo. 

No olvidar lo siguiente: 

El art. 5 de la constitución nacional establece que las provincias deben dictar sus propias constituciones “bajo el sistema representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y garantías de la Constitución nacional; y que asegure su administración de justicia, su régimen municipal, y la educación primaria. Bajo de estas condiciones el Gobierno federal, garante a cada provincia el goce y ejercicio de sus instituciones”

Como surge del precepto constitucional transcripto, cada provincia debe adoptar el sistema republicano en el diseño de su arquitectura jurídica constitucional. 

Pues bien, en Tucumán, tierra de Juan Bautista Alberdi, inspirador de nuestra Carta Magna, la política es materia de familias que se apoderan de los municipios,  hijos suceden a padres y viceversa, esposos a esposas o hermanos, tíos a sobrinos, capangas a sus amantes y viceversa, etc. 

Si la perpetuación en los cargos tropieza con un obstáculo legal, recurren a enroques, un integrante de la familia pasa de intendente a legislador o lo que la creatividad, el talento innato tucumano, puede elucubrar. 

En fe de lo aseverado en las líneas que preceden, tomo información de un periódico que es por demás ilustrativa:     

El caso de ALDERETES fue la única excepción, en lo que respecta al desempeño de los oficialismos: en todos los otros estos retuvieron la Intendencia. 

En FAMAILLÁ, José Orellana, también resignó la chance de pelear la reelección para ceder la candidatura a su hermano, Juan, que estaba en la misma situación de Gutiérrez. Pero en este caso sí salió bien la jugada: José asumirá como legislador; y Juan, como intendente. 

En BANDA DEL RÍO SALÍ, Gonzalo Montero sucederá a su papá, Darío. 

En BELLA VISTA, Ana Paula Quiles continuará la gestión de su esposo, Sebastián Salazar. 

En BURRUYACÚ, Jorge Abraham Leal remplazará a su hijo Jorge. 

En GRANEROS, Raquel Alejandra Graneros “heredará” el cargo de su mamá, Alejandra Cejas. 

En SIMOCA, Elvio Salazar, funcionario del actual intendente, Marcelo Herrera, continuará la gestión. 

En TRANCAS, Antonio Moreno sucederá a su hermano Roberto. 

En CONCEPCIÓN, Alejandro Molinuevo fue electo, por lo que continuará su administración. 

En ALBERDI, Luis Campos vuelve a la Intendencia, que está gestionando su esposa, Sandra Figueroa. 

En La COCHA, Leopoldo Rodríguez sucederá a su hijo homónimo. 

En MONTEROS y en AGUILARES se da al revés: Francisco Serra (h) ocupará el cargo de su papá, del mismo nombre, y Gimena Mansilla remplazará a su mamá, Elia Fernández. 

En LAS TALITAS, Marta Nájar ocupará el cargo de su hermano Carlos. 

En LULES, Martha Albarracín, esposa del intendente, Carlos Gallia, se hará cargo del municipio. 

Lo mismo ocurrirá en TAFÍ VIEJO: Alejandra Rodríguez ocupará la silla que libera su marido, Javier Noguera. 

En TAFÍ DEL VALLE, Francisco Caliva logró su reelección. 

En Yerba Buena, Pablo Macchiarola continuará la gestión de Mariano Campero. 

COLORÍN COLORADO, ESTE CUENTO SE HA TERMINADO.

DANZA CON LOBOS

Entretanto los habitantes de nuestro país experimentan estoicamente un padecimiento cuyo detonante es una realidad política, de vida cotidiana, signada por vacío de poder -tan caro a nuestro sistema de gobierno presidencialista en los años de renovación de autoridades-, hiperinflación  a la vuelta de la esquina, incremento del narcotráfico, del crimen organizado en general (que no recibe una respuesta adecuada del “estado presente” kirchnerista), deterioro pronunciado de los salarios, etc., las diversas agrupaciones políticas, extrañas a tales vivencias y avatares, están enfrascadas en sus internas salvajes que proyectan a la sociedad una suerte de “danza con lobos”. 

Se ha perdido la cordura en las dos coaliciones que gobernaron el país los dos últimos mandatos. 

Las declaraciones de Carrió son preocupantes, poco oportunas, no hacen más que dividir al bloque opositor.

La acusación al principal referente de la coalición Juntos por el Cambio, Mauricio Macri, de proponer una alianza con Milei para aplicar a la sociedad un ajuste económico feroz, susceptible de ser ejecutado únicamente con represión, “a costa de sangre” dijo sin ruborizarse la mandamás de la Coalición Cívica. 

¿Puede concebirse semejante voluntad destructiva, divisionista, en un momento de crucial importancia para la suerte de los comicios que están en curso en diversas provincias?    

En el Frente de Todos, por más que la troupe sigue a pie juntilla las directivas de Cristina Kirchner, el panorama dista de estar claro. 

Massa propugna la eliminación de las PASO y designación de un candidato de consenso, léase, él mismo, con la bendición de la vicepresidente. 

No obstante las presiones a que está sometido, Scioli con convicción se aferra a su candidatura a presidente, desoyendo los consejos de gobernadores, La Cámpora, inclusive Cristina. 

Hubiera que imaginar en qué forma competiría en las Paso en caso que algún peronista fuere ungido por la lideresa del espacio político, si sería por fuera del partido con una nueva fuerza política, hipótesis en que sus posibilidades de éxito son francamente adversas.

 Mucho se discute respecto de quiénes son favorecidos o perjudicados por esta lamentable “mise en scéne”, si el Frente de Todos, Juntos por el Cambio o Javier Milei.

Lo que está fuera de dudas es que flaco favor prestan al país en un momento delicado como el presente; a como hubiere lugar, la mayor responsabilidad es imputable al partido de gobierno porque fue el que nos condujo a esta situación de parálisis e incertidumbre económica. 

No debemos olvidar que las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (P.A.S.O.) fueron ideadas por el justicialismo en un momento histórico en que les resultaron útiles para definir candidaturas internas.

Vaya paradoja, ahora Cristina y Sergio Massa propugnan su supresión para llegar por consenso a designar los candidatos. 

Es evidente el mensaje sin eufemismos a la sociedad: “hacemos y destruimos lo hecho” en materia electoral porque nos conviene y tenemos los votos en el Congreso que nos avalan, al margen que tales procedimientos maquiavélicos modifiquen las reglas de juego, devalúen nuestra democracia y afecten las arcas del estado. 

Lo último, porque se adiciona un acto eleccionario en un año de renovación presidencial, de por sí agitado, implicando primarias en las veinticuatro jurisdicciones, un ingente dispendio económico para el tesoro nacional.  

Un amigo estaba azorado por el enfrentamiento encarnizado que tiene lugar en la interna de Juntos por el Cambio, sucintamente reseñada en estas líneas. 

Se me ocurre, si no estaríamos en un contexto de zozobra económica e incertidumbre política, estas disputas son bienvenidas, porque son útiles para que los candidatos expresen sus proyectos de cara a un eventual gobierno. 

Lo importante es el día “D”, es decir el siguiente a la definición de las internas, concretamente en Junto por el Cambio, es decir, si quien resulte derrotado, Larreta o Bullrich, acompañará con entusiasmo en las generales de octubre. 

Por experiencia histórica, el peronismo tiene la virtud de organizarse verticalmente y el que sea ungido candidato gozará del beneplácito de todas las líneas internas: izquierda, derecha, caciques, capangas, piqueteros, periodismo cómplice, artistas snob, etc.

Distinta es la situación de la coalición opositora, partido relativamente nuevo pero exitoso, tanto que no bajó del cuarenta por ciento de los votos en las últimas tres elecciones; sin embargo, hay corrientes internas con perfiles políticos disímiles (liberales, centro, socialista como Carrió).    

Para derrotar el “régimen peronista” es imprescindible la unidad, caso contrario corremos el riesgo de repetir el fantasmagórico error cometido por la ciudadanía en 2019 permitiendo que regrese al poder la mafia kirchnerista, derrape cuyas consecuencias estamos sufriendo a flor de piel.

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