22 Jul
22Jul

CASTING PARA TODOS  12/10/2022

Los cambios de funcionarios a cargo de los diversos ministerios y secretarías de la administración pública nacional, recrean una suerte de casting por el que circulan ignotos personajes surgidos del riñón del kirchnerismo. 

Demuestra este fenómeno que “ninguno funciona”, parafraseando a la inefable vicepresidenta, CFK., a más de poner en evidencia la batalla encarnizada que desató contra el presidente, sustituyendo casi todos los funcionarios por él designados. 

Al caos que vive la sociedad argentina, hay que adicionar las rencillas internas del oficialismo, de joda, mientras estamos al borde de la hiperinflación que pulveriza ahorros y salarios. 

Mirando hacia el futuro, no se puede esperar del gobierno otra cosa que benevolencia, el menor daño posible hasta que concluya el mandato. Esperar alguna modificación sustancial es imposible, pues el libreto está servido: populismo, corrupción, mala praxis, sobre todo, provincianismo: NO TIENEN LA MÁS REMOTA IDEA DE LO QUE OCURRE EN EL MUNDO, LOS RIESGOS DE UNA CONFLAGRACIÓN MUNDIAL, HACIA QUÉ TIPO DE ECONOMÍA SE ORIENTAN LOS PAÍSES DESARROLLADOS. 

Los capos de la clase dirigente quieren industrias, porque el atraso del país obedece a que exporta materias primas sin valor agregado. 

Los países líderes, que están en la etapa pos industrial, tienen economías en las que el PBI de la industria es cada vez más pequeño en relación al sector servicios: en los países de Europa Occidental (Reino Unido, Francia, Alemania, España, etc.) los servicios representan MÁS DEL OCHENTA POR CIENTO DEL PRODUCTO BRUTO INTERNO. 

El avance tecnológico está lastrando el empleo industrial, pues allí donde había un obrero, ahora hay máquinas que funcionan en forma automática. 

Siguen con la dicotomía campo industria, en tanto en países como EEUU, Canadá, Australia, son prósperos y complementarios (nuestros políticos viven en la nube de Úbeda, por no emplear otro término menos académico). Tanto Canadá como Australia exportan más materias primas que productos industriales y son economías desarrolladas, líderes en desarrollo humano. 

Por suerte, netflix y demás servicios pagos de contenidos audiovisuales, hacen su labor por el “efecto demostración”, pues las películas y series son ilustrativas de cómo se vive en culturas distantes y comprueban el grado de atraso, primitivismo, de la sociedad argentina. 

Tiene que haber un punto de inflexión, la decadencia no puede ser eterna; en las próximas elecciones presidenciales, el pueblo decidirá si está de acuerdo con un cambio de paradigma, o su voto será por la perpetuación de la barbarie.   

 ¿DÓNDE ESTÁ EL PILOTO?  

20/10/22

“The Economist”, revista inglesa de economía, dedicó un artículo que describe la calamitosa situación argentina, estimando que el gobierno actual sobrevive solamente porque ha delegado en Sergio Massa, a quien catalogan de moderado, el timón de la economía. 

El grado de jibarización (valga el neologismo) que exhibe el peronismo es alarmante; es imposible saber a ciencia cierta quién detenta el poder, fenómeno consecuente con la estructura fascista (corporativa) sobre la cual está edificado el país, por lo pronto, su sistema de poder. 

No está claro que mande Alberto; tampoco Cristina, a pesar que por conveniencia los militantes siguen reconociendo como líder; el sindicalismo goza de una ascendencia notable en todos los gobiernos justicialistas; la industria, aliada incondicional, sólo resguarda sus intereses; los movimientos sociales operan detrás de las cajas que gobiernos complacientes le van concediendo. 

Uno se pregunta, ¿dónde está el piloto? ¿En qué lugar reside el poder de mando en Argentina? El interrogante es difícil de esclarecer, pues las facciones que coparticipan del poder son múltiples, pero todas de indudable cuño peronista. 

Ante los ojos del observador, se impone un panorama en que el partido gobernante monopoliza la iniciativa política y efectúa el doble papel de gobierno y oposición. Caso contrario, no puede explicarse, racionalmente, que Pablo Moyano acose al gobierno solicitando en las paritarias un incremento anual del salario del 131%, lo que generaría un efecto cascada que llevará la inflación a límites impensados, cuando no a la hiperinflación.      

Si esto no es suficiente nafta arrojada al fuego, La Cámpora no considera propio el gobierno de A.F. a quien no se cansa de fustigar. 

El grado de irresponsabilidad de los actores políticos es insólito, agravado este cuadro por la estrategia de la oposición de dejar al peronismo desarrollar sus nefastas medidas de gobierno y asumir sus consecuencias. 

Que el peronismo incurra en estos desatinos a nadie puede sorprender; lo que en mi caso genera indignación, es que la sociedad argentina en forma pasiva acepte como fatalidad invencible que estos forajidos destruyan el país. 

Jamás el salario y las jubilaciones experimentaron en tan corto tiempo semejante deterioro. Sin embargo, estadísticas recientes comprueban que el año 2022 es el de menos conflictividad laboral de los últimos quince años. 

Es, el argentino, un pueblo ruin, abyecto, miserable, o no queda otra reflexión que considerar que se complace con las políticas ruinosas que nos han sumido en un atraso que será complejo revertir. A llorar a la iglesia, como se decía décadas atrás, la sociedad argentina no merece sino lo que tiene    

  PREDICIENDO EL FUTURO 

22 de marzo 2023

Mis dotes para anticipar el futuro son un fracaso; he fallado en diversas oportunidades al vaticinar los resultados electorales. 

Pero es mi humilde ambición, en estos momentos, imaginar cuál es el porvenir que espera al país luego de las elecciones presidenciales de 2023. 

Puesto en esta actividad de pitonisa, lo primero que se me ocurre, por experiencias anteriores, por supuesto, es desechar de plano argumentos o criterios racionales.

 Está claro que la lógica está alejada del sentir popular que se traduce en el voto, pues, si esto no fuere de toda verdad, es imposible aceptar que el Frente de Todos tenga una intención de voto similar a la oposición.

 Tampoco es infalible, en la tarea de escudriñar el sentido del sufragio, la premisa marxista que enseña que la condición social, la perspectiva de clase, determina las preferencias políticas. 

Es cierto que el mayor caudal de votos del justicialismo proviene de los sectores sociales de bajos ingresos (entendiendo al peronismo como un partido proletario), pero también es irrefutable que grupos sociales de clase media y media alta lo han acompañado en forma pertinaz desde el advenimiento de la democracia (partiendo de la base que tiene un voto cautivo del treinta por ciento aproximadamente, es la clase media la que decide la elección inclinándose por él o el partido que tuviere posibilidades de derrotarlo).   

Aunque seguramente esté equivocado, estimo que las preferencias electorales responden a un estado de ánimo colectivo, a vivencias cotidianas que orientan el sufragio. 

Se vota más con el corazón que con la mente, prevalece lo íntimo y visceral por sobre el cálculo, la ponderación racional. 

El ciudadano fue vapuleado por el gobierno de AF durante la pandemia y luego de ella. Se aplicaron recetas extremas para evitar la propagación de la enfermedad que no dieron resultados (un cierre coactivo riguroso), a más de suscitar un descontento soterrado, reprimido por la gravedad las circunstancias.

Por motivos ideológicos se eligió como proveedor exclusivo de vacunas a laboratorios rusos en vez de capitalizar vacunas de diversa procedencia. 

Este capricho sólo terminó cuando Rusia expresó que no podía cumplir con los compromisos contraído con Argentina. 

Como era de esperar, el gobierno debió claudicar de su preferencia geopolítica para garantizar la provisión de vacunas de laboratorios ingleses y norteamericanos, fallecidos mediante. 

La alarmante espiral inflacionaria que en estos días padecemos es otro de los factores que, seguramente, pasará factura al justicialismo. 

La disminución del poder adquisitivo del salario y jubilaciones es notable, lo que confirma (algo que el pueblo sabe de manera fidedigna) que jamás los ingresos le ganan a la inflación. 

En la actualidad, no se paga el mismo precio cada oportunidad en que cargamos combustible, pagamos servicios, o consumimos en un bar; el desasosiego, la desesperanza son emociones de las cuales el hombre común no puede  sustraerse. 

La mala praxis política está a la orden del día; se cuestionó a Mauricio Macri el incremento de las tarifas de los servicios públicos, pero el subsidio desmedido de la electricidad, gas, agua, condujo a la discontinuidad en su prestación (los masivos cortes de luz en Capital y provincias dan testimonio de este aserto).    

El desconcierto de la sociedad es abrumador y contribuye a la desilusión popular; las señales que el poder da a la sociedad son confusas; no se sabe a ciencia cierta quién detenta la autoridad, los atributos del poder; si el Ministro de Economía Sergio Massa, el presidente Alberto Fernández o Cristina Fernández de Kirchner. 

Un gobierno desarticulado está al mando del país, una afrenta a los argentinos, sin perjuicio que a los efectos electorales los “compañeros” declinen sus rencillas internas para cantar todos al compás de la marcha peronista. 

Vislumbro en la atmósfera una sensación de hastío, frustración, impotencia, como rara vez en el pasado; puede ser la próxima elección un punto de inflexión en el devenir histórico de Argentina y el partido hegemónico puede experimentar una derrota histórica por su magnitud. 

La aparición en la escena política de un actor de ultra derecha como Javier Milei aporta una cuota de incertidumbre respecto del eventual triunfo de la oposición en las presidenciales. 

Puede fragmentar el voto opositor y posibilitar que el Frente de Todos gane en primera vuelta, superando el 45 % de los votos o en un eventual balotaje con Juntos por el cambio. 

Sería una catástrofe continuar con las políticas que nos sumieron en el estado de postración en que nos encontramos. No existe el menor atisbo de que el peronismo vaya a implementar recetas que se aparten del catecismo tradicional, de modo que la continuidad sería saltar al abismo. 

El corporativismo (fascismo) implementado por Perón en su obra de gobierno al influjo de las ideas de Mussolini, está intacto; el Duce hubiere considerado Argentina como la encarnación de su teoría política. 

No gobiernan representantes del voto individual, no es la soberanía del pueblo la fuente del poder, sino una red de corporaciones, estamentos, sociedades intermedias, que defienden a sangre y fuego sus privilegios con el beneplácito del estado (léase, del partido justicialista).

 La suerte está echada, continuidad peroncha -sinónimo de caos, corrupción, desorden administrativo- o elección de un gobierno de centroderecha que tendrá por delante la empresa épica de cambiar la matriz económica del país. 

Se dice a la ligera que los gobiernos que brevemente quebraron el predominio justicialista como Alfonsín, De la Rúa y Mauricio Macri, fracasaron o no cumplieron sus promesas. 

Es una falsedad, ninguno de ellos tuvo mayoría en ambas cámaras del congreso y sus proyectos de ley rebotaban o eran modificados por el senado que está en manos del peronismo desde la vuelta de la democracia y es sabido que LAS REFORMAS POLÍTICAS SE IMPLEMANTAN A EXPENSAS DE LEYES.   

ARGENTINA EL FEUDO MAYOR 

17 de junio 2023

Las trivialidades e inexactitudes que escuchamos diariamente en los medios masivos de comunicación, también en el periodismo gráfico, fluyen cual catarata en forma cotidiana sobre la mente de los argentinos. 

El fenómeno no es reciente, pero por ello no menos insultante para quienes vivimos en el interior: los medios porteños se refieren a las provincias con el calificativo peyorativo de “feudos”, expresión cargada de contenido que puede expresar múltiples realidades, todas despectivas. 

Desde el atraso material, escaso desarrollo económico de las jurisdicciones más pobres, cuanto la vigencia de un orden político - sobre el que ponen todos los reflectores - fundado en el cacicazgo, autoritarismo, populismo, en definitiva, todas las perversiones políticas imaginables. 

Paralelamente, la visión porteña toma distancia de ese mundo arcaico, perimido, cristalizado a mediados del siglo veinte, pues su vida transita por senderos más confortables, ajenos a las lacras - que no cesan de poner en evidencia con peculiar ensañamiento - del interior profundo, o no tan profundo, como ocurre con Rosario. 

CHACO, SANTIAGO DEL ESTERO, TUCUMÁN, etc. SÍ, pero nosotros los porteños, por suerte, estamos exentos de tales desviaciones, no tenemos nada que ver con gente tan atrasada, primitiva, como la que vive en esos lares.

Esta pedantería porteña, que ninguna circunstancia puede justificar, paradójicamente, ignora que la mayoría de las modas políticas, corruptelas, trapisondas, avivadas, nepotismo, camandulería, traiciones, vilezas, rufianería, matonería, FUERON IRRADIADAS AL RESTO DE ARGENTINA POR ESE LEVIATÁN CRIOLLO QUE ES EL ÁREA METROPOLITANA DE BUENOS AIRES (A.M.B.A.). 

Si usamos una metáfora para recrear el interior atrasado, aduciendo que son feudos y sus gobernadores señores feudales, igualmente debiéramos calificar a Buenos Aires como el MONARCA de un país de casi tres millones de kilómetros cuadrados constituido por feudos sometidos a un sistema de vasallaje en que el epicentro del desquicio, de la barbarie, el rey que somete a servidumbre, es un conglomerado de catorce millones de almas.  

Estos señores de la intelectualidad (periodística) porteña no debieran escudriñar el interior, si de fenómenos fantasmagóricos y ultramontanos se trata detectar, porque lo que a ellos escandaliza se replica a menos de quince minutos de la Casa Rosada. 

TODAS, PERO TODAS LAS DEPRAVACIONES QUE ADJUDICAN AL INTERIOR, ESTÁN PRESENTES, SOBREMANERA POTENCIADAS, EN EL CONUBANO DE BUENOS AIRES Y NO ME VENGAN LOS PORTEÑOS A DECIR QUE SON EXTRAÑOS A ESA DECADENCIA. 

O acaso la grandeza de Buenos Aires no fue propiciada por una organización política que transformaba la capital federal en una jurisdicción político administrativa dependiente del Estado Federal, concretamente del Congreso Nacional, que hacía las veces de legislatura y proveía a su sostenimiento económico, financiero. 

Con la reforma constitucional de 1994 la ciudad de Buenos Aires adquirió un status jurídico similar al de una Provincia, de modo que su suficiencia económica comenzó a depender del sistema de coparticipación de impuestos nacional. 

Dice el art. 129 Constitución Nacional: La ciudad de Buenos Aires tendrá un régimen de gobierno autónomo, con facultades propias de legislación y jurisdicción, y su jefe de gobierno será elegido directamente por el pueblo de la ciudad”

O sorpresa, desde ese momento los porteños sufrieron una suerte de metamorfosis intelectual y devinieron fanáticos defensores del federalismo, con toda coherencia, pues su sostenimiento financiero ya no estuvo supeditado a las arcas del estado federal.

Cuando estos temas son abordados en los medios, automáticamente son ridiculizados, considerados una frivolidad anacrónica; mirá los giles de las provincias que todavía persisten en la dicotomía interior Buenos Aires, unitarios y federales. 

Cuando ciertos gobernadores alegan que la ciudad de Buenos Aires no produce absolutamente nada, no tiene agricultura, ganadería, minería y su industria se limita a talleres textiles, mayoría de ellos clandestinos, manejados por extranjeros, los porteños se sienten indignados. 

Responden que el PBI de Capital Federal amerita un porcentaje de coparticipación mayor al que actualmente percibe, UNA FALACIA QUE ES MENESTER DESENMASCARAR porque el PBI porteño - todos los bienes y servicios que produce al cabo de un año – está sobredimensionado porque las firmas del interior, agropecuarias, mineras, industriales, tienen su domicilio en la capital del país por imperativos de exportación, proyección internacional, y su producido se imputa a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.   

Dicho lo anterior, me parece presuntuoso que el porteño, sin perjuicio de tener un grado de desarrollo material y humano superior al resto del país, contemple el interior como outsider, sustrayéndose de una escenografía,  de un paisaje, del cual es parte,  con soberbia y desprecio infinitos. 

¿Qué vicio político exhiben las provincias argentinas que no esté presente en Buenos Aires? Ninguno, los municipios del conurbano, desde la perspectiva de su organización y gobierno, recrean con mayor fidelidad al feudo medieval. 

Los intendentes son verdaderos terratenientes y los habitantes siervos de la gleba, los cargos políticos y oficios se transmiten por herencia, el nepotismo está a la orden del día, y la autoridad del mandamás de turno es absoluta. 

En estos días esta costumbre porteña de humillar a las provincias se ha exacerbado a propósito de los hechos de corrupción electoral acaecidos en Tucumán y en Chaco con el homicidio de una mujer presuntamente a manos de la familia de un dirigente piquetero con estrechos vínculos con el gobernador Jorge Milton Capitanich.   

Estos episodios dieron pábulo a una ola de indignación con los “feudos provinciales”; se traen a colación hechos de violencia cometidos por abuso de poder como el crimen de María Soledad en Catamarca y el de la dársena en Santiago del Estero. 

Se olvidan de los ocurridos en sus narices como el de Cabezas o el del fiscal Nisman, sin perjuicio de los desaparecidos en democracia y las víctimas de violencia urbana que suceden en plena capital federal, donde revientan choferes de colectivos, matan vecinos por un celular, o por quedar expuestos al fuego cruzado de bandas de narcotráfico. 

ARGENTINA EN SU TOTALIDAD ES UN PAÍS FEUDAL Y BUENOS AIRES NO ES PARTE DIFERENCIADA DE ESA POLIARQUÍA, CUYO MONARCA  RESIDE EN LA CAPITAL EJERCIENDO EL PODER CON EL TÍTULO DE PRESIDENTE DE LA NACIÓN.  

EN UNA JERARQUÍA INFERIOR ESTÁN LAS AUTONOMÍAS PROVINCIALES, VERDADEROS FEUDOS QUE LE RINDEN PLEITESÍA.

ANDRÉS MALAMUD  SOBRE FEUDOS Y PROVINCIAS 

26 DE JUNIO DE 2023 

He visto una entrevista que el canal La Nación Más efectuó al analista político Andrés Malamud respecto de las elecciones que tuvieron lugar en la provincia del Chaco. 

En opinión de este politólogo las provincias argentinas no son identificables a un feudo; según sus palabras, son entidades políticas rentísticas cuya financiación proviene de los impuestos recaudados por Nación que se reparten sobre la base de la ley de coparticipación federal de impuestos, a la que reputa inconstitucional. 

El feudo es, a criterio de Malamud, un modo o sistema de producción en el cual quienes producen son los campesinos o vasallos subordinados al señor feudal en virtud de un acuerdo formal. Aduce que en el feudalismo existía un contrato de vasallaje entre el señor feudal y los campesinos radicados en el feudo, en virtud del cual éstos le prometen lealtad más el pago de un canon o tributo en especie o dinero, a cambio de protección militar contra las invasiones vikingas o foráneas que asolaban Europa en la edad media (esto último es mío). 

Señala que tal negocio contractual es inexistente en las provincias argentinas en que los gobernadores (calificados de señores feudales) son elegidos por el pueblo en lecciones libres. 

Me parece útil aclarar ciertos puntos en esta temática; primero, cuando el periodismo porteño usa la expresión “feudos” para aludir a determinadas provincias, lo hace en sentido metafórico. 

Es una imagen para remarcar las desviaciones, perversiones (o el calificativo que resulte más adecuado), en el manejo de la cosa pública que existen en tales jurisdicciones. 

Con ello se trae a colación la existencia de verdaderas dinastías políticas, perpetuación en los cargos públicos, nepotismo, corrupción, atribuciones cuasi monárquicas que ostentan los caudillos. 

La “imagen” no es desacertada porque el feudo medieval capitalizaba muchas de las desviaciones referidas, verbigracia, poder absoluto sobre vida y hacienda de los habitantes del feudo, subordinación económica, pues debían pagar un canon o tributo a cambio de la protección del señor feudal, transmisión del cargo por herencia, facultad de legislación y administración, en algunos casos hasta una justicia dependiente del señor feudal. 

Cuando Malamud dice que las provincias no son feudos porque los gobernadores (señores feudales) son elegidos por el pueblo, simplifica el análisis de esta temática. 

Efectivamente, la semblanza de la provincia feudal tiene muchos puntos de contacto con el régimen político de la edad media y no creo que eso pase desapercibido por quienes irónicamente hablan de feudos provinciales. 

Malamud dice que el feudalismo era un sistema de producción, coincidiendo con la visión marxista del materialismo histórico, pero no se agota ese sistema político en la faz económica. 

El feudalismo fue una “poliarquía”, vale decir el poder o imperium estaba distribuido en múltiples centros de poder: feudos, marquesados, ciudades libres (que se autogobernaban generalmente con un estatuto que le sustraían a la monarquía), universidades, que gozaban de autonomía, y en la cúspide el monarca.    

Al calificar a las provincias de rentísticas lo que pone en evidencia es que el sistema de coparticipación federal ha motivado que los gobernadores se desentiendan de promover la economía, estimular su crecimiento, y se limiten de manera morosa e irresponsable a capitalizar el dinero recaudado por el estado nacional. 

Estoy parcialmente de acuerdo con esta mirada, en lo que se equivoca Malamud es en considerar inconstitucional a la ley de coparticipación federal. 

De ninguna manera puede serlo, desde el momento que la constitución de 1994 constitucionalizó ese sistema de distribución de recursos entre Nación y Provincias, estableciendo en la Cláusula Transitoria Sexta lo siguiente: “Un régimen de coparticipación conforme a lo dispuesto en el inciso 2 del artículo 75 y la reglamentación del organismo fiscal federal, serán establecidos antes de la finalización del año mil novecientos noventa y seis; la distribución de competencias, servicios y funciones vigentes a la sanción de la reforma, no podrá modificarse sin la aprobación de la provincia interesada; tampoco podrá modificarse en desmedro de las provincias la distribución de recursos vigente a la sanción de esta reforma y en ambos casos hasta el dictado del mencionado régimen de coparticipación”. 

Andrés Malamud, al igual que los candidatos liberales Espert y Milei proponen la derogación de la ley de coparticipación, es decir, una propuesta de lege ferenda, en criollo, de modificación del orden constitucional vigente que ordenó a las provincias sancionar una nueva ley antes de la finalización del año 1996, manda que no fue cumplida por el Congreso de la Nación.

ESPERANDO AL MESÍAS 

8 de julio 2023

Desentrañar qué esperanza, ambición, tiene el pueblo argentino respecto del resultado de las próximas elecciones, a las generales, las decisivas me refiero, es una empresa por demás compleja. 

La competencia por el sufragio tiene indudables atractivos; está plagada de sorpresas, golpes bajos, agravios recíprocos, en una palabra, un espectáculo digno de ser consumido como una serie de netflix. 

De ideas, plataformas, planes, poco y nada. Se cansan los postulantes de prometer realizaciones de toda índole, la dinámica del homo faber, de hacer cosas, aunque no se sepa en qué contexto, con qué fines, en qué proyecto de país y de vida. 

¿Por ventura, existe algún candidato que suscite admiración o respeto por su formación cultural, que denote haber capitalizado horas de estudio, preparación, sabiduría, para gobernar? NINGUNO. 

Lo lamentable es que esa condición, IDONEIDAD, no es demandada por el electorado; ni siquiera exhibirla, hacer gala de ella, es garantía de éxito en los comicios.

En las conversaciones cotidianas se advierte que el sentido del sufragio está orientado por slogans, anuncios grandilocuentes, que causan un efecto inmediato en el público al cual va dirigido. Prevalece la veta emotiva sobre la racional. 

Una persona en forma impertérrita afirma que va a votar el candidato que prometa dolarizar la economía; otra, que votará a quien criminalice el aborto, otra por su legalización, o traslade la capital del país a una ciudad del interior.   

Tales ideas fuerza son legítimas, pero la visión no puede ser tan parcial y fragmentada. 

Es imposible, cuando no engañoso, tomar en serio a los candidatos a presidente. 

Por más que no lo fueren, parecen vulgares rapiñeros de votos (valga el neologismo, pues la Real Academia Española no reconoce esta palabra). 

“Es lo que hay”, expresión que traduce la triste resignación a una realidad mediocre y asfixiante.

Todavía faltan varios episodios de esta miniserie (Jorge Asís dixit): las PASO, las generales, eventualmente el ballotage. El guión lo escriben los partidos políticos, la emoción, las tribulaciones, el suspenso, lo ponemos los estoicos habitantes de esta bendita tierra.  

Como corolario de esta “mise en scéne” que estamos padeciendo, el país entero parece en stand by; cualquier decisión trascendente en el ámbito público o privado se difiere (no voy a usar el término procrastinar, tan de moda en el periodismo criollo) para después que asuma el próximo presidente. 

Un año, el presente, desde el punto de vista de la economía, tirado por la borda, desperdiciado, con el estado nacional mendigando créditos en la comunidad internacional para no caer en default y llegar entero a las elecciones. 

El circo que se construye en un año de elección presidencial, como espectáculo, como parodia, satisface “la necesidad de emoción y de imaginación inherente al espíritu humano” diría Juan José Sebreli al referirse a los sucedáneos de la religión. 

Y en verdad, las ideologías políticas, lo mismo que las creencias religiosas, nadan en un mar de incertidumbre, de falta de certezas, y el ser humano con su legítima aspiración de trascendencia adhiere a ellas  o las rechaza con vehemencia. 

“Las clases populares colmaron su anhelo de emotividad  y llenaron el tiempo que antes ocupaban los rituales religiosos con los productos de la cultura popular difundida por los medios masivos y aprendieron a vivir en la excitación promovida por las novedades permanentes. Los templos de todas las religiones del mundo no logran reunir multitudes comparables a las que llenaron las salas de cine en la primera mitad del siglo pasado o los festivales de rock en la segunda mitad, y ningún santo ha sido tan adorado como las estrellas de cine, los campeones de fútbol o los músicos de rock” (Juan José Sebreli, “Dios en el Laberinto”, pág. 47/8, primera edición, 2016, editorial Sudamericana).  

Si las tendencias políticas no tuvieren íntimos contactos con lo místico, sobrenatural, inescrutable, sería incomprensible que un régimen político anacrónico, demodé, de mitad del siglo veinte como el peronismo concite la adhesión incondicional de la mayoría del electorado (mucha fe, poco razonamiento). 

Su supervivencia a todo evento comprueba su carácter ritual; ni siquiera se nombra a Perón o su doctrina en los discursos de campaña porque los candidatos del partido saben que, al margen del contenido de sus propuestas, la aprobación irracional está asegurada. 

Se me ocurre que estamos esperando al mesías que nos salve del sufrimiento, purifique las almas, traiga consigo riqueza, prosperidad, multiplique los panes, nos salve del atraso y la depresión; eso sí, DEBE SER UN CRISTO PERONISTA, genuinamente argentino, consustanciado con el ser nacional. 

Entretanto esperamos la llegada del Salvador, nuestro sistema de partidos políticos está signado por la inmoralidad, corrupción, venalidad, desfachatez; no existe la mínima vocación o patriotismo para poner los intereses generales de la nación delante de la conveniencia personal y partidaria. 

Infinidad de argentinos esperan con más ansiedad la última temporada de una serie de netflix, el próximo concierto de los Fabulosos Cadillac o de los Redondos, el comienzo de las eliminatorias del siguiente mundial de fútbol, los avatares de un crimen escabroso cuya investigación se sigue por TV y redes sociales, que los pormenores de la campaña electoral. 

Seguramente, meses después de asumir el presidente el 10 de diciembre comenzarán las protestas, lamentos, sollozos, por las decisiones del flamante gobierno; se quejarán del partido que han consagrado en elecciones libres. 

¿Puede concebirse semejante contradicción? 

Los resultados de los comicios desde el advenimiento de la democracia en 1983 han demostrado que el pueblo tiene favoritismo por un partido político; es aquél que, salvo alguna efímera interrupción, conduce el estado en forma hegemónica, normalmente con facultades exorbitantes que le permiten implementar sus planes sin oposición. 

Entonces ¿Tienen justificación la decepción, las letanías, toda la  perorata que vemos en los medios, protestas, cortes de calles y rutas, extorsión sindical a los gobiernos de turno, multiplicación de conflictos, caos generalizado? 

No existe voluntad de cambiar el estado de cosas en cualquier sentido político o ideológico; pareciera que embarga a la sociedad argentina una resignación ante una fatalidad con la que acostumbró convivir, en verdad, un enigma imposible de desentrañar. 

Seguimos esperando al Mesías (peronista), aunque algunos, con menos fe, estiman que vendrá bajo la vestimenta de un yacimiento de petróleo y gas inconmensurable, una VACA SAGRADA a la que empezaremos a idolatrar.

SE VIENEN LAS TRAM PASO 

14 de julio 2023

El ciudadano de a pié se preguntará por qué debe concurrir a sufragar en forma coactiva, pues como su nombre lo indica, las PASO son obligatorias, cuando el resultado de su voto es impotente para llenar la vacancia de cargos electivos. 

El interrogante es legítimo, fundado, porque en nuestra democracia constituyen una novedad; fueron instauradas por Ley Nº 23.298 promulgada el 11 de diciembre de 2009. 

Recorriendo su articulado se puede concluir que fue una reforma política efectuada a medida de las necesidades del justicialismo que, a la fecha de su sanción, lograba con facilidad imponer mayoría en ambas cámaras del congreso. 

Contiene diversas modificaciones a la Ley Orgánica de los Partidos Políticos, 23.298 entre las que  sobresalen las relativas a la posibilidad de los partidos políticos de efectuar confederaciones partidarias a nivel nacional y alianzas de distrito. Se contempla también la fusión de partidos. 

Los artículos 18 a 21 regulan las PRIMARIAS ABIERTAS SIMULTÁNEAS y OBLIGATORIAS cuya finalidad primordial es definir las internas partidarias cuando en el seno de un partido existen dos o más corrientes de opinión. 

Reza el art. 19: “Todas las agrupaciones políticas procederán en forma obligatoria a seleccionar sus candidatos a cargos públicos electivos nacionales y de parlamentarios del Mercosur mediante elecciones primarias, en forma simultánea, en todo el territorio nacional, en un solo acto electivo, con voto secreto y obligatorio, aun en aquellos casos en que se presentare una sola lista”

Hasta aquí la norma me parece razonable, pero esta visión cambia cuando impone participar de las primarias a aquéllas agrupaciones políticas que presentan una sola lista, es decir, aquéllas que designaron por consenso sus candidatos. 

Aunque no haya una disputa interna en un frente electoral, todas las listas y las fórmulas deben superar en las PASO el 1,5% de los votos válidamente emitidos en ese distrito y para esa categoría (art. 45). 

Como dije en las primeras líneas, todo ciudadano tiene el deber jurídico de sufragar, al igual que en las generales (art. 19), y aquí viene la patología, la anormalidad, el vicio, que no podía estar ausente cuando la autoría de la norma se la debemos al peronismo. 

Para la definición de los ganadores en cada interna partidaria la votación es vinculante

Si unimos a esta particularidad el detalle que todo ciudadano, esté o no afiliado a un determinado partido, puede votar a cualquier postulante, la perversión política surge a ojos vista. 

Puede ocurrir, como de hecho sucede y sucedió en las PASO precedentes, que extrapartidarios con su voto decidan la interna de un partido diverso del cual están afiliados. 

No sé si en la legislación comparada existe un engendro jurídico similar, porque en la generalidad de los casos la definición de candidaturas en el seno de un partido se decide en un congreso partidario convocado por la cúpula o elecciones internas organizadas por el propio partido político. 

Por ejemplo, en CABA, distrito en que el justicialismo normalmente tiene un resultado adverso, sus adeptos pueden definir el candidato a Jefe de Gobierno votando a uno de los dos candidatos con chances que compiten por Juntos por el Cambio, Jorge Macri o Martín Losteau.

De esa manera, personas extrañas o adversas a un partido político pueden con su voto definir su candidato habida cuenta que, como expresé antes, el resultado de las PASO es vinculante. 

Si queremos mejorar la calidad de nuestra democracia, urge derogar o corregir esta patología que exhibe la Ley N° 23.928 regulatoria de las paso, una trampa que desnaturaliza la voluntad de los prosélitos de cada partido político.

SER O NO SER ÉSA ES LA CUESTIÓN 

19 de julio 2023. 

En una reunión de amigos de secundaria, como no podía ser de distinta manera, la charla calma y amena derivó hacia el terreno político, surgiendo miradas distintas sobre la realidad que estamos viviendo, discusiones respecto de la responsabilidad de gobiernos precedentes. 

La premisa de estas líneas es develar si el partido de gobierno, justicialismo, dominado por la corriente kirchnerista, es de orientación marxista. 

Me parece oportuno tratar el tema, porque ninguno de sus acólitos  se reconoce adherente a las enseñanzas de Karl Marx, por lo menos, la gente conocida a quien interrogué. 

Pero, como ya dijo Parménides de Elea, al enunciar el principio de identidad, lo que determina el ser de un ente no es el nombre que le asignemos, sino su sustancia, sus condiciones intrínsecas. 

Puedo argumentar que no suscribo un sistema de pensamiento determinado, pero si mi comportamiento, mi praxis política, sigue puntualmente sus postulados, por más que pretendamos encubrirlo, estamos enrolados en esa vertiente política.  

Es lo que considero respecto de Cristina Kirchner y los integrantes de La Cámpora, niegan su simpatía por la ideología marxista, pero su mentor ideólogo de cabecera es Ernesto Laclau, pensador argentino teórico del populismo, conceptuado neomarxista. 

Hace cuatro años, publiqué en diariochaco.com.ar un artículo en que me refiero al tema y aplica a la temática que estoy abordando, motivo por el que voy a reproducirlo a continuación.  

Kirchnerismo y "hegemonía" 

26/06/2019 

A ningún observador precavido le escapa que, durante los últimos años, sobre todo desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, se han multiplicado los conflictos sociales protagonizados por diversos colectivos vinculados al ecologismo, indigenismo, organizaciones sociales, piqueteros, ideología de género, asociaciones de actores y demás trabajadores de la cultura, etc., con el aditamento de la clásica e inveterada presión sindical ejercida por los gremios peronistas cuando el justicialismo no detenta el poder. 

Tampoco, que el ritmo y efervescencia de la protesta por momentos se va incrementando de manera vertebrada, generando la sensación de que el gobierno carece de capacidad para controlar la situación e imponer su autoridad. 

Esta fotografía, consecuente con la máxima peronista que predica "ganar la calle" como método de control político, no es casual o fortuita, sino que obedece a un plan pergeñado por los teóricos del kirchnerismo y del "socialismo del siglo XXI". 

Cualquier ciudadano advertirá que los diversos grupos sociales que expresan estas demandas y reivindicaciones han sido cooptados por personas y dirigentes de izquierda. 

Sin perjuicio de la justicia y legitimidad de los reclamos para el conjunto de la sociedad, quienes usufructúan política y mediáticamente estas luchas son los partidos de izquierda liderados por el kirchnerismo. 

Allí donde florece o incuba un descontento popular aparece, por arte de magia, un dirigente de izquierda que se transforma en cabeza visible de la protesta.

Como dice Agustín Laje, en coautoría con Nicolás Márquez, en su obra "El libro negro de la nueva izquierda", 2016, ed. Grupo Unión, el proletariado en el mundo actual no puede ser sujeto de la revolución socialista como enseñaba Marx, pues en los países desarrollados el obrero, más que en la lucha revolucionaria, piensa en cambiar de vehículo. 

Luego de la caída del muro de Berlín e implosión de la Unión soviética, la izquierda abandonó la lucha armada como estrategia para acceder al poder y la sustituyó por una batalla cultural a la que asistimos en la actualidad. 

Ya no es la clase obrera la que lucha para desalojar a la burguesía del poder, sino los diversos grupos sociales portadores de reivindicaciones que van ganando terreno "dentro" del sistema democrático hasta lograr su destrucción. 

Es evidente la mutación respecto del marxismo leninismo que propugnaba expulsar del poder a la oligarquía mediante la guerra revolucionaria, vale decir, desde fuera y contra el orden institucional. 

En apariencia, las minorías que agitan las protestas marchan separadas y carecen de vinculación, pero tienen todas un componente ideológico y político común: el odio a la sociedad capitalista occidental.

Todas se solidarizan en su cruzada contra el mundo desarrollado (Norteamérica y Europa); en todos los movimientos sociales subyace la pretensión explícita o solapada de sepultar el capitalismo bajo diversos argumentos. 

Las feministas dirán que el sometimiento de la mujer es una perversión que debemos a la sociedad capitalista que instauró el patriarcado; los indigenistas, que el avasallamiento de sus derechos proviene del imperialismo europeo, ahora capitalista, ya que cuando España descubre América el capitalismo no había nacido; los ecologistas, que la depredación del medio ambiente es una derivación de la voracidad industrial capitalista (con sobradas razones); los movimientos sociales radicales, que el orden vigente es repudiable por injusto, propugnando su reemplazo por un sistema socialista, e idéntica postura adoptan algunos sectores de la Iglesia Católica. 

Ahora cabe preguntarse, ante tal pluralidad de actores y diversidad de protestas, supuestamente atomizadas, ¿Cómo se conduce la izquierda para lograr su objetivo que no es otro que destruir el orden burgués imperante?

La respuesta la da Ernesto Laclau en su obra "Hegemonía y estrategia socialista", 1986, autor de cabecera del kirchnerismo, en cuyo criterio el proletariado ha dejado de ser el sujeto de la revolución como postulaban Marx y Gramsci, siendo sustituido por diversos actores sociales, cada uno con su discurso ideológico particular, acentuando los conflictos hasta el paroxismo, librando una "batalla cultural" contra el capitalismo. 

Es difícil conocer si las multitudes que encarnan los diversos grupos contestatarios tienen conciencia o están persuadidas de formar parte de un plan que pretende otorgar certificado de defunción al mundo capitalista y a su sustento jurídico que es la democracia republicana, fundada en los derechos individuales, la propiedad privada, la división de poderes y la independencia del poder judicial. 

No pretendo en este artículo abrir juicio sobre el marxismo o sobre la justicia de las reivindicaciones de las minorías (a veces mayorías, como en el caso de las mujeres), sino describir o explicar los acontecimientos y su sentido político. Más que un análisis valorativo o axiológico se trata de una fotografía del presente.

HISTORIA CIRCULAR (no es Cpusotto)

2 de agosto de 2023 

Los años electorales en argentina se repiten de manera idéntica a lo largo del tiempo. A nadie con dos dedos de frente puede escapársele que el problema crucial del país es el régimen político instaurado por Perón en 1946, continuado por sus herederos hasta los días que corren. 

SON DATOS, ESTADÍSTICAS, NO SANATA. 

La historia acredita en forma fehaciente este aserto; basta compulsar estadísticas de desarrollo y bienestar social desde que el peronismo irrumpió en nuestro sistema de partidos, convirtiéndose en partido hegemónico (hasta la actualidad gobernó el setenta y cinco por ciento del tiempo), para comprobar que hemos pasado de pertenecer al primer mundo para pasar al tercero. 

No me preocupa que esta afirmación resulte antipática para la mitad de la población, que generalmente le ofrenda el voto en los comicios; tampoco que me acusen de gorila, vende patria, cipayo, más todos los epítetos que acostumbran emplear para denigrar a quienes están en “la vereda del frente”. 

La inercia del régimen peroncho es indetenible; la prédica nacionalista, anti liberal, anticapitalista, antidemocrática, ha calado hondo en el imaginario del pueblo. 

Evoca el peronismo representaciones que se traducen en recelo, sospecha, respecto de cualquier agenda política que se aparte del catecismo corporativista legado por su fundador.

 “Sólo el peronismo puede gobernar Argentina”; “No atribuirle el voto es propiciar que regresen los neoliberales” (¿?); “La derecha entregará la soberanía a los yanquis”; “Vienen por los derechos adquiridos y la cesación de los planes sociales”; “Los demás partidos van a rifar nuestros recursos naturales, el petróleo, litio, agua dulce”.   

Una sarta de patrañas difundidas por profesionales de la política, vivillos de todo género, calaña, pelaje, que esquilman las arcas del estado y traicionan el mandato que el pueblo les confía. 

Para otro sector de la población, en el que me incluyo, el peronismo está asociado con lo más pernicioso de la praxis política; la nómina sería interminable: 

Fue Perón el primer presidente que modificó la constitución nacional con el exclusivo propósito de conservar el poder; sus dilectos alumnos, los gobernadores, no se sustrajeron a la tentación y procedieron en consecuencia. 

Inauguró la cicuta inflacionaria, porque Argentina desde 1853 hasta 1946 -en que asume Perón- tuvo un promedio de inflación menor al dos por ciento anual, índice que en el segundo año de su primer mandato escaló hasta el doce, vale decir el mil doscientos por ciento anual (allí está el origen del flagelo). 

Perfiló una manera de hacer política signada por la dádiva, la compra ominosa del voto, el asedio belicoso, temerario, al poder de turno cuando está en el llano. 

Alfonsín, De la Rúa y Macri ejercieron el poder ante un hostigamiento persistente de movimientos sociales peronistas, sindicatos siempre adictos, industriales complacientes, cuando no asociados, izquierda que adhiere a sus huestes con el voto, periodismo cooptado por pautas publicitarias (otra modalidad de extorsión), compra de voluntades de colectivos como movimientos sociales, actores, ecologistas, feministas, etc. 

El desprecio por el estado de derecho es quizás el rasgo sobresaliente del “movimiento”, como gustaba Perón llamar a su partido. A la costumbre de manipular la constitución con réditos políticos, los gobiernos justicialistas no dudaron en decretar “emergencias”, palabra mágica que, con la complicidad de la Corte Suprema, siempre proclive a beneficiar la causa, les permitió triturar los derechos y garantías individuales. 

Confiscaciones de depósitos bancarios ejecutadas por los gobiernos de Menem y Duhalde; negativa de Cristina Fernández a transmitir los atributos presidenciales a Mauricio Macri; desdoblamiento del bloque justicialista en el senado con el objeto de apropiarse de un delegado al Consejo de la Magistratura; cercenamiento de las libertades económicas (cepos, corralitos, control estatal del comercio exterior); ataques a la libertad de prensa; incendio de templos católicos; bloqueo de frontera con Uruguay por el conflicto de las pasteras; corrupción generalizada, etc. 

En cualquier país con ciudadanos sensatos, en mérito de las calamidades señaladas, el crédito hubiere finalizado, el partido sería penalizado con voto castigo. 

No es el caso de Argentina; es increíble, pero luego del desastre del gobierno de Alberto Fernández, todavía el partido justicialista además de haber triunfado en diversas provincias, conserva intacta la posibilidad de continuar en el poder.     

Más que un análisis político, sociológico, necesitamos asistencia siquiátrica. 

Próximos a las PASO y generales de octubre, los candidatos peronistas Wado de Pedro, ahora descartado, y Sergio Massa, exhiben en sus discursos una moderación hipócrita, sobreactuada, incompatible con la tradición autoritaria y antidemocrática del partido. 

Si a ello incorporan los clichés tradicionales, que señalé en líneas anteriores, sembrando temor y pronosticando el caos si es que la “derecha” llega al poder, en una palabra, agitando fantasmas y prometiendo boicotear a un eventual gobierno de Juntos por el Cambio, el mito del eterno retorno sigue entre nosotros.   

Pasan las décadas y Argentina no puede quebrar un régimen deplorable, empero eficaz para preservar el poder. ¿Alguien en su sano juicio puede vislumbrar que el justicialismo modifique sus ideas políticas y económicas cuando no lo hizo en setenta y siete años? 

Al fascismo peronista se lo puede vencer solamente a expensas del voto; no existen posibilidades de entendimiento, alianzas, cierre de grieta, con un contrincante autocrático que desprecia profundamente a sus adversarios políticos. 

Hasta que esta circunstancia no se produzca, Argentina será un alma en pena, transitará de frustración en frustración, decadente, sin esperanzas. 

Las fallidas experiencias de Alfonsín, De la Rúa y Macri son engañosas porque ninguno pudo gobernar con ambas cámaras del congreso, pues el peronismo tiene mayoría en el senado desde el advenimiento de la democracia. 

Aún en la oposición, siempre conservó el poder de veto rechazando o modificando a piacere las leyes en el senado.

Esto agiganta la figura de Macri quien no tuvo mayoría en ninguna de las cámaras y pudo concluir su mandato. 

No puede haber medias tintas, la oposición tiene que ganar las elecciones, conquistar mayoría en ambas cámaras del congreso porque las reformas necesarias se implementan, si y solo si, con leyes.  

ACTORES PAYASOS ÚTILES 

4 de agosto 2023

Cuando  a mitad de mandato de Mauricio Macri se produjo en 2018 una corrida contra el dólar, el colectivo de actores y trabajadores de la cultura, como buen lacayo de la izquierda peronista, difundió un video -del cual participaban los más prominentes personajes del cine, teatro y TV- en el que alertaban, más bien amedrentaban, a la población expresando “la patria está en peligro”. 

El fundamento de su desesperación: Macri había acudido en auxilio del Fondo Monetario Internacional porque las variables económicas se habían desmadrado, fenómeno al cual el peronismo, siempre beligerante y conspirativo (en ese momento en la oposición), no era extraño. 

Como buenos actores que son, lo reconozco, competían unos y otros por formular la declaración más atribulada, tremebunda, pesimista, frente a la cámara; la cuestión era generar pánico, desasosiego, si fuere posible, desalojar a Macri, el demonio neoliberal, antes de la finalización del mandato, intención que sus colegas del sindicalismo y movimientos sociales habían hecho explícita sin sonrojarse. 

No fue casualidad que la aparición en la escena pública de estos mequetrefes se produjera luego de acaecidos dos sucesos: a) El dólar comenzase una escalada imparable; b) Celebración de una alianza parlamentaria en diputados entre las bancadas del Frente Renovador de Sergio Massa con el peronismo liderado por Mínimo Kirchner. 

Hasta ese momento, al gremio de actores me refiero, se limitaba a formular quejas en relación al manejo del Instituto Nacional de Cine, a la financiación de las películas, por supuesto, también a vaticinar que el gobierno de Juntos por el Cambio destruiría la industria y los trabajadores quedarían en la calle. 

Estos tilingos snobs, cuya cursilería intelectual no le permite más que ser de izquierda, pues no serlo en el ambiente en que se mueven es un quemo, se convirtieron en una de las columnas de la militancia peroncha, contribuyendo a desestabilizar el gobierno de M.M. 

Es otra corporación servil del movimiento del primer trabajador; sus componentes son socialistas, se auto definen de izquierda; sin embargo, lo mismo que la siniestra vernácula, encontraron en el régimen peronista su canal de expresión, sin reparar que tanto el General como sus legatarios adhieren a cualquier vertiente política menos a la izquierda. 

Desde que Alberto Fernández ejerce la presidencia deglutieron sapos de todos los tamaños y colores: paupérrimo resultado del tratamiento de la pandemia; demora en la llegada de vacunas; vacunatorios vip; confinamiento salvaje de la población; incremento de la inflación al doble que la verificada en la administración Macri; parálisis de la industria de entretenimiento y medios audiovisuales; caída del salario real y jubilaciones; éxodo de jóvenes al exterior, EEUU y Europa; incremento del índice homicidios dolosos; exacerbación de violencia narco, etc. 

Se han llamado a silencio frente a la hecatombe, poniendo en evidencia que su mensaje no puede ser asimilado con seriedad; no emiten declaraciones, no participan de spots televisivos, en una palabra, pasaron a cuarteles de invierno. 

En estos tiempos, en que el actual gobierno está implorando un acuerdo con el FMI, los alcahuetes, vaya paradoja, no consideran a la “patria en peligro”,  se llaman a silencio.

Patético, APOYAN LA CANDIDATURA DE SERGIO MASSA, un dirigente de derecha ex UCD, con aceitadas relaciones con el empresariado local, un hombre amigo de los “poderes concentrados” que denuncian en forma permanente, fiel exponente de la camándula política. 

ARRASTRADOS E INDIGNOS. 

Su papel de idiotas útiles suscita vergüenza biológica; son incapaces de adoptar un criterio personal en relación a cualquier problemática que se les plantee; siempre a la espera del guión que baja Cristina. 

Ninguno de los defensores de la patria se anima a adelantar ideas, no sea el caso que la pitonisa proponga otras diversas y queden en ridículo. 

Para muestra valen los Dadi Brieva, Pablo Echarri y esposa, Gerardo Romano, Darío Grandinetti, Rita Cortese, Andrea del Boca, Cecilia Roth, etc. 

Como todo colectivo contestatario enrolado en la nueva izquierda del siglo XXI, los une, cual cofradía, el odio visceral al capitalismo, representado por EEUU y Europa. 

Su simpatía recae en China, Venezuela, Nicaragua, Rusia, países islámicos que declararon la guerra a occidente, más todo régimen tiránico que ande suelto por el planeta, preferentemente de África o Asia. 

En el spot "la patria está en peligro" uno de los partícipes fue Viggo Mortensen quien satanizó a Macri en su alocución; claro, en su opinión, es un monstruo neoliberal que entregó el alma a la voracidad imperialista. 

Justamente Viggo, actor laureado por el cine norteamericano, cuya fama universal es producto de Hollywood, la fenomenal industria del cine americano, emblema de la penetración ideológica en el orbe, es quien defenestraba a Macri por sus ideas republicanas. UN VERDADERO PELOTUDO. 

Lamento decir esto porque me cae bien, su acento porteño denota cariño por Argentina, amante de San Lorenzo de Almagro; mi decepción es haber hecho causa común con sus colegas argentinos impresentables. 

Mucho acting, poco empleo de cerebro y puesta en práctica de un modus vivendi socialista, hipócritas, simuladores, demagogos.   

El sensacional talento que tienen estos actores es inversamente proporcional a su dignidad, honor, autonomía, libertad de pensamiento. 

Gracias por su existencia, el pueblo argentino lo agradece, empero son unos reptiles, arrastrados, serviles del peronismo de pseudo izquierda.

LA CGT EMBLEMA DEL FASCISMO 

En menos de setenta y dos horas los argentinos acudiremos a las urnas para dirimir las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), un engendro ideado por el peronismo en diciembre del 2009 que tiene la singularidad de definir las internas de aquellos partidos que tengan más de una línea en su seno. 

Hay dos características llamativas: una, el voto es obligatorio, dos, el resultado de las internas es vinculante. Es una suerte de encuesta o sondeo de opinión que precede a las generales, pues son ineficaces para llenar vacantes de cargos electivos. 

A pesar que nada definen, su importancia radica en que anticipan los resultados de las generales, pues en experiencias anteriores el pueblo ratificó, con escaso margen de diferencia, lo votado en las PASO. 

En este contexto, el peronismo está movilizando sus corporaciones ante el temor de perder el poder en las generales de octubre; la CGT hizo un acto en el cual su cúpula ratificó que es una entidad peronista y solicitó a los afiliados sufragar en favor del candidato Sergio Massa. 

Esta demostración de apoyo político en otro país causaría escándalo, pero en Argentina naturalizamos que ese sector de la sociedad (obrero) es inequívoca e incontrovertiblemente justicialista, lo que constituye una falacia, pues hay trabajadores de filiación política distinta. 

Cuando en cualquier país sensato los gremios están constreñidos a la defensa de los derechos de los trabajadores, sin condicionar la voluntad política de sus afiliados, en Argentina la entidad que nuclea los trabajadores es una corporación más al servicio del fascismo peronista, decisivo en la empresa de desestabilizar gobiernos de otro signo político.

Obviamente, no es una creación original de Perón, sino la adopción del sistema político pergeñado por el Duce en el interregno de las dos guerras mundiales que deslumbró al General en su paso por Italia. 

Es políticamente incorrecto señalar la inspiración fascista del “movimiento” peronista, pero hasta este sustantivo fue acuñado por Mussolini para diferenciarlo de un partido político tradicional. 

El 22 de julio de 2022 publiqué en diariochaco.com.ar un artículo relativo a la filiación fascista del movimiento peronista, que no tiene originalidad alguna, pues esta conexión fue resaltada por diversos políticos e historiadores argentinos. 

La pongo a consideración de quienes leen este blog

REMINISCENCIAS FASCISTAS 

https://www.diariochaco.com/623690-reminiscencias-fascistas

26 de junio de 2019 

Los pueblos, para innovar o superar épocas de decadencia o estancamiento, necesitan descender al infierno para resucitar como el ave fénix. 

Este presagio difícilmente tenga encarnadura en Argentina; si bien, la condición –llámese estado de calamidad, desastre, quiebra, catástrofe- se evidencia con toda crueldad y patetismo, no se podrá sino hasta las elecciones generales del año que viene saber si nos encaminamos a un modo diferente de convivencia o marchamos definitivamente a las tinieblas.

Tuvo la sociedad argentina un testimonio, una tentativa, de “volver a las fuentes” con el gobierno de Mauricio Macri, entendiendo esta frase como modus vivendi  caracterizado por un clima político de concordia, de respeto entre partidos mayoritarios, sin agresiones, de aceptación de los postulados republicanos de división de poderes, independencia del poder judicial, relación armónica entre gobierno central y provincias, integración a la comunidad internacional. 

Ninguno de esos aspectos positivos de su gobierno sirvieron para conquistar la reelección; una sociedad golpeada por la inestabilidad económica, inflación, desempleo, no tuvo contemplaciones con un gobierno que llevaba tres años en ejercicio del poder. 

Urgía en forma perentoria solucionar los vetustos problemas en un suspiro (el modelo era Suecia); la demanda de la ciudadanía fue categórica, correspondía poner al país en una senda de prosperidad, pretensión que está ausente cuando gobierna el partido hegemónico (el modelo es Uganda), cuyos estrepitosos fracasos no merecen siquiera voto castigo. 

Soy consciente que estas afirmaciones suenan, para muchos, como adscripción a un sector político (que no profeso), pero la realidad es inocultable: durante la presidencia Macri los únicos sobresaltos políticos, disturbios callejeros, alteración de la paz social, de la libertad de circular, atentados contra la investidura presidencial, fueron protagonizados por la oposición peronista y sus aliados. 

Es tan cierto que el peronismo es el padre de la agitación social, que en estos momentos quienes cuestionan la autoridad presidencial, mediante marchas, expresiones de repudio, agitación callejera, SON LAS PROPIAS HUESTES DEL OFICIALISMO. 

Nuestra democracia exhibe la extravagancia de tener en el poder un partido que es oficialismo y oposición. 

Es imposible imaginar qué despropósito tiene que cometer el peronismo para perder el beneficio del éxito electoral. Sería tedioso enumerar los lapsus políticos en que incurrió en escasos dos años y medio de mandato, ya señalados por el periodismo hasta el hartazgo.  

Aunque fuere increíble, hay sondeos de opinión que adjudican al oficialismo una intención de voto similar a Juntos por el Cambio en distritos importantes, como la provincia de Buenos Aires.   

En el ambiente flota cierta angustia colectiva por la dinámica inflacionaria (estamos en el top five internacional en ese rubro); por la inestabilidad política (el poder real lo detenta la vicepresidente, pero formalmente es el presidente quien tiene la investidura); por disputas internas entre múltiples facciones de ese colectivo dado en llamar Frente de Todos; por síntomas de disgregación social abrumadores, incremento del delito, violencia urbana, justicia por mano propia (fenómeno común en otros países de América Latina, pero impensable en Argentina), temor por eventuales saqueos, etc. 

NO ES SUFICIENTE, la mentalidad del pueblo argentino hace casi imposible conmover el “integrismo peronista”. Pareciera que no sabemos construir una sociedad, una convivencia distinta, más virtuosa. 

Esta impotencia ante la perpetuación del “régimen” que legó Juan Domingo Perón al país, se explica por décadas de afianzamiento, sobre la base de complicidades, temores, intereses, mezquindades, falta de patriotismo, más que nada, sentido de pertenencia a un proyecto de nación. 

En forma palmaria quedó demostrado que la inercia del sistema no puede ser detenida por el sufragio. Macri diseñó políticas razonables (en Argentina la racionalidad es una excepción) que no pudo implementar por la debilidad política que supone no haber contado con mayoría en ninguna de las cámaras del congreso nacional. 

El cambio se convierte en una quimera porque hemos perdido los ciudadanos la posibilidad de influir en la conducción política por medio del sufragio individual.  

En perspectiva, la sociedad argentina puede ser contemplada como un conjunto de corporaciones que funcionan armónicamente, en forma aceitada, vertebradas por y al servicio del partido justicialista (sin perjuicio de las manifestaciones beligerantes entre piqueteros y gobierno que suceden en estos días, por manejo del dinero de planes sociales). 

Ha triunfado el corporativismo, Argentina es la recreación acabada del modelo que ideó Benito Mussolini para la Italia de entre guerras. 

El fascismo (también denominado corporativismo), como modelo de estado, se caracterizó por suprimir los partidos políticos; como todo totalitarismo, sólo dejó en pie el propio.

También eliminó el sufragio individual como expresión de la soberanía popular. En su reemplazo, se pergeñó una organización fundada en el funcionamiento de sociedades intermedias (corporaciones), sindicatos, asociaciones industriales, justicia, cultura, milicias, toda ellas tributarias de la conducción del Duce (Mussolini), quien sintetizaba en su persona el espíritu  del estado nacional italiano.  

La movilización de masas distinguió al fascismo italiano y al peronismo, aunque el primero fue un movimiento de clase media y el segundo proletario.  

Esta diversa extracción social de fascismo y peronismo no elimina los idénticos rasgos sustanciales, como explica Norberto Bobbio:   “El prototipo del segundo fascismo es el fascismo italiano. El peronismo puede incluirse tranquilamente en esta categoría. La repugnancia que encuentran algunos a considerar fascista un movimiento que tuvo y sigue teniendo una amplia base obrera carece de fundamentos. Se puede decir si acaso que por algunas circunstancias históricas propias de Argentina y sobre todo por demérito de las organizaciones sindicales tradicionales, Perón logró polarizar una fidelidad obrera mejor que el sindicalismo fascista italiano”. (Extraído de “Diccionario de Política”, por Norberto Bobbio, N. Matteucci y G. Pasquino Ed. Siglo XXI, México, 1993). 

La similitud con Argentina es ostensible. Perón fue para los argentinos el intérprete del alma nacional, palabras más, palabras menos, decía Eva Duarte. 

Otras derivaciones del pensamiento de Mussolini están fielmente representadas en la versión criolla, verbigracia, el predomino de la acción sobre el pensamiento o doctrina, el estatismo,  el culto a la personalidad, el pragmatismo a ultranza, la calificación del fascismo como “movimiento” y, aunque no fue reconocido explícitamente por Perón o sus herederos, la aceptación de ser un sistema de gobierno totalitario. 

“El fascismo no salió de una teoría elaborada precedentemente, sobre el papel: nació de una necesidad de acción y fue acción; durante los dos años primeros, no fue partido, sino antipartido y movimiento”. (“La doctrina del Fascismo”, Benito Mussolini).

Aunque una fuerza política opositora arribe al poder en 2023, la estructura luchará por mantener el statu quo; no bastará la bendición electoral, cada corporación beneficiaria del “régimen” atentará contra el gobierno de turno, lo que anticipa turbulencias para los próximos años. 

La resistencia de la estructura peronista, su resiliencia, es perfecta. Pruebas al canto: no se puede adoptar una decisión política que contradiga los intereses del sindicalismo, pues tal es su poder, que su líder, Hugo Moyano, a expensas de huelgas puede vetarla (corporación sindical); tampoco impedir que industrias tecnológicamente atrasadas nos cobren precios exorbitantes; si se pretendiera reducir la protección arancelaria, las asociaciones industriales estarían en pie de guerra (corporación industrial); no es imaginable limitar los fondos de las organizaciones de la economía popular porque incendian la Capital Federal con cortes y disturbios (corporación de piqueteros que nos legó el peronismo); pocos resultados tiene el pueblo en su clamor por mitigar la corrupción de los funcionarios públicos (corporación política); la liviandad e ineficacia del poder judicial para combatir los delitos perpetrados en ejercicio de cargos públicos es patética (corporación judicial); hasta los operadores culturales, gente de cine, teatro, televisión, se han pronunciado abiertamente en favor del régimen con videos y manifestaciones de repudio durante el mandato de Macri (corporación de la cultura) 

Así, afrontamos los argentinos el momento histórico que nos toca, sin poder derribar un sistema de organización estatal de mediados del siglo veinte que, por totalitario y antidemocrático, sólo es objeto de curiosidad histórica.

PASO 2023 CONCLUSIONES 

14 de agosto 2023 

El veredicto de las urnas en estas Primarias 2023 puso en evidencia la inexactitud de los pronósticos formulados por las encuestadoras; si algo ha quedado en evidencia, es que tales sondeos no traslucen la voluntad popular, por lo menos, distan de aproximarse a los números que arrojan los resultados.

 Mucho se habló de Javier Milei y su fuerza política “La libertad Avanza” como fenómeno que venía a quebrar el bipartidismo de peronistas y Juntos por el cambio. Sin embargo, los vaticinios más optimistas le otorgaban un techo del veinte por ciento.   

He aquí que Milei ganó en dieciséis jurisdicciones, causando conmoción en sus rivales. De todas maneras, el exiguo margen de la victoria impide dar por sentado un éxito en las generales de octubre, más bien, se produjo la concurrencia de tres partidos en una diferencia que no excede los tres puntos porcentuales. 

Milei fue el candidato que mejor interpretó la demanda popular de terminar con la “casta”, vocablo que, sintéticamente descripto, refiere a los profesionales de la política, clase dirigente que se ha enriquecido sin fundamento ético atendible, verdaderos privilegiados que manejan dinero del estado como patrones de estancia, como si fuesen recursos de  su patrimonio; lo más indignante, en un contexto social de depresión y crisis económica. 

El hastío de la sociedad con el peronismo se expresó en las urnas con el voto dirigido a Milei y Patricia Bullrich, quien se impuso claramente en la interna de JxC sobre Horacio Rodríguez Larreta. 

Haciendo una lectura ligera y superficial del escrutinio, casi el setenta por ciento del electorado castigó el gobierno de Alberto Fernández votando una opción diversa del peronismo.

En forma ingenua, se pudiera inferir que el partido justicialista está debilitado, con pocas chances de conservar el poder. Sin embargo, sus posibilidades están intactas porque Sergio Massa puede acceder al balotaje y solamente un adivino puede vislumbrar la definición de la segunda vuelta. 

Lo que prima facie se interpretó como una catástrofe para el partido del primer trabajador, los guarismos definitivos desmienten los malos augurios arrojando un escenario de paridad técnica entre tres fuerzas políticas. 

A pedir de boca del peronismo.    

En escritos anteriores manifesté que  la sociedad argentina necesita quebrar la inercia del régimen peronista, mediante una alternativa sólida, un partido con estructura, pero la empresa devino traumática. 

Cuando parecía que había consenso en darle certificado de defunción, por lo menos nos diera una pausa, con la consolidación de Juntos por el Cambio en las últimas elecciones, irrumpe en la escena política Javier Milei con su partido La Libertad Avanza y divide el espectro opositor.

Conclusión, el peronismo queda posicionado en paridad de condiciones respecto de las dos fuerzas competitivas, JxC y LLA. 

EL PUEBLO ARGENTINO NO APRENDE MÁS 

El discurso anti casta de Milei puede sonar a canto de sirena; a poco que se examinen exhaustivamente sus propuestas, surgen interrogantes respecto de la posibilidad política y jurídica de llevar a cabo las reformas. 

Disolver el banco central, dolarizar la economía, son decisiones de política económica seductoras; la ciudadanía tiene una historia de romance con la divisa norteamericana, más que amor, un imperativo derivado de la inexistencia de moneda, pues el peso no resiste ser calificado de tal. 

No está claro el procedimiento de dolarización, como tampoco la manera de salvar el deber constitucional de la existencia de un banco nacional con la prerrogativa de acuñar moneda (art. 75 inc. 6° de la Constitución Nacional). 

Aún en la suposición que la sapiencia económica de Javier Milei responda estos interrogantes, en otro orden, es menester preguntarse sobre el poder político que tendría un eventual gobierno de la Libertad Avanza. 

No tendrá mayoría en ninguna de las cámaras del congreso, salvo que anude una alianza parlamentaria con alguno de los bloques mayoritarios, peronismo o Juntos por el Cambio, para aprobar las leyes. 

En vista de la intransigencia de Milei, quien adelantó que ningún acuerdo celebrará con las fuerzas políticas del fracaso (la casta), la gobernabilidad en esas condiciones será compleja.

 Milei se autocalifica “anarco capitalista”, es decir, a largo plazo aspira a forjar una sociedad sin estado; respecto de esta temática, coincide con el materialismo histórico de Marx, quien postula que el estado, instrumento del que se vale la clase dueña del capital para sojuzgar a los trabajadores, desaparecerá cuando el proletariado mediante la revolución tome el poder. 

Una vez instaurada la dictadura del proletariado y desembarazarse el hombre de  todo tipo de alienaciones a que lo somete el sistema capitalista, desapareciendo las clases sociales y su lucha, el estado no tendrá razón de existir. 

Qué curiosa coincidencia, los dos polos antagónicos del espectro político, extrema izquierda y extrema derecha son anarquistas para el futuro. 

Está claro que el pueblo no brindó un apoyo contundente a JxC probablemente por la interna feroz que precedió a las PASO; Milei supo interpretar con más talento el descontento popular y obtuvo ventaja en esta suerte de encuesta de opinión que son las primarias. 

De lo que debemos estar seguros, SI ALGUIEN PUEDE PRESUMIR DE UN BUEN RESULTADO EN LOS COMICIOS DE AYER DOMINGO, ÉSE ES SERGIO MASSA  

ARGENTINA QUO VADIS 

21 DE AGOSTO DE 2023

En las primarias del 13 de septiembre  se produjo una verdadera conmoción, un tsunami electoral con la victoria ajustada, pero victoria al fin, de Javier Milei. 

Una vez más, las encuestadoras de opinión fracasaron estrepitosamente, pues el candidato al que adjudicaban un voto minoritario, marginal, cuyo techo era el veinte por ciento, fue triunfador con el treinta por ciento de los votos. 

Confieso, como muchos, entre los que incluyo columnistas políticos, politólogos, cronistas de TV, pensé que la lucha se circunscribía a Juntos por el Cambio y el peronismo (en este turno electoral bajo el nombre Unión por la Patria) pero no vislumbré el éxito del libertario en las primarias. 

Mucho menos que pudiere resultar vencedor en dieciséis de las veintitrés jurisdicciones del país. Aunque la diferencia entre las tres fuerzas mayoritarias no excediera los tres puntos porcentuales, una suerte de empate técnico para los sondeos, el fenómeno no fue avizorado por los entendidos, tampoco por quien esto escribe. 

Fenómeno similar tuvo lugar en los prolegómenos de las PASO 2019 en las que se vaticinó una leve ventaja del peronismo sobre Juntos por el Cambio (JxC) y la diferencia fue abrumadora. 

Mi opinión, provisoria, el descontento popular contra la clase dirigente, sobremanera respecto del justicialismo - gobernó veintiocho años de los cuarenta transcurridos desde el advenimiento de la democracia - se canalizó en favor de un outsider, de un advenedizo dentro del sistema de partidos políticos argentino, Javier Milei. 

Razonable era presumir que lo hiciera en favor de Juntos por el Cambio, partido de formación reciente, liderado por Mauricio Macri, que logró en alianza con el partido radical, edificar una estructura partidaria de alcance nacional que en las tres últimas elecciones no conquistó menos del cuarenta por ciento de los votos. 

La ciudadanía está cansada de soportar malos gobiernos, concretamente, del peronismo en todas sus expresiones; no olvidar que el modelo kirchnerista convirtió Argentina en uno de los países más inestable, anárquico y decadente de una región del mundo de por sí  periférica, atrasada, como América Latina. 

El caudal de votos que obtuvo Massa es el mínimo que obtiene el peronismo en las elecciones; el fenómeno imprevisto fue que el repudio a la clase política tuviese por beneficiario a Milei, candidato que tiene la virtualidad de ENFATIZAR QUE NO GOBERNÓ, MOTIVO POR EL CUAL ESTÁ EXENTO DE LOS VICIOS Y DEFORMACIONES DE SUS ADVERSARIOS (la casta) que tuvieron la oportunidad de ejercer la primera magistratura.

 Siempre señalé en mis escritos que el gobierno de Mauricio Macri, en lo que a  institucionalidad se refiere, fue el más virtuoso desde 1983, que dejó una impronta democrática de respeto por los postulados de la república, de concordia política, que si no pudo implementar reformas profundas fue porque su capital político fue insignificante, el menor que tuvo un presidente desde la sanción de la constitución en 1853.

Estas cualidades destacables no fueron ponderadas positivamente por el pueblo, negándole la reelección en 2019 e inclinándose por la opción corporativista representada por el peronismo, una topadora que viene dinamitando todo vestigio de vida civilizada. 

El mensaje de Milei de cara a las generales del 22 de octubre es BRILLANTE: mis contendientes de JxC dilapidaron la oportunidad de reformar el país, de modo que soy la única opción válida y eficaz para cambiar de cuajo, de raíz, el sistema corporativo (fascista) implementado por Perón, continuado por sus herederos. 

Recrear la figura de Milei, sus condiciones personales, su histrionismo, será objeto de otro análisis, lo que es incuestionable, suscita adhesiones incondicionales y sospechas, recelos, tremebundos. SU CARISMA ES INNEGABLE. 

También es cierto, su caudal de votos no se limita a la franja etaria comprendida entre los dieciséis y treinta años; en realidad fue votado también por adultos y miembros de todos los estratos sociales. 

El ascenso de Milei como líder tributario del descontento popular ha motivado una reacción inmediata de desprecio; lo han calificado de temerario, loco, no está en sus cabales, viene a romper nuestra tradición institucional. 

He visto en estos días infinidad de videos que circulan por watsapp, en redes sociales, en que sus declaraciones son sacadas de contexto y tergiversadas; las operetas de que es víctima son evidentes, sin que esto implique sentar un juicio de valor o que el suscripto vaya o no a votarlo en las generales.

Un síntoma se me antoja alentador: he consultado a conocidos qué opinión tienen respecto de Milei y sólo me han dado una respuesta negativa aquéllos que han logrado conchabo en el estado provincial o nacional gracias a sus conexiones partidarias. 

LA INDIGNIDAD ESTÁ A LA ORDEN DEL DÍA.

EL DEMONIO MILEI 

24 de agosto 2023

Curiosa forma de analizar la realidad argentina de estos días por parte de la farándula política, medios televisivos, periodismo, etc. 

La clase dirigente, con exclusión de La Libertad Avanza (LLA), en forma enfática o solapada, advierte a los votantes el peligro que supone para el futuro de nuestra patria dejar en manos de Javier Milei la primera magistratura de este bendito país. 

Es aquélla que en los primeros días del gobierno de Alberto Fernández sancionó la Ley 27.541, engendro jurídico denominado solemnemente Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, en virtud del cual el Congreso de la Nación delegó en el Poder Ejecutivo Nacional las prerrogativas contempladas en el artículo 76 de la Constitución nacional.

 Dice el art. 1° de la citada ley: “Declárase la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social, y deléganse en el Poder Ejecutivo nacional, las facultades comprendidas en la presente ley en los términos del artículo 76 de la Constitución Nacional, con arreglo a las bases de delegación establecidas en el artículo 2°, hasta el 31 de diciembre de 2020”

En buen romance, el Congreso abdicó de la integridad de sus facultades en favor de Alberto Fernández, pues las materias que compren la delegación son omnicomprensivas. 

En artículos publicados en diariochaco.com oportunamente señalé que la delegación in totum es violatoria del art. 29 de la CN que reza lo siguiente: "El Congreso no puede conceder al ejecutivo nacional, ni las legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria". 

Con sorna, afirmé en ese entonces que Alberto Fernández había sido investido de prerrogativas cuasi monárquicas, que ni Enrique VIII de Inglaterra, ni Carlos V de España, exponentes del absolutismo monárquico, habían detentado semejante poder (“Coronación de Alberto Primero de Argentina”, diariochaco.com.ar 11/09/2022). 

Lo llamativo es que dicha norma fue aprobada con el voto de Juntos por el Cambio, decisión cuyo único atenuante era la existencia de una pandemia universal, porque, naturalmente, una delegación legislativa tan extrema es incompatible con el postulado republicano de la división de poderes. 

Si Juntos por el Cambio votó favorablemente la ley y nadie se escandalizó ¿no es acaso cinismo y mala fe estremecer, alarmar, aterrorizar, al pueblo porque las propuestas de Milei son verdaderamente innovadoras?  

Fue una imprudencia política conferir la suma del poder público al Kirchnerismo; el electorado, siempre subestimado por los líderes partidarios, por ésas y otras decisiones votó a Javier Milei, por intuir que el verdadero cambio, el que implique sepultar las trapisondas del folklore peronista, viene por el lado de Libertad Avanza. 

Por ésas y otras razones, me parece excesivo atemorizar al pueblo ante la eventualidad de un gobierno de La Libertad Avanza. 

EN MI CASO PARTICULAR, SI HAY ALGO QUE SOBREMANERA ME ESPANTA ES LA POSIBILIDAD, SIQUIERA REMOTA, QUE EL PERONISMO CONSERVE EL PODER. 

Es verdad que el plan de Javier Milei, consistente en producir una mutación de una economía altamente estatizada e intervencionista en otra de sesgo inverso, sobre la base del modelo americano, nos parece de difícil, cuanto no imposible, instrumentación. 

De todas maneras, la solvencia con que Milei explica su programa, su rapidez para contestar sobre los diversos temas de gobierno, es encomiable. 

Por otra parte, es verdad, como sostiene, su partido es el único que presentó una plataforma, los demás quedaron en enunciados proclamados en la TV.

QUÉ HACEMOS CON EL LEVIATÁN 

28 de agosto 2023 

La prensa dominical argentina está perpleja por el resultado de las PASO del 13 de agosto en que se impuso un candidato inesperado, Javier Milei. Desde ese momento, tanto peronismo como Juntos por el Cambio - más la prensa condescendiente con estas fuerzas políticas - han puesto un formidable empeño en atacar, vilipendiar, en muchos casos ridiculizar, la figura del libertario, haciendo hincapié en su personalidad inestable, avasalladora. 

Como simple observador, Milei se me ocurre un personaje con ideas claras, discutibles claro está, con las cuales uno puede discrepar, pero de allí a efectuar una semblanza de sujeto enajenado, lunático, no me parece ajustada a la realidad.

 También tengo mis reservas en cuanto a su imparcialidad respecto de la “casta de buenos y de malos modales”; es sugestivo que en todas sus intervenciones en programas de TV, videos que circulan en las redes sociales, tik tok, sus críticas están centradas en JxC más que en el peronismo. 

Puede esto obedecer a una táctica electoral, pues sabido es que Juntos como La Libertad Avanza tienen un discurso u oferta ideológica similar, extrema en sus postulados la primera, moderada y menos disruptiva la segunda. 

Puesto en otros términos, con palabras de Jorge Asís, ambas fuerzas venden la misma mercadería. 

Leyendo la columna del 27 de agosto de Jorge Fernández Díaz de La Nación, la perplejidad, la desorientación del periodismo frente al ascenso vertiginoso de Milei a la palestra política es contundente. 

En Perfil hay una nota en la que se lo equipara en cuanto a su vertiginosa carrera al mismo Hitler. Toda una argumentación para dar por sentado que un eventual gobierno de La Libertad Avanza tendrá un sesgo totalitario. 

A Jorge Fernández Díaz hasta el grito de campaña (de guerra) de Milei, “Viva la Libertad Carajo” le resulta equívoco, polisémico; según su razonamiento, es un significante vacío de sentido, entendiéndose su mensaje en el sentido que la expresión “libertad” pude ser interpretada en forma subjetiva por los distintos interlocutores. 

Siguiendo este criterio, la palabra “democracia” también es susceptible de ser entendida de diversa manera, como la empleaban, por ejemplo, los países comunistas que estaban detrás de la cortina de hierro en la época de la guerra fría. 

Esos países aducían que eran “democracias populares”, cuando se trataba de regímenes totalitarios de partido único, con restricción de esenciales derechos individuales. 

Me parece correcta la apreciación de Fernández Díaz respecto que, aparentemente, para Milei, la única  libertad apreciable es la económica, insinuando que las demás vendrán por añadidura. 

Es un enfoque monista de la realidad sociopolítica al cual son proclives los economistas liberales y que tiene por inspirador a Adam Smith. 

Luego de este economista inglés, padre del liberalismo económico, la interpretación mono causal de la historia, entendiendo que la vida humana está supeditada exclusivamente a estímulos o eventos económicos, fue adoptada por Marx (el materialismo dialéctico, también el histórico, dan cuenta de ello). 

El “viva la libertad carajo” es una arenga cuya connotación ha sido clara para el hombre de a pie que no entiende de elucubraciones teóricas; trasunta un repudio a la clase dirigente enriquecida impúdicamente, cuya eficacia a la hora de gobernar fue patética. 

Recoge una aspiración popular de regreso a una nostalgia histórica, el liberalismo de la generación del ochenta que transformó un desierto en una de las mayores potencias del planeta en no más de treinta años. 

Propone ahora el libertario hacer esa metamorfosis en no menos de treinta y cinco años, afirmación exenta de todo populismo. 

La gente percibe estar ultrajada por esta manga de truhanes que usan el dinero del estado como propio, la política como bolsa de trabajo, la dádiva estatal (con la nuestra, obviamente) como exclusiva manera de hacer política. 

Insinúa Jorge Fernández Días que Milei resucita la relación amigo enemigo como eje de su discurso y la descalificación de lo que él entiende por “la casta” importa una actitud sectaria y populista. 

Yo me pregunto, ¿no eran estos periodistas los voceros de la corrección política, la crítica mordaz desde el atril, la columna? Efectivamente, pero sin osadía ni disrupción, como necesita un país en estado terminal, enfermo de corrupción, un verdadero infierno al que nos trajo el régimen peronista. 

El que no es “compañero”, no pertenece a la cofradía en que reina la hermandad, la adjudicación de conchabos en el estado, que todos pagamos con inflación y degradación de la calidad de vida, ése es el que votó a Milei; es innecesario teorizar sobre el fenómeno. 

Argentina está harta de politiquería y corrupción y Milei ha centrado en el voto a su persona a una mayoría de argentinos silenciosa impotente para modificar una realidad de la que sólo disfrutan los políticos.

EXPECTATIVA Y DEPRESIÓN 

31 agosto 2023 

Si uno aborda la política como actividad lúdica, el panorama que se abre hasta las elecciones generales del 22 de octubre constituye una suerte de película de suspenso, haciendo honor al género, de final impredecible. 

Hace  aproximadamente veinte años se quebró el bipartidismo protagonizado por peronismo y radicalismo, suscitado por la implosión de este último luego del final traumático del gobierno de Fernando de la Rúa en las postrimerías de 2001.

 Desde ese momento, nuestro sistema de partidos fue colonizado por una nueva versión del justicialismo, la más patética que los ciudadanos de este país habemus padecido, kirchnerismo, fuerza política hegemónica en los últimos veinte años. 

Sin embargo, no fue el único fenómeno destacable, también lo fue el nacimiento de un partido de centro derecha en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires liderado por Mauricio Macri, PRO, una agrupación prima facie municipal que se extendió a toda la geografía nacional cuando selló una alianza con el partido de Irigoyen y la Coalición Cívica de Elisa Carrió. 

Esta coalición de partidos adoptó el nombre “Juntos por el Cambio” que catapultó a Mauricio Macri a la presidencia de la Nación en 2015. No obstante su corto recorrido, se transformó en un partido político con capacidad para competir con el Justicialismo, porque en las tres últimas elecciones, previas a las PASO de este año, cosechó un caudal de sufragios no menor al cuarenta por ciento. 

Como si de la final de la copa del mundo 2022 se tratara, para conferir más atractivo a las generales que se avecinan, un partido minoritario, La Libertad Avanza, liderado por Javier Milei, resultó, contra todos los pronósticos, triunfador en las Primarias por escaso margen de diferencia respecto de las otras dos fuerzas políticas. 

Los dos meses que restan hasta las generales de octubre, haciendo un paralelismo con la final mundialista en Qatar, constituyen la prórroga para definir al ganador, un melodrama con suspenso digno de una película de Alfred Hitchcok. 

En carrera, prácticamente en igualdad de condiciones, las tres fuerzas políticas acometen la campaña proselitista que tiene convulsionada la sociedad, una circunstancia novedosa que no se produjo en ninguna de las elecciones presidenciales que se tenga memoria. 

La copa del mundo tuvo un desenlace afortunado. ¿Ocurrirá lo mismo con el resultado de los comicios? Imposible saberlo, cualquier pálpito no es más que eso, una presunción sin fundamentos sólidos. 

Dije en líneas anteriores que pudiéramos los argentinos tener una visión lúdica, indulgente, del panorama que se abre respecto de las presidenciales. 

En mi caso, las apuestas, presagios, movidas políticas, en forma alguna me entretienen; más bien, siento profunda angustia frente al sufrimiento de gran parte de la población cuyos ingresos son devorados por la espiral inflacionaria, la posibilidad de saqueos y la proliferación de delitos contra la propiedad perpetrados con violencia. 

Sin perjuicio de la situación personal de cada uno, que puede ser holgada o floreciente, es imposible sustraerse de un contexto social exasperante, al borde de un estallido hiperinflacionario, con evidencias de insubordinación civil, disgregación social, de vacío de autoridad motivado por un gobierno que está a tres meses de culminar su mandato.     VERGÜENZA, DESOLACIÓN, DESESPERANZA, es lo que experimento en este momento. 

Los ciudadanos de países limítrofes cruzan las fronteras para abastecerse en nuestro país, pues el peso fue pulverizado por las sucesivas devaluaciones. En el exterior piensan que Argentina está próxima a sufrir una crisis humanitaria, como si de África estuviésemos hablando. 

Nuestro ministro de economía, presidente de facto, mendiga al FMI un crédito de ocho mil millones de dólares con el exclusivo propósito de evitar el caos y dicha entidad internacional, para quien dicha cifra equivale al valor de un chicle, no se lo acuerda hasta después de las PASO, avizorando que el susodicho tiene escasas, cuando no nulas, posibilidades de ganar la presidencia. 

VERGÚENZA BIOLÓGICA. 

Dónde está la Argentina de numerosa clase media, educada, de brillantes intelectuales, usina de arte y cultura, envidia del resto de Latinoamérica y el mundo, se preguntaba un conductor de radio colombiano. 

No salen del estupor, se preguntan cómo es posible que siquiera pueda sostener una democracia razonable, que no agobie a sus habitantes, que no los tenga en vilo por inestabilidad política y económica. 

Es increíble, en el resto de Sudamérica tienen gravado en el subconsciente la Argentina de otras épocas, que nada tiene que ver con la de estos días; ni gente culta, ni periodismo que haga docencia, ni intelectuales que sean leídos o escuchados, ni cafés literarios, ni los mejores diarios de América Latina, ni elegancia, ni glamour. 

En circunstancias críticas el pueblo debiese hacer una introspección y escrutar los motivos que nos llevaron a esta decadencia; un país puede tener altos y bajos, momentos favorables o desfavorables por factores extraños a su dominio, más no puede estar en lenta decadencia durante décadas, con crisis perpetuas. 

Hasta debiéramos dudar de nuestro coeficiente intelectual por la persistencia del fracaso. 

El gobierno de Alberto Fernández es quizás el peor de la historia, sólo superado por el de Perón - María Estela Martínez en mi criterio, y obtuvo el mismo caudal de votos que La Libertad Avanza y Juntos por el Cambio. 

Es cierto que el sesenta y seis por ciento de los votantes eligió una opción distinta del peronismo, pero ha quedado en igualdad de condiciones de cara a las presidenciales, es decir, las que efectivamente cuentan, porque además de elegir presidente determinan la composición del congreso de la nación. 

No hay determinismo cósmico, alineamiento de planetas, eclipses, nada de ello induce nuestro descalabro; hemos optado por un modus vivendi que la gente ratifica con el voto perpetuo, un sistema corporativo de organización de la sociedad moldeado por un dictador europeo de primera mitad del siglo XIX. 

La corrupción, la politiquería, han destruido el país y la sociedad es complaciente con estas plagas, hay connivencia de amplios sectores con el statu quo, hubo sociedades que pudieron superar el totalitarismo comunista, caso Viet Nam, sin embargo, argentina no puede abandonar el fascismo peronista. ASÍ NOS VA

YOUTUBER INGLÉS ACERCA SERÚ GIRÁN

https://youtu.be/8rTY6KiBr3A?si=pLHKmMWTBCkKsCTP

Siempre sostuve que SERÚ GIRÁN fue el mejor grupo de rock que produjo Argentina, opinión que comparte el autor de este video de nacionalidad británica.

Este señor, cuya identidad no conozco, va más lejos en cuanto a su positiva valoración estética del grupo, cosiderándolo el más importante de los supergrupos que él conoce.

Explica y fudamenta su opinión al analizar los cuatro discos que editó la banda, señalando que la conjunción de cuatro músicos extraordinarios no fue simple suma de talentos, a punto tal, que basta escuchar algunos acordes para identificar a Serú Girán.

Hace referencia a grupos americanos e ingleses que reunieron grandes talentos individuales, más significaron experiencias pasajeras, lo que enaltece a Serú Girán.

Si no tuvieron éxito mundial fue porque no cantaron en idioma del rock, inglés; cuando se preparaban para dar el gran salto a escala planetaria, se produce la separación del bajista Pedro Aznar que no pudo ser sustituido.

Hace hincapié en la ausencia de egoísmo en la banda, a punto tal que muchas de las canciones compuestas por Charly García las canta en solitario David Lebón, haciendo un paralelismo con los Beatles.

La frase con que concluye el video es emocionante: PUEDEN LLAMARSE LOS BEATLES ARGENTINOS, PERO YO NO VI NINGÚN SERÚ GIRÁN INGLÉS 

 ¿Quién es Milei? 

13 de septiembre 2023

Difícil dar una opinión certera respecto de este personaje que irrumpió en la política doméstica con un triunfo en las primarias presidenciales. 

Hecho irrefutable: la juventud adhirió en forma incondicional a sus propuestas políticas, su verba elocuente, su carisma arrasador. Su imagen es más cercana a una estrella de rock que un político tradicional. 

Su plataforma no sobresale por su originalidad, se trata de liberalismo extremo, si cabe la expresión, corriente de pensamiento que colonizó diversos países, verbigracia, EEUU con Donald Trump, Brasil con Jair Bolsonaro, Italia con Giorgia Meloni, Francia con Marie Le Pen, etc. 

No existe ninguna propuesta que exceda los cánones del pensamiento liberal; en ello no radica la extravagancia del “fenómeno Milei”, sino en haber propiciado, en un país enfermo de populismo como Argentina, que las ideas que propugna adquieran inusitada credibilidad y se traduzcan en hazañas electorales (allí están los resultados de las PASO).

 Tampoco puede adjudicarse exclusivamente a Milei el avance del catecismo liberal; en realidad, fue Mauricio Macri quien consolidó esas ideas al fundar un partido de centroderecha, PRO, que en alianza con el radicalismo y la Coalición Cívica conformaron Juntos por el Cambio, fuerza política que en los últimos años desafió la hegemonía peronista. 

Los primeros años de este siglo fueron copados por el peronismo kirchnerista; en efecto, la estrepitosa caída de De la Rúa, su retirada de la Casa Rosada en helicóptero, hirieron de muerte al radicalismo, que dejó de ser una fuerza competitiva, con chances de llegar a la presidencia.      

El bipartidismo quedó en suspenso hasta que una alianza de partidos, Juntos por el Cambio, en la que no poca gravitación en su conformación tuvo Elisa Carrió, vino a restablecer la dinámica bipartidista. 

En tiempos que corren, asistimos a una modificación radical del sistema de partidos con la emergencia de la Libertad Avanza.

 Aunque fuere impensable años antes, llegan con posibilidades de acceder a la presidencia tres partidos políticos, no existiendo registro de este fenómeno desde la sanción de la Constitución Nacional. 

Retomando el tema Milei, su discurso, además de pregonar un cambio radical en el manejo de la economía, un acercamiento a posturas de mayor libertad y menor intervención del estado, está impregnado de un sesgo condenatorio de la clase política, a la que adjudica el fracaso de las últimas décadas. 

IDENTIFICÓ MILEI EL ENEMIGO DE LA SOCIEDAD EN LO QUE DENOMINA LA “CASTA”, EXPRESIÓN LAXA, PERO DE SENTIDO DIRECTO E INCONFUNDIBLE. 

Se refiere a una clase dirigente cuyos cuadros se han eternizado en el manejo de la cosa pública, que hizo del populismo su hoja de ruta, que se enriqueció impúdicamente en medio de desolación y pobreza, que administra el dinero del pueblo como propio. 

Su mensaje es eficaz: no se pude cambiar el rostro del país con los mismos de siempre, sean de buenos o malos modales. 

Se proclama, así, como la única figura política con autoridad moral para conducir el destino de Argentina, pues no gobernó como sus contendientes ni está contaminado por la politiquería.    

Como estamos al borde de padecer un estallido hiperinflacionario, la recesión se profundiza, también la pobreza, el debate político está centrado en forma prioritaria en el tema económico, terreno en que se mueve con autoridad y solvencia dada su formación académica. 

En verdad, los demás candidatos, en comparación con Milei, a la hora de informar al votante sobre las medidas de corte económico que adoptarán en caso de ejercer la presidencia, están en desventaja. 

Un primer nivel de comprensión del “fenómeno Milei está vinculado a su plataforma de gobierno y aptitud para comunicarla a la ciudadanía.  

En estos menesteres, el candidato de Libertad Avanza se luce, porque su programa de gobierno ultra liberal tiene respuestas -en el plano teórico, claro está- a todos los interrogantes. Su propuesta de gobierno es clara, contundente y su locuacidad, abonada por un tono beligerante, le ha proporcionado indudable rédito electoral. 

El descontento del pueblo argentino con la performance de las últimas administraciones, en mi criterio injustificado, pues jamás se empeñó a expensas del sufragio modificar el statu quo, canalizó su voto en las primarias hacia Javier Milei. 

Todo hacía prever que Juntos por el Cambio capitalizaría el fastidio del pueblo y sería la fuerza más votada, sobremanera, en función de diversos triunfos en elecciones provinciales, presagio que no se materializó. 

Periodistas, politólogos, encuestadoras, no vislumbraron un voto silencioso, subterráneo, que hizo propia la condena de la casta propalada de manera enardecida por Milei en redes sociales y canales de TV. 

Preciso es hacer hincapié que se trató de una victoria pírrica, pero victoria al fin; los tres postulantes con posibilidades estuvieron separados por menos de dos puntos porcentuales, lo que torna impredecible el resultado de las generales del 22 de octubre.    

En un segundo nivel de análisis, hubiera que examinar el mayor o menor grado de posibilidad de concretar su programa de gobierno, sobre todo, frente a la afirmación categórica que no realizará ningún tipo de acuerdo de gobernabilidad con la “casta”, de buenos o malos modales. 

Aquí es donde, a mi criterio, naufraga su proyecto, porque la transición de una economía inflacionaria, con significativa intervención estatal, alta presión tributaria, signada por la asistencia social de los sectores desfavorecidos, que penaliza los sectores más eficientes del aparato productivo, hacia un sistema radicalmente opuesto, requiere una sociedad madura, complaciente con esas transformaciones y, lo fundamental, mayorías parlamentarias para implementar las reformas programáticas. 

Aunque Milei logre un triunfo contundente en las presidenciales, su partido será minoría en ambas cámaras del congreso de la nación, lo que haría inviables las reformas. 

En tal caso, la única manera de ejercer el poder en forma democrática, descartando desde ya una administración plebiscitaria, es sellando una alianza con el peronismo o Juntos por el Cambio. 

Respecto de esta temática me asaltan dudas, porque en los ensayos anteriores de construcción de fuerzas políticas liberales, todas fueron fagocitadas por el justicialismo. 

El caso más contundente, UCDE del ingeniero Álvaro Alsogaray, que se sumó sin beneficio de inventario a las huestes de Carlos Menem. Lo propio ocurrió con el Partido Federal de Francisco Manrique. 

Milei tiene antecedentes de haber militado como asesor en áreas de economía de Daniel Scioli, de modo que sería imprescindible una explicación del candidato respecto de sus lazos con el peronismo. 

El electorado debiera conocer con antelación a las generales de octubre a quién apoyaría cada uno de los integrantes del triunvirato en caso de no acceder al balotaje. 

Un razonamiento lógico indicaría que las fuerzas liberales se presten apoyo recíproco en caso de ser necesaria una segunda vuelta y alguna de ellas no dispute el balotaje. 

Se me antoja frustrante, absurdo, que, en este momento histórico, en que más del sesenta por ciento de los ciudadanos votó por fuerzas de derecha en las PASO, el éxito de estas ideas estuviese en peligro, propiciando la continuidad en el poder del populismo kirchnerista.             

ESCARCEOS PREELECTORALES 

20 septiembre 2023 

En los últimos días la campaña electoral va tomando temperatura con acusaciones recíprocas de los candidatos, que alegan ser víctimas de operaciones de los medios adictos a cada tribu. 

Javier Milei aduce que desde la Nación Más se editan videos sacando de contexto sus alegaciones relativas a su programa de gobierno, además de generar suspicacias respecto de un posible acuerdo con Sergio Massa en el armado de listas para cargos electivos. 

Juntos hace hincapié en la peronización de Milei, quien antes de asumir el poder, dando por sentado que será el triunfador en las generales, está tejiendo alianzas con líderes sindicales peronistas como Barrionuevo (gastronómicos) y Martínez (UOCRA). 

El portal de noticias La Política On Line llegó a sostener que el libertario ofreció a Barrionuevo la Superintendencia de Obras Sociales, ente que maneja los fondos a ellas destinados. 

Se defendió de las acusaciones de connivencia con el sindicalismo peronista aduciendo que la reunión con el capitoste de UOCRA obedecía que ese gremio cuenta con un seguro de desempleo sustitutivo de la indemnización por despido -que, según su criterio, está funcionando satisfactoriamente-, sistema que en caso de llegar al poder haría extensivo a la totalidad de sindicatos. 

Resulta sugestivo que Milei hubiere votado favorablemente en el Congreso el proyecto de ley que suprime el impuesto Ganancias a los sueldos, iniciativa legislativa rechazada categóricamente por el bloque JxC, dado el desequilibrio fiscal que genera sin contrapartida de ingresos, complicando seriamente al flamante gobierno que asuma el diez de diciembre. 

Su intransigencia con la “casta” no le impide al libertario hacer acuerdos con lo más recalcitrante del movimiento peronista, el sindicalismo, que, por lo visto, no pertenece a ella. 

Dios mío, si Barrionuevo no integra la casta, LA CASTA DÓNDE ESTÁ. 

La plataforma revolucionaria de Milei no puede ser instrumentada por un partido reciente, que indefectiblemente será minoritario en ambas cámaras del congreso, aunque tuviere un eventual éxito arrasador. 

La sospecha respecto de su independencia respecto del peronismo es fundada, porque todas sus críticas están dirigidas a Juntos por el Cambio, omitiendo atacar de modo frontal, directo, al nefasto gobierno kirchnerista. 

Puede obedecer a una estrategia de campaña porque, indudablemente, las dos fuerzas políticas defienden ideas políticas similares, sólo difieren en una praxis más agresiva, La Libertad Avanza, más moderada y prudente, JxC. 

Hubiere que desentrañar de los antecedentes históricos las razones, circunstancias, condicionantes, por los cuales las organizaciones políticas liberales que nacieron en la etapa posterior al advenimiento de Perón, fueron inexorablemente devoradas por su estructura política, justicialismo. 

El partido Conservador Popular y el Movimiento de Integración y Desarrollo, ambos de centro derecha, integraron el Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) que llevó a la presidencia a Cámpora y Perón en 1973. 

La Unión de Centro Democrático (UCEDE) del Ingeniero Álvaro Alsogaray y Partido Federal, fundado por Francisco Manrique se sumaron al gobierno de Carlos Saúl Menem. 

¿QUEBRARÁ MILEI LA FASCINACIÓN QUE TIENE LA DERECHA POR EL PERONISMO? 

Los escarceos previos a las generales de octubre no arrojan evidencia alguna en ese sentido, más bien, que el libertario, en caso de ser presidente, gobernará en alianza con el señero partido justicialista que gobernó dieciocho de los últimos veintidós años y nos condenó a hiperinflación y pobreza lacerante.

SOBRE LA CAMPAÑA ELECTORAL 

29 de septiembre 2023. 

Analizar las opciones que como electores tenemos los ciudadanos de este país es una empresa ardua, sin ignorar que las elecciones de octubre son excepcionales -en función de antecedentes históricos- porque jamás llegaron en paridad de condiciones tres fuerzas políticas a dirimir presidenciales. 

Una de ellas, de formación reciente, La libertada Avanza (LLA), cuyo líder es una incógnita. 

Javier Milei Lucih inició su carrera política como personaje secundario; su fama iba in crescendo a medida que su discurso liberal, inexistente en el imaginario ideológico criollo, se radicalizaba. 

La corrección política argenta, sello distintivo de peronistas y radicales, borracha de progresismo, impidió el surgimiento de agrupaciones liberales que predican la limitación de las prerrogativas del estado a sus funciones esenciales, reducción de su envergadura, menor intervención en la economía, libertad de mercado, apertura de las fronteras al comercio internacional, respeto de la propiedad privada y demás derechos individuales, sistema republicano de gobierno.

 Durante décadas, desde que Menem desapareció de la escena política como actor relevante, cualquiera que osara hacer la apología de ideas liberales fue objeto de burla. 

El camino que condujo a la irrupción de Javier Milei fue favorecido por una alianza de partidos de centro derecha liderada por Mauricio Macri -Juntos por el Cambio- que logró instalar en los medios el pensamiento liberal. 

A fuerza de conquistar la presidencia de la Nación y varias provincias, JxC dejó de concitar desdén de parte de los demás partidos políticos. 

Menos de treinta días faltan para las presidenciales y las encuestas dan en primer lugar a Javier Milei -en esto son coincidentes- y, como era previsible, el justicialismo y Juntos por el Cambio han iniciado una campaña furibunda de desprestigio del candidato libertario. 

Cuando su popularidad estaba limitada a un puñado de seguidores que lo escuchaban predicar su discurso libertario desde un atril, en las plazas de Buenos Aires, a nadie le interesaba ese personaje extravagante, histriónico, impulsivo, proclive al insulto rápido e hiriente a sus adversarios, a quien tildaban de lunático, alienado. 

Dije en comentarios precedentes, que Milei asomaba para dividir el espectro opositor al peronismo y no me equivoqué.

Juntos creyó de manera prematura que la elección presidencial estaba ganada, frente a un oficialismo que llevó a cabo un gobierno patético, que nos trajo hasta estos días en virtual acefalía presidencial y con una economía al borde de la hiperinflación. 

El panorama se modificó en modo sustancial con el advenimiento de LLA con su carismático candidato, cuya popularidad en las mentes bien pensantes, políticamente correctas, es inexplicable. 

Infinidad de razones se han esgrimido para esclarecer el “fenómeno”, pero lo cierto es que Milei se ha posicionado en el centro de la disputa electoral.   

Es el blanco de la campaña más sucia y perversa que recuerde; se lo ataca por su historia personal, por ser soltero a los cincuenta y tres años y vivir con cuatro perros; en forma subliminal, aducen que tiene una relación incestuosa con su hermana y jefa de campaña, pertenece a los servicios secretos israelíes, debiera estar en un siquiátrico, etc. 

También se han editado videos en los que Milei, por hipótesis, dice cosas que jamás salieron de su boca, cuestión que he comprobado en youtube al contrastarlos con los originales. 

Si de antecedentes personales se tratase la cuestión, los dos contendientes con posibilidades de ganar la presidencia carecen de un currículum inmaculado. 

Sergio Massa es un mercenario de la política; se inició en la UCEDE de Alsogaray, partido en que fue uno de sus principales referentes, para sumarse con posterioridad a las huestes del kirchnerismo como funcionario de Anses, ente previsional al que incorporó a su amigo Amado Boudou, vicepresidente de Cristina Fernández. 

Fundó un partido que fue opositor al kirchnerismo impidiendo que Cristina obtenga la presidencia indefinida; en los primeros dos años del gobierno de Mauricio Macri, posibilitó con su colaboración en el congreso la sanción de las leyes giradas por el ejecutivo. 

Cuando Macri comenzó a sufrir zozobra por la inestabilidad del dólar, a mitad de mandato, selló una alianza parlamentaria con Máximo Kirchner, jefe de la bancada peronista en diputados.

Prometió jamás apoyar al kirchnerismo y finalizó siendo ministro de economía y candidato presidencial, una maravilla de persona. 

Patricia Bullrich tampoco tiene una carreara política exenta de desviaciones; fue integrante de la Juventud Peronista; desconozco si es verídica la versión que fue integrante de Montoneros. 

Formó parte de la Alianza que llevó a la presidencia a Fernando de la Rúa, integrada por radicales, socialistas, peronistas disidentes (como el vicepresidente Chacho Álvarez). 

Militó también en la Coalición Cívica de Elisa Carrió, para recalar finalmente en Juntos por el Cambio. 

Patricia fue un poco voluble en cuanto a sus convicciones políticas, aunque no hubiere participado de la lucha armada como montonera, imputación de Milei y sus partidarios. 

De cara al 22 de octubre, tengo el pálpito que Milei puede ser presidente en primera vuelta porque la tendencia silenciosa, subterránea, que posibilitó el triunfo en las primarias tomará mayor potencia a medida que se acerca la definición. 

No estoy de acuerdo con aquéllos que subestiman a Milei catalogándolo de un capricho juvenil, argumentando que la gente madura le dará la espalda. 

La franja etaria que abrazó al libertario como si fuese una estrella de rock, representa no menos del cuarenta por ciento del padrón. 

Como dijo el asesor de campañas presidenciales Durán Barba, en una entrevista al portal lapoliticaonline.com, Milei se dirige a la juventud proponiendo una temática de vanguardia; les habla de inteligencia artificial, unicornios tecnológicos, éxito sobre la base del esfuerzo y mérito personal, libertades personales, en fin, ha conectado de manera formidable con la juventud.   

La pregunta del millón es por qué el libertario están tejiendo alianzas con lo más rancio de la corporación sindical peronista.

 Me pregunto, ¿votar por Milei no será indirectamente votar al peronismo menemista? That is the question. 

El voto de derecha conservador será retenido por Juntos por el Cambio mientras que el de pensamiento más extremo, rupturista, optará por el libertario FINAL BANDERA VERDE

MÁS SOBRE MILEI 

11 de octubre 2023

La emergencia de Milei en las PASO como candidato competitivo para las presidenciales del 22 de octubre, cambió radicalmente la atmósfera social y política. 

La puja se había polarizado entre oficialismo y principal fuerza opositora, Juntos por el Cambio; el libertario se insinuaba como un personaje secundario, no porque hubiere carecido de conocimiento popular, pues su prédica en las redes sociales fue sobremanera eficaz en ese sentido -habiendo subyugado a la juventud con su verba encendida y reformas profundas-, sino porque la opinión pública en general era escéptica en cuanto a sus posibilidades de convertirse en presidente.

Aunque sus adversarios no quieran reconocerlo, lo de Milei fue un Tsunami electoral; las encuestas lo daban en un lejano tercer puesto y resultó el más votado en las primarias, sin estructura política, sin fiscalización, sin representantes en provincias y municipalidades, lo que pone en dimensión la hazaña del libertario, novato en estas lides. 

Fue suficiente su candidatura presidencial para ganar la mayoría de provincias, inclusive, algunas en que el peronismo es imbatible. 

Las encuestas electorales, los sondeos de opinión, fueron impotentes para detectar un voto oculto, subterráneo, disperso en toda la geografía nacional, que trasunta un repudio a una dirigencia política corrupta, que no se renueva, que sólo conoce el fracaso, aquélla que el libertario define como “casta”.

Principal víctima del fenómeno Milei fue Juntos por el Cambio, derivación fácilmente comprensible si se repara en que el núcleo doctrinario de La Libertad Avanza es similar. 

Son dos fuerzas de centro derecha que propugnan un modelo de estado semejante, que sólo difieren en la instrumentación del programa de gobierno, gradual y menos disruptivo el primero, de shock y más extremo el segundo. 

La prédica anti casta de Milei, difundida por TV en cada oportunidad en que le acercaron un micrófono, en las redes sociales por sus seguidores, preferentemente jóvenes (quienes más las usan y frecuentan), generó cierta empatía con el libertario en una sociedad exhausta de corrupción y decadencia. 

La promesa de Milei de luchar contra la corrupción, la CONVICCIÓN QUE LA GRIETA QUE DIVIDE LA SOCIEDAD ES MORAL MÁS QUE POLÍTICA, son argumentos que esgrimió para canalizar hacia su partido el descontento popular con la clase dirigente, en desmedro de Juntos por el Cambio. 

Tanto Jxc como LLA pescan en las mismas aguas, es decir, sectores republicanos, conservadores, institucionalistas, fraccionamiento de la derecha que tiene por único beneficiario al peronismo, encarnado en este turno electoral por Sergio Massa. 

Solamente la división de la derecha pudo instalar a Massa, ministro de economía de un gobierno desastroso en todo sentido, que nos condujo al borde de la hiperinflación, como candidato con posibilidades de llegar a la casa rosada.

 MILAGRO QUE SÓLO LA POLÍTICA CRIOLLA PUEDE CONCEBIR.

El gobierno de Mauricio Macri fue inobjetable desde el punto de vista institucional y del respeto del estado de derecho, pero jamás puso el foco sobre los privilegios de la clase política, por lo menos en forma directa y contundente como el libertario.

 No tengo fundamentos para insinuar siquiera que Milei es un embaucador, pues no tiene antecedentes de haber ejercido cargo público alguno; empero, su plataforma de gobierno es verdaderamente novedosa e interpreta a un numeroso sector de la sociedad que demandaba un giro hacia posturas ortodoxas, de derecha. 

Cualquiera fuese el resultado de las elecciones, LA BATALLA CULTURAL QUE DIO MILEI ES MONUMENTAL; su mensaje, no desprovisto de tecnicismos económicos, resulta asequible al común de los ciudadanos.   

En los jóvenes genera un magnetismo sorprendente. 

Logró que temas prohibidos para el progresismo peronista y radical sean abordados en los medios televisivos, verbigracia, reducción del gasto del estado, limitación de sus funciones, apertura de la economía, ascenso social en función del mérito.

Es la primera vez que un candidato a la presidencia hace campaña prometiendo recortes en el gasto público y advierte al electorado que los beneficios de su gestión no serán inmediatos ni exentos de sacrificio. 

Su discurso anti casta suscita adhesión de todas las franjas etarias; su prédica fue inmediatamente sintonizada por la juventud, estrategia formidable, pues será la protagonista de las próximas décadas. GRAN ACIERTO EN LO QUE REFIERE A CONSTRUCCIÓN DE CAPITAL POLÍTICO. 

Siendo la lucha contra la corrupción el objetivo primordial de Milei, la decisión de dolarizar está entrañablemente vinculada a este objetivo, porque tiene la virtualidad de sustraer a la dirigencia política la potestad de recurrir a la emisión descontrolada para subsidiar presupuestos deficitarios. 

He escuchado infinidad de argumentos anti dolarización; sin embargo, frente a una situación de emergencia, ante la inminencia de una hiperinflación, la iniciativa no luce descabellada. 

Muchos aducen que puede preservarse la moneda nacional mediante presupuestos equilibrados, prudencia en el gasto del estado, independencia del banco central, en una palabra, poner en práctica recetas económicas que comparten países de la región como Chile, Bolivia, Perú, Brasil. 

Hay que rendirse ante la evidencia que nuestra clase política es infinitamente más irresponsable y corrupta que la de los países a que hice referencia. Lo triste es que la ciudadanía los ratifica con el voto. 

Es así que tuvimos veinte años de kirchnerismo, responsable del mayor latrocinio que experimentó nuestra querida Argentina.

LA CASTA POLÍTICA Y LOS VIEJOS MEADOS REACCIONAN

24 de octubre 2023

 El resultado de las elecciones generales del domingo pasado ha dejado estupefacto al planeta entero. No entienden en el exterior qué valoraciones efectúa el ciudadano medio argentino cuando acude a las urnas; es incomprensible para la población de países normales que un candidato presidencial, ministro de economía del gobierno saliente, que duplicó la inflación en menos de un año de gestión y llevó el porcentaje de habitantes viviendo bajo el umbral de la pobreza al cuarenta y cinco por ciento aproximadamente, haya sido el más votado. 

Los periodistas y analistas políticos, que saben más que quien escribe estas líneas, cometen el error, a mi criterio, de explicar el fenómeno presuponiendo que Argentina es una rara avis, que las ponderaciones que inducen el voto en la mayoría de los países están ausentes en la mente del votante, lo que dificulta sobremanera llegar a conclusiones firmes. 

Muchas de las interpretaciones dan por sentado que diversos colectivos son débiles mentales u oligofrénicos, verbigracia, los jóvenes acólitos de Javier Milei, cuya preferencia política se fundaría en la inexperiencia o directamente en la estupidez, criterio con el que discrepo categóricamente. 

Contribuyó a este prejuicio etario, aunque fuere una paradoja, uno de los teóricos del liberalismo vernáculo, que abiertamente apoya a Javier Milei, Agustín Laje, cuyo último libro lleva el título “La Generación Idiota”, pudiéndose entrever que su visión de la juventud, fanática del ciberespacio, los medios digitales, redes sociales, es francamente peyorativa (esto es una mera suposición, pues todavía no he leído el libro). 

A esa subestimación humillante responden diciendo que los votantes del peronismo y Juntos por el Cambio son “viejos meados”, insinuando que se trataría de una especie del género animal, dinosaurio, extinguida por incapacidad de adaptación a las nuevas tecnologías, al mundo post moderno. 

Jorge Asís tituló un artículo posterior a la elección “LA REACCIÓN VENGATIVA DE LA CASTA” (contra Milei, por supuesto), en el sentido que la dirigencia se abroqueló, cerró filas, contra un outsider que propone terminar con sus privilegios. 

Como buen operador del peronismo que es, detalle que no eclipsa su enorme talento, la calidad y sarcasmo de su pluma, atribuye a la movilización del aparato justicialista el triunfo en las generales, a diferencia de las PASO, en que permaneció más bien expectante. 

Dudo de esta explicación, el aparato fue movilizado en provincias como Jujuy y Salta y la fórmula más votada fue la de LLA, sin dejar de reconocer que en algunas jurisdicciones el plan platita fue más eficaz. 

Quedó palpablemente acreditado que los casos de corrupción más aberrantes no mueven el amperímetro a la hora de sufragar; ni el affaire Insaurralde, exhibición obscena de enriquecimiento ilícito, con su yate en Marbella, su novia despampanante tomando sol en la cubierta, ni el tarjetero recaudador, Chocolate Rigau, motivaron un voto castigo. 

Todo lo contrario, el candidato de Insaurralde en Lomas de Zamora conquistó el cincuenta por ciento de los votos.   

Javier Milei conservó el porcentaje de sufragios obtenido en las PASO, pero una serie de errores no forzados en que incurrieron algunos de sus discípulos puede haberle restado algunos puntos; no es de sorprender, si se repara en que es una fuerza política de reciente formación y la mayoría de los militantes son advenedizos en materia de campañas electorales. 

Pocos días antes del 22 de octubre, Lilia Lemoine, candidata a diputada nacional de LLA, expuso frente a las pantallas de TV una propuesta de “renuncia a la paternidad no querida”, mientras que Alberto Benegas Lynch (hijo), a quien Mlei califica como prócer del liberalismo argentino, sugirió, en el acto de cierre de campaña, suspender relaciones con el Vaticano, emulando lo que hizo en su momento Julio Argentino Roca. 

La falta de prudencia política, el poco sentido de la oportunidad, restaron sufragios al partido, a pesar que Victoria Villarruel, reporteada luego de emitir su voto, expresó que ambas propuestas habían sido formuladas a título personal, no figuraban en la plataforma de La Libertad Avanza. 

El perjuicio estaba consumado, pues todos los medios titulaban que Milei avalaba estas iniciativas. 

No recuerdo una campaña más agresiva, con golpes bajos, fake news, acusaciones cruzadas, como la que vivimos. Milei calificando a Patricia Bullrich de montonera asesina y La Nación Más militando activamente en favor de Juntos por el Cambio, desprestigiando en forma recalcitrante al Libertario. 

En los últimos días era imposible ver un video en youtube sin digerir previamente spots, cuya paternidad nadie asume, en que señalaban el peligro para el país que implicaría un eventual triunfo de Milei. 

El oficialismo, con el dinero del estado, lo que importa una suerte de fraude, haciendo comparaciones entre el costo del boleto de subte con Massa y con Milei (como si fuese posible predecirlo). 

Otros decían, si tenés hijos en la escuela pública votá Unión por la Patria, pues con LLA dejará de ser gratuita. 

A un pueblo que no lo conmueve la hiper corrupción de su clase dirigente, que no acusa otro impacto que no fuere una caricia a su bolsillo, que no efectúa ninguna ponderación respecto del futuro de la patria, que se desentiende de asuntos complejos como el proyecto de país, que está blindado contra el “efecto demostración”, tan efectivo en la era de las aplicaciones de TV prepaga, es imposible clasificarlo; es un milagro susceptible de ser estudiado sólo por antropólogos. 

La razón es impotente para interpretar el sentido del voto, el peronismo es un sentimiento y ARGENTINA UN MANICOMIO A CIELO ABIERTO.  

DE FRAUDE Y OTRAS PERVERSIONES 

26 de octubre 2023

   El monumental dispendio de dinero que realizó el oficialismo antes de las elecciones, que la oposición denominó “plan platita”, más las operaciones sobre el terreno, consistentes en entrega de dinero, mercaderías, enseres, a cambio de sufragio, no constituyen la explicación acabada del resultado de los comicios. 

   Hay un tema que los medios periodísticos más importantes en forma deliberada no someten de manera explícita, categórica, a consideración de la opinión pública por diversas causas -corrección política, necesidad de no “romper todo” ni cuestionar la sagrada decisión del soberano, etc.- y es el siguiente: las artimañas, maquinaciones, embustes, señalados anteriormente (plan platita, bolsita, electrodomestiquito) CONSTITUYEN UN FRAUDE INCONMENSURABLE, porque el candidato del oficialismo, en una verdadera república, y la nuestra no lo es, no puede hacer uso del dinero del estado en forma impúdica, ostensible, ilegítima, para financiar su campaña proselitista.  

   Obviamente, ese procedimiento de captación de votos es contrario a la constitución, la ley, los principios de la República.

  La experiencia enseña que entre las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) y las generales, los porcentajes obtenidos por las diversas fuerzas políticas no variaban de manera considerable, las diferencias eran exiguas.

    Sin embargo, el candidato del oficialismo, Sergio Massa, conquistó diez puntos más entre primaria y primera vuelta. Esa diferencia es más que suspicaz o intrigante; su justificación no puede ser otra que la manipulación de voluntades mediante una acción coordinada del partido de gobierno, más la sanción de dos leyes sobre el filo del acto electoral con la complicidad de un grupo de legisladores radicales. 

   El fraude electoral no procede únicamente de la sustracción de boletas, adulteración del resultado de mesas por falta de fiscalización, por retención de documentos a los votantes; ese fraude es de escasa significación, se me ocurre, no puede exceder los dos puntos porcentuales. 

   El verdadero, susceptible de modificar el resultado electoral, es el que identifiqué en párrafos anteriores: el empleo descarado de las arcas del estado para comprar voluntades e inducir el voto. 

   Pudieran decir que lo aquí afirmado es una letanía, un llanto, que expresa una disconformidad con la decisión popular. Nada más lejos de mi intención, pero, hay que animarse a ventilar estos temas, ponerlos sobre la mesa, para intentar vivir en una verdadera democracia. 

   Mirar para otro lado es lo que nos ha llevado a ser un país que no suscita otro sentimiento que la conmiseración; lejos, el más inestable, corrupto, vil, de Latinoamérica.  

   Los libros de historia nos han enseñado que la República Conservadora en la que gobernaba el Partido Autonomista Nacional (PAN), que llevó a la presidencia a próceres como Sarmiento, Nicolás Avellaneda, Julio Argentino Roca, Carlos Pellegrini, Luis y Roque Sáenz Peña, estaba edificada sobre el fraude electoral. 

   Me pregunto, desde que surgió el kirchnerismo, nuestra democracia, ¿no es acaso la mímesis de la República Conservadora en lo que refiere a fraude y manipulación vergonzosa de comicios? 

   Espero la fila de gente que me escrachará por tocar este tema.

DESERCIÓN RADICAL 

28 DE OCTUBRE DE 2023 

El primer objetivo de Sergio Massa fue materializado: producir el desmembramiento de la Coalición opositora Juntos por el Cambio. Como era previsible, el fracaso en las generales, en que quedó tercera, luego de Unión por la Patria y La libertad Avanza, produjo pases de factura, reproches, además de enfrentar al espacio con el dilema de unificar criterio respecto del eventual apoyo a alguna de las dos fuerzas. 

La fórmula de JxC compuesta por Patricia Bullrich y Luis Petri anunció que, en representación de las más de seis millones de personas que le adjudicaron el voto, apoyarán a Javier Milei en la segunda vuelta. Aclararon, no se trata de una alianza orgánica, sino una sugerencia a sus votantes, puntualizando que el verdadero enemigo es el kirchnerismo. 

Citando a San Martín, Patricia Bullrich dijo “cuando la patria está en peligro, hay que deponer todas las rencillas y adoptar la posición política que mejor resguarde los intereses del país” (palabras más, palabras menos, ése fue el sentido de su alocución). 

Inmediatamente, el radicalismo convocó a sus autoridades a fin de adoptar una posición, que fue comunicada en una conferencia de prensa que brindaron el presidente del partido, Gerardo Morales, y Martín Loustau. 

Su posición de cara al balotaje, es la NEUTRALIDAD, dejando libertad de acción a los afiliados y simpatizantes del partido para optar por uno u otro de los protagonistas. 

Escuché a algunos referentes radicales aducir que el electorado los puso en calidad de oposición y que cumplirían ese rol en la próxima legislatura. Sin embargo, la vicepresidente del partido radical afirmó de manera tajante que en la segunda vuelta sugieren a los afiliados votar a Massa. 

Olvidaron los capitostes del partido radical todo el encono que tienen pendiente con el kirchnerismo, la infinidad de perversiones políticas en que incurren mientras ejercen el poder, el robo descarado del dinero del estado, la invariable realidad que, debajo de todo acto de gobierno, encubren un crimen, que mientras gobernaron jamás plantearon una apertura a las demás fuerzas políticas, sus discrepancias en materia de política exterior, la humillación de que fue objeto el presidente De la Rúa, desalojado del poder en virtud de un contubernio entre Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín, los bolsos, valijas, llenas de dinero que se pesaba en vez de contarse. 

El pecado de Milei fue manifestar que el gobierno de Raúl Alfonsín fue uno de los peores de la historia, afirmación que suscribo en un cien por ciento, pues los números están a la vista y pueden ser consultados. 

En apariencia, este criterio del libertario le valió el repudio de la Unión Cívica Radical, partido que no milita la neutralidad, sino que se encolumnó explícitamente con el kirchnerismo, aliado de Sergio Massa. 

NO ME TRAGO EL SAPO, no es ése el motivo por el cual no apoyan a Milei; las causas son variadas y más profundas que una visión peyorativa de la administración alfonsinista.

 Intentaré en este escrito identificar los motivos de la deserción radical y la virtual abdicación del poder político en favor de la barbarie kirchnerista. 

BAJO LA PARODIA DE LA ABSTENCIÓN O NEUTRALIDAD SUBYACE UNA INCLINACIÓN CLARA, INCONFUNDIBLE, DE APOYAR AL KIRCHNERISMO, ENCARNADO POR MASSA EN ESTE TURNO ELECTORAL. 

Luego de la escandalosa renuncia de De la Rúa a fines de 2001, el radicalismo perdió toda posibilidad de colocar un candidato potable para la primera magistratura. Macri y Lilita Carrió idearon una coalición que los incorporó, Juntos por el Cambio, a la que los radicales le dieron estructura, cuadros, en toda la geografía nacional, mientras que el Pro aportaba los candidatos presidenciales, Mauricio Macri en 2019, Patricia Bullrich y Rodríguez Larreta en 2023. 

Es tal la decadencia como fuerza política del radicalismo, que ningún dirigente, salvo el impresentable de Gerardo Morales, que acompañó a Horacio Rodríguez Larreta en la fórmula de la interna, se animó a desafiar a sus socios de coalición pertenecientes al PRO. 

La alquimia resultante de amontonar partidos políticos con ideología o doctrina diferente, hizo eclosión en este momento histórico en que un balotaje definirá el futuro del país en los próximos cuatro años. 

El culto a Alfonsín que rinde la UCR, acicateado, estimulado, por el justicialismo - es una evidencia que quienes más exaltan su figura son peronistas, como Duhalde, que lo refiere como “Don Raúl”, sobreactuando su admiración – llevó a las huestes radicales a comerse el buzón sin beneficio de inventario.

 Siempre los peronistas más astutos a la hora de inventar mitos para obtener beneficios para el partido

Son los perucas quienes lanzaron la etiqueta “ALFONSÍN ES EL MÁS PERONISTA DE LOS RADICALES” y éstos se la comieron doblada. 

Me pregunto, ¿De qué manera puede un kirchnerista no coincidir ideológicamente con el caudillo radical, si éste enroló al partido dentro de la Internacional Socialista, entidad que nuclea a todos los partidos que abrazan el marxismo como doctrina económica social, con la salvedad que respetan la democracia, la alternancia en el poder, pues el marxismo conduce inexorablemente a un régimen de partido único? 

No hay mayores diferencias, Alfonsín era marxista disfrazado de socialdemócrata, en tanto que los kirchneristas tienen por inspirador ideológico a Ernesto Laclau, un pensador argentino, ya fallecido, calificado de neo marxista, visiblemente influido por Gramsci. 

La afinidad de ideas políticas, el hecho de compartir el mismo núcleo ideológico, induce a los radicales, con su posición de neutralidad, a entregarle en bandeja el poder a los kirchner.

 FUERON COLONIZADOS, LOS RADICALES DEVOTOS DE ALFONSÍN, POR EL KIRCHNERISMO y esa anteojera ideológica les impide acompañar a Milei en su eventual gobierno. 

Cristina Fernández en su fuero íntimo, parafraseando a Diego Maradona, pensará “la tienen adentro”. 

Espero, por el bien de este bendito país, que las decisiones de cúpulas partidarias sean nada más que éso, que el votante radical cansado de tanto robo e ignominia, cuando acuda al cuarto oscuro, elija al mejor candidato. 

¿Puede haber algo peor que la continuidad de este gobierno desastroso de cleptócratas? 

El discurso anti casta de Milei, el propósito de despojar a los políticos de sus privilegios, de sustraerles el financiamiento de la corrupción a expensas de emisión monetaria - el proyecto de dolarización deviene esencial en función del objetivo de terminar con el choreo en este país - no son digeridos por el radicalismo. 

Que el libertario hubiere denostado el gobierno de Alfonsín es un pretexto para no votarlo; como políticos profesionales que son, no quieren un país normal, están cómodos con la hiper corrupción peronista. 

Se invocarán otras estupideces para justificar el voto a Massa; una de las más frecuentes, a más de ridícula, es concebir a este candidato distante al kirchnerato, que si llega al poder gobernará en forma autónoma, sin condiciones. 

Lo mismo que dijeron respecto de Alberto Fernández, era un político avezado, con personalidad, que apenas asumiera se desembarazaría de la tutela de Cristina. 

El infaltable latiguillo “Argentina no es Venezuela”, insinuando que no es tan grave permitir la continuidad del régimen. Siempre acepté la veracidad de este prejuicio infundado, porque, efectivamente, estoy convencido que no lo somos, en realidad somos infinitamente peores que Venezuela. 

Párrafo aparte merece el pueblo argentino, siempre complaciente con los corruptos, encantadores de serpientes, hipersensible a las caricias crematísticas, resignado a la mediocridad, “con miedo de saltar al vacío”, una sarta de pelotudeces y lugares comunes que camuflan una verdad vergonzante: NO QUIERE CAMBIAR, está cómodo en el barro, en la indignidad. 

El único dirigente de Juntos por el Cambo que rescato es Mauricio Macri; él si tiene una visión política de largo plazo y no coyuntural como los impresentables radicales; tiene claro cuál es el verdadero enemigo, que no es otro que el peronismo kirchnerista, la corrupción rampante que desangra la nación, la continuidad que puede transformarse en perpetuidad. 

Los jóvenes han sido seducidos por Milei porque representa el cambio, la promesa de una organización social y política diferente, cuya propuesta venció en las urnas a la otra fuerza política de derecha. 

Se equivocó JxC cuando subestimó a los jóvenes adherentes a La Libertad Avanza; no entiendo si los descalificaron por su calidad de tales (infantes) o por presumir que son idiotas, no está claro. Son la esperanza de este país, están en la encrucijada, gobierno libertario o Ezeiza, LAMENTABLE.

ÚLTIMO DEBATE PRESIDENCIAL (primera parte) 

15 noviembre 2023

Como expresé respecto de debates anteriores, el exiguo tiempo que se concede a los candidatos para exponer su programa o plataforma, las réplicas igualmente breves, encorsetadas en no más de dos minutos, impiden determinar a ciencia cierta quién es vencedor; probablemente, los argumentos favorables a uno u otro candidato estén teñidos de subjetividad en función de la preferencia política de cada interlocutor. 

El celebrado el pasado domingo, último que antecede al balotaje entre Sergio Massa y Javier Milei, no escapa a las pautas señaladas en el párrafo anterior. 

De todas maneras, el periodismo, los periodistas en concreto, emitieron juicio en relación a quién resultó vencedor. Diarios como Clarín y La Nación entendieron que prevaleció el oficio de político experimentado de Massa por sobre el amateurismo político del libertario. 

Todos compraron la formidable actuación de Massa (¿bajo la impronta de Pablo Echarri?) en los primeros minutos del debate en que, en vez de formular propuestas de gobierno se dedicó a enunciar preguntas que requerían una respuesta monosilábica: Decime Javier, SI o NO vas a eliminar los subsidios, vas a privatizar vaca muerta, vas a privatizar ríos y mares, vas a privatizar el banco central, etc. etc. 

No se trató de una idea luminosa de Sergio, sino de una estrategia que Lula da Silva empleó en un debate con Jair Bolsonaro y que sus asesores brasileños le recetaron. 

No hay ninguna cualidad digna de relieve como la sutileza, astucia, reflejo instantáneo e inteligente, como expresaron muchos analistas profesionales, sino un ardid ya ensayado por sus mentores cariocas. 

La estrategia sirvió para que Milei consumiera gran parte de los seis minutos con que contaba para exponer sobre el eje temático “economía”, aunque respondió con solvencia cada uno de los requerimientos, siendo fiel a su programa de gobierno ya conocido por todos. 

En sus respuestas se refirió a la campaña del miedo por la quita de subsidios, explicando convincentemente que tal alivio parcial del bolsillo de los consumidores es superado con creces por el impuesto inflacionario. 

Sin embargo, los cráneos del análisis periodístico lo único que advirtieron fue la chicana del “contestá POR SI O POR NO”. 

No digo que el ardid no haya sido eficaz, porque los espectadores en el fragor del debate percibimos la equivocada sensación que Massa se adueñaba de la iniciativa y de la discusión. 

Massa preguntaba socarronamente y Milei exponía las ideas que pondría en práctica en su eventual gobierno. 

Me pregunto, ¿esto es un punto a favor de Massa o de Milei?

Milei: Voy a terminar con el banco central porque es finalizar con la maquinita con que roban al pueblo; de Vaca Muerta nada debo decir porque es un yacimiento que pertenece a varias provincias. 

Voy a terminar con los subsidios, pues es la maniobra con que el estado y tus amigos le roban a la gente; a los ajustes de tarifas no los podés hacer en un solo acto de gobierno porque la Corte Suprema los rechaza (como ocurrió durante el gobierno de Macri). 

Sé que la campaña del miedo es tu estrategia, pero dejá de mentirle a la gente, hablemos en serio, nosotros vamos a cargar el ajuste al estado, es decir, a tus amigos; cuando se acomode la economía vamos a tocar tarifas, como vos, QUE SE TE ACABÓ LA NAFTA Y LA SUBISTE. 

Luego preguntó Massa: por si o por no vas a eliminar los subsidios al sistema de jubilados, sistema de crédito, sistema de transporte y vivienda, a lo que Milei respondió categóricamente NO, pero la respuesta es compleja como para condensarla en una palabra, tiene toda una lógica. 

Luego Massa, con el tiempo disponible que tenía, defendió los subsidios alegando que las tarifas subirían el trescientos o cuatrocientos por ciento, se eliminaría el programa contra el cáncer y descerrajó una chicana: ¿A quién le creemos, al que mintió en lo de Feinmann o al que mintió esta noche?

Respuesta, “si un mentiroso dice que alguien es un mentiroso, ése que está siendo acusado es el que dice la verdad, porque si vos fueras pinocho ya me hubieras lastimado un ojo”

Massa acusa a Milei de haber dicho una cosa ante la justicia electoral y ahora una distinta; los invito a que vean Google para comprobar las contradicciones. 

Milei respondió, “yo los invito a que vean en Google los videos verdaderos y no los que los brasileños editan para hacer campaña sucia”. 

Cuando Milei respondió que sí va a dolarizar la economía, Massa dijo que la dolarización la aplicó Zimbawe y la eliminación del banco central Micronesia. 

Desgraciadamente, la salida de Argentina no es haciendo una apropiación de los ahorros de la gente en nombre de la dolarización, es con aumento de exportaciones, con los cuarenta mil millones de dólares más que vamos a exportar, con la construcción de trabajo sobre la base de mejores ingresos, con un acuerdo de unidad nacional que nos permita reducir el sistema de impuestos incluidas las retenciones, con un sistema de simplificación tributaria que beneficie a las PYMES, con la acumulación de reservas para pagarle al FMI que, cada vez que vino a Argentina al país le fue mal. 

En el minuto y medio que le sobró, Massa se dedicó a indicar, mediante abstracciones, generalidades, los objetivos de su presidencia, sintetizados precedentemente; todos, en forma absoluta, ausentes mientras ejerció su función de ministro de Economía (una burla a la sociedad y espectadores del debate).

 En el eje temático “Relaciones argentinas con el mundo”, comenzó su alocución Massa diciendo que su política de relaciones exteriores estará guiada por los “intereses argentinos”, por sobre toda preferencia o simpatía ideológica (exactamente lo opuesto a la praxis del gobierno del cual es integrante, en que se cultivaron relaciones primordialmente con dictaduras marxistas o populistas). 

Milei por su parte ratificó el alineamiento de Argentina con EEUU, Israel y el mundo libre, señalando que está en las antípodas del pensamiento oficial peronista. 

Siguieron las chicanas de Massa sobre la supuesta ruptura de relaciones comerciales con China y Brasil propiciada por el liberatario, cuestionamiento que aclaró, jamás ocurriría, pues su gobierno no interferirá en las relaciones entre privados.

 Le recordó que el gobierno de su partido mientras fue presidente Jair Bolsonaro no mantuvo relaciones con Brasil, de modo que nada debiera preocuparlo este tema. 

Repecto islas Malvinas, le preguntó Massa si las considera argentinas, respondiendo, obviamente son argentinas, es más, el padre de Victoria Villarruel, su candidata a vicepresidente, fue héroe de Malvinas y que en caso de gobernar agotaría todas las vías diplomáticas para recuperarla.

 POR QUÉ TRIUNFÓ MILEI 

29 de noviembre 2023 

Desentrañar las causas que produjeron la victoria de Javier Milei en el balotaje no debiera ser una tarea compleja desde el punto de vista de la especulación periodística o intelectual; empero, es una cuestión opinable que puede ameritar debates y visiones distintas. 

La mala praxis del gobierno saliente es una de ellas, quizás, la más importante. 

La performance de la administración Fernández/Fernández en lo concerniente al manejo de la pandemia fue patética; el cierre salvaje de actividades económicas y sociales, más intenso y riguroso que el decretado por la mayoría de países de la región, además de no producir los efectos sanitarios deseados, dañó seriamente la economía. El presidente predicaba aislamiento mientras violaba el confinamiento con fiestas en Olivos

Llegó nuestro país a cesar de forma absoluta la aviación civil, cancelando vuelos de cabotaje, medida que no fue implementada por el resto de los países de Sudamérica que solamente disminuyeron frecuencias. 

Oportunidad de traer a colación que Aerolíneas Argentinas (en este momento en el ojo del huracán Milei), cuyo slogan es “Gente que quiere a la gente”, durante la pandemia no tuvo vuelos internos, pero su personal cobró de manera puntual y estricta los vuelos programados. 

Vaya paradoja, cero solidaridad con el resto de los trabajadores que sufrieron la pérdida o disminución de sus salarios (si esta afirmación es una falsedad, quien se vea afectado la desmienta). 

La demora en conseguir vacunas, atribuible a preferencias ideológicas o alineamiento geopolítico con Rusia, fue otro desacierto que Argentina pagó con muertes innecesarias.

 Quince días antes que Putín invadiese Ucrania, A.F. viajó a Moscú y ofreció nuestro país como puerta de ingreso de los productos rusos en Latinoamérica, lo que demuestra que nuestros servicios de inteligencia son aptos para espiar particulares, en buen romance, para botonear, carpetear, valga el neologismo; lejos están de brindar al estado verdadera inteligencia que la ley les encomienda.  

El vacío de poder que el país sufrió a consecuencia del gobierno bifronte de los Fernández, en que el poder real fue detentado por Cristina Fernández y el formal por Alberto, fue otro dislate del que la sociedad tomó nota a la hora de votar.

 Cuando el estado de la economía presagiaba un estallido, el peronismo recurrió a Sergio Massa para asumir el comando; era el único cuadro que podía suscitar una partícula de confianza en el mercado, pues el kirchnerismo es sinónimo de anticapitalismo, anti empresa, anti producción, anti agro, etc.

 Sergio aceptó el reto a cambio de la cesión de prerrogativas que más se corresponden con un jefe de gabinete que con un simple ministro. El proyecto fracasó; Sergio no es economista, lo que se reflejó en los resultados de su gestión: incremento de la inflación, del porcentaje de población viviendo debajo de la línea de pobreza e indigencia, cuentas públicas que reflejan una economía al borde de la hiperinflación.  

A todos estos desaciertos debemos añadir los vicios consustanciales al pensamiento kirchnerista: autoritarismo, populismo, uso prepotente del aparato sindical, ataque a la corte suprema de justicia y periodismo no adicto. 

Recordar que Sergio Massa compitió en las elecciones cuando simultáneamente estaba (y está) en trámite un juicio político contra sus integrantes; no existe comportamiento más antidemocrático que violar la independencia del poder judicial con amenazas de juicio político. 

El alineamiento geopolítico de Argentina contribuyó a acentuar el divorcio entre el gobierno y la sociedad; nadie en su sano juicio puede concebir que Argentina tenga intereses comunes o empatía cultural con potencias como Cuba, Nicaragua, Rusia de Putín, China e Irán. 

La coronación de este viaje hacia el fracaso en las elecciones fue el uso sin límites, abusivo, de los fondos públicos para financiar la campaña electoral, ardid que pudiera ser catalogado de fraude indirecto. 

El impacto que tuvo el último debate presidencial en el resultado de las elecciones es opinable; algunos afirman que no movió el amperímetro, otros que, a diferencia de la prensa especializada que consideró ganador contundente a Massa, la población en su conjunto sacó una conclusión diferente: Milei fue triunfador por haber expuesto sus ideas de gobierno, a diferencia de su contendiente que no hizo más que agraviarlo.

 Flota en la atmósfera cierto desencanto respecto de la política y sus insignes representantes, los políticos. El escepticismo preelectoral, edificado a partir de décadas de retroceso material y moral del país, desembocó en un triunfo contundente de Javier Milei, un outsider que llegó al poder luego de dos años de formar su partido, La Libertada Avanza.

 El presidente electo expresó durante la campaña propuestas de gobierno que sonaron extravagantes, ya sea porque intrínsecamente los son, para algunos, o deficientemente comunicadas, para otros, entre los que me incluyo. 

Haciendo una mirada retrospectiva, Milei dio la batalla cultural contra la izquierda incorporando al debate público mediático ideas que en Argentina hace tiempo devinieron demodés, minoritarias. 

Ensalzó hasta el paroxismo la figura del inspirador de nuestra constitución nacional, Juan Bautista Alberdi, difundiendo sus ideas por las redes sociales. 

Un sinfín de youtubers, jóvenes la mayoría, fue el vehículo a expensas del cual el núcleo doctrinario del liberalismo llegó al pueblo, particularmente, a la franja etaria de menores de treinta años, subyugada por el discurso ampuloso e histriónico de Javier Milei. 

Allí estuvo la clave de su ascenso vertiginoso a la casa rosada; un ejército de jóvenes fascinados por el carisma de su líder al cual dedicaron el sufragio. 

Fue objeto de la campaña más sucia y agresiva que se recuerde; se lo calificó de loco, desorbitado, enfermo mental, de haber transado con Massa, quien le armaba las listas de legisladores. 

Fue Juntos por el Cambio el partido que denigró insistentemente a Milei desde La Nación Más, canal que sin desparpajo apoyó la candidatura de Patricia Bullrich.

 Fracasaron; el libertario ganó esa suerte de interna del centro derecha sobre la base de proponer reformas más radicales que Juntos por el Cambio, cuyo postulante a ministro de economía jamás explicó su programa de gobierno, salvo que se entienda por tal “vamos a cortar gasto por aquí, por allá y taaac”.

 Merece unas palabras el periodismo de la “corrección política”, ése que se rasgó las vestiduras por el autoritarismo kirchnerista, que durante los últimos cuatro años señaló en forma minuciosa sus vicios, desviaciones y corruptelas. 

Estos profesionales de los medios, cuando su favorita Patricia Bullrich no ingresó al balotaje, en sus columnas se dedicaron a mancillar la figura de Milei, a punto tal que podía inferirse de sus escritos que preferían a Sergio Massa por sobre el díscolo e imprevisible libertario. 

Un criterio lógico indicaba que entre el odiado y vituperado peronismo y un candidato que encarna ideas liberales, de respeto por la república, la democracia y el estado de derecho, estos correctos periodistas hubiesen optado por el segundo. 

La columna de Jorge Fernández Díaz del domingo anterior al balotaje me produjo náuseas, arcadas; menos mal que tenía reliverán cerca. Tanto anatemizar el peronismo y, tristemente, terminar apoyando a su candidato para el balotaje (impresentable). 

Allí está también el análisis del debate presidencial efectuado por Paulino Rodríguez en La Nación Mas, quien vio ganador a Massa por paliza, brillante apreciación que fundó exclusivamente en que usó la estratagema consistente en hacer consumir minutos a Milei con la táctica de “Javier, por si o por no ……”.   

Cuesta entender lo que nos pasó a los argentinos como sociedad; se consiente todo tipo de corruptelas, se vota por políticos ladrones, aunque sus fechorías sean exhibidas con crudeza por TV, por gente que destruye todo vestigio de vida civilizada. 

Eso sí, se sorprenden porque un candidato a presidente tiene cuatro perros clonados, es soltero de cincuenta y tres años, le gusta el rock, el fútbol y propugna la venta de órganos, jamás gobernó y no registra antecedentes penales. 

Respecto de la venta de órganos, he visto en youtube un reportaje a Milei en que explicaba su idea respecto de esta temática. No dijo que sería una política de estado propiciar el comercio de órganos en almacenes o supermercados - marche un corazón aquí, un hígado allá, como si de desodorantes se tratase - lo que implica una estupidez. 

Expresó el presidente electo que, habiendo multitud de personas inscriptas en listas de espera del INCUCAI para recibir órganos para trasplante, aquél que quisiese donar podría recibir un precio por él, pues es dueño de su propio cuerpo. De esa manera se facilitarían los trasplantes acabando el suplicio de quienes están en espera y regularizando o transparentando una anomalía, EL MERCADO NEGRO. 

Es una incógnita Javier Milei, la gobernabilidad de su mandato, la suerte de su radicales reformas económicas, audaces e impensables para cualquier partido tradicional de la política vernácula. 

Se percibe un clima de fin de ciclo, de inauguración de una etapa de regeneración de nuestro sistema de partidos, de esperanza en un líder que no tiene antecedentes de haber ejercido cargo público alguno, circunstancia en que radica su fortaleza, por no estar contaminado, o su debilidad, producto de inexperiencia. El futuro despejará estos interrogantes; esperemos lo dejen gobernar. 

INTRASCENDENCIA ARGENTA 

11 de diciembre de 2023 

La pérdida de importancia, gravitación, ascendencia, de Argentina en una región depauperada del planeta, como América Latina, se puso en evidencia en la ceremonia de transmisión del poder ayer domingo 10 de diciembre.

 Solamente asistieron a la ceremonia ocho jefes de estado, sin perjuicio de la concurrencia de un ex presidente como Jair Bolsonaro y Volodimir Zelenzky, presidente ucraniano cuya visita al fin del mundo obedece a un cálculo geopolítico: lograr que Milei se transforme en un aliado de su país en la guerra contra la Rusia de Putín. 

No es una novedad esta agonía que experimenta Argentina en cuanto a su reputación internacional; son décadas de torturar instituciones, de adherir al populismo más ignominioso, recalcitrante y ultramontano. 

La factura siempre llega y hay que pagarla; Argentina es el niño malo de la comunidad internacional, aborrece el capitalismo y tiene todas las respuestas contra sus vicios y deformaciones. 

Se cree ejemplo de originalidad política; su arsenal ideológico es la denominada doctrina peronista, pergeñada por el General Juan Domingo Perón a mediados del siglo pasado, una simbiosis de fascismo en su formulación inicial, tal cual lo diseñó Mussolini (corporativismo), nacionalismo a ultranza, delirios autonómicos, soberanistas, adopción de la doctrina social de la iglesia (a ciencia cierta, nadie sabe a qué aluden con esta referencia). 

El aislamiento es fruto de despreciar las reglas de funcionamiento del capitalismo, de la globalización, el comercio libre, el respeto por los compromisos y contratos, por haber repudiado en varias ocasiones la deuda externa, etc.

 ¿Existe en la actualidad algún país de la región cuya clase dirigente sea más ineficaz, corrupta, proclive a la mala praxis, que la argentina? Solamente es superada por el modelo, Venezuela de Maduro, que invariablemente inspiró casi todas las medidas de gobierno del kirchnerismo; no tuvieron creatividad, hasta el nombre asignado al control de precios fue tomado del régimen de Maduro. 

Nuestros políticos y periodistas, insinuando una superioridad moral sin fundamento, se cansaron de afirmar que Argentina no es Venezuela; lo repiten en estos días en que estamos próximos a una hiperinflación y su consecuencia, un desastre humanitario. 

En realidad, podemos ser con creces peores que Venezuela.

 Leyendo los diarios argentinos, sus columnistas se cansan de vaticinar el fracaso de un presidente que todavía no ejerció el poder con diversos argumentos: no tiene mayorías en el congreso para sancionar los proyectos de ley, hay improvisación en la designación de cargos -lo cual es lógico pues La Libertad Avanza es un partido de corto recorrido- que, sin perjuicio del apoyo inicial del pueblo, cuando el ajuste haga sentir su rigor quedará huérfano de sustento político, etc. 

No cargan las tintas sobre el estado calamitoso en que deja la nación el gobierno saliente, en la irresponsabilidad de su candidato que gastó aproximadamente tres puntos del PBI en la campaña proselitista, que la corrupción política fue naturalizada por el pueblo cuando gobierna el peronismo e, increíblemente, satanizada cuando gobierna un partido distinto, como ocurrió con la presidencia Macri. 

Nada dicen los medios en relación a una verdad irrefutable, comprobada por la evidencia histórica: el proyecto de dolarización de la economía, cuestionado por impracticable por múltiples economistas y periodistas, es imprescindible para terminar con la inflación porque nuestra clase dirigente usa la moneda para hacer populismo destruyendo su poder adquisitivo. 

Cómo puede ser que todos los países de Sudamérica, salvo Venezuela y Argentina, tienen una inflación de un dígito, mientras que los argentinos debemos lidiar con una espiral de precios que en lo últimos cuatro años transformó el salario mínimo en uno de los más bajos de la región. 

POR QUÉ NO SE RINDEN A LA EVIDENCIA QUE LOS POLÍTICOS ARGENTINOS NO PUEDEN MANTENER EL VALOR DEL PESO POR SU AMBICIÓN DE LISONJEAR AL PUEBLO CON PREBENDAS QUE NO TIENEN CONTRAPARTIDA DE INGRESOS, HACIENDO DESASTRES CON LAS CUENTAS PÚBLICAS.  

 La indiferencia de la comunidad internacional respecto de la asunción de Milei es descarnada; el presidente de EEUU, Joe Biden, envió a la ceremonia una secretaria de energía, haciendo explícito que Argentina es el último orejón del tarro en sus prioridades internacionales. 

Poniendo en práctica el pragmatismo americano, el mensaje subliminal es, sólo interesa de Argentina su condición de productor de hidrocarburos y litio. 

Entrevistaron al presidente de Paraguay y le preguntaron sobre la inflación, a lo que respondió que su país goza de estabilidad macroeconómica porque tiene un Banco Central independiente, al margen de los partidos que se suceden en el poder, que el guaraní es un orgullo paraguayo por su estabilidad. 

A esto hemos llegado, países más pobres, atrasados, demuestran mayor madurez política en sus dirigentes.

  IMAGEN DE MILEI EN EL EXTERIOR

18 de diciembre 2023 

En el mundo, por lo que puede observarse en medios periodísticos y canales de youtube que se dedican a difundir noticias políticas, la imagen que se tiene de nuestro presidente lleva la impronta de las extravagancias en que incurrió a lo largo de su campaña proselitista. 

Que un personaje extraño a la política doméstica, un verdadero outsider -a diferencia de Donald Trump, que empleó la estructura del partido republicano para llegar a la casa blanca- se pasee por calles blandiendo una motosierra no es cosa de todos los días. 

Que niegue el cambio climático, proponga la libre venta de órganos y armas, termina por constituir un combo, en principio, indigerible. 

Como el susodicho pertenece a un país del tercer mundo, empobrecido y embelesado con el populismo, el concepto inmediato e intuitivo que reflejan las cadenas internacionales es peyorativo. 

Lo describen como un individuo pintoresco pero irrelevante, lo que es natural dada la insustancialidad de la nación a que pertenece. 

Es triste contemplar el sarcasmo con que se refieren a Javier Milei; salvo excepciones, lo que prevalece en la mirada foránea es el histrionismo, el desborde, el carácter explosivo, algunas payasadas que tuvieron por finalidad centrar la atención en un candidato huérfano de sustento partidario. 

Será una empresa titánica revertir la situación; está claro que el presidente Milei es una persona formada, economista de prestigio entre sus pares, pero estas virtudes no son conocidas en otras latitudes. 

El planeta devino un pañuelo por obra de la tecnología, empero no podemos dejar de reconocer que Argentina está en el fin del mundo. También Australia y Nueva Zelandia están constreñidos al aislamiento geográfico, pero existe una diferencia trascendental, pertenecen al primer mundo y Argentina está lejos de él. 

De a poco, ciertos medios anglosajones comienzan a analizar a Milei dejando de lado el “personaje” forjado en la campaña política, centrándose en algunas de sus frases altisonantes y no menos ocurrentes. 

La prueba está en que Elon Musk, el hombre más rico del mundo, compartió en su aplicación X un video de una entrevista a Milei efectuada por Jorge Asís. 

Desde que ganó el balotaje hubo una suerte de metamorfosis de su carácter; dejando de lado sus posiciones extremas, los agravios inferidos a sus contendientes, el presidente hizo gala de un pragmatismo que sus detractores no pudieron imaginar.

 Se tendieron puentes con China y Rusia, países comunistas con quienes adelantó no cultivaría relaciones a nivel oficial; tuvo una charla amistosa con el Papa Francisco, a quien invitó a visitar el país; envió a su canciller a apaciguar los ánimos con Brasil, principal socio comercial y sexta economía del mundo.

 Prometió cortarse las manos antes que crear o aumentar impuestos; sin embargo, las primeras medidas consistieron en un impuestazo, cuya necesidad no cuestiono, pero, evidentemente, van en contra de la promesa electoral. 

Si pretende transformarse en líder internacional de prestigio, es imperativo que ejecute su ideario liberal, que no sucumba a tentaciones populistas o autoritarias, pues su nación, lamentablemente, lo ha hecho durante décadas.

MUTACIÓN DEL PATRÓN MORAL 

20 de diciembre de 2023 

Es irrefutable que el gobierno de Javier Milei, en función de las medidas de gobierno iniciales, pretende consumar una revolución económica, social y primordialmente moral.

 Transcurrida una semana de la asunción del nuevo presidente, los esfuerzos inmediatos están orientados a normalizar el funcionamiento del país, poniendo énfasis en la ciclópea tarea de eliminar los gastos superfluos del estado nacional (de la casta, Milei dixit).   

El cambio de criterio respecto de la administración anterior es evidente; como corresponde a un gobierno sano, consciente que administra bienes e intereses ajenos, el fin prioritario es conjurar cualquier erogación o desvío de dinero del estado en corrupción u objetivos inútiles. 

Las incipientes auditorías reflejan la corrupción política que desangra la nación: gastos en celulares que debieran sufragar los funcionarios con su dieta, vehículos particulares que las autoridades emplean y disponen como propios, personas a sueldo de la administración pública que no trabajan, ni siquiera asisten a donde debieran ejecutar su prestación, designación de asesores cuya necesidad no es justificada, cobro de bonificaciones por desarraigo y un largo etcétera. 

¿Cómo es posible que el pueblo argentino consienta estas corruptelas? 

Lamentablemente, esas prácticas fueron admitidas con resignación, naturalizadas por un pueblo que, triste es aclararlo, no se caracteriza por defender sus derechos, pues rinde pleitesía a políticos corruptos, impresentables y evidencia vacilaciones morales. La clase política no salió de un repollo, es reflejo de la sociedad que le otorgó el honor de representarla y custodiar sus supremos intereses. 

Debiera ser innecesario resaltar, cual virtud, la defensa del patrimonio del estado; dicho sea de paso, no es otro que el del pueblo argentino. 

En el derecho romano se establecía un parámetro singular para apreciar la conducta de los particulares -en el caso que nos atañe, el estado- cuando en un contrato se le confiaba la custodia o administración de bienes o dinero ajeno 

No era suficiente para que se configure el incumplimiento contractual la culpa in abstracto, que se producía cuando el deudor hubiera omitido los cuidados de un buen padre de familia (diligentia bonus paterfamilias), sino la culpa in concreto, que consistía en la inobservancia del deudor de la diligencia que suele tener en sus propios negocios. 

En buen romance, a los funcionarios que en ejercicio de sus funciones representan al estado, es natural exigirles un mayor cuidado, diligencia, esmero calificado, similar a la culpa in concreto del derecho romano. 

Pero, como el despilfarro, el desprecio por la cosa pública, devino consuetudinario, que un presidente sea especialmente escrupuloso en el combate de estas perversiones políticas constituye una revolución. 

Felizmente, a tono con los nuevos tiempos y cambio de paradigma, algunos gobernadores han imitado el presidente tomando medidas de austeridad en sus jurisdicciones. 

Nuestro sistema federal de gobierno constriñe la labor de reducción del gasto público por parte del presidente al ámbito federal. Esperemos que estas prácticas saludables sean replicadas a nivel provincial y municipal. 

El gobernador Zdero anunció decisiones de reducción de gastos injustificados, verbigracia, gastos en celulares, empleo de vehículos oficiales, etc. 

En Sáenz Peña, para ser coherentes, debiera investigarse el empleo por parte de funcionarios municipales de VALES DE COMBUSTIBLE y PAGO DE SERVICIO DE TELEFONÍA CELULAR, emolumentos que corresponde costear a título personal, con dinero propio. 

Tolerar estas erogaciones implica un agravio a los saenpeñenses que con esfuerzo abonan los impuestos.  

  QUÉ ES UN DECRETO DE NECESIDAD Y URGENCIA (DNU) 28 de diciembre 2023 

En estas líneas me referiré a los decretos de necesidad y urgencia como producto normativo emanado del Poder Ejecutivo nacional, con abstracción del N° 70/2023 recientemente dictado por el presidente Javier Milei. 

El DNU es un instrumento legal que dicta el Poder Ejecutivo Nacional, sin previa autorización o delegación del Congreso de la Nación, que regula materias a él reservadas. 

Esta sucinta definición trasunta que el DNU constituye una excepción al principio de separación de poderes en virtud del cual la actividad estatal consistente en creación de leyes compete exclusivamente al legislativo, vale decir, al Congreso de la Nación. 

En efecto, conforme art. 99 de la Carta Magna “El Poder Ejecutivo no podrá en ningún caso bajo pena de nulidad absoluta e insanable, emitir disposiciones de carácter legislativo”. Esta prohibición es consecuencia del principio republicano de división de poderes. 

Por las razones apuntadas, la potestad del Ejecutivo de dictar DNU es excepcional, procediendo solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por la Constitución para la sanción de las leyes

Además, el texto constitucional prohíbe que recaigan sobre materia penal, tributaria, electoral o régimen de los partidos políticos. 

Antes de la reforma constitucional de 1994 se los denominaba “decretos leyes” y fueron empleados en mayor o menor medida por todos los presidentes posteriores al advenimiento de la democracia en 1984. 

En la doctrina constitucional siempre hubo autores que cuestionaron la facultad del presidente de dictar decretos leyes, pues entendían eran incompatibles con el principio de división de poderes (Bidart Campos, Ekmekdejian). 

Algunos juristas se pronunciaron por la constitucionalidad con diversos fundamentos: a) El Ejecutivo tiene facultades de colegislador; b) Tiene prerrogativas implícitas para sancionarlos; c) No existe una prohibición expresa, por lo tanto, la constitución los autoriza; d) Circunstancias extremas lo ameritan; e) En caso de imposibilidad de seguir el tratamiento ordinario de una ley o convocar al congreso. 

Esa controversia concluyó en el momento que la reforma de la constitución de 1994 reguló su sanción en los dos últimos párrafos del inc. 3 del art. 99. 

Volviendo al tema del sujeto emisor del DNU, el precepto exige que lleve la firma del presidente, refrendado por todos los ministros en acuerdo general y el jefe de gabinete, quien “dentro de los diez días someterá la medida a consideración de la Comisión Bicameral Permanente, cuya composición deberá respetar la proporción de las representaciones políticas de cada Cámara”. 

La expresión bicameral refiere a las dos cámaras del congreso, debiendo los diputados y senadores que la integran elevar su despacho en el plazo de diez días al plenario de cada cámara para el tratamiento del proyecto. 

UNA LEY ESPECIAL SANCIONADA CON LA MAYORÍA ABSOLUTA DE LA TOTALIDAD DE LOS MIEMBROS DE CADA CÁMARA REGULARÁ EL TRÁMITE Y LOS ALCANCES DE LA INTERVENCIÓN DEL CONGRESO. 

Doce años después, el Congreso cumplió con el mandato constitucional al sancionar la Ley N° 26.122 que regula el trámite y los alcances de su intervención respecto de decretos que dicta el Poder Ejecutivo: a) Necesidad y urgencia; b) Por delegación legislativa; c) De promulgación parcial de leyes (art. 1° Ley 26.122). 

El decreto es inmediatamente operativo, como la ley, luego de ocho días de su publicación en el boletín oficial. 

Si el jefe de gabinete no envía el decreto al Congreso dentro del plazo indicado por la ley, la comisión bicameral puede abocarse de oficio a su tratamiento. 

Una vez radicado el DNU en la comisión bicameral, ésta debe expedirse en el plazo de diez días y elevarlo inmediatamente al plenario de cada cámara. Si no lo hiciere, éstas pueden de oficio tratar el proyecto. 

Las Cámaras no pueden introducir enmiendas, agregados o supresiones al texto del Poder Ejecutivo, debiendo circunscribirse a la aceptación o rechazo de la norma mediante el voto de la mayoría absoluta de los miembros presentes. 

Solamente el rechazo por ambas cámaras tendrá efecto derogatorio del DNU, de modo que, a contrario sensu, el no tratamiento parlamentario o el rechazo por una sola de las cámaras, implica aprobación parlamentaria. 

Personalmente, estimo que la constitucionalización del DNU fue un desacierto de la reforma, pues con ello se acentuó el sesgo hiperpresidencialista de nuestra organización política. 

En la redacción originaria de nuestra constitución, el Ejecutivo tiene la calidad de colegislador, pues tiene la facultad de enviar proyectos de ley para ser tratados en el congreso. 

En un país que vive en emergencia perpetua como el nuestro, el empleo frecuente del DNU para evitar el debate legislativo, ahora con bendición constitucional, ha afectado sobremanera la calidad de nuestra democracia.  

 EL REINO DEL REVÉS 

31 de diciembre 2023 

En los escasos diecinueve días transcurridos desde que Javier Milei asumió el poder, se produjo una suerte de revolución en lo concerniente al modelo de país que pretende diseñar a expensas de audaces y disruptivas medidas de gobierno. 

El DNU 70/2023 contempla normas tendientes a manumitir a la sociedad argentina de un maremágnum de leyes que obstaculizan el libre desempeño de la economía y la tienen sumida en un estancamiento que lleva doce años (en perspectiva histórica, se pudiera comprender, por lo menos, cinco décadas). 

Los decretos de necesidad y urgencia fueron empleados con asiduidad por los diversos gobiernos posteriores al regreso de la democracia en 1984; por devenir una práctica política común, aceptada por el parlamento y la jurisprudencia, los convencionales constituyentes de 1994 le otorgaron status constitucional, regulándolos en el inc.  3 del art. 99 de la Constitución Nacional (CN). 

Desde la presidencia Menem (1989) hasta la actualidad, los gobiernos peronistas dictaron ochocientos cuarenta y siete DNU en veintiocho años en que gobernaron Argentina (Fernando Iglesias, “Alberdianos somos todos”, portal notiar.com.ar, 24 de diciembre 2023). 

Uno de los más polémicos, por estar viciado de flagrante inconstitucionalidad, fue el enviado al Congreso de la Nación por el presidente Alberto Fernández en su primera semana de mandato, que fue sancionado como ley 27.541 denominada solemnemente Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva.   

El artículo primero de dicha ley declaraba la emergencia pública en materia económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social, delegando el Congreso de la Nación en el Poder Ejecutivo, in totum, las prerrogativas que le concede el art. 76 de la constitución nacional. 

En artículo publicado en Diario Chaco expresé que una delegación tan extensa de facultades del congreso es inconstitucional por estar en pugna con el art. 22 de la Carta Magna que la prohíbe de manera explícita y contundente (https://www.diariochaco.com/541894-coronacion-de-alberto-primero-de-argentina). 

Ningún partido político votó en el congreso por la negativa; el DNU de Alberto Fernández superó sin objeciones su paso por el parlamento; así las cosas, ¿No es acaso una paradoja que el kirchnerismo, gran parte del radicalismo y sectores del Pro, en estos momentos, se opongan a la delegación de facultades que contempla la Ley "Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos"? 

Desde la renuncia de De la Rúa a finales de 2001, todos los presidentes argentinos gobernaron con superpoderes, como se dio en llamar a la delegación de facultades para legislar que el congreso materializa en favor del poder ejecutivo. 

Solamente Mauricio Macri ejerció el poder huérfano de ellos en los dos últimos años de su presidencia, pues no envió al congreso una ley de prórroga de las facultades excepcionales.

 Traigo a colación estos datos de nuestro pasado reciente porque, como dice Fernando Iglesias, la oposición peronista ha sufrido un ataque de constitucionalidad, se rasgan las vestiduras por la supuesta inconstitucionalidad del DNU y la Ley Ómnibus. 

Respecto del DNU, quiero creer que no cuestionan el procedimiento para efectuar reformas, pues han sido sobremanera los gobiernos peronistas los que han abusado de este instrumento legal; en realidad, lo que preocupa es el contenido, la orientación de las medidas, muy alejadas del estatismo, intervencionismo y populismo peronistas. 

Cuando estaban en el poder, jamás cuestionaron la abdicación de las prerrogativas del congreso en favor del presidente Alberto Fernández; ahora, están escandalizados porque Javier Milei sigue la misma praxis política. 

En el escrito precedente de esta página web, dejé sentado que el DNU es un poder normativo otorgado al Ejecutivo que no se compadece con el postulado republicano de la división de poderes, pero incuestionablemente legítimo, porque la constitución lo reconoce y regula. 

Estas hipocresías y canalladas del justicialismo kirchnerista, fueron descriptas en forma magistral por Fernando Iglesias en el artículo citado más arriba, cuya lectura recomiendo; por mi parte, quiero hacer una reflexión que se sustraiga de la coyuntura para tratar de comprender las causas ocultas y subterráneas por las cuales el pueblo argentino padece anomia y no valora la democracia, el estado de derecho. 

Tener en este momento un prurito legal excesivo en orden a las reformas profundas arremetidas por el presidente Milei, va en contra de nuestra tradición política hiper presidencialista. 

La democracia republicana se construye de abajo hacia arriba; no es suficiente tener como sostén de la organización política una constitución liberal, democrática, si no tememos un pueblo que comulgue o adhiera a sus principios. 

No hay democracia sin demócratas. 

Es el caso de nuestro país; la constitución de 1853 es una réplica de la norteamericana, con algunas modificaciones, que no la alejan del modelo, inspiradas en el genio de Juan Bautista Alberdi. 

Sin embargo, nuestra historia registra interrupciones de su vigencia por gobiernos militares, de facto, reconocidos como legítimos por la Corte Suprema, golpes institucionales, como el que sufrió De la Rúa, leyes de emergencia que suspendieron las garantías constitucionales, guerra protagonizada por grupos que se alzaron en armas contra un gobierno elegido por el pueblo, infinidad de leyes y actos de gobierno que violaron el texto constitucional, como confiscaciones de depósitos o desagios. 

El punto es el siguiente: Argentina es una república a medias o imperfecta porque su clase política predominante (integrada por peronistas y radicales) no se caracteriza por su apego al estado de derecho y el respeto de los principios democráticos. 

Siempre vivimos pendientes de que el poder no avance sobre los ciudadanos, la justicia o la prensa, además de existir en el imaginario popular la creencia de que cualquier norma o disposición que emane del gobierno debe ser acatada por una suerte de razón de estado. 

El “pacto de olivos” concertado por los presidentes Alfonsín y Menem, representa una prueba cabal de lo que acabo de referir de la clase política. 

Producto de dicho acuerdo se produjo la reforma constitucional de 1994, a mi criterio, perniciosa para la democracia criolla, porque acentuó el sesgo profundamente presidencialista de la versión originaria al incorporar dos instituciones: a) Decreto de necesidad y urgencia; b) Veto parcial. 

Antes de la reforma, cuando una ley sancionada por el congreso era enviada al Poder Ejecutivo para su promulgación, el veto implicaba el rechazo in totum del proyecto, sin perjuicio de la facultada de ambas cámaras de insistir con las mayorías exigidas por la CN para su aprobación forzosa por el Ejecutivo.

 Luego de la reforma, se otorga al Ejecutivo la potestad de hacer recaer el veto sobre determinados artículos del proyecto de ley y aprobar la norma con el resto de su articulado. 

“Sin embargo, las partes no observadas solamente podrán ser promulgadas si tienen autonomía normativa y su aprobación parcial no altera el espíritu ni la unidad del proyecto sancionado por el Congreso” (art. 80 CN) 

En bue romance, si el presidente de la nación es una suerte de monarca con amplias atribuciones políticas, luego de la reforma devino un monarca absoluto al estilo Enrique VIII de Inglaterra o Carlos V de España. 

Constitucionalizado que fuera el poder colegislador del Ejecutivo a expensas de los DNU, el resultado se tradujo en que todos los presidentes han gobernado, por lo menos respecto de decisiones trascendentes, por decreto. EL CONGRESO QUEDÓ DE FLORERO. 

Es tan imperfecta o adolescente nuestra república que, aunque se respetase la importancia del congreso y los presidentes no dictaren DNU, los diputados obran mecánicamente, por aquello de la obediencia o verticalismo partidario, como brazos ejecutores del Ejecutivo. 

En los últimos veinte años, dominados por el kirchnerismo, se hizo patente la famosa frase “el Congreso es la escribanía del gobierno” porque no tiene independencia de acción, sólo acata órdenes del presidente. 

En este año, el Congreso no llevó a cabo más de cinco o seis sesiones ordinarias, lo que evidencia que la administración puede funcionar sin parlamento, una vergüenza

Con el dictado del DNU 70/23 más el proyecto de ley ómnibus, entramos en otra dinámica parlamentaria por impulso del nuevo gobierno, nunca por decisión autónoma del Poder Legislativo. 

Si van los diputados y senadores a trabajar a destajo en el período de sesiones extraordinarias convocado por el presidente Milei, se debe pura y exclusivamente al interés de la oposición en controlar su poder y bloquear las iniciativas que no se avengan a su ideología o intereses políticos. 

Todos los vicios que exhibe nuestra república son aceptados en forma complaciente por la sociedad; el pueblo le teme más a la anarquía que a un presidente fuerte o una dictadura. 

No tenemos el grado de madurez para vivir en un entorno de verdadera democracia. 

Si hundimos las raíces en nuestra historia, comprobaremos que somos tributarios de la tradición monárquica española; el virreinato del Río de la Plata estuvo en vigor desde su creación por la corona española en 1776 hasta el primer gobierno patrio que surgió de la revolución del 25 de mayo de 1810. Y no se trató particularmente de un régimen de libertad, sino todo lo contrario. 

Luego vino un período de inestabilidad institucional hasta la sanción de la constitución en 1853 en que se sucedieron guerras civiles y desorganización política, período que influyó decididamente en los redactores de la constitución en orden a la necesidad de configurar un ejecutivo con formidables atribuciones, poderoso, capaz de gobernar con rigor y autoridad. 

Pecando, probablemente, de exageración, nuestro presidente vino a reemplazar al monarca español o su representante en América, el virrey. 

Las quejas, lamentos, letanías, de los opositores al gobierno del presidente Milei, en función de los antecedentes, devienen ridículas, interesadas, oportunistas. 

ARGENTINA JAMÁS TUVO VOCACIÓN DEMOCRÁTICA y nadie que tenga dos dedos de frente puede aceptar el embuste de los escrúpulos institucionales, porque como dice Fernando Iglesias, Hugo Moyano, Baradel, los militantes de La Cámpora, del arte y la cultura, sufrieron una suerte de metamorfosis intelectual para transformrse en fanáticos defensores de Alberdi. 

Argentina es EL REINO DEL REVÉS (María Elena Walsh dixit).

VARIEDADES DE ENERO  

7 de enero 2024 

El tórrido verano hace sentir sus efectos sobre el trópico de capricornio y quienes vivimos en la provincia del Chaco lo padecemos con resignación. 

Sáenz Peña está caliente, abrasadora; los que pueden, ya partieron hacia Brasil; los habitantes de estos lares estamos acostumbrados a visitar las playas de Santa Catarina y Río Grande del Sur por una cuestión de proximidad geográfica y, sobre todo, porque Brasil fue siempre más asequible que la costa atlántica argentina. 

Además de accesible al presupuesto, la temperatura del agua de mar, la hospitalidad brasileña, la buena infraestructura caminera, grandes ciudades, son detalles que constituyen un combo imposible de desestimar. 

La diferencia entre el norte de nuestro país y el sur de Brasil es insultante; del lado argentino pueblos pequeños, rurales, carentes de servicios de gastronomía y hotelería; del lado brasileño ciudades con desarrollo urbano, shoppings, edificios, mejores servicios de restaurantes y hoteles. 

Me animaría a decir que los estados del sur brasileño para los individuos del norte de nuestro país equivalen al primer mundo. Siendo franco, siento mayor empatía por un brasileño que por un porteño, así como los prefiero respecto de paraguayos y uruguayos. 

Para ser coherente con el clima, la atmósfera política está caldeada; el presidente Milei no se apartó, hasta ahora, un ápice del programa de gobierno que propuso al pueblo argentino en su campaña proselitista. 

No hay antecedentes de un político argentino que hubiere procedido como Milei; adelantó que los primeros meses serían dolorosos en términos de inflación y baja de consumo, pero el esfuerzo es imperativo en orden a conjurar la hiperinflación e incremento de pobreza e indigencia. 

Las medidas inaugurales sorprendieron por expeditivas; el DNU 70/2023, como la ley Bases y Puntos de partida de la Libertad de los Argentinos, condensan desregulaciones de la economía, supresión de burocracia inoficiosa, combate a la corrupción política, eliminación de entes estatales saturados de militantes, reducción de ministerios, secretarías, etc. 

La reacción del socialismo del siglo XXI no se hizo esperar; los dinosaurios de la CGT, ante nimias reformas que solamente apuntan a eliminar el carácter forzoso de los aportes a los gremios, suprimir la afiliación obligatoria, en una palabra, democratizar las relaciones de trabajo, trabaron una medida cautelar para suspender la vigencia del DNU. 

Como es de práctica, los abogados lo sabemos por experiencia, la cautelar es concedida hasta tanto se resuelva el fondo de la cuestión: el planteo de inconstitucionalidad. 

La noticia propalada a los cuatro vientos por la prensa fue "la reforma laboral del gobierno fue abortada por el poder judicial", una falacia que evidencia la mala fe de cierto sector de los medios. 

El otorgamiento de la cautelar suspensiva de las normas impugnadas no implica prejuzgamiento; por ese motivo, los tribunales las despachan con generosidad. Lo que importa es la decisión de fondo sometida a juzgamiento que es la constitucionalidad de la norma o normas tachadas de anticonstitucionales

Otra faceta que los periodistas no explican con claridad, es que una eventual declaración de inconstitucionalidad no tiene efectos derogatorios de la ley o acto administrativo, sólo rige para la causa en que se dicta el pronunciamiento. 

Esto obedece a que nuestra constitución adopta el sistema norteamericano de control "difuso" de constitucionalidad; cualquier juez, inclusive un juez de paz lego (no abogado), puede declarar la inaplicabilidad de una norma por inconstitucional, decisión que no tiene efectos sino en el proceso en que es dictada. 

En buen romance, aunque el fuero del trabajo de la ciudad de Buenos Aires declare los artículos írritos a la constitución, el DNU conservará su vigencia, siempre teniendo presente que el juez supremo constitucional es la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

Si los planteos llegan a la Corte Suprema, su decisión es crucial, pues es difícil que los tribunales inferiores se aparten de su criterio. Es ella la que tiene en sus manos la decisión final. 

LA ACCIÓN PROMOVIDA POR LA CGT IMPLICA EL PRIMER ESCARCEO DE UNA BATALLA DEFINITIVA QUE SE LIBRARÁ ANTE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA. 

Tal es la resistencia que están causando las medidas iniciales del nuevo gobierno, que la conformación de la comisión bicameral responsable de aprobar o rechazar el DNU se llevó a cabo en tiempo récord. 

Durante la prolongada trayectoria que tiene el decreto de necesidad y urgencia como producto normativo emanado del Poder Ejecutivo, jamás fue rechazado uno de ellos por el congreso

Que ahora todos los factores de poder cuyos privilegios son afectados estén movilizados y hayan declarado una guerra sin cuartel contra el DNU   N°70/2023 es cuanto menos un cinismo supino. 

No me parecen justificadas las alarmas encendidas por la oposición respecto de una deriva autoritaria de la actual administración; a grandes rasgos, como dicen sus arquitectos, las reformas incluidas en al DNU y ley ómnibus (si así cabe llamarla), que fueron sometidas al escrutinio del congreso, están inspiradas en generar más libertad para el ciudadano. 

No se si a ustedes les ha ocurrido, pero conocer el contenido de muchas leyes derogadas me ha inducido a inquirir respecto de la compatibilidad de esas normas con la constitución, dudosa en muchos casos. 

Nadie se sublevó contra ellas, pues su ideología subyacente no es otra que la predicada e instrumentada por el peronismo desde su surgimiento. 

La clase dirigente argentina (la casta, en palabras del presidente), a más de sumirnos en un vértigo inflacionario peligroso, se convirtió en una extravagante usina de normas, leyes, regulaciones, decretos, que los argentinos desconocíamos. 

Tan grave como la inflación es la fuente inagotable de normas con las cuales el congreso se dedicó durante décadas a complicar la vida cotidiana de los argentinos (inflación económica y legislativa). 

El nuevo gobierno, a diferencia del precedente, que concebía al estado como una fuente inagotable de dinero, susceptible de ser despilfarrado a diestra y siniestra, en muchos casos en forma ilícita o criminal, ha puesto énfasis en el cuidado del patrimonio del estado eliminando gastos superfluos o de sospechada ilegitimidad. 

Este criterio, que se corresponde con cualquier administración honesta, tuvo que ser rescatado de los arcones de la historia, evocando presidentes que pueden haber gobernado con mayor o menor éxito, pero de conducta intachable, verbigracia, Frondizi, Illia, Alfonsín, De la Rúa. 

No soy radical, pero la reseña es exacta, fueron patriotas honestos, desde el punto de vista moral, inobjetables. Parece que Javier Milei va por la misma senda, a juzgar por las medidas liminares de su gobierno.

FUEGO AMIGO Y NO TANTO 

11 de enero de 2024  

Días cruciales vivimos los argentinos; las normas dictadas por el ejecutivo, condensadas en el DNU N° 70/23 y ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad, fueron remitidas al congreso para su tratamiento. 

A juzgar por el revuelo que suscitaron, las propuestas del gobierno del presidente Milei son radicales, verdaderamente revolucionarias; implican un cambio sustancial en los valores que guían la organización política y social del país. Ha logrado que después de décadas el parlamento fuere convocado a sesiones extraordinarias en enero. 

Tengo el presentimiento que, aunque el decreto como la ley ómnibus fueren rechazados por el congreso, para la oposición la batalla está perdida

La fuerza del presidente Milei se sustenta en el voto de la juventud que adhiere con entusiasmo a su programa de gobierno. Un revés en el congreso significaría una batalla, pero la guerra la ganará el partido de gobierno por apoyo popular.

 Una oposición ciega, caprichosa, recalcitrante, no hará más que ameritar un futuro tenebroso para el peronismo y las fuerzas políticas que a él adhieren. 

En Argentina votamos cada dos años; en un suspiro, vendrán las elecciones de medio término para renovar la mitad de los miembros de la cámara de diputados; si el gobierno tiene éxito en regularizar la economía, controlando la inflación, el peronismo puede transformarse en minoría en ambas cámaras.

 En la lucha política se libra un conflicto generacional. Para los jóvenes, las figuras políticas del peronismo, radicalismo, izquierda, son dinosaurios sepultados por la historia.

 Encarnan ideas, valores, costumbres, representaciones, que repudian por la evidencia que capitalizaron en sus cortas vidas; fueron espectadores de desquicios económicos, corrupción sistemática, empobrecimiento humillante, complicidades criminales. 

Han creado anticuerpos contra las maldades de La Nación (diario y TV), La Prensa, otrora principal diario de corte liberal del país, ahora denodado opositor de Milei por sus disputas con el Vaticano. 

Se han inmunizado, los jóvenes digo, porque se informan a través de las redes sociales, eligen la fuente, los contenidos, no se dejan manipular por los diarios convencionales, que no frecuentan. 

Es curioso comprobar cómo este diario (La Prensa) analiza la vida política con el prisma de su fanatismo católico ultramontano; ni las ideas más razonables fundadas en un espíritu liberal del gobierno de Milei son aprobadas. 

Aborrecen más al liberalismo que al marxismo; a la riqueza que, a su contracara, la pobreza; a la autonomía de pensamiento que al dogma religioso; a la ciencia y filosofía que a lo sobrenatural y mitológico. 

Con el respeto que me merece LA RELIGIÓN y quienes alguna profesa, hacer una simbiosis con la política me parece aberrante; son dos dimensiones de la existencia humana que no pueden fusionarse. 

En la comunidad internacional existen ejemplos de lo pernicioso que resultan los regímenes políticos de inspiración religiosa o confesional. En el mundo islámico la mujer es dispensada con un trato humillante, más disvalioso que el que brindan a un camello o una mascota. 

Pero, ¿quién puede cuestionar, sin desatar una guerra de proporciones, la creencia religiosa islámica basada en su libro sagrado, el Corán? Por si fuera poco, considera herejes, que deben ser exterminados, los acólitos de otros credos religiosos.

 TODOS O CASI TODOS LOS REGÍMENES POLÍTICOS AUTORITARIOS, DESPÓTICOS, DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD TUVIERON FUNDAMENTO E INSPIRACIÓN RELIGIOSA. 

Las creencias se fundan en un sentimiento legítimo de trascendencia, pero son múltiples las que abrazan los diversos pueblos; esto hace imprudente basar el manejo de la cosa pública en los principios y mandatos de la religión; siempre habrá excluidos y discriminados. 

Esta mañana observé un vídeo de La Nación Más de una entrevista con el economista Roberto Cachanosky, quien luego de analizar la política financiera del gobierno expresó que está en desacuerdo con la delegación de facultades legislativas que solicitó Milei al congreso de la nación. 

Aduce que la petición de superpoderes es violatoria de la división de poderes; que un presidente que se autodefine liberal no puede amordazar al parlamento con superpoderes, aunque los gobiernos precedentes hayan incurrido en ese pecado anti republicano. 

Que Cachanosky emita una opinión crítica del programa económico del gobierno, su política financiera, es aceptable, porque es una figura de prestigio; pero que se escandalice por la petición de delegación de atribuciones plasmada en la ley ómnibus, es mala fe. 

No recuerdo que este economista haya obrado con la misma animosidad respecto de los superpoderes que le fueran otorgados a Alberto Fernández en el comienzo de su mandato mediante Ley 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva

Las “circunstancias excepcionales” mentadas por el inciso 3 del art. 99 de la CN, están sobradamente configuradas para habilitar el dictado del decreto de necesidad y urgencia N° 70/23. 

Estamos frente a una situación de mayor gravedad que la existente cuando Alberto Fernández logró que el congreso le delegara la potestad de legislar sobre nueve materias. Digo, siendo un profesional que adhiere a ideas liberales, ¿se explica que sea tan riguroso en la defensa de la república cuando no lo fue durante gobiernos peronistas? 

No sabe, acaso, que Alfonsín, De la Rúa, no terminaron sus respectivos gobiernos por el acoso, beligerancia, de los peronistas, que cuando están en el llano se dedican a derrocar presidentes. 

Si Mauricio Macri finalizó su mandato, fue por un empréstito salvador del FMI obtenido a instancia de su amigo Donald Trump; sin este salvavidas, los peronistas lo hubieran eyectado del poder seis meses antes, pues sus operadores, valga el ejemplo de Jorge Asís, pedían “asamblea legislativa”.   

La desfachatez con que La Nación informa al pueblo, reprobando casi todas las medidas del presidente Milei, es proverbial. Parecen estar deseando que el gobierno se desmorone, por lo menos, eso trasluce su actividad informativa. 

Se pasa por alto que el DNU 70/23 deroga ochenta y dos (82) leyes de la dictadura de Onganía y cincuenta y seis (56) de la dictadura de Videla; el kirchnerismo siempre sintió una repulsión visceral por las dictaduras militares; ídem, los sindicalistas, que fueron por ellas perseguidos. 

Es evidente su doble vara; sólo rechazan las leyes de gobiernos de facto que no afectan sus privilegios; la de Onganía, que concedió a los gremios el manejo de la salud en Argentina, la privatización de mayor magnitud que tuvo lugar en nuestro país, no les merece antagonismo alguno, fue un decreto maravilloso sobre cuya base han consolidado un poder formidable. 

El portal lapoliticaonline.com, que se manifestó habitualmente opositor al kirchnerismo, en la actualidad se dedica a publicar supuestas rencillas entre los integrantes del gobierno de Milei y vaticinar malos augurios. 

No se trata de ser obsecuente con el actual gobierno; debe ser criticado como corresponde en toda democracia que se precie de tal; pero también me parece útil identificar a quienes profesando un credo político que está en las antípodas no se limitan a efectuar una oposición razonable, sino que dirigen sus esfuerzos a derrocarlo. 

Acabo de leer unas declaraciones efectuadas por el director de cine argentino radicado en España, Adolfo Aristarain, quien expresó “hay que ganar la calle hasta que caiga el gobierno”. Es una pena; es el director de películas memorables como “La parte del león”, “Tiempo de revancha”, “Últimos días de la víctima”. 

Tiempo de revancha está considerada por la crítica especializada de cine como una de las tres mejores películas de la historia del cine argentino, con una actuación inolvidable de Federico Luppi. 

Hace mucho tiempo se radicó en España, donde no hizo una película rescatable, sólo basuras. Dijo este mequetrefe que los votantes de Macri y Milei son “imbéciles, ignorante y zombis”.

 Por mi parte, diría que esos calificativos les corresponden a los incautos que vieron las películas que rodó en la madre patria, TODAS UNOS BODRIOS INSORPORTABLES. 

En el reportaje que concedió a Página 12, expresó ser una persona “con un pensamiento cercano al socialismo” y defensor de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. 

Todo individuo puede elegir ser un cabeza de termo, es el caso de Aristarain; otra cosa es despacharse con consignas golpistas contra un gobierno que tiene un rodaje de un mes. 

Menos mal que no sigue filmando, porque desde que se radicó en España se le agotó la inspiración; lo mejor sería que nunca más lo haga. De todas maneras, le reconozco haber filmado dos joyas del cine argentino “Tiempo de revancha” y “Últimos días de la víctima. Se puede tener talento e igualmente un resentimiento e idiotez proverbiales.

GATOPARDISMO 

15 de enero de 2024 

En diarios internacionales y redes sociales se difunde con naturalidad la debacle argentina; la promesa de Latinoamérica, si alguna vez en realidad lo fue, sólo merece conmiseración; no de parte del mundo desarrollado, para el cual Argentina es irrelevante, sino de los países pobres y subdesarrollados de su entorno. 

Los uruguayos se refieren con pena a la situación de pobreza extrema; no se cansan de repetir que la mitad de la población vive debajo del umbral de pobreza, que los habitantes hacen malabarismo para llegar a fin de mes, que la mayoría de los niños son pobres, que acecha la hiperinflación, un desastre humanitario, como si de un país de África se tratase. 

El peronismo con su praxis política opositora parece haberse evadido de la realidad; la estrategia consiste en la tradicional e inmodificable intención de desestabilizar el gobierno de turno.

 ¿Alguien en su sano juicio puede creer que militan en favor de las clases desfavorecidas? ¿En su preocupación por las supuestas transgresiones constitucionales al DNU 70/23 y Ley de Bases y Puntos de partida? 

Dejémonos de chantadas, de doble discurso; el peronismo jamás valoró la democracia, la república. Su fundador fue el primer dirigente político que modificó la constitución Nacional para continuar en el ejercicio del poder, alentó el culto a la personalidad y conspiró contra todos los gobiernos de distinto signo político. Fue un manipulador de masas y dictador. 

Siendo el partido que más apeló a los decretos de necesidad y urgencia, sus representantes y prensa adicta -Página 12- están escandalizados por la delegación de poderes peticionada por el Ejecutivo en la ley ómnibus. 

Devinieron demócratas entusiastas por el contenido de la reforma, pues su instrumentación mediante DNU está contemplada en el inciso 3 del artículo 99 de la CN. 

La tesitura del radicalismo, además de irresponsable, brilla por su complacencia con el kirchnerismo. Hay temáticas en el DNU, como la delegación extensa de facultades al presidente, que no dejaremos pasar en el congreso, dicen preocupados. 

A la de Alberto Fernández no le opusieron obstáculo alguno; ahora sí, las reformas de Milei son de sospechosa constitucionalidad.

 Es el mismo partido que estuvo en connivencia con el peronismo, a la sazón liderado por Alfonsín, para modificar la ley de acefalía que desembocó en la renuncia de De la Rúa.

 Este contubernio, urdido en conjunto por Alfonsín y Duhalde, posibilitó que éste sea ungido presidente y estuviere habilitado para completar el mandato del radical; ¿no era acaso lógico que el elegido fuere también radical, ya que el pueblo le dio un mandato de cuatro años? 

DE QUÉ ESCRÚPULOS INSTITUCIONALES PUEDE HACER GALA EL RADICALISMO, CUANDO SU EMPEÑO EN LA OBSERVANCIA DEL ESTADO DE DERECHO FUE ABSOLUTAMENTE MARGINAL MIENTRAS EJERCIERON EL PODER. 

En artículos anteriores expresé mis reparos respecto de la utilización de los decretos de necesidad y urgencia; dije que, no obstante atentar contra el principio republicano de separación de poderes, fue un instrumento de creación de normas legalizado por la reforma constitucional de 1994.

 Tampoco estoy en conformidad con la técnica legislativa empleada para las reformas, pues hay temas cuyo tratamiento dista de ser urgente; además, ciertas normas del DNU exigen mayoría calificada para su aprobación; hubiera sido menester separar esos temas en función de las mayorías requeridas por la constitución. 

Si todos los gobiernos precedentes hicieron uso y abuso de él, ¿cuál es el fundamento del alboroto generado por la oposición peronista y sus lacayos de izquierda? 

Que Página 12, comunistas, socialistas, bien pensantes y correctos señores de centroderecha, hayan desatado una guerra sin cuartel contra el gobierno, es surrealismo puro.

 Defienden todos los gobiernos despóticos del planeta; jamás respetaron los límites que impone a un gobierno la república; tales restricciones, en su pensamiento, son funcionales al sistema económico capitalista, al que aborrecen. 

Odian los principios fundamentales de un sistema republicano de gobierno: a) Soberanía del pueblo; b) División de poderes; c) Periodicidad de las funciones públicas; d) Publicidad de los actos de gobierno; e) Independencia del poder judicial; f) Consagración de derechos y garantías individuales. 

EN SU COSMOVISIÓN MARXISTA, EL SISTEMA DE PESOS Y CONTRAPESOS DE LA CONSTITUCIÓN, LA LIMITACIÓN DEL PODER, LOS DERECHOS HUMANOS ESENCIALES, CONSTITUYEN LA SUPERESTRUCTURA IDEOLOGICA GENERADA POR EL CAPITALISMO. 

Estos hipócritas, cuando gobiernan, se dedican a concentrar e incrementar poder; no olvidemos la famosa frase de Cristina Fernández, pronunciada por el envanecimiento que experimentó al obtener el cincuenta y cuatro por ciento de los votos, “VAMOS POR TODO”. 

Para estos papanatas sólo existen las dictaduras de derecha; las de izquierda no les resultan tales. TODAS LAS DICTADURAS SON ABOMINABLES, SEAN DE DERECHA O IZQUIERDA, pero hay una diferencia capital entre unas y otras. 

Los dictadores de izquierda, una vez que consolidan el régimen despótico, no entregan más el poder, se perpetúan, como Fidel Castro en Cuba, los fundamentalistas islámicos de Irán y demás países árabes, el déspota de Corea del Norte, Ortega en Nicaragua, Maduro en Venezuela. 

Por el contrario, las dictaduras de derecha siempre tienen fecha de caducidad, llegan a su fin, verbigracia, Mussolini en Italia, Franco en España, Pinochet en Chile, Stroessner en Paraguay, Ferdinando Marcos en Filipinas, Perón y Videla en Argentina.

  No pueden ser tomados en serio estos botarates; su doble vara y animadversión a la democracia se hace patente cuando a los muchachos se les sale la cadena: Luis Delía, Hugo Moyano, Guillermo Moreno, Adolfo Aristarain, la pléyade de actores serviles del régimen kirchnerista, dan cuenta de ello.

 Todos desean la caída de este gobierno; es más, lo proclaman a los cuatro vientos. Por ese motivo, los reparos que hacen a las reformas, cuestionando su constitucionalidad, no son creíbles, puro oportunismo político. 

La intelectualidad periodística aporta su cuota de descalificación; en el portal NOTIAR todas las columnas tienen una visión peyorativa de lo transitado por el gobierno de Javier Milei; solamente transcurrieron poco más de treinta días de iniciado su mandato y con los argumentos más disparatados desacreditan al presidente.   

En próximos comentarios me referiré a las críticas que los detractores de Milei hacen de su gobierno.

ALARMA DEL CONGRESO POR SUPERPODERES 

20 de enero de 2024

 Aunque quienes leen este blog no lo crean, los legisladores nacionales están en alerta, al pie del cañón, para resistir la petición del Ejecutivo de delegación de facultades para legislar sobre todo tipo de materias, siguiendo una práctica patética de los diversos gobiernos posteriores al advenimiento de la democracia.

 Todos, invariablemente, gobernaron con superpoderes. Están atribulados, desolados, alterados, indignados, porque se ha mancillado el atributo fundamental del Congreso de la Nación, elaborar leyes.

 Argumentan, el presidente Milei pretende avasallar el orden institucional, sustrayéndoles una actividad que, conforme la constitución, le pertenece en exclusividad. 

La preocupación se me ocurre extemporánea y oportunista, pues es el mismo poder que durante todo el 2023 llevó a cabo no más de cinco sesiones ordinarias

Es increíble, sorprendente, a los muchachos los asaltó una compulsión irrefrenable a sesionar; algunos si pudiesen, montarían una carpa dentro del recinto para evitar los desbordes autoritarios del ejecutivo. 

 El bloque radical, siendo coherente con su indisimulada inclinación a adoptar posturas, criterios, coincidentes con el justicialismo, ha expresado que el límite de tolerancia es la delegación de atribuciones legislativas; adelantaron que se opondrían categóricamente a los artículos pertinentes de la ley de Bases y Principios que establecen la delegación. 

 Me pregunto, cuando gobernó Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Fernández, Alberto Fernández, ¿Pusieron tanto empeño y tenacidad en orden al rechazo de la concesión de potestades legislativas, vulgarmente conocidas como “superpoderes”? 

Los operadores políticos y la prensa especializada, igualmente, ¿Se abocaron a analizar la constitucionalidad de la delegación de facultades, sus requisitos, verbigracia, especificación de las materias sobre las que versa, limitación temporal, eventual colisión con el artículo 22 de la constitución nacional?  

 Por supuesto que no.

 Sin perjuicio de admitir que tanto el DNU como la ley ómnibus constituyen proyectos con frondoso articulado, AL CONGRESO NACIONAL EN LOS ÚLTIMOS VEINTIDÓS AÑOS JAMÁS LE PREOCUPÓ LA DIVISIÓN DE PODERES, CONCRETAMENTE, COMO LACAYO DEL EJECUTIVO, CONVALIDÓ LOS SUPERPODERES DE TODOS LOS GOBIERNOS DE TURNO.

 ¿Hubo alguna voz que se alzase contra el gobierno de Alberto Fernández, cuando solicitó superpoderes y, entretanto, tuvo prácticamente de florero al Congreso, que nunca sesionaba?

 Me parece correcto que los instrumentos legales girados por el Ejecutivo al congreso tengan el tratamiento adecuado. Las leyes deben ser discutidas, debatidas, por el poder legislativo; pero muchachos, no se rasguen las vestiduras porque en Argentina jamás tuvieron autonomía, independencia de criterio, siempre acataron en forma servil las directivas del presidente en ejercicio.

 Son un bochorno, sobremanera, ESTÁN ASUSTADOS CON LAS REFORMAS RADICALES PROUESTAS POR MILEI. No entiendo la causa, pues seguramente el DNU y la Ley serán aprobados con las enmiendas que el congreso considere procedentes.

FASCISTAS CONTRA LIBERTARIOS 

24 de enero 2024

 Los argentinos somos rehenes de una secuencia fatal de acontecimientos históricos: gobiernos peronistas desastrosos, hiper corruptos, populistas, que dan lugar a mandatos de otros partidos políticos que deben lidiar con la catástrofe heredada.

 Como si no fuere suficiente, los líderes sindicales, columna vertebral de la organización fascista instaurada por Perón hace ochenta años, más personajes impresentables, como Pepe Albistur, Luis Delía, artistas de cine, personas de la cultura, en fin, todas las corporaciones que responden al “movimiento”, están abocadas con inusitado empeño en desestabilizar y derrocar al gobierno de turno.

 No se guardan sus intenciones; sin escrúpulos, las hacen explícitas en videos de YouTube o reportajes televisivos.

 Si no fuere porque Oswald Spengler, Arnold J. Toynbee (filósofos de la historia), hubieren enfocado sus estudios en las civilizaciones, no en los estados nacionales, podrían perfectamente predecir cuál sería la secuencia de los acontecimientos históricos en la Argentina de estos tiempos.

 Esperemos que esta vez no se salgan con la suya, que la fatalidad, el determinismo, no venzan a la república. La única democracia que admiten es la protagonizada por el peronismo; si otro partido gana las elecciones es menester restaurar a cualquier precio la dictadura corporativista mussoliniana peronista.

 El fascismo (también denominado corporativismo), como modelo de estado, se caracterizó por suprimir los partidos políticos; como todo totalitarismo, sólo dejó en pie el propio.

 También eliminó el sufragio individual como expresión de la soberanía popular. En su reemplazo, se pergeñó una organización estatal fundada en el funcionamiento de sociedades intermedias (corporaciones), sindicatos, asociaciones industriales, justicia, cultura, milicias, toda ellas tributarias de la conducción del Duce (Mussolini), quien sintetizaba en su persona el espíritu del estado nacional italiano. ¿Alguna asociación con la sentencia de Evita que Perón era el “jefe espiritual de la nación”?

 La movilización de masas distinguió al fascismo italiano y al peronismo, aunque el primero fue un movimiento de clase media y el segundo proletario. Esta diversa extracción social de fascismo y peronismo no elimina los idénticos rasgos sustanciales, como explica Norberto Bobbio:

 "El prototipo del segundo fascismo es el fascismo italiano. El peronismo puede incluirse tranquilamente en esta categoría. La repugnancia que encuentran algunos a considerar fascista un movimiento que tuvo y sigue teniendo una amplia base obrera carece de fundamentos.  Se puede decir si acaso que por algunas circunstancias históricas propias de Argentina y sobre todo por demérito de las organizaciones sindicales tradicionales, Perón logró polarizar una fidelidad obrera mejor que el sindicalismo fascista italiano". (Extraído de "Diccionario de Política", por Norberto Bobbio, N. Matteucci y G. Pasquino Ed. Siglo XXI, México, 1993).

 Italia abandonó el fascismo inmediatamente finalizada la segunda guerra mundial; nosotros, mantenemos intacto esa perimida y ultramontana organización política desde la irrupción del peronismo.

 Por primera vez en ochenta años el “régimen”, su subsistencia y privilegios, se ve amenazado por el advenimiento al poder de un outsider de la política, que vino a quebrar el tradicional bipartidismo de radicales y justicialistas.

 Es cierto, podemos inferir del corto camino recorrido (cuarenta días), La Libertad Avanza se encontró en forma repentina con un premio que no estaba en la perspectiva más optimista de sus dirigentes: la presidencia de la nación. No tienen cuadros en el interior del país; en lo que concierne al gobierno nacional, muchos de los cargos importantes fueron llenados por su aliado Juntos por el Cambio, por lo pronto, sectores afines al Pro y Macri. 

  La Libertad Avanza tiene un largo camino por recorrer en cuanto construcción de poder.

 El corporativismo peronista está asediado, en mi criterio, por un factor generacional; Javier Milei ejerce un magnetismo formidable sobre los jóvenes, quienes van a decidir la suerte de las próximas elecciones. De allí la beligerancia de las huestes peronistas.

 Pueden ser señalados múltiples aspectos deficientes en el presidente, verbigracia, el carácter épico, mesiánico, que ha impreso a su gestión; también intolerancia hacia las críticas, inexperiencia política, agravios al resto de la dirigencia a la que despectivamente califica de “casta”, etc.

 Estos perfiles negativos del líder y su gestión son descriptos minuciosamente por la prensa, incluidos medios de derecha o centro derecha.

 No tiene Javier Milei la suerte de otros mandatarios, como Néstor Kirchner. Los mismos periodistas que se ensañan en estos momentos con el libertario, alegando que es un peligro para la democracia, aplaudieron a rabiar todas las ocurrencias y desvíos autocráticos del cleptómano santacruceño, por lo menos, en su período de gobierno.

 Muchos de los periodistas que evidencian un rechazo visceral de Milei fueron, en su momento, serviles al kirchnerismo.

 El árbol no debe impedir ver el bosque. Muchos defectos pueden predicarse de la actual gestión, pero, francamente, es el último bus, tren, avión, que nos queda para superar una decadencia que parece no tener fin. ¿Será correcta la afirmación de Charly García, la alegría no es sólo brasilera?

 Pareciera que el genio falló en su predicción, pues Brasil es un gigante que va al frente cualquiera sea la orientación política de sus gobiernos, mientras que Argentina no arranca, involuciona.

 El DNU 70/2023 y la ley de Bases y Principios no constituyen un ejemplo de buena técnica legislativa; muchas temáticas abordadas por estos proyectos distan de ser urgentes, no requieren un tratamiento prioritario.

 Verbigracia, la reforma de artículos del código civil y comercial debió tener un tratamiento particular, con suficiente debate, asesoramiento de juristas y universidades.

 Como expresó Aída Kemelmajer de Carlucci frente a la comisión parlamentaria, una reforma del código en materia civil, la más estable de las ramas del ordenamiento jurídico, no puede ser objeto de improvisaciones, sin perjuicio de reconocer que el código es perfectible.

 Si pueden puntualizarse aspectos negativos del gobierno libertario, también tiene en su haber virtudes que no pueden ser desconocidas. El pueblo argentino viene de muchas frustraciones, con el ánimo hecho trizas; el discurso épico de Milei, invitándolo a una epopeya de grandeza, con reminiscencias de épocas doradas, proyectando un futuro de prosperidad y riqueza, es un baño de esperanza y optimismo.

 De ninguna manera suscribo sus vaticinios que en diez años estaremos a la altura de Italia, en veinte Alemania y en treinta y cinco EEUU. Me parece un delirio, sin ignorar los extraordinarios recursos naturales y humanos que posee el país. Poner la vara tan alta puede ameritar decepciones y pase de factura.

 Merece ser destacado el celo que pone la actual administración en eliminar la corrupción del estado; el contraste con los gobiernos kirchneristas es notable, se pretende ahorrarle al ciudadano dinero que sale de sus impuestos.

 Las muestras de austeridad de Milei, viajando a Mar del Plata y Davos y vuelos comerciales, son señales de una nueva moral administrativa, que, por fortuna, está siendo imitada por algunos gobernadores provinciales.

 La repercusión del discurso que Javier Milei pronunció en el Foro Económico Mundial de Davos fue extraordinaria. Cuando los fanáticos del libertario aducían que era un fenómeno mundial, me pareció un despropósito.

 Ahora me rindo a la evidencia: TODO LO QUE DICE ESTÁ EN MIRA DE LOS MEDIOS INTERNACIONALES, PARA ALABARLO O CRITICARLO, pero el impacto de sus palabras excede largamente el de otros líderes internacionales, como acreditan las visualizaciones de su discurso en Davos.

 La fascinación que ejerce Milei sobre comunidades de todo el orbe no se funda en el contenido de su discurso más que en su carisma; al fin de cuentas, la apología del capitalismo con cifras y referencias históricas ya fue escuchado de múltiples personalidades de la derecha.

 Se me ocurre, la clave de su popularidad estriba en la epopeya que como outsider de la política lo llevó a la presidencia de la nación; su discurso ampuloso, enfático, pronunciado con convicción, cautivó a público de varios continentes.

 La gente ve en Milei una persona sincera, con convicciones, un verdadero patriota que ama su país. ¿Hace cuánto tiempo los argentinos no tenemos en la presidencia una persona con esas características?

 La exclusiva circunstancia que Javier Milei tenga la firme convicción de acabar con casi veinte años de corrupción kirchnerista, el régimen más abominable que parió Argentina, una vergüenza internacional, es suficiente para que goce del apoyo de la población.

 Los principales periódicos del país señalan el peligro que significa Milei para la salud de la democracia; temen una deriva autoritaria.

 Para constatar el pensamiento del radicalismo sobre estas cuestiones, basta leer el artículo publicado por Jesús Rodríguez en el portal Notiar, “La paradoja de los 40 años”. El hombre está preocupado por los rasgos autoritarios del actual gobierno, indignado con el DNU 70/23, por alejarse de las buenas prácticas democráticas de los países de la región.

 Nada dijo cuando los Kirchner iban consolidando su poder hasta instaurar el gobierno más corrupto y autocrático de la historia; su opinión refleja la tesitura política de los radicales alfonsinistas.

 Todo lo que tenga una remota filiación con la “derecha” les parece un escándalo, mientras que la corrupción, cuando se disfraza de progresismo, merece sus auspicios.

 Cuando EEUU solicitaba en las Naciones Unidas que se condene a Cuba por violación de derechos humanos, fue Alfonsín el único mandatario latinoamericano que lo hizo en sentido negativo; los restantes se abstenían o apoyaban la iniciativa. Allí lo tenemos al demócrata Jesús Rodríguez olvidándose de Cuba, Nicaragua, Venezuela y Argentina K. Alfonsín fue un marxista disfrazado de socialdemócrata. 

FIN DE LA PAUTA Y HOSTILIDAD MEDIÁTICA 

6 de febrero 2024

 El debate del proyecto de Ley Bases y Principios en la Cámara de Diputados de la Nación, expuso con evidencia el paupérrimo nivel intelectual y cultural de nuestros legisladores.

 Algunos se creyeron el personaje, imaginando su minuto de gloria y fama; pontificaron sobre el sistema democrático de gobierno, dando discursos ampulosos, afectados, con citas innecesarias de Jorge Luis Borges, metáforas inapropiadas, lecciones de republicanismo.

 Paradigmática fue la alocución de Rodrigo de Loredo, diputado nacional por Córdoba, cargada de pedantería y lecciones de civismo para sus pares y el Ejecutivo (lamentable).

 Es probable que la hostilidad de los grupos parlamentarios afines al oficialismo esté fundada en el trato descortés a que los sometió el presidente Milei, que los sigue conceptuando “casta”.

 Personalmente, hubiere preferido que la dinámica de la actual administración fuese menos confrontativa, que se hubiesen tendido mayores puentes de diálogo con las fuerzas políticas con las cuales comparte valores, como el radicalismo no alfonsinista, peronismo republicano, naturalmente, Pro.

 Los reportes periodísticos refieren una suerte de revancha de los legisladores contra las imposiciones del ejecutivo, que prometió restringir los fondos de las provincias a modo de presión para lograr la aprobación de la ley.

 Mientras Milei se preserva del debate parlamentario, sus alfiles, sobremanera su ministro del interior, Guillermo Franco, hacen malabarismo para que el proyecto no naufrague en el parlamento.

 Un congreso que en décadas anteriores jamás discutió un decreto de necesidad y urgencia dictado por los presidentes, está en sesión permanente, como no ocurrió desde el regreso de la democracia en diciembre de 1983.

 En Argentina, el Congreso de la Nación, órgano político que representa la soberanía popular, jamás fue independiente; sencillamente, circunscribió su accionar a aprobar de manera servil, obsecuente, las iniciativas legislativas del presidente de turno.

 Mientras el kirchnerismo gozó de mayoría en ambas cámaras, sólo sesionaban por iniciativa del ejecutivo, poder al que la constitución de 1853 le asigna la facultad de colegislador; luego de la reforma de 1994, se potenció esta prerrogativa al ser constitucionalizados los decretos de necesidad y urgencia, art. 99 inc. 3° de la Carta Magna.

 No nos engañemos, la frenética actividad legislativa que tuvo lugar en enero y lo que va de febrero de 2024, no implica una adquisición de protagonismo o centralidad por parte del congreso.

 En realidad, están sesionando porque quien está en el sillón de Rivadavia es un outsider del espectro partidario con quien no guardan lealtad ni verticalismo.

 ¿Quién es este intruso que a expensas de un partido que tiene un rodaje de dos años, se apoderó de la primera magistratura y ganó la centralidad del sistema de partidos?

 Milei está pagando la osadía de haber desafiado la hegemonía de partidos tradicionales como el radicalismo y peronismo. Si el presidente en ejercicio fuere peronista, radical o del Pro, estarían todos de vacaciones en Punta del Este y darían carta blanca al ejecutivo para gobernar el país sin contrapeso u oposición alguna.

 La HIPOCRESÍA está a la orden del día. La animadversión que en general tiene con el presidente Milei el periodismo, es producto de la acusación de “ensobrados” que le endilgó durante la campaña electoral.

 En esta admonición, que no justifico, hay parte de verdad; caso contrario, es imposible entender que haya sido funcional al régimen peronista desde tiempos inveterados.

 La supresión de la pauta oficial, vale decir, de dinero que el estado asigna a los medios gráficos y televisivos para difundir su actividad, concretamente, de sus representantes (los políticos), es un acierto con el cual no se puede discrepar, so pretexto de mala fe.

 El manejo arbitrario de la pauta ha generado una multiplicidad de diarios, radios, canales de TV, adictos al peronismo, militantes que no hacen más que defender todos los desatinos del gobierno que los soborna.

 ¿Por qué el estado tiene que destinar fondos a medios privados, cuando existe una televisora oficial, ATC, una emisora de radio estatal, como Radio Nacional?

  Ahora, que la administración cortó el grifo de la asignación de dinero sin control a los medios adictos al “movimiento”, la ciudadanía tomó nota de los escandalosos sueldos que percibían los periodistas militantes.

 GRAN DECISIÓN DE MILEI EN ESTE TEMA, sin perjuicio de reconocer que hay intolerancia hacia las críticas periodísticas.

 Hay columnas prestigiosas como la de Jorge Fernández Díaz en la Nación (domingo 4 de febrero 2024), en que se recurre a obras de literatura escritas en Europa que resaltan el relato, la mística, que un dictador como Vladimir Putin ha impreso a su gestión.

 Resalta el autor de esa obra de ficción, Giuliano da Empoli, que un artista es reclutado por el poder ruso para crear una realidad ficticia, funcional al dictador; concretamente, más que la realidad, interesa que el mandamás se ajuste a su propia narrativa ficticia para gobernar.

 Luego de hacer una sucinta relación de la temática del libro, Fernández Díaz hace una correlación con el gobierno argentino, que también ha pergeñado, a expensas de su Rasputín, una épica, con su iconografía zoológica: Putin es simbolizado por un oso, mientras que en la política criolla la identificación de Milei es con el león.

 No se priva de señalar a Santiago Caputo como Rasputín, el personaje malvado que edifica la mitología libertaria.

 Está muy preocupado Fernández Díaz ante el peligro que Milei siga un derrotero autoritario; por lo pronto, esa idea trasluce de sus diversas columnas desde que el libertario llegó al poder.

 Está haciendo presagios que no tienen pie ni cabeza, por lo menos, hasta que estas líneas se escriben. Cuando Néstor Kirchner llegó al poder no puso en práctica sus dotes de pitonisa; como todo el universo periodístico nativo, estaba subyugado por la personalidad del patagónico, en quien veía un líder honesto y patriota.

 Fernández Díaz también es un soldado de la causa peronista; respecto de Néstor, no vislumbró que pudiera convertirse en un ladrón que abrazaba cajas fuertes, en un déspota implacable. No mencionó a su Rasputín, Carlos Zannini, ni la falsedad de su política de derechos humanos.

 Y afirmo que los ataques y preconceptos respecto de Milei son excesivos e injustificados porque en lo que lleva de mandato sus decisiones de gobierno y proyectos legislativos están encaminados en desmontar la estructura corporativa cimentada por el peronismo luego de ochenta años de hegemonía política.

 En tren de mencionar agravios injustificados al gobierno de Milei, he leído una columna del Diario Norte de Resistencia en que el periodista que la escribe dice, palabras más o menos, que nadie se hace cargo en la actualidad de la pérdida del poder adquisitivo del salario y las jubilaciones, mucho menos, la administración saliente, que gobernó dos años con pandemia y los restantes mientras se desarrollaba la guerra Rusia Ucrania (“De viaje por los tiempos”, Sergio Schneider, director periodístico de diario Norte).

 Al inicio de la columna nos dice este periodista que el gobierno de Alberto Fernández, cuyo ministro de economía fue Sergio Massa, debe ser absuelto de responsabilidad porque, si fracasó, ello es atribuible a la pandemia de COVID 19 y la guerra de Ucrania.

 Este señor les toma el pelo a sus lectores o es un militante peronista con pluma. Desconocer la calamidad provocada por Massa en las cuentas del estado, al emitir el cuarenta por ciento de la base monetaria en el ínterin entre las PASO y las generales del año pasado, es cuanto menos mala fe o negligencia extrema.

 La emisión de dinero descontrolada del gobierno saliente genera un rezago inflacionario que en estos meses estamos pagando con inflación de dos dígitos.

 Entiendo que frente a la bomba mecha corta que le dejó el peronismo a Milei, tenía dos opciones: pisar los precios con controles o liberarlos hasta que adquirieran estabilidad.

 El gobierno, coherente con sus ideas de no intervención en los mercados, optó por la segunda alternativa, de allí la elevada inflación de estos dos meses.

 No quiero abundar sobre los aspectos de las iniciativas del gobierno de Milei que me parecen formidables y revolucionarias para un país sumido en el atraso populista y corporativista desde la irrupción del peronismo. Eso será motivo de otras líneas.

TRASPIÉ EN DIPUTADOS Y PARTO DE UNA NUEVA ARGENTINA

14 de febrero 2024

  El proyecto de Ley de “Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos”, aprobada en general por la cámara de diputados, fue retirado por el oficialismo cuando, a propósito de su debate en particular, artículo por artículo, fueron impugnados algunos de importancia fundamental para la economía de le ley, verbigracia, los relativos a la delegación de facultades legislativas al ejecutivo (superpoderes).

 Ante la inminencia de la impugnación del listado de empresas estatales a ser privatizadas y la evidencia que determinados bloques - supuestamente dialoguistas - estaban decididos a desguazar el proyecto de ley, Javier Milei, quien se encontraba en Israel, ordenó retirarlo, aunque ello signifique, a tenor del reglamento de la cámara, la vuelta a fojas cero para ser tratado nuevamente en general.

 Con inusitada vehemencia condenó la actitud de la tropa amiga que votó el proyecto en contra, a quienes trató de traidores y delincuentes.

 Quizás, este traspié y los humillantes epítetos que Milei dedicó a la casta impliquen dinamitar toda posibilidad de consenso con el radicalismo y sus colectoras; deviene imperativo llevar a cabo el programa de gobierno con sustento en las prerrogativas que nuestra constitución presidencialista otorga al ejecutivo, una suerte de monarca absoluto sin corona.

 El peronismo, que gobernó con ley de emergencia (superpoderes) durante los gobiernos de Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Fernández y Alberto Fernández, festejó en el recinto el bloqueo de la ley.

 La decisión del justicialismo de obstruir todas las iniciativas del gobierno era previsible, como también el ánimo desestabilizador y golpista de los estamentos peronistas: diputados, senadores, CGT, artistas, periodismo militante.

 ¿Será posible que la historia se repita y la ciudadanía se resigne a aceptar que toda administración no peronista lleve el estigma de la inestabilidad, del derrocamiento?

 Alberto Fernández fue el responsable de uno de los peores gobiernos de la historia; sin embargo, nunca estuvo en entredicho su autoridad, tampoco la posibilidad que no finalice su mandato.

 Es a todas luces manifiesta la vocación golpista del peronismo cuando no detenta el poder. Sus líderes lo expresan a viva voz: esperan que el gobierno libertario fracase para hacerse ilegítimamente del poder.

 LA HISTORIA ES DIFERENTE EN LA ACTUALIDAD.

 Deben enfrentar a un presidente corajudo, valiente, que no le tiembla la mano, ni se deja intimidar por los impresentables conspiradores del partido del primer trabajador.

 Lo dijo en una entrevista en Israel: seguirá adelante con su plan de gobierno con las herramientas que le otorga la constitución, que no son pocas.

 El ejecutivo fuerte, dotado de múltiples facultades, diseñado por Juan Bautista Alberdi en su obra “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, fue adoptado por los convencionales constituyentes de 1853.

  Como expresé en el comentario anterior de este blog, el art. 99 de la CN asigna al poder ejecutivo la condición de colegislador:

 El presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones:

3. Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace publicar.

La potestad de enviar proyectos de ley al congreso para su tratamiento, fue complementada, por la reforma de 1994, con la autorización, bajo ciertas condiciones de excepción, de dictar DECRETOS DE NECESIDAD Y URGENCIA, cuya regulación consta en el segundo párrafo del inciso tercero del artículo 99 de la carta magna (en este blog, ver “Qué es un DNU”, 28 de diciembre 2023).

 Primer presidente de la historia al que se le rechaza la primera ley enviada al congreso; en realidad, el proyecto no pierde estado parlamentario y debe ser tratado nuevamente en general, salvo que el ejecutivo decida retirarlo, lo que no ha ocurrido hasta que estas líneas se escriben.

 Javier Milei dijo en una entrevista que le efectuaron en Israel que el voto negativo en el tratamiento en particular del articulado no influye en la marcha de su plan económico que instrumenta su ministro de economía Luis Caputo.

 No creo que tal afirmación sea exacta; es un duro golpe para las expectativas de inversiones que tiene el país, las cuales van a ser aplazadas hasta tanto los capitales internacionales estén convencidos de la capacidad política de Milei para desarrollar su plan.

 No hay que ser suspicaz para inferir que se ha desatado una suerte de conflagración entre el gobierno federal y las provincias que el presidente señala como traidoras.

 Inmediatamente, el gobierno nacional respondió suprimiendo los subsidios al transporte de las provincias, dando cumplimiento a una medida contemplada en la plataforma de Libertad Avanza.

  De ahora en más, las provincias recibirán solamente lo que les corresponde en virtud de la ley de coparticipación vigente, pues el presidente decidió no efectuar aportes del tesoro nacional (ATN), cuya asignación no es un imperativo legal.

 Como su nombre lo indica, son aportes excepcionales y discrecionales que los gobiernos peronistas usaron para beneficiar a las provincias de su signo político, en desmedro de las restantes y del sistema federal de gobierno.

 Como, felizmente, se respeta el principio republicano de publicidad de los actos de gobierno, los influencer adictos al presidente comenzaron a exponer virtualmente los presupuestos de las provincias cuyos diputados, teóricamente dialoguistas, votaron en contra de la Ley de Bases y Principios.

 También fueron expuestos en las redes sociales los nombres y rostros de los legisladores que no votaron en sintonía con la Libertad Avanza, criterio que no implica escracharlos sino dar a conocer al pueblo el sentido del voto.

 Las huestes libertarias no se privaron de puntualizar que el tratamiento en particular de los artículos de la ley ómnibus se empantanó cuando se trató un inciso relativo a las facultades delegadas al ejecutivo, concretamente, el relativo a los fideicomisos.

 Reza dicho artículo: "Crear, modificar, transformar y/o eliminar fondos fiduciarios públicos creados por normas con rango legal, inclusive los destinados a subsidios, revisando su procedencia y destino a los efectos de lograr una mayor racionalidad, eficiencia, eficacia, transparencia y control de la utilización de los recursos públicos".

 En una palabra, el congreso, habida cuenta la situación de emergencia que vive el país, siendo menester de manera urgente adoptar medidas para combatir la crisis, delega en el Poder Ejecutivo las prerrogativas consignadas en el párrafo anterior.

 El fideicomiso, es una de las figuras contractuales reguladas por el código civil y comercial de la nación, también utilizado en el derecho administrativo; fue definido por la ley 24.441 de la siguiente manera: “Habrá fideicomiso cuando una persona (fiduciante) transmita la propiedad fiduciaria de bienes determinados a otra (fiduciario), quien se obliga a ejercerla en beneficio de quien se designe en el contrato (beneficiario), y a transmitirlo al cumplimiento de un plazo o una condición al fiduciante, al beneficiario o al fideicomisario”.

  En buen romance, son patrimonios afectados a un fin de bien común específico, que reciben fondos del estado y deben administrar ese patrimonio para la consecución de los objetivos que indica la norma administrativa que los instituye.

 El problema que presentan los fideicomisos es que no se prevé en la ley ningún mecanismo u órgano de control de su funcionamiento; no existe rendición de cuenta de gastos y, mucho menos, evaluación de los resultados de su gestión.

 Actualmente hay dos organismos de control facultados para investigar los fideicomisos: la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) y la Auditoría General de la Nación (AGN). El primero es un órgano interno del Poder Ejecutivo, y el segundo depende del Congreso de la Nación.

 Sin embargo, como todo en Argentina, estos organismos son presididos por personajes designados por el partido de gobierno; ¿Para qué? Precisamente, para que no ejerzan la auditoría que la ley le encomienda.

 Su funcionamiento fue pervertido por la clase dirigente y bajo el ropaje de un ente de control no se hace más que hacer la vista gorda a la corrupción.

 El presidente Milei, en consuno con su partido, La libertad Avanza, denunció explícitamente que el control o eventual disolución de los fondos fiduciarios fue el motivo fundamental por el que naufragó el proyecto en diputados.

 El radicalismo, que con su voto propició la llegada de Milei a la primera magistratura, en la primera de cambio reveló su verdadera filiación ideológica. En múltiples problemáticas sensibles para la vida de la nación están más cerca del kirchnerismo que de las ideas liberales y moralizadoras del presidente.

  Las excusas esgrimidas por sus diputados no justifican la falta de acompañamiento a la Ley de Bases y Principios para la libertad de los argentinos. Por ejemplo: 

  • Desprecio de Milei por el parlamento y la clase política en general;
  • Falta de acuerdo con los diversos bloques;
  • Acusación de amateurismo de LLA y del presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem;
  • Inexperiencia de los referentes del partido gobernante;
  • Frenar la política de hambre a que somete Milei a la población;
  • Atentar contra el principio de división de poderes.

 Algunos de estos argumentos son admisibles, por ejemplo, la impronta de intolerancia que dio el presidente a su gestión es manifiesta: o están conmigo o son despreciables integrantes de la casta.

 Este perfil de Milei me parece reprochable, pero lo que no dicen sus detractores es que está llevando a cabo un programa de saneamiento de las cuentas públicas que ataca la matriz de corrupción que domina la política doméstica.

 Todos los reparos constitucionales al accionar del gobierno son infundados. El frondoso articulado de la Ley de Bases y Puntos de Partida es un detalle inobjetable desde el punto de vista de la constitución, que no establece límite alguno.

 El dictado de un decreto de necesidad y urgencia en la situación desesperante en que está Argentina en estos momentos, es una prerrogativa no susceptible de ser coartada.

 Los gobiernos precedentes dictaron innumerables DNU que no fueron siquiera tratados por el congreso, lo que implica su convalidación.

 Ahora, respecto del 70/2023 emitido por la actual administración, la oposición, más el radicalismo, están contestes en que es necesario e impostergable neutralizarlo en la comisión bicameral.

 Como expresé en el artículo que a éste precede, están sesionando en enero y febrero - no tiene antecedentes – porque quien está en el sillón de Rivadavia es un extraño al cual no deben lealtad, caso contrario, estarían todos veraneando en Punta del Este.

 Tampoco me parece justo el reparo relativo a la falta de negociación; el gobierno había resignado más de doscientos artículos, RETIRÓ EL PAQUETE FISCAL que contenía el proyecto para facilitar la aprobación del maltrecho y reducido contenido de la ley.

 Aun así, en el tratamiento en particular, artículo por artículo, salvo el bloque PRO, los grupos “amigables” como el radicalismo y peronismo sistemáticamente impugnaban aquellos que iban en contra de sus cajas o intereses particulares.

 No es cierto que el oficialismo retiró el proyecto cuando se había abordado la aprobación de pocos artículos, mucho menos que ello implique un error.

 Había cedido a las modificaciones o supresiones de un tercio del articulado, de modo que el proyecto se tornó irreconocible confrontándolo a su redacción original.

 La crítica inherente a la personalidad avasalladora del presidente Milei, sus exabruptos contra la clase política, probablemente, significan una praxis peligrosa en extremo en función de la debilidad parlamentaria de La Libertad Avanza.

 Pero la valentía del presidente, sus firmes convicciones, su temperamento insobornable frente a la oposición kirchnerista, es un capital inestimable. Si no tuviere estos atributos, en Argentina la corporación peronista lo destruye.

 Milei quiere refundar Argentina, en mi criterio, en el buen sentido, combatiendo la peor enfermedad, la corrupción, y recreando las condiciones de libertad y modernidad que posibiliten un acercamiento al desarrollo.

 El parto de una nueva argentina NO PODÍA SER SIN DOLOR.  

LA GATA FLORA 

19 febrero 2024

Los individuos de nuestro país que no adhieren al corporativismo fascista peronista (perdón por la redundancia), sea porque crecieron en un hogar distante de la ideología de ese partido, por honestas convicciones, por evidencia de fracaso, que no es otro que el de la nación toda, que no fueron pervertidos por esa máquina de sobornar voluntades, nos sentimos cómodos con tener en la más alta magistratura alguien que ha acometido una lucha furibunda contra la corrupción.

 Dicho esto, tampoco puede ser ignorada una legión de periodistas, cuya influencia en la forma de pensar del ciudadano común no puede ser subestimada, que desde sus columnas se han ensañado con Javier Milei.

 Algunas críticas pueden ser fundadas, pero otras evidencian una mala fe supina; sorprendentes, si se tiene en cuenta que los detractores son de ideas liberales, conservadoras.

 Demandan del presidente, moderación, bonhomía, una suerte de mistura de Mahatma Gandhi, Winston Churchill, Charles De Gaulle, Martin Luther King. No hay rasgo de la personalidad que no les resulte particularmente reprochable; la sospecha de ser un gobernante autoritario, de lo que no ha dado evidencia hasta ahora, insufla sus columnas de opinión.

 Fernández Díaz, en su último artículo en La Nación, lo caracteriza como político populista, que vino a profundizar la grieta que divide al pueblo argentino.

 Mucho le preocupa la iconografía asociada al libertario, el león y los personajes de historieta. Esto último, el cosplay, la escenificación como personaje del manga japonés, en vez de causar temor, se me ocurre una chiquilinada, una nota de color.

 En el pensamiento del periodista, ese disfraz pretende convertirlo en un superhéroe que lucha contra delincuentes, creando un abismo con los adversarios políticos y resto de la sociedad, que no se subordina a sus proyectos e intenciones.

 Se señaló como causa preponderante del fracaso del gobierno de Macri el gradualismo; si hubiera advertido al pueblo el estado de calamidad en que se encontraba la nación al asumir, ejecutado reformas profundas en los primeros meses de su administración, probablemente su gestión hubiera sido coronada con el éxito.

 En los cortos dos meses que lleva Javier Milei en el poder, están conmovidos, escandalizados, por la dureza del plan de ajuste de la economía, vale decir, la receta que desde años atrás vienen aconsejando para derrotar la inflación.

 La temática de la grieta me parece mal abordada, no entendida correctamente. La palabra grieta, en la jerga política, es usada metafóricamente para referir a la existencia de criterios o doctrinas inconciliables.

 No es necesariamente un fenómeno antidemocrático, sino que refleja cosmovisiones diametralmente opuestas respecto de cómo deber ser organizada y gobernada una sociedad.

 Que un político profundice la “grieta” es, más que un desorden republicano, una reafirmación de las propias convicciones, valores y representaciones.

 Estos pensadores de la columna periodística, no advierten una evidencia irrefutable: si hay facción política que se desentendió de cerrarla, de tender puentes para consensos, que dinamitó toda posibilidad de acordar políticas de estado, FUE EL KIRCHNERISMO.

 Allí está el comunicado de Cristina -que no tomé el trabajo de leer- que contiene afirmaciones golpistas, destituyentes, que subliminalmente (y no tanto) desea y sugiere que Milei no finalizará su mandato.

 Yo les diría, humildemente, a los Jorge Fernández Díaz, Marcelo Gioffré, Loris Zanatta, de la vida, que no estén abrumados por los aspectos negativos del presidente y que enfoquen su mirada en las innumerables medidas formidables que tomó en estos dos meses, sobremanera, las relativas al combate a un sistema político enfermo de perfidia y corrupción.

  Pareciera, estuvieran esperando que Milei adopte una medida que transgreda la constitución para confirmar su presagio: es un autoritario.

 NO TUVIERON SUERTE, TIENEN QUE ARCHIVAR LAS CONSTRUCCIONES TEÓRICAS REBUSCADAS CUYO ÚNICO OBJETIVO ES ATACAR AL PRESIDENTE.

 Están exultantes porque la ley de bases y principios fue neutralizada por el peronismo con sus aliados radicales; no les interesa el contenido de la ley, su indisimulable sesgo democrático; sólo aspiran a que alguien le ponga freno al Leviatán que solamente existe en sus mentes extraviadas.

 ¿Me pregunto, es Milei un jefe de estado autocrático?

 Envió al parlamento un decreto de necesidad y urgencia, N° 70/23, en consonancia con el art. 99 inc. 3° de la CN; las condiciones de excepción que ameritan su dictado están más que justificadas (no abundaré en esta cuestión por su evidencia);

 La justicia dictó una medida cautelar que suspendió en una causa la aplicación del capítulo laboral del DNU con fundamento en la inexistencia de las condiciones de excepción y urgencia, pero no abordó la constitucionalidad del contenido, cuestión que será tratada por la Corte Suprema de Justicia;

 En ningún momento Milei o sus funcionarios cuestionaron el fallo judicial ni intimidaron a los jueces que lo emitieron (como hicieron todos los gobiernos peronistas a propósito de una sentencia contraria a sus intereses);

 Vaticinaron que Javier Milei disolvería el congreso en caso de que sus proyectos sean rechazados, un verdadero Fujimorazo, evento que no ocurrió;

 Se objetó la extensión del DNU de más de seiscientos artículos; la constitución no pone límites al articulado de leyes ni DNU;

 El presidente eliminó el subsidio al transporte de las provincias en cumplimiento de su plataforma de gobierno; la decisión es compatible con la constitución y el sistema federal de gobierno (art. 1° CN);

 Prometió eliminar los fideicomisos o fondos fiduciarios porque las sumas millonarias que a ellos se destinan no tienen control parlamentario, siendo cajas para financiar la política y cometer delitos.

 Dijo Milei, respetando la pirámide jurídica, que los creados por decreto serán eliminados por decreto, los creados por ley tendrán que esperar, ya que sólo pueden disueltos por ley o DNU;

 El mismo fundamento que esgrimió el gobierno al eliminar los fondos del transporte lo utilizó para eliminar el incentivo docente (el sostenimiento de la educación compete a cada estado provincial, no a la nación).

 La principal, quizás la más fundada, crítica que se realizó a la gestión del actual gobierno provino del rector del CEMA (Centros de estudios macroeconómicos de argentina), Carlos Rodríguez.

 No de Cristina o sus lacayos, el ataque más devastador a la administración libertaria lo protagonizó este profesor de economía, que en su momento fue postulado como asesor económico del gobierno libertario, de pronunciada ideología liberal. En un próximo escrito me referiré al affaire Carlos Rodríguez.

EL DNU 70/2023 Y LOS CONTRATOS (primera parte) 

23 de febrero 2024

 El presente escrito tiene por finalidad analizar las reformas introducidas a la teoría de los contratos por la norma del epígrafe, concretamente, al art. 958 del Código Civil y Comercial de la Nación (en adelante C.C.C.).

 Para comprender esta temática deviene imprescindible estudiar sus antecedentes: Código Civil redactado por Dalmacio Vélez Sarsfield (ley 340) y Código Civil y Comercial vigente desde el 1° de enero de 2016 (ley 26.994).

 El mentor del decreto de necesidad y urgencia, Federico Sturzenegger, dijo que la innovación más importante de ese dispositivo legal es la modificación del artículo 958 del código civil y comercial de la nación relativo a la facultad que tienen los particulares de determinar el contenido del contrato libremente (en la jerga contractual, libertad contractual o libertad de configuración del contenido).

  Para los que no son abogados, para los que sí también, es imperativo recrear ciertos conceptos inherentes a la teoría de los contratos: definición, interpretación e importancia como negocio jurídico de derecho privado.

 Desde ya adelanto que el sesgo revolucionario que asigna el economista al nuevo artículo 958 del C.C.C. no me parece exacto, probablemente, porque Sturzenegger es economista, no abogado.

 Breve Síntesis de la Evolución Histórica del Contrato

En el derecho moderno todo acuerdo de voluntades dirigido a crear obligaciones de contenido patrimonial goza de la protección del ordenamiento jurídico, en buen romance, es contrato.

 No interesa que la figura contractual haya sido regulada por la ley o que se trate de un contrato atípico, basta el acuerdo de voluntades que verse sobre una cuestión patrimonial y que el objeto no fuere ilícito, contrario a la moral o las buenas costumbres.

 Esta consagración del contrato como simple acuerdo de voluntades amparado por el ordenamiento jurídico fue producto de una lenta evolución protagonizada por el genio de los juristas de Roma. 

  En el derecho romano, para calificar el acuerdo de voluntades entre dos o más sujetos, encontramos en los textos romanos expresiones que parecen tener significado semejante, tales como convención, pacto y contrato (conventio, pactum y contractus).

 La convención (conventio) no era por si sola idónea para generar una obligación tutelada por una acción. Era menester la presencia de otro requisito, que los intérpretes han denominado causa civilis y que se configuraba mediante una forma especial de celebración que daba prioridad en principio a las solemnidades prescriptas por la ley, antes que la manifestación de voluntad de los contrayentes.

  La causa civilis se traducía en la solemnidad verbal en los contratos verbales (verbis), en la escritura en los contratos literales (litteris) y en la entrega o dación de la cosa (datio rei) en los contratos reales.

 Las convenciones romanas se clasificaban en dos grandes categorías, según que se encontraran provistas o desprovistas de acción. Estas últimas eran los pactos desnudos (pacta nuda) que sólo generaban una obligación natural.

 Las primeras, en cambio, tenían alguna clase de formalidad (causa civilis) y abarcaban por un lado los contratos y por el otro los pactos vestidos, dependiendo la diferencia de nombre de una razón histórica, pues se reservó el término “contrato” para designar a las convenciones del antiguo derecho.

 Con el surgimiento de los pactos se amplió considerablemente el número de convenciones civilmente exigibles y se acentúa este fenómeno si se tiene presente que cualquier convención podía perfeccionarse siguiendo las formas de la estipulación (stipulatio), formalidad que le asignaba carácter obligatorio.

 El impulso que cobró el comercio en las postrimerías de la Edad Media contribuyó al afianzamiento del consensualismo, toda vez que las transacciones mercantiles requerían simplicidad y celeridad, objetivos incompatibles con un derecho excesivamente formalista como el romano en su primitiva formulación; era menester que el simple acuerdo de voluntades sea suficiente para sellar el contrato.

 Es con la Escuela del Derecho Natural (Grocio y Pufendorf) que se reconoce, en el siglo XVII, la obligatoriedad de los pactos, asimilándolos al contrato.

 Se pone énfasis en el concepto de causa, elemento necesario para que el pacto sea obligatorio, y que consiste en la finalidad práctica perseguida por la convención y que la hace acreedora de protección del ordenamiento jurídico, noción que se aproxima a la causa fin definida por la doctrina moderna.

 El principio que el consentimiento es suficiente para generar obligaciones civilmente exigibles fue receptado por el Código Civil Francés en su art. 1108, cuyos redactores se inspiraron en las enseñanzas de Domat y Pothier; el movimiento codificador generado por el Código de Napoleón se encargó de difundirlo al mundo entero.

CONCEPTO DE CONTRATO (segunda parte)

Código de Vélez Sarsfield 

Vélez definió el contrato en el art. 1137 del código civil que rezaba lo siguiente: “Hay contrato cuando varias personas se ponen de acuerdo sobre una declaración de voluntad común destinada a reglar sus derechos”.

 La doctrina, señalando sus rasgos esenciales, conceptualiza al contrato como acto jurídico bilateral patrimonial.

 Como estas líneas están dedicadas a quienes no pasaron por los claustros de una facultad de derecho, no me detendré a exponer el concepto de acto jurídico ni su clasificación, tampoco la de los contratos, que no es coincidente con la primera.

 Por ejemplo, el contrato de donación, como acto jurídico es bilateral, pues no se perfecciona hasta tanto el donatario la hubiere aceptado.

 Sin embargo, como contrato, la donación es unilateral porque genera obligaciones para una sola parte, el donante.

 Esto, para quien no es abogado, puede antojársele un trabalenguas; se debe a que la clasificación de los actos jurídicos y los contratos se fundan en criterios diferentes (podría desarrollar una explicación más extensa, pero entiendo que desborda el propósito de este escrito, se tornaría insoportable para el comedido que se embarque en la lectura de estas líneas).

 Como puede inferirse del texto, cualquier concurso de voluntades tendiente a crear, transmitir, extinguir obligaciones de significación patrimonial es un contrato que vincula a quienes lo celebraron y genera acciones en caso de incumplimiento.

 No es requisito para la tutela jurídica del contrato que estuviere regulado por la ley, en una palabra, que se tratare de un contrato típico; a todo evento, la convención se hace acreedora de protección del ordenamiento legal siempre que su objeto no fuese imposible, ilícito ni contrario a la moral, al orden público y las buenas costumbres.

 Autonomía de la Voluntad y Contrato 

 El sector del ordenamiento jurídico relativo a las obligaciones y contratos se ha consolidado como el ámbito reservado a la libertad de los particulares para regular soberanamente y según sus conveniencias sus relaciones patrimoniales.               El Código de Napoleón, inspirándose en las teorías económicas y políticas en boga al momento de su redacción, fundadas en el liberalismo individualista decimonónico, elevó a la categoría de dogma la concepción del contrato como una regulación de intereses puramente individuales fundado en la voluntad discrecional de sus autores.

 Si Rousseau había postulado que el hombre mudaba del estado de naturaleza al estado civil sobre una base contractual (contrato social); si el contrato es el fundamento y origen del estado, no es difícil colegir que la voluntad particular es la justificación y legitimación del carácter vinculante de todo negocio jurídico.

 La ley da el espaldarazo definitivo a la concepción contractual al dotar a toda convención con fines jurídicos de acciones que garantizan su exigibilidad y disponen sanciones reparadoras en caso de incumplimiento (art. 505 C.C.).         

 Vélez Sarsfield receptó las enseñanzas del código francés en el art. 1197 del C.C. que consagra el principio de que “las convenciones hechas en los contratos forman para las partes una regla a la cual deben someterse como a la ley misma”.

 Nadie mejor que los contratantes para determinar el contenido del contrato, la extensión, modalidades y circunstancias de las prestaciones, debiendo el legislador abstenerse de intervenir en cuestiones eminentemente privadas.            

 La autonomía de la voluntad, en su expresión más acabada, es producto del liberalismo político predicado por los filósofos del siglo XVIII y del liberalismo económico desarrollado durante el siglo XIX (“Principios Fundamentales de los Contratos”, Juan Carlos Rezzónico, ed. Astrea, pág. 190, Nº 98).            

 En un clima ideológico favorable a la consolidación de la libertad como valor supremo de la convivencia humana, el derecho no pudo sustraerse al influjo de la cosmovisión del liberalismo político, siendo el negocio jurídico (concretamente, su más insigne representante, el contrato) el instrumento legal empleado por el Estado para asegurar la libertad en las relaciones civiles y dar certidumbre y flexibilidad legal a los cambios económicos.           

  La libertad contractual constituyó - a la época de sanción del Código de Napoleón - una idea decididamente revolucionaria pues importaba una reacción contra el Antiguo Régimen, paradigma de sociedad corporativa y reglamentaria (comp. Rezzónico, “Principios”).            

 Poderosa influencia ejerció en el afianzamiento del dogma de la voluntad contractual la doctrina económica elaborada por Adam Smith en su obra “La riqueza de las Naciones”, en la que propugna la abdicación del Estado de toda política intervencionista en materia económica. 

 Aduce Smith que el mercado se encuentra sujeto a leyes económicas similares a las que condicionan el mundo de la naturaleza, siendo nefasta toda injerencia del Estado en un ámbito que se auto regula satisfactoriamente de modo autónomo, bajo el impulso de la iniciativa privada y la libertad de las convenciones.             

 Es indiscutible también el ascendiente de la filosofía Kantiana en la elaboración del principio de la autonomía de la voluntad.

 Las ideas del maestro de Königsberg acerca del fundamento de la moral y del derecho han dejado como enseñanza el principio de que toda norma jurídica reposa sobre el imperativo del deber, dato a priori de la conciencia que encamina al hombre a la acción. 

 Elevado a la jerarquía de imperativo categórico del obrar humano, solamente es admisible el comportamiento efectuado por deber, elemento formal desvinculado de cualquier valoración práctica o utilitaria. 

 Esta moralidad solamente es compatible con el principio de libertad, es decir, el imperativo categórico no tendría sentido si el hombre no fuese libre en su obrar. 

 La conducta que impone un precepto jurídico tiene su fuente en el obligado; se trata de una moral práctica autónoma (autoimpuesta) y no heterónoma (véase “Historia de la Filosofía del Derecho y del Estado”, Antonio Truyol y Serra, ed. Alianza Universidad, vol. II, pág. 318). 

 Sobre estas bases filosóficas no podría sino cobrar impulso y predicamento el principio de que toda obligación debe tener por fundamento la libre voluntad particular plasmada en el negocio jurídico, instrumento mediante el cual se expresa la libertad en el mundo del derecho. 

 Si el hombre decide coartar su autonomía mediante la subordinación a una norma jurídica particular (contrato), si ello es manifestación de su libertad, consecuencia natural de las lecciones Kantianas son el carácter vinculante de todo negocio privado, el respeto escrupuloso de la voluntad negocial - que queda sustraída a cualquier modificación por parte del poder jurisdiccional y del legislador –, la convicción de que es justo aquello que el libre arbitrio de las partes acordó.

TENGO QUE “DECÍRSELOS” 

3 de marzo de 2024

 Javier Milei lleva gobernando menos de tres meses y la historia doméstica se aceleró en forma alarmante, sucediéndose los acontecimientos sin pausa.

 Los que nos interesamos por la política estamos de parabienes, el aburrimiento no tiene cabida en esta Argentina convulsionada.

 Pareciera, es la sensación que experimento, transcurrió un siglo desde que un advenedizo de la política irrumpió en el escenario partidario nacional desafiando a los partidos tradicionales; peronismo, radicalismo, juntos por el cambio.

 Se vislumbraba un fracaso estrepitoso; es imposible desafiar las corporaciones peronistas con un partido con base electoral juvenil y enarbolando una ideología de museo como el liberalismo del siglo XIX, visiblemente inspirado en la arquitectura política diseñada por la constitución norteamericana de 1776.

 Argentina, a diferencia de otros países de la región, tuvo una corriente liberal que gobernó en su etapa liminar; cultores de ella fueron los integrantes de la generación del 37, todos habitués del Salón Literario, como Domingo Faustino Sarmiento, Juan María Gutiérrez, Esteban Echeverría, Juan Bautista Alberdi.

 El partido autonomista nacional, de ideología liberal conservadora, gobernó, con sucesivos intérpretes y en forma ininterrumpida, desde la unidad nacional conquistada con la sanción de la constitución de 1853 hasta la sanción de la Ley Sáenz Peña, que consagró el voto libre, secreto y obligatorio.

 Tengo entendido que el último gobierno conservador fue el del presidente Marcelo T. de Alvear, a pesar de su filiación radical.

 El radicalismo yrigoyenista y los gobiernos militares significaron un abandono de los valores conservadores y su sustitución por los nacionalistas.

 De allí en adelante, consolidado el peronismo y el militarismo, ningún partido de centro derecha tuvo predicamento en las elecciones, con la salvedad del partido Federal de Jorge Manrique, que tuvo una decorosa performance y la UCD del Ingeniero Álvaro Alsogaray, cuyo partido fue prontamente fagocitado por el peronismo menemista.

 Esta digresión tiene por objetivo poner en contexto la hazaña del León Libertario, como lo apodan sus jóvenes fanáticos.

 Cuando considerables sectores sociales estaban resignados a la perpetuación del populismo corporativo peronista (fascista, en el sentido estricto del término), es catapultado al Sillón de Rivadavia un personaje singular, cuyos rasgos personales, con equívocos o aciertos, será motivo de análisis en las líneas que siguen.

 Para Milei la realidad es reductible a la matemática económica; pocas veces incursiona en problemáticas concretas de la sociedad, puntualmente, en las preocupaciones o desvelos del ciudadano de a pie.

 Cuando lo hace, es en función de sus metas económicas de déficit fiscal cero, baja de inflación, reactivación de la economía. A muchos nos sorprende, no en el buen sentido, esta deshumanización que trasunta la figura presidencial.

 Un párrafo del discurso de apertura de las sesiones ordinarias e informe sobre el estado de la nación es ilustrativo del economicismo de que hace gala el presidente;

 “Nos vendieron la idea de que el Estado trabaja como un seguro, pero en la vida real, cuando el siniestro ocurre, defaultea. En términos técnicos, eso ocurre cuando se roban la prima, tal como se puede inferir de un Estado que todo lo hace muy mal”.

 Brillante metáfora elaborada sobre la base de la actividad aseguradora para expresar que el estado no asume sus responsabilidades y se “roba” la prima (los impuestos de los contribuyentes).

 Enaltece a Milei el convencimiento recalcitrante en sus proyectos de gobierno; por primera vez un presidente fue entrañablemente sincero con los votantes al advertir que Argentina está inmersa en una crisis terminal, producto de las malas políticas y una corrupción rampante en el manejo de la cosa pública, que contagió el tejido social.

 Por tal motivo, con un discurso claro, asequible a la población, adelantó que su administración comenzaría con un ajuste económico brutal, imprescindible para vencer el flagelo inflacionario.

 Para sorpresa de propios y extraños, el pueblo comprendió el mensaje y lo ungió presidente; el argentino medio, tan afecto a las, prebendas, las dádivas, en actitud que asombra a analistas internacionales, decidió aceptar sacrificio en vez de confort.

 Otra primicia que nos brinda el presidente es su autopercepción como outsider de la política; lo proclama a los cuatro vientos, no se siente integrante de la clase política, a la cual, por el contrario, vino a combatir.

 La considera, sin eufemismos, artífice de la decadencia nacional.

 Primer presidente que se percibe extraño a las componendas, camándulas y acuerdos espurios de la política. Peligroso; tarde o temprano deberá comprender que la gestión presidencial no consiste en la resolución de un teorema matemático, que la democracia presupone cierta gimnasia y diplomacia política que desdeña.

 Personalmente, pensé, reparando en la debilidad política con que asumió el poder, su gestión sería más conciliadora con los sectores políticos con los cuales tiene mayor afinidad.

 Mi vaticinio falló; ha evidenciado poco tacto para ganar voluntades que excedan el estrecho círculo de su capital político.

 Prodigó calificativos peyorativos a lo que denomina la "casta". Resultado: la casta se vengó rechazando el primer proyecto de ley enviado al congreso, Ley de Bases y Principios para la Libertad de los Argentinos, evento del cual no tengo memoria, pues normalmente la oposición es proclive a aprobar las medidas inaugurales de una nueva administración.

  Sin embargo, una cualidad destacable de Milei es su firmeza en las decisiones; no le tiembla el pulso, demostró autoridad frente a las dificultades que le plantea la oposición y los sectores díscolos de Juntos por el Cambio, partido que en función de los últimos acontecimientos está al borde de la extinción.

 Tiene claro sus objetivos; las resoluciones de carácter administrativo, vale decir, que no necesiten de venia parlamentaria, fueron adoptadas de manera inmediata, expeditiva:

 Suprimió la intermediación en el cobro de los planes sociales, eliminando el barril sin fondos que significan las agrupaciones sociales;

 Profundizó auditorías de todas las partidas discrecionales del gobierno anterior, procurando que la ayuda llegue a quienes lo necesiten;

 Adoptó medidas de austeridad inherentes al funcionamiento de las cámaras del congreso de la nación, suprimiendo gastos en celulares, traslados, choferes, uso de la flota de vehículos del estado, etc.

 Eliminó la prebenda de los pasajes de favor asignados a los legisladores, quienes los negociaban y ganaban millas para viajes privados;

 Se derogó la ley de alquileres mediante el DNU 70/2023, reactivándose el mercado de arrendamientos;

 También fue derogada la Ley de Abastecimiento;

 Se prohibió toda restricción a la facultad de los particulares de exportar;

 Autorizó a los trabajadores optar libremente por una obra social, eliminando la obligatoriedad de contratar la de su gremio;

 Anunció que los fondos fiduciarios que fueron creados por decreto, serán cancelados mediante el mismo instrumento legal, RESPETANDO LA PIRÁMIDE JURÍDICA;

 Los aportes discrecionales a las provincias, empleados por los gobiernos peronistas para someter voluntades y moneda de cambio de acuerdos políticos, fueron "discrecionalmente" descartados;

 El bloqueo o corte de calles, que constituyen un incordio para el ciudadano, fueron controlados con un protocolo que demostró ser exitoso;

 Se tomaron medidas rigurosas contra los reos por delitos de narcotráfico, impidiendo que sigan delinquiendo no obstante su encierro.

 A esta altura de las circunstancias, la topadora peronista está tomando conciencia que la motosierra libertaria puede hacerle frente y no se repliega; lo dijo el presidente en el discurso de apertura de las sesiones ordinarias del congreso: si quieren conflicto, tendrán conflicto y si plantean problemas, aceleramos.

 Puede ser un exceso, pues gobernar no es cosa de guapos, pero Milei es consciente de la fuerza y perversidad del oponente. O acaso no recordamos la admonición de Cristina frente a cualquier crítica a sus medidas de gobierno: "formen un partido y ganen las elecciones".

 Pues bien, Milei formó un partido y ganó la contienda electoral, resta que lo dejen desarrollar su plan.

 Las extravagancias no son extrañas a su perfil; desde haber clonado su perro Conan, adoptado enseñanzas del judaísmo, haberse mostrado como un cholulo desaforado en oportunidad de su encuentro con Donald Trump (sentí vergüenza biológica al ver ese espectáculo), declararse admirador de Lionel Messi, no tanto por alguna de sus habilidades insuperables, sino porque las estadísticas, los números, demuestran que es el mejor futbolista de la historia.

 Nunca ocultó su admiración por el presidente Menem; lo evoca cuando en vez de pronunciar necesario dice "nesario".

 Habrán advertido que Milei, en vez de tragarse las eses, las introduce donde no corresponde: "Tengo que decírselos".

 En todo Latinoamérica nos acusan a los argentinos que no pronunciamos las eses o que las aspiramos. Bueno, nosotros tenemos un presidente al que le sobran, triturando el idioma.

  Al margen de la chanza, la cruzada contra la corrupción, el carácter de epopeya que dio a su gestión, haber suscitado expectativas de progreso en un país estancado social y económicamente hace décadas, motivó una aprobación mayoritaria del pueblo.

 A pesar del salvaje ajuste de la economía, pacientemente, adhiere a su cruzada contra la corrupción.

 Cuando intuíamos que estábamos condenados al atraso, la medianía, irrumpe Milei para liberarnos de una clase política cuyos privilegios y poderío económico carece de legitimación.

 La lucha frontal, franca, contra las estafas, contubernios, gastos injustificados de la clase gobernante, lo hizo acreedor del beneplácito de los argentinos de bien, expresión libre de connotación discriminatoria, pues entiendo que un individuo tiene que ser mala sombra para no consentir el ahorro de gastos que presupone la guerra contra los ilícitos.

 Es tal el grado de descomposición al que llegó la política, que en el gobierno de Alberto Fernández todos los actos administrativos tenían como trasfondo un crimen.

 La corrupción es el principal escollo que debe superar Argentina si pretende transformarse en un país en que merezca la pena vivir.

 La clase gobernante que milita en diversos partidos está confundida, desorientada; tienen una suerte de código secreto en virtud del cual se puede discutir sobre diversas problemáticas, empero, es un sacrilegio atentar contra un statu quo de despilfarro e impunidad.

 Durante décadas fue una premisa irrefutable de los dirigentes de la nación que el gasto público es inflexible a la baja.

 En política se puede cometer cualquier tipo de desatino; lo que implica un tema tabú es tocar las cajas con las que lucran los militantes y se financia la clase dirigente.

 Macri en ningún momento se animó, por falta de carácter o debilidad política, enfrentar el flagelo. Puso en práctica una orientación económica según sus convicciones, pero hizo la vista gorda respecto de la corrupción.

 Solamente una persona sin antecedentes en la función pública como el libertario podía acometer un enfrentamiento contra los dinosaurios de todos los estamentos peronistas que, obrando coordinadamente, han puesto de rodillas al país: CGT, docentes infiltrados por la izquierda, pero obsecuentes del movimiento, actores, industriales proteccionistas, etc.

 “Un presidente que puede no tener el poder de la política, pero que tiene el poder de la convicción y el apoyo de los millones de argentinos que quieren un cambio de verdad” (discurso presidencial).

 Hay pasajes del discurso que describen magistralmente el modus operandi de la clase política (casta). Dice Javier Milei que uno de los fines de su política es terminar con el apartheid existente entre los políticos y los ciudadanos que no participan de su fiesta.

 “Nosotros no tomamos decisiones pensando en nuestra carrera política. Nosotros vinimos enarbolar las banderas de la libertad, con plena conciencia de que íbamos a tener que pagar los costos de la fiesta obscena que muchos de ustedes realizaron”.

 Pueden señalarse a Milei errores de tacto político, pero tiene una virtud que es oro en polvo para el pueblo: su franqueza, honestidad, hablarle al pueblo con la verdad, sin reservas ni segundas intenciones.

 Tenía que “decírselos”, el mensaje del presidente Milei frente a la asamblea legislativa es el mejor de las últimas cinco décadas; quizás haya que remontarse a los grandes presidentes de la segunda mitad del siglo XIX para encontrar un discurso fundacional como el de este primero de marzo, aniversario de nuestra amada Sáenz Peña

¿VALE LA PENA EL AJUSTE? 

18 de marzo de 2024 

Un poco de historia

Mucho se discutió en debates televisivos la cuestión relativa a la política económica a implementar para propiciar que Argentina supere el estancamiento, incremente su PBI, aumente sus exportaciones, gradualismo o shock.

 El primero fracasó con Mauricio Macri; de todas maneras, muchos de los vicios fueron corregidos, pues se regresó al equilibrio fiscal primario, se redujo el rojo de la balanza energética a medio punto porcentual, se volvió a exportar gas a Chile y Brasil de manera estacional, aunque el talón de Aquiles fue el crecimiento negativo durante su período de gobierno.

 Política de shock fue la de Eduardo Duhalde, que decretó el fin de la convertibilidad con una devaluación inicial del peso del trescientos por ciento, pesificación asimétrica, confiscación de depósitos con corralón y corralito. El porcentaje de población debajo del umbral de la pobreza se disparó a casi el sesenta por ciento.

 Cabe recordar que estas traumáticas decisiones fueron adoptadas por el equipo económico de Remes Lenicov, ministro de economía del presidente Duhalde, y permitieron un rebote de la economía del cual fue usufructuario el tándem Néstor Kirchner/ Roberto Lavagna, con un inusitado aumento del valor de la soja, que llegó a más de seiscientos dólares la tonelada.

 Abandonada la caja de convertibilidad, se inició un período de bonanza sustentado en el excepcional precio de los principales productos de exportación del país y el repudio de la deuda externa.

 En definitiva, las reformas disruptivas de Duhalde dieron paso a un jubileo transitorio (la economía creció con fuerza durante varios años), pues, luego de la renuncia de Lavagna al Ministerio de Economía en el mandato de Néstor Kirchner, inmediatamente las cuentas públicas regresaron al déficit y la inflación fue en ascenso.

 Algunos analistas argumentan que Argentina nunca se recuperó de la crisis del 2001; los mercados internacionales, donde prevalece la responsabilidad como valor supremo de los países deudores y honrar los compromisos estatales es un imperativo, no perdonaron hasta estos días el repudio de la deuda externa proclamado de manera festiva por el congreso nacional.

 A pesar de las sucesivas reestructuraciones, Argentina no pudo, en lo sucesivo, acceder al mercado de capitales; es tal el desprestigio, que luego de tener la calificación crediticia “emergente” en la época de De la Rúa, hemos descendido dos categorías: “fronterizo”, y la más baja, “stand alone”.

 Argentina es un paria desde la perspectiva de inversiones directas, debe ser el país que menos recibe en Latinoamérica.

 El provincianismo de los formadores de opinión hace que el pueblo argentino viva en una burbuja; los medios transmiten el mensaje que Argentina es una nación importante en la comunidad internacional, cuando hace mucho tiempo dejó de suscitar interés para invertir, inclusive, perdió la condición de potencia cultural dominante en la región.

 Dos mil veintitrés fue el año de menor participación argentina en el comercio internacional de la historia; insignificante, aun teniendo en cuenta que las exportaciones fueron inferiores por efecto de la sequía, pues la pérdida relativa de influencia viene en descenso hace varias décadas.

 ¿Puede un individuo sensato admirarse por la insustancialidad del país?

 Difícilmente, porque en los últimos veinte años dominó la política la peor versión del peronismo, el liderado por Néstor Kirchner.

 Dos décadas, con un paréntesis de cuatro años (Mauricio Macri), de populismo berreta, protagonizado por un personaje chocante, autoritario, abrazador de cajas fuertes, en fin, una vergüenza internacional.

 Haber adherido a esta ideología es suficiente para que el resto de las naciones nos incluya entre las más retrasadas en economía, disfuncional en el plano institucional, una imagen que no puede ser más peyorativa.

 Por suerte, tenía temor a los aviones y pocas veces viajó al exterior en calidad de representante argentino.

 Nadie, salvo el inefable Hugo Chávez y demás representantes del socialismo del siglo XXI, mandatarios de dictaduras trasnochadas africanas, quería prestar su rostro para una foto con semejante intrépido. 

Cinismo y desfachatez del periodismo

Lo que recuerdo del período inicial de su gobierno es que todos los periodistas, ahora escandalizados por el perfil de nuestro presidente Javier Milei de autoritario, peligro para la democracia, fueron entusiastas defensores del santacruceño, cuando no obsecuentes, desde Jorge Lanata, Jorge Fernández Díaz, Luis Majul (y tantos otros de los que me olvido).

 Estaban fascinados con la impronta de gobernante impoluto, austero, resolutivo, que exhibía este político proveniente de una provincia marginal de la Patagonia argentina.

 ¿Cuánto tiempo debió transcurrir para que la elite periodística se hubiese persuadido que se trataba de un impostor, que debajo de su mascarada subyacía un político autocrático, sin escrúpulos, proclive a cometer todo tipo de latrocinios?

  Entonces, que nadie se haga el distraído; el periodismo, en primer término, que siempre defendió personajes nefastos en puestos de responsabilidad; el pueblo, que los bendijo con el voto -no olvidar que Cristina Fernández obtuvo el 54 % de los votos en 2011- distribuido en corporaciones que, sabemos por experiencia, usufructúan beneficios del “movimiento”.

 Desde tiempos inveterados se instaló en la opinión pública la premisa que el gasto público es inflexible a la baja.

 Esta sandez fue repetida hasta al cansancio por la clase dirigente, principal beneficiada de esta patraña. Tuvo la aprobación de la prensa, siempre bien pensante, procurando no pasar por insensible respecto de los que menos tienen.

 Proclamaban: no se puede bajar el gasto social, es un atentado; no se puede reducirlo en educación, por más que a ojos vista sea ineficiente y existan abusos de todo tipo, cuando no, manejo espurio de fondos, licencias excesivas e injustificadas.

 TAMPOCO PUEDE SER RESTRINGIDO EL GASTO POLÍTICO, AUNQUE, EN ESTE CASO, CON UN ARGUMENTO ABSURDO: ES IRRELEVANTE SU PESO EN EL PRODUCTO BRUTO INTERNO. 

Este sofisma es defendido por los politiqueros hasta los días que corren. Con el mismo criterio, hubiera que ignorar el robo de bancos, porque su incidencia en la actividad general es, en porcentaje, irrelevante.

 UNA BOBADA QUE SIGUEN REPITIENDO Y ALGUNOS COMEDIDOS ACEPTAN SIN RESERVA.

 Tuvo que llegar a la presidencia un personaje extraño a la política, un economista, para enseñar al pueblo que fue engañado, que los gastos del estado pueden reducirse, ser sometidos a un control o auditoría exigente para evitar fraudes; que todas las naciones que experimentaron agudos procesos inflacionarios como Israel, Chile, Croacia, Grecia, aplicaron severos planes de ajuste, gravosos para la población, pero que a la postre fueron exitosos.

 La inercia del sistema corporativo instaurado por el peronismo transformó al país en conservador, no en el estricto sentido político del término, sino en cuanto mantenimiento del statu quo.

 El presidente Milei está efectuando cambios revolucionarios en la estructura económica y social de Argentina; de allí la resistencia que oponen diversos factores de poder a las reformas.

 Nuestro país, por ser subdesarrollado, tiene una gran ventaja; puede tomar como modelo las experiencias de las potencias que descuellan por ser sociedades libres, abiertas, materialmente prósperas; a las del primer mundo me refiero: Europa occidental, EEUU, Canadá, Australia, etc.

 Este atributo no lo poseen los países líderes en desarrollo humano, pues por haber alcanzado la cima en calidad de vida el futuro les deviene incierto; son ellos los que marcan el camino de la civilización hacia un mayor bienestar humano.

 Esta convicción es refutada desde el nacionalismo, que valora exclusivamente las peculiaridades de nuestra sociedad, su idiosincrasia y que recela de lo foráneo, que jamás tomarían como paradigma.

 El éxito de las sociedades se mide por la libertad de sus habitantes, su prosperidad, la calidad de su democracia, el respeto por los derechos.

 Qué lejos estamos del primer mundo si hemos persistido en un régimen político inspirado en una dictadura de la primera mitad del siglo XX, que se mantiene incólume a pesar del desfile de administraciones variopintas: militares, radicales, peronistas de derecha e izquierda, centro derecha.

 La clase dirigente se defiende del avance decidido, audaz, a veces autoritario del presidente Milei; no estoy del todo convencido que su estrategia, que he objetado en este blog, sea errada.

 Le ha declarado la guerra de manera explícita, percibiéndose como un extraño a esa nomenclatura; este sinceramiento del libertario motivó la reacción de la casta, no aprobando la ley de Bases y Principios y rechazando, en el senado, el DNU 70/2023. 

 El súbito revuelo generado en el congreso de la nación por la supuesta inconstitucionalidad de los mencionados instrumentos legales ES POLÍTICO, NO ESTRICTAMENTE JURÍDICO.

 El peronismo y sus aliados radicales alfonsinistas, so pretexto de salvar la legalidad, el estado de derecho, en el fondo, disienten y abjuran del sentido y sustancia de las reformas de corte liberal del poder ejecutivo.

 El razonamiento fundado en que no concurren circunstancias excepcionales que ameriten el dictado de un decreto de necesidad y urgencia es una de las excusas; también, invocó este fundamento, la sentencia del fuero laboral de CABA que suspendió, haciendo lugar a una medida cautelar, el capítulo laboral del DNU 70/2023.

 Paremos con el cinismo; el congreso nacional dejó de tratar centenares de DNU dictados por los sucesivos gobiernos (mil quinientos aproximadamente) que ni siquiera fueron examinados por la comisión bicameral. Jamás se preguntaron si concurría la urgencia necesaria para ser convalidados.

 Respecto de este tema, hay cuestiones que no son esclarecidas para la opinión pública. En principio, la posibilidad de que el poder ejecutivo dicte normas de carácter legislativo esta vedada, pues implica una transgresión al principio republicano de división de poderes.

 Sin embargo, devino una práctica consuetudinaria que el presidente de la nación dicte DECRETOS LEYES que nuestra justicia, siempre propensa a satisfacer las ambiciones del ejecutivo, convalidó jurisprudencialmente.

 Este estado de cosas motivó que la reforma de la constitución de 1994 permita, en el art. 99 inciso 3, en circunstancias excepcionales de urgencia, dictar estos instrumentos legales similares a una ley.

 Entre los convencionales constituyentes de 1994 estuvo Elisa Carrió, quien en estos momentos está indignada por el avance del ejecutivo sobre el congreso.

 Sin embargo, avaló la constitucionalización de los decretos de necesidad y urgencia y el veto parcial, instituciones que convirtieron a quien ocupe el sillón de Rivadavia en monarca absoluto, capaz de someter a sus dictados los demás poderes.

 Imagino, no solo Carrió fue convencional constituyente; debe haber otros personajes en la actual composición del congreso que ahora se rasgan las vestiduras y contribuyeron a fortalecer hasta el paroxismo el sesgo presidencialista de nuestra democracia.

  Esta opción de Argentina por modelar un ejecutivo poderoso, con facultades exorbitantes, se percibe con nitidez en la actual administración, que está en minoría en ambas cámaras del congreso, carece de gobernaciones, municipios y, a pesar de su debilidad política, el presidente Milei tiene fortaleza como para imponer su voluntad a la oposición.

 Argentina es una democracia susceptible de ser perfeccionada. Actualmente, es un territorio administrado por un capataz de estancia que ostenta la dignidad de “presidente de la República”.

 Martín Lousteau, líder del radicalismo, en su discurso en el senado a propósito del DNU, estimó que era inconstitucional porque comprende diversas materias que deben ser reguladas por ley.

 Un prurito legal que no tuvo al sancionar la Resolución 125/2008, estableciendo un sistema de retenciones móviles a la exportación, sujetando su aumento o disminución a la evolución de los precios internacionales.

 En calidad de ministro de economía de Cristina Fernández, adoptó en forma atolondrada decisiones de carácter tributario que son privativas del poder legislativo. No tuvo en su mente la flagrante violación a la carta magna que su resolución implicaba.

 La tensión existente entre un presidente que no se auto percibe como político y un poder legislativo integrado por profesionales de dicha actividad, es una novedad en nuestra historia.

 La bancada kirchnerista de ambas cámaras es patética; luego de aprobar en forma servil, rastrera, todas las leyes, DNU, enviados al parlamento por presidentes peronistas, sin estudio o análisis ponderado, generalmente a libro cerrado, ahora sufren un ataque de constitucionalidad y se oponen a cualquier iniciativa legal del presidente Milei.

 ¿Por favor, alguien puede tomar en serio a estos botarates?

 Si a algo se oponen, no es sino al combate frontal que ha encarado contra la corrupción, contra un régimen político basado en la exacción de los dineros del estado. Por esa razón, a pesar del sacrificio que hace el pueblo argentino, la popularidad de Milei se mantiene o va en ascenso.

 La tensión existente entre el gobierno nacional y los estados provinciales puede solucionarse pacíficamente modificando la coparticipación primaria, pero eso será tema de otro escrito.

LOS PORTEÑOS Y LOS FEUDOS PROVINCIALES 

4 de abril de 2024

 Como habitante del interior del país estimo que ciertos eventos no pueden pasar desapercibidos, pues sólo generan irritación.

 Vienen estas líneas a cuento de una ancestral organización del país fundada en la supremacía del área metropolitana de Buenos Aires sobre los peyorativamente calificados “feudos provinciales”.

 Esa concepción vanidosa, petulante, que los porteños tienen del interior profundo de Argentina, es exaltada, por los medios de comunicación de la capital.

 TV abierta, por cable, medios gráficos digitales, difunden impertérritos, con una supina caradurez, la afirmación inconmovible que una gran cantidad de provincias, por no decir casi todas, constituyen organismos políticos no sustentables, que viven de los fondos que recauda la nación y nada aportan a la economía nacional; en una palabra, subsisten gracias a la coparticipación federal.

 ES UN LASTRE QUE LA CAPITAL DEBE CARGAR.

 Esta soberbia porteña se afianza en cada caso que el interior, o alguna de sus provincias, pone en evidencia su descontento.

 La contraofensiva es inmediata: reaccionan convirtiendo en trivial, baladí, la temática en cuestión. Aducen que el tema del centralismo porteño es anacrónico; implicaría regresar a la dicotomía unitarios y federales; qué inocencia, aducen.

 La realidad es otra; la sensación que percibimos es de un abismo entre el AMBA y el resto del país. Las noticias solamente tienen repercusión nacional cuando la fuente es, precisamente, la capital del país.

 Los datos de inflación, desempleo, deserción escolar, a los que tenemos acceso, corresponden al AMBA y de forma deliberada son atribuidos al país en su integridad.

 Tratándose de epidemias, sólo cuentan las que afectan a la zona de capital y alrededores. La epidemia de dengue actual generó escándalo y preocupación cuando llegó a Buenos Aires; hasta ese momento, los porteños no tenían conocimiento que el dengue es una enfermedad endémica en el norte del país, favorecida por las altas temperaturas y la proliferación del mosquito que lo contagia.

  En Sáenz Peña, en el clímax de la epidemia, se contagió casi toda la población, cien mil habitantes, y no advertí que ningún medio nacional se haga eco del problema.

 Escuchamos en forma reiterada la cantinela que CABA aporta a la masa coparticipable en demasía si se repara en lo que recibe por contrapartida de coparticipación federal.

 Inclusive, excelentes comunicadores, como Fernando Iglesias, pontifican hasta el cansancio la injusticia a que es sometida Capital Federal en el reparto de fondos nacionales.

 Las cifras del PBI de la capital de la república están distorsionadas e hipertrofiadas porque las provincias, por exigencias legales o imperativos de comercio internacional, tienen domicilio legal en ella.

 Empresas industriales, agropecuarias, mineras, lecheras y demás, ligadas a la producción de bienes y servicios y radicadas en el interior del país, tienen su domicilio y centro de operaciones en Capital Federal, imputándose a esa jurisdicción el aporte al producto bruto interno.

 No es cierto que la contribución sea de semejante magnitud.

 ¿O acaso, CABA tiene agricultura, minería, industrias, energía hidroeléctrica, ganadería, tambos, etc.?

 ¿Lo dicen en serio o se mofan del interior?

 CABA carece de actividades productivas, solamente tiene una elemental industria textil, con talleres algunas veces clandestinos, que emplean mano de obra extranjera en condiciones ilegales.

 El argumento de la creación de software en Bs. As., no mueve el amperímetro del PBI, de modo que se trata de un sofisma con el que pretenden justificar la magnificencia de la capital.

 El aspecto deslumbrante de la ciudad de Buenos Aires, descripta por el ministro de cultura francés Clemenceau, a propósito de su visita al país durante los fastos del primer centenario de la Revolución de Mayo, como LA CAPITAL DE UN IMPERIO QUE NUNCA EXISTIÓ, fue conquistado a partir del momento en que fue consagrada capital de la república (1880). hasta 1994, año en que la constitución es reformada.

 Fue un largo período durante el cual fue sostenida económicamente por el estado federal.

 Mientras vivía con opulencia a expensas de las arcas del estado nacional, el desequilibrio entre esa jurisdicción y las provincias fue insultante.

   El estado de cosas cambió en forma radical con la reforma constitucional de 1994 que modifica su status jurídico, convirtiendo a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) en un estado autónomo, similar a una provincia.

 Reza el art. 129 de la C.N.: “La ciudad de Buenos Aires tendrá un régimen de gobierno autónomo, con facultades propias de legislación y jurisdicción, y su jefe de gobierno será elegido directamente por el pueblo de la ciudad”.

 Hace treinta años los porteños dejaron de expoliar el estado federal para funcionar como una provincia más del país, que percibe fondos de la coparticipación federal.

 Desde ese hito histórico los habitantes del AMBA, que simpatizaban con el unitarismo fiscal, devinieron fervientes defensores del federalismo, pues la Capital Federal se transformó en un estado autónomo como las restantes veintitrés provincias del país, sujeto al reparto de recursos entre estado federal y conjunto de provincias.

OBSERVACIONES 

20 de abril 2024

  • En los países desarrollados están particularmente preocupados porque la inteligencia artificial (IA), más la robotización, producirán la eliminación de múltiples puestos de trabajo, profundizando la desocupación;
  • Por casa, la prioridad número uno de los argentinos es evitar que, producto de la corrupción generalizada, los políticos se choreen (perdón por el vulgarismo) lo poco que queda de la riqueza del país;
  • Los países líderes están alertas por el avance de la biotecnología, la manipulación genética de seres vivos;
  • En Argentina los ánimos están caldeados por el aumento de las dietas decretado por el senado;
  • La problemática de la ecología es prioritaria en las decisiones políticas a nivel global; como es lógico, los seres humanos pretenden vivir con una atmósfera sana, libre de contaminación;
  • En Sáenz Peña, luego de cada lluvia, tenemos efluentes cloacales a cielo abierto porque las cloacas, que tienen una antigüedad de cuarenta años, en vez de drenar, expulsan a la superficie su contenido;
  • En Roma, el sistema cloacal central data de la época del imperio romano y está en funcionamiento, pequeña diferencia, ¿no?;
  • La humanidad esté consternada ante la posibilidad de una escalada global de los conflictos bélicos de medio oriente y la política imperialista de Vladimir Putin;
  • Nosotros, por fin, gracias a la gestión Bullrich, pudimos prohibir que los capos narcos alojados en cárceles argentinas usen celular; además, mediante series que se exhiben en Netflix, como El Marginal, damos lecciones de cómo operar encierro mediante;
  • La mayoría de los países latinoamericanos reciben inversiones directas, pues su riesgo país no excede de doscientos puntos básicos;
  • Nosotros estamos festejando porque ese indicador bajó la barrera de los mil trescientos, todavía lejos de la posibilidad de regresar a los mercados;
  • Argentina sólo puede financiar obras de envergadura con créditos de bancos de fomento: Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo, Corporación Andina de Fomento; el crédito de bancos privados cesó con el default de fines de 2001;
  • El petróleo y gas son recursos naturales no renovables, motivo por el cual el objetivo de la comunidad internacional es suplantarlos por energías limpias alternativas renovables.
  • En cincuenta o menos años, la bendición de tener petróleo no será una ventaja o privilegio, pues el mundo consumirá energía eólica, solar, mareomotriz, biomasa, etc.
  • Argentina, donde el populismo se combina con el nacionalismo, no creó una infraestructura adecuada para la exportación de petróleo y gas (estaríamos dilapidando nuestros recursos, aducen);
  • Resultado: como siempre y por errores propios, llegamos tarde a la fiesta;
  • Normalmente, en nuestro país, las funciones primordiales del estado la llevan a cabo empresas estatales, verbigracia: YPF, Aerolíneas Argentinas, Banco Nación más bancos provinciales;
  • No existen mayores discrepancias en la opinión pública respecto que la preservación de la SALUD es una función esencial del estado;
  • Esta actividad fue delegada, sin beneficio de inventario, a los gremios nucleados en la C.G.T., que subcontratan con empresas médicas privadas las prestaciones;
  • Esta concesión a los sindicatos de la gestión de la salud pública fue LA MAYOR PRIVATIZACIÓN DE LA HISTORIA ARGENTINA, CURIOSAMENTE, LLEVADA A CABO POR EL GOBIERNO DE FACTO DE ONGANÍA.
  • Los argentinos somos sumamente críticos y recelosos respecto de las privatizaciones; en este caso, borrón y cuenta nueva; nadie dice nada, cero cuestionamientos;
  • La coparticipación primaria, que determina la distribución de los recursos coparticipables entre el estado federal, por una parte, y el conjunto de estados provinciales, incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, por otra, atribuye, aproximadamente, el 77% de lo recaudado a la Nación y el 27% al conjunto de provincias;
  • A pesar de la insultante injusticia que esto implica en perjuicio del interior del país, los habitantes de las provincias debemos soportar que los medios de la Capital Federal, en forma pertinaz, nos agravien calificándonos de feudos;
  • Preguntados los argentinos si el país debe tener una Aerolínea de bandera (Aerolíneas Argentinas), me animo a decir que el noventa por ciento respondería afirmativamente;
  • Qué paradoja, pues siempre fue deficitaria. Al margen de esta circunstancia, están dispuestos a cubrir el agujero fiscal pagando impuestos;
  • Todo ello cuando el ochenta por ciento de los habitantes de Argentina jamás subió a un avión ni tiene intenciones de hacerlo; ¿O acaso un hachero, pastor de ovejas, del Chaco profundo, tiene entre sus urgencias vitales viajar en avión?
  • Para subestimar nuestra decadencia recurrimos al sofisma “nunca seremos Venezuela”.
  • El año pasado, el paupérrimo gobierno de Nicolás Maduro tuvo una inflación equivalente al tercio de la argentina, pero la gilada sigue repitiendo el latiguillo. 

PRENSA ANTI MILEI  - EL PROFETA DEL  FRACASO NACIONAL 

24 de abril 2024 

 Lamentablemente, el temperamento sanguíneo del presidente Milei le pasa factura. Su incontinencia verbal lo condujo a maltratar diversos medios de prensa, sin privarse de formular ofensas personales a profesionales como Jorge Fernández Díaz, Jorge Fontevecchia, María Laura Santillán, etc.

 Esto es condenable; quien ejerce la primera magistratura no puede agredir al periodismo; tiene derecho a refutar las críticas que se le formulen con el respeto que se merece el cuarto poder.

 Si hemos desaprobado los ataques y humillaciones de que fue objeto el periodismo de parte de gobiernos peronistas, no podemos menos que hacer lo propio con un presidente que reacciona en forma desproporcionada e irascible frente a cualquier cuestionamiento, así fuere insustancial, insignificante.

 Particularmente damnificado resulta el propio presidente; de la rápida lectura de las columnas dominicales se infiere que ha conquistado la animadversión de la mayoría de los medios, sobremanera, respecto del estilo y temperamento con que ejerce la autoridad; en menor medida, del núcleo central de su programa de gobierno.

 Es una asignatura pendiente; deberá, con la prensa, en el resto de su mandato, aprender a convivir en un clima de cordialidad y respeto. Tiene, el cuarto poder digo, derecho a expresarse libremente; bienvenido sea el debate.

 Dicho esto, me parece de importancia manifestar que el periodismo, de la misma manera que la gestión gubernamental, también es susceptible de ser objeto de un juicio valorativo, como el que intento dar forma en las líneas que siguen.

 Una columna puede o no agradarme por diversos factores; por ejemplo, el autor, a través de sus apreciaciones, evidencia una preferencia doctrinaria con la cual coincido o está en las antípodas de mi pensamiento político.

 En otros supuestos, argumentos forzados; datos de dudosa comprobación; información y comentarios tendenciosos; explícitamente complacientes con un partido o agrupación política; parciales de modo ostensible, subjetivos, etc.

 Quiero dedicarle algunas líneas a Jorge Cayetano Zaín Asís, conocido como Jorge Asís y apodado Turco, genial escritor, comentarista político, periodista, dueño de una pluma ácida, poblada de sarcasmos y humor desopilante.

 En realidad, hubiere que llamarlo “Jorge asamblea legislativa Asís”, pues en las postrimerías del mandato de Macri, cuando restaban exiguos cuatro meses para su culminación, desde su columna pedía y pontificaba por la celebración de una asamblea legislativa para acelerar el traspaso del poder.

 Claramente, en forma vehemente, la labor periodística de Asís está orientada a favorecer directa o indirectamente al justicialismo; fue secretario de cultura de la nación durante la presidencia de Carlos Menem.

 Trátase del más lúcido operador que tiene el justicialismo. El derrotero de este cuasi octogenario (78 años) escritor y periodista me sorprende; tiene la acendrada costumbre de gastar a todo el espectro partidario, pero siempre, a todo evento, llevando agua para el molino peronista.

 Se cansa de profetizar el fracaso de todos los gobiernos.

 Todos tienen el derecho de fracasar, ahora le toca a Javier Milei, expresa; verdadero oráculo de la debacle nacional.

 Se jactó de ser el primer personaje en haber sacado a la luz la gimnasia kirchnerista de depredar fondos del estado y movilizarlos hasta la Patagonia en aviones cargados de maletas con euros, pues cotizaban mejor que los dólares y ocupaban menos lugar.

 Lo hizo en un libro denominado “La marroquinería política”, que se publicó años antes que denunciara esta operatoria Jorge Lanata en “Periodismo para todos” (PPP).

 Menudo servicio le hizo al país mediante sus denuncias.

 Para sorpresa de propios y extraños, cuando Cristina Fernández sucede a su esposo en la presidencia, sin despeinarse, con argumentos ridículos, la absuelve de toda complicidad, suponiendo que desconocía la actividad delictiva non sancta de su esposo.

 Es más, a partir de ese momento, como buen soldado de la causa del primer trabajador, centró su prédica en transformar en banal un fenómeno delictivo, minimizando su gravedad.

 Es el “folklore del peronismo”, una nota de simpatía, de ternura (estafar al estado, por Dios).

 Cuando los compañeros roban, la situación deviene pintoresca, porque el peronismo es así, ¿viste? 

  El Turco me parece el mejor analista político argentino; en lo que discrepo es en el mensaje que transmite a la sociedad, los valores condensados en sus escritos, exentos de filtro ético, moral.

 Su talento y humor son formidables, pero sus aviesas intenciones también lo son; además de ser el profeta del fracaso nacional, se ensaña con quienes son objeto de su rencor. Dos personajes fueron blanco de su inquina: Mauricio Macri y, en los tiempos que corren, Javier Milei.

 Nunca desconoció su primitiva filiación marxista, lo que no le impidió convertirse en admirador y funcionario de Carlos Menem, a quien sigue defendiendo, haciendo la apología de su gobierno.

 No entiendo qué remota asociación pudo hacer entre el materialismo dialéctico y la gestión menemista. PERO “EL SIQUIÁTRICO” ES MILEI.

 En lo que puedo avizorar un parentesco, es entre esa suerte de filosofía de la historia que inspira el materialismo histórico, que predice los grandes movimientos económicos y sociales de la humanidad y el agorero presagio de fracaso de toda administración nacional.

 En su defensa, nobleza obliga, a diferencia de otros autores, también marxistas, como Juan José Sebreli en "El asedio a la modernidad", no emplea la dialéctica hegeliana para construir sus exposiciones (se agradece).

 Con una prosa genial, un humor inimitable, Asís se dedica a verduguear (valga el neologismo) a todos los personajes del arco político nativo; dueño de un gran talento para la asignación de apelativos: "El Charol", el "Ángel exterminador", el "Gótico", “La doctora”, "El montenegrino denso", etc.

 La gastada no es equitativa, pues Zaín Asis es agraviante con los que no son del palo e indulgente con la cofradía peroncha; verbigracia, a Cristina la apodó la "Doctora", lejos de cualquier connotación peyorativa.

 Los escritos de Asis son cautivantes; su lectura me ha inspirado carcajadas incontenibles; su humor, más su elegante prosa, motivan que no deje de leer sus artículos en jorgeasisdigital.com

 En forma explícita o subliminal, sus enseñanzas van dirigidas a la tropa del primer trabajador; los orienta, les sugiere cómo desestabilizar gobiernos; LO HIZO CON MACRI Y AHORA CON MILEI.

 En el primer caso, recetó "asamblea legislativa", un engendro jurídico producto de la reforma de la ley de acefalía, sancionada durante la presidencia de Bartolomé Mitre, y modificada deliberadamente por el binomio Alfonsín/ Duhalde veinte días antes de la renuncia de Fernando De la Rúa (suspicacias al margen).

 Si señor, aconsejaba, cuatro meses antes de que Mauricio Macri concluya su mandato, que el Congreso de la Nación lo destituya.

 En su último artículo, se refirió a la ambición de los "compañeros" de derrocar a Milei armando las mayorías suficientes para promoverle juicio político.

 Hay que rendirse a la evidencia, es condenadamente talentoso e inteligente; por tal causa, su influencia se me ocurre profundamente perniciosa; en la pluma de otro periodista, sus ideas y propuestas pasarían desapercibidas.

 NO ES EL CASO DE JORGE ASIS. 

  Da gusto escucharlo en las entrevistas televisivas; en ellas combina análisis certeros de la vida política con inferencias derivadas del horóscopo chino: fulano es perro de agua, sultano serpiente de madera (si la hubiere) o chancho de vidrio (que no debe existir).

 Allí es cuando la recepción de su mensaje pierde toda seriedad; PERO EL SIQIÁTRICO ES MILEI.

 Obviamente, "asamblea legislativa" no perderá el sueño porque un cuatro de copas lo critique; son las reglas de juego de la era digital.

 En el siglo anterior estábamos sujetos a asimilar contenidos concebidos por extraños; ahora, cualquiera que tenga computadora y acceso a internet, puede crear los propios.

 SE DEMOCRATIZÓ LA CULTURA Y LA INFORMACIÓN.

 Como corolario de estas líneas, repito lo que dije más arriba: EL PRESIDENTE NO ES LA ÚNICA PERSONA SUSCEPTIBLE DE SER BOMBARDEADO POR LOS MEDIOS.

 Por el contrario, son ellos mismos quienes también deben ser objeto de juicios de valor de parte de quienes los consumen.

ES LA CORRUPCIÓN ESTÚPIDOS 

8 de mayo 2024

 El kirchnerismo leyó la marcha convocada en defensa de la universidad pública - cuya existencia y funcionamiento nunca estuvo en peligro - como un revés del gobierno que ameritaba abandonar el ostracismo y regresar al centro de la escena política.

 Como no podía ser de otra manera, es la única figura que conserva alguna adhesión dentro del justicialismo, de la mano de Cristina Fernández.

 Maravillosa noticia, por demás alentadora, para las huestes de Javier Milei; si hay una personalidad que lleva el estigma de la corrupción, de cuyo combate el presidente hizo un objetivo primordial, es la viuda de Kirchner.

 La confrontación, así planteada, obrará el milagro de disimular toda imperfección, ineficacia, me animo a decir, cualquier desatino de la administración libertaria.

  El país anda a los barquinazos sin encontrar la dinámica institucional apropiada que posibilite un desarrollo sensato, lineal, continuo.

 Hemos pasado del kirchnerismo, con su secuela de corrupción, impericia económica, desprecio por el estado de derecho, a una administración republicana presidida por Mauricio Macri, cuyo talón de Aquiles fue el fracaso económico.

 Juntos por el Cambio significó una evolución desde el punto de vista republicano, pero no solucionó los perennes vicios de nuestra economía.

 Haciendo un esfuerzo para emitir una opinión objetiva del gobierno de Javier Milei, sucintamente expuesta, estimo que implica una superación respecto del kirchnerismo y, a la vez, un retroceso respecto del gobierno de Juntos por el Cambio, en términos institucionales, claro está (dejando de lado la gestión económica).

 Hay muchos detalles que demuestran en forma cabal que la administración libertaria no es muy respetuosa de la convivencia democrática.

 El discurso inaugural del presidente, de cara a la multitud que lo aclamaba y de espaldas al Congreso de la Nación, es un síntoma de regresión institucional.

 Las palabras ofensivas del presidente hacia lo que denomina “casta” traducen una actitud de intolerancia de cualquier crítica que se formule al gobierno.

 Sin que lo dicho implique justificar los latrocinios protagonizados por la susodicha casta, que el libertario sacó a la luz en estos primeros meses de mandato, es condenable que califique a sus detractores de “ratas inmundas”, “sanguijuelas”, “delincuentes”, comportamiento que no se compadece con la aceptación del pluralismo político.

  Con otro manual ideológico a cuestas, Argentina es conducida por un líder que, en apariencia, no quiere restricción alguna en la ejecución de su programa de gobierno; nobleza obliga, hay que reconocer que en ningún momento infringió la constitución nacional.

 Escuché a un periodista decir en una entrevista televisiva que Milei no es liberal porque, en realidad, desprecia la democracia, habida cuenta su talante intransigente; por tal motivo, opina que el peor gobierno desde el regreso de la democracia en 1983 fue el de Raúl Alfonsín, quien sintetiza en su figura el paradigma del espíritu republicano.

 Este magnífico periodista y escritor, a mi criterio, se equivoca; no tiene una visión peyorativa del gobierno de Alfonsín por despreciar la democracia, sino porque fue un estrepitoso fracaso económico, afirmación que suscribo a pie juntillas.

 La cosmovisión de Milei se reduce a leyes económicas de imperio inexorable; los eventos y desafíos políticos, condicionamientos sociales, son marginales; lo central es la economía.

  Ese monismo causal, compartido con el materialismo histórico (los extremos se tocan), ha generado una atmósfera en la que los temas económicos, productivos, han desplazado aspectos centrales de toda sociedad.

 Es difícil tener empatía con un mandatario que sólo aborda temas económicos, refiere estadísticas, números, proyecciones matemáticas.

 Se me ocurre, Milei es un gran motivador; la evocación de épocas doradas de Argentina, como potencia mundial que fue; la apología de la constitución liberal de 1853, que en su visión contiene el modelo económico que ameritó un crecimiento vigoroso de la economía entre 1860 y 1920, llega a las fibras más íntimas de los argentinos.

 Tiene en su favor el aval la historia; fue, nuestro país, una potencia que se codeaba con EEUU y los países más avanzados de Europa; la promesa de revivir esa Argentina idílica es cautivador; para mí, personalmente, lo es.

 Era impensable en la política doméstica que un candidato presidencial triunfe prometiendo un ajuste profundo de la economía; mucho menos, que, habiendo asumido el poder, cumpla estrictamente, quizás con mayor vehemencia, cada una de las medidas de gobierno proyectadas.

 El peronismo kirchnerista, el único que parece seguir en pie, está aturdido frente a la certeza, corroborada por encuestas de opinión, que Javier Milei conserva intacta la adhesión del porcentaje de la población que lo votó en el balotaje.

 No hicieron autocrítica, tienen una anteojera que les impide comprender que el advenimiento de la era Milei los tiene como principales responsables; que basta, para la complacencia ciudadana, poner orden en el manejo del dinero público, eliminar las estafas que se cometen por los funcionarios políticos, en una palabra, cuidar el dinero de la gente.

 Milei tiene la virtud de hablarle con franqueza al pueblo y está dispuesto a pagar el costo político de las medidas impopulares que está adoptando; no hay ningún misterio en relación a la subsistencia del apoyo popular.

 El pueblo está cansado de tanto robo, pillaje, desfalco; el grado de corrupción de la clase política (casta, según Milei) argentina no tiene parangón en América Latina, región que contiene los índices mas elevados en la materia.

  Bill Clinton les diría; “ES LA CORRUPCIÓN ESTÚPIDOS”.

 Milei ha sido protagonista de una verdadera revolución ideológica; antes de que irrumpiera en los canales de TV abierta y dominara las redes sociales, consumidas afanosamente por la juventud, en la argentina peronista no se podía hablar de ciertos temas tabúes como libre mercado, apertura económica, ajuste de variables, gasto social ineficaz o improductivo, equilibrio fiscal como premisa inexcusable, etc.      Para numerosos sectores de la población, entre los que me incluyo, esto es un gran avance; sin perjuicio de señalar aspectos reprochables de la praxis política libertaria, como la intolerancia, el desprecio por la política, el anarquismo propugnado por Milei, que debiera echar luz sobre cómo su pensamiento llega a ese extremo, este gobierno, a mi criterio, debe ser defendido y apoyado.

 La alternativa justicialista, versión kirchnerista, nos ha llevado al infierno y no existe otra en el espectro partidario nacional.      

¿MITOS O VERDADES?

En la narrativa libertaria, concretamente en la de nuestro presidente, hay cuestiones cuya verdad o exactitud generan dudas; debiéramos someterlas a un examen más riguroso, como lo hace la oposición cleptómana peronista.

 Javier Milei es muy reiterativo en sus conceptos, rasgo que podemos concebir como evidencia de seguridad y convicción en sus ideas sobre economía y manera de percibir al mundo.

 También, por el contrario, como discurso tedioso, automático, redundante.

 Es fanático defensor de la generación del ochenta que sentó las bases del estado argentino moderno, teniendo por protagonista al presidente Julio Argentino Roca, cuya extraordinaria obra de gobierno convirtió al país, a la sazón, en uno de los más avanzados del mundo.

 Expansión de la red ferroviaria, fomento de la educación, aspecto en que continuó la formidable labor de Sarmiento; sanción de la Ley de Matrimonio Civil 2393, que sustrajo a la Iglesia Católica el monopolio del registro de los actos jurídicos relativos a la familia: matrimonios, nacimientos, defunciones, reconocimientos.

 Si se repara que en dicha etapa histórica Argentina era receptor de un aluvión inmigratorio, compuesto por personas que profesaban cultos religiosos diversos del católico – musulmanes, judíos, protestantes, etc. -, la ley de matrimonio civil significó un notable progreso para los derechos civiles de los inmigrantes.

 En camino de recrear la labor de Roca en materia educativa, es fundamental hacer referencia a la Ley 1420 de educación primaria común, gratuita y obligatoria, considerada pilar del sistema educativo nacional.

 El eje fundamental se centró en la gratuidad y obligatoriedad escolar con el objetivo de que la escuela fuera un medio al alcance de los niños.

 Estas consideraciones vienen a cuento de una afirmación esgrimida con frecuencia, en el sentido que fue Argentina el primer país del mundo en derrotar el analfabetismo; no se privó Javier Milei de pronunciarla en EEUU en una conferencia ante potenciales inversores internacionales.

 Desconozco si es exacta, lo que no se puede refutar es que, si no el primero, uno de ellos.

 Excedería el propósito de esta nota enumerar las múltiples conquistas de Argentina en la segunda mitad del siglo XIX y primeras décadas del XX; los libros de historia dan testimonio al respecto.

 Lo que es objeto de polémica es si esa Argentina pujante, bucólica, de veloz desarrollo, que reflejan los libros de historia, puede ser recreada en un contexto histórico radicalmente diverso, signado por la era digital y la globalización.

 Hasta los días que corren, me animo a sostener, subestimando nuestras capacidades productivas y recursos naturales, no hemos explotado los beneficios de la globalización, entendida ella como comunidad internacional interdependiente, interconectada por la tecnología, el comercio internacional y la libre circulación de personas, bienes y servicios.

 En la segunda mitad del siglo XIX usufructuamos el tratamiento privilegiado que nos otorgó Inglaterra, similar al de otros países que integraban la comunidad británica de naciones.

 Ferrocarriles, frigoríficos, tiendas, fábricas vinculadas a la producción de alimentos, afición por ciertos deportes, como fútbol, polo, hockey, rugby, fueron el legado británico.

 La posibilidad de enfriar carne y transportarla en buques acondicionados a tal efecto (frigoríficos), convirtió al país en un gran exportador de carne y alimentos, en general.

 Fue la época de crecimiento exponencial; en 1896 los argentinos disfrutaban del mayor ingreso per cápita del planeta; a eso se refiere Milei cuando expresa que, luego de sancionarse la constitución de 1853, Argentina de ser un país de bárbaros pasó a ser una potencia mundial.

  El historiador inglés Paul Johnson, en su obra “TIEMPOS MODERNOS”, editorial Javier Vergara Editor, páginas 619/620, describe este período de la historia nacional de la siguiente manera: 

La economía argentina estaba desarrollándose en el período entre las dos guerras con los mismos perfiles que se observaban en Canadá y Australia.

 A semejanza de Canadá, había florecido de 1900 a 1914, protagonizando un crecimiento más lento durante los años 20, para retroceder bruscamente de 1929 a 1933; pero después sobrevino un prolongado período de crecimiento, con un promedio de 2-3 por ciento anual, y avances constantes en la manufactura, la minería, el petróleo, los servicios públicos y los sectores de la electricidad: en resumen, había asistido a su propio  despegue económico; fue el primer país latinoamericano en llegar a esta situación.

 Tenía una economía de mercado, la interferencia oficial era mínima, había una clase media cada vez más numerosa y gozaba de los beneficios de la prensa libre y del imperio del derecho. Durante la Segunda Guerra Mundial disfrutó de una prosperidad desconocida en el hemisferio sur, fuera de Australia, y los salarios alcanzaron los niveles de Europa occidental.

 Acumuló reservas, que entonces merecían el calificativo de principescas, de 1.500 millones de dólares, y saldos en libras esterlinas, es decir, más de lo que Gran Bretaña, el gran asociado económico de Argentina, había podido invertir en este país durante más de setenta años.

 Si se hubiera empleado el dinero para crear industrias en la siderurgia, el petróleo, y otros sectores de sustitución de importaciones, es probable que Argentina hubiera alcanzado un crecimiento económico dinámico y autónomo durante los años 50, y la historia entera de América Latina hubiere sido distinta.

MISCELÁNEA Y BATALLA CULTURAL 

29 de mayo 2024

 Retratar la nación en estos días es un entretenimiento del cual no puedo sustraerme. Qué país de locos, Dios mío; ya no quedan más entuertos que imputar al gobierno peronista precedente; sin embargo, su lideresa, sobrevalorando la protesta universitaria por los recortes efectuados al presupuesto estudiantil, se lanza nuevamente a la palestra dando cátedra, impartiendo enseñanzas de conducción política y buen gobierno. SURREALISMO A SU MÁXIMA EXPRESIÓN.

 La repercusión de sus exposiciones es cada vez menor. Como hicieron siempre, ella y su marido, jamás dieron un discurso ante una platea abierta al público, sin un escenario predispuesto al efecto y con claque garantizada.

 Nunca, pero en ninguna ocasión, dieron la cara en forma espontánea; siempre, entrevistas personales efectuadas por esbirros mediáticos de su elección.

 Es necesario refrescar la memoria; jamás caminaron por una calle sin custodia ni guardaespaldas que salven su integridad; son conscientes que gran parte del pueblo los repudia por corruptos.

 Cristina Fernández jamás fue vista en la calle, en un supermercado, caminando en su lugar en el mundo, El Calafate.

 Por suerte, ese ritual de convocatorias a la militancia a eventos para que los genuflexos le rindan pleitesía se acabó.

 Un ejemplo comprueba lo dicho. Cuando se inauguró el primer tramo de la autovía Resistencia - Sáenz Peña (no más de doce kilómetros), se organizó en la capital de nuestra provincia un acto en que la principal oradora fue Cristina.

 Se montó un escenario para que pronunciara un discurso; reunieron miles de militantes que fueron movilizados en colectivos que llegaron de pueblos de toda la provincia; por doce kilómetros de duplicación de rutas, como si de una obra faraónica se tratase.

 Durante la presidencia Macri, se construyeron aproximadamente treinta y tres kilómetros, hasta Makallé; el presidente no acudió a la inauguración de la obra, mandando al evento un funcionario de segunda categoría de Vialidad Nacional.

 Hay un detalle que pasa desapercibido; Néstor, tampoco Cristina, daban conferencias de prensa, reportajes, entrevistas.

 En una palabra, la interacción con el pueblo era inexistente. En contraposición de Milei, quien, a decir verdad, aparece en los medios casi todos los días concediendo entrevistas; no pasan veinticuatro horas y el presidente está en los medios.

 Cualquier persona con sentido común está abrumada por la revelación de actos criminales cometidos por la administración Alberto Fernández “conducida” por Cristina; los latrocinios, estafas, entuertos, fraudes, ejecutados con la máscara o el velo del estado, no tienen precedente en nuestra historia ni semejanzas en el orden internacional.

 Pero, vaya ironía, el kirchnerismo está, sigilosamente, moviendo sus cuadros, poniendo en marcha la maquinaria destituyente; en la actividad parlamentaria, de manera ostensible, bloqueando cualquier iniciativa legislativa del oficialismo.

 Único gobierno que en sus primeros seis meses de mandato no logró que el Congreso le apruebe un proyecto de ley.

 Esta suerte de clausura parlamentaria no es casual, no viene de las fuerzas del cielo: Milei se mostró refractario y humillante respecto de todas las fuerzas políticas que no adhieren a su credo ideológico.

 No puede ser que los desbordes verbales del presidente generen conflictos innecesarios; que miembros de su gabinete, cual bomberos, deban apagar los incendios; Francos y Mondino, hasta ahora, estuvieron impecables en su empresa de cicatrizar los episodios infelices del libertario.

 Un ejemplo de poco tacto político fue, elípticamente, aludir de corrupta a la esposa del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.

 La respuesta del mandatario ibérico fue desmesurada; generó un conflicto de estado por una frase que refiere a Begoña Gómez, su esposa, que no es funcionaria del estado español, no representa al Reino de España, es un simple particular.

 Primero, llamó en consulta a la embajadora española en Buenos Aires, que en la dinámica diplomática no significa más que una muestra de desagrado; posteriormente, frente a la negativa de disculpas de Milei, dispuso el retiro definitivo.

 Me parece que hubo mala praxis atribuible a los dos mandatarios: Milei, por proferir una ofensa respecto de la máxima autoridad política del país anfitrión; Sánchez, por personalizar el supuesto agravio, transformándolo en un conflicto de estado.

 Estos acontecimientos, lamentablemente, dan pábulo a que la oposición, con justificación, tenga argumentos para cuestionar la praxis política de Milei, cargándole en su mochila amateurismo, inexperiencia, inestabilidad emocional, etc.

 El presidente evidencia diversos matices de su personalidad; en ciertas circunstancias, emerge el Milei eufórico, histriónico, arrasador, con conductas divorciadas de la corrección exigible a un jefe de estado; esta fisonomía es incomprensible para la prensa internacional, de allí el interés que generan sus estridentes apariciones en TV y redes digitales.

 UN VERDADERO SHOWMAN, ADEMÁS DE PRESIDENTE.

 En otras oportunidades, tenemos al Milei calmo, cerebral, mesurado, que observamos en las entrevistas televisivas, en las que hace alarde de sus conocimientos de economía, de sus sueños quiméricos de una argentina próspera, potencia mundial, cuya matriz son los principios de la revolución de mayo, sostenidos por las generaciones del treinta y siete y del ochenta.

 Es extremadamente complejo precisar cuál de las dos facetas de esta personalidad bifronte es la que prevalece; lo que estimo una constatación, un hecho, es que su fama ha trascendido las fronteras del país y el núcleo doctrinario que defiende ha ganado adeptos en múltiples sitios del planeta.

 Mal que le pese a la izquierda nativa o al peronismo kirchnerista, el libertario ha suscitado esperanzas respecto del éxito del experimento argentino, si así cabe llamarlo.

  Es prematuro abrir juicio en relación a su gestión, pues han pasado exiguos cinco meses desde que inició el mandato; lo que es irrefutable, para bien o para mal, es que PUSO ARGENTINA EN LA MIRA DE LA COMUNIDAD Y “POTENCIALES INVERSORES INTERNACIONALES”.

 No se me escapa que sus detractores apuntan que sus hipotéticos logros en materia de política internacional, sus vínculos con celebridades como Elon Musk, disertaciones en foros empresarios, en los que es recibido en forma auspiciosa, su “supuesto” prestigio como líder de ideas liberales, se contrapone a los fracasos de la gestión doméstica, verbigracia, su impotencia para conseguir aceptación parlamentaria de sus proyectos de ley, inflación que no termina de ser domeñada, recesión, aumento de la desocupación, etc.

 Milei es un enigma que intentamos desentrañar; para la tradición política argentina es disruptivo, “Radical”, como tituló la revista TIME.

 Es un outsider del espectro partidario; formó una agrupación que en dos años llegó a la presidencia, venciendo a partidos de largo recorrido, como radicalismo, peronismo y Juntos por el Cambio.

 Por primera vez un candidato promete un programa de ajuste doloroso para el pueblo y éste le responde en las urnas ungiéndolo presidente.

 Múltiples razones se esgrimen para entender este proceso: hastío del pueblo respecto de su clase dirigente; apoyo inicial del peronismo para debilitar a Juntos por el Cambio; inexistencia de candidatos competitivos; error estratégico de Cristina Kirchner al desgastar a Alberto Fernández en las postrimerías de su mandato, etc. 

 En un reportaje que le efectuara Luis Majul, preguntado por la clave de su éxito en las urnas, adujo sinceridad, “le hablo al pueblo con la verdad, honestamente, sin demagogia”.

 Sería simplificar en extremo el análisis considerar la sinceridad y honestidad intelectual como pilares de su epopeya; expresa el libertario que los dinosaurios de la política argentina no vislumbraron un movimiento subterráneo, en cierto modo, subrepticio, que incubaba en internet, e hizo eclosión en las primarias.

 En buen romance, NO LA VIERON; y en estos momentos de depresión y desesperanza, TAMPOCO LA VEN. 

  Para ser consecuente con mi pensamiento, la verdad, en mi caso particular, NO LA VEO MUY DIÁFANA.

 Entiendo que, cuando Milei refiere a “lo que no vieron venir”, apunta a las ideas que él, como los teóricos del liberalismo criollo, Agustín Laje y Nicolás Márquez, difundieron en libros, conferencias, videos de YouTube, Instagram y demás redes sociales.

 A la “Batalla Cultural”, giles, por no decir “estúpidos”, emulando a Bill Clinton.

 Curiosa conflagración: sin soldados, cañones, definitivamente, sin armas; “sin dinero” (a diferencia de un personaje que dijo lo contrario, cuya identidad ustedes podrán intuir), sin apoyo mediático (en estos momentos la elite periodística lo defenestra).

 Hace menos de un día escuché a Malamud, uno de los politólogos más lúcidos y versados que tiene el país, aducir que Milei es un personaje más de una nueva derecha internacional, representada por figuras como Trump, Meloni, Marie Le Pen, Bolsonaro, Orban, etc.

 Es cierto, existe, en apariencia, una derecha entusiasta, con bríos, que está logrando éxitos en diversos países de distintos continentes. Pero, tampoco es menos cierto, que quienes la integran son personajes variopintos con ideas distintas, criterios a veces contrapuestos sobre muchos temas de organización interna y relaciones internacionales.

 La singularidad de Javier Milei es que ha emprendido una lucha contra la izquierda desde el pensamiento, las ideas, señalando con meridiana claridad la agenda, estrategia, y medidas instrumentales de la ancha avenida que ocupa la izquierda.

 El discurso ideológico de Milei está vertebrado con un libro escrito en coautoría por Nicolás Márquez y Agustín Laje, titulado “EL LIBRO NEGRO DE LA NUEVA IZQUIERDA”, editorial Grupo Unión, 2016.

 Las denuncias, ideas, revelaciones, que contiene el universalmente aclamado discurso en Davos, están condensadas en el libro precitado.

 Esa prédica anti izquierda de Milei es la que le otorga singularidad, pues los demás mandatarios de la nueva derecha se limitan a sus quehaceres domésticos.

   Es una suerte de GRAMSCI a la inversa.

 El teórico marxista italiano innovó la premisa del materialismo dialéctico en el sentido que la infraestructura económica, la posición del individuo en ella, determina su “conciencia de clase”; en una palabra, la economía y la inserción de la persona en ella, genera una superestructura ideológica.

 Por ello, un obrero tendrá mentalidad proletaria; un burgués tendrá ideas, creencias, gustos, hábitos, burgueses.

 La variante gramsciana consistió en invertir la ecuación: para el pensador italiano el sentido de la interacción entre economía e ideas no es como lo planteó Marx en forma fatal, inexorable, sino que el triunfo de la revolución podía conseguirse trabajando, militando, influyendo en ideas, creencias y representaciones del proletariado.

 Pues Milei, acometió una empresa similar en la derecha.

 Durante mucho tiempo la izquierda ganó la batalla por las ideas; sus postulados se afianzaron sobre la base de prédica e infiltración en la prensa, los medios, la TV, universidades, foros y organismos internacionales. 

  Milei, Laje, Márquez, estiman que la consagración de su doctrina liberal no se materializará si no se gana la “batalla cultural”. MUTATIS MUTANDI, UNA SUERTE DE GRAMSCI DE LA NUEVA DERECHA.  

NOVEDADES   

9 de junio 2024

  •  Argentina padece una crisis terminal, cuyo síntoma contundente es el bajo nivel de los salarios;
  •  El gobierno del presidente Milei, poniendo en práctica las medidas económicas prometidas en campaña, está efectuando un fuerte ajuste de las cuentas públicas y la economía privada;
  •  De las medidas de austeridad que puso en ejecución nadie puede sustraerse; los empleados públicos, por el plan de racionalización de la plantilla del estado; los empleados privados, por el deterioro del salario ocasionado por los altos índices de inflación;
  •  Hasta los días que corren, el pueblo parece haber entendido el mensaje del presidente, en el sentido que es menester adoptar medidas dolorosas para, con posterioridad, experimentar un rápido crecimiento económico;
  •  El éxito de esta promesa está por verse; sin embargo, los ciudadanos, cansados de políticas populistas, cortoplacistas, perseveran en el apoyo al gobierno;
  •  Ninguna gestión precedente puso el mismo empeño que la actual en lo inherente al combate de la corrupción; se han develado infinidad de actos criminales cometidos por el gobierno de Alberto Fernández;
  •  La complacencia de la comunidad con la administración Milei está cimentada en gran medida en el manifiesto objetivo de erradicar de la cosa pública la corrupción;
  •  Más que convertirnos en corto plazo en una potencia económica como Francia o Italia, en quince años, como expresó en sus alocuciones Javier Milei, un objetivo más modesto sería poner el esfuerzo necesario para alcanzar a la brevedad los índices de corrupción de países como Chile y Uruguay, bajos, por cierto;
  •  Raúl Castels dijo en una entrevista televisiva que el gobierno de Javier Milei es nazi;
  •  Como siempre, la izquierda no se contenta con hacer su juego dentro de las reglas de la democracia, pues dijo que se trata de una guerra de supervivencia, “son ellos o nosotros”;
  •  Está en el ADN de la extrema izquierda atentar contra gobiernos elegidos democráticamente, alegando que combaten al capitalismo y calificando a sus enemigos de fascistas;
  •  La oposición estaba a la deriva, sin líderes representativos; sin embargo, el tema de la demora en la distribución de alimentos, imputable al Ministerio de Capital Humano de Sandra Pettovelo, más el descubrimiento de irregularidad en contrataciones, motivaron que el muerto resucite;
  •  El gobierno insiste en que los alimentos existentes en depósitos del estado, o arrendados por éste, no eran para distribución inmediata, sino para situaciones de urgencia, cataclismos como inundaciones, terremotos, etc.;
  •  Estamos ahora en el pico de efervescencia de la guerra desatada por el peronismo contra el gobierno libertario, envalentonado por los sucesos que tuvieron lugar dentro de la órbita del ministerio de capital humano;
  •  A diferencia del kirchnerismo, que defendió durante su gestión lo indefendible – bloqueó en el congreso los pedidos de desafuero de funcionarios acusados de delitos, como De Vido y Jaime - el gobierno de Milei, por medio de la responsable del área, Sandra Pettovelo, denunció en forma inmediata eventuales malversaciones en que incurrieron sus subalternos;
  •  La justicia, siempre dando la nota, dictó un fallo mediante el cual ordena al Ministerio de Capital Humano ejecutar un plan de distribución de alimentos en MANIFIESTA TRANSGRESIÓN DEL PRINCIPIO REPUBLICANO DE DIVISIÓN DE PODERES;
  •  Está habilitada por la constitución a investigar supuestos delitos cometidos por la administración, pero no puede imponer el cumplimiento de actos ejecutivos (administrativos), pues es una facultad privativa del poder ejecutivo;
  •  Así como el art. 109 de la C.N. establece: “En ningún caso el presidente de la Nación puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas”, preservando la independencia del poder judicial, éste no puede violentar las prerrogativas del ejecutivo previstas en el art. 99 inc. 1 que reza: el presidente “Es el jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país”.
  •  Presidente Milei no pudo en seis meses lograr que siquiera un proyecto de ley fuere aprobado por el congreso;
  •  Sin embargo, los bloques mayoritarios, peronismo y radicalismo, más fuerzas provinciales, sellaron un contubernio para aprobar en Diputados un proyecto de ley de actualización del monto de las jubilaciones;
  •  ¿Es una señal de fuerza del parlamento para un gobierno con escasa representación parlamentaria, o la génesis de una entente entre radicalismo y kirchnerismo para operar de consuno en el congreso?
  •  El proyecto jubilatorio es una artimaña para socavar el superávit fiscal que logró el oficialismo en sus primeros meses de mandato; por tal motivo, Milei expresó que, en caso de ser sancionado por ambas cámaras, ejercerá el derecho de veto previsto en el art. 83 de la C.N.;
  •  La voluntad del parlamento puede vencer el veto del ejecutivo si ambas cámaras insisten con la redacción originaria con dos tercios de los votos; en este caso, el ejecutivo está obligado a promulgar la ley, sin poder vulnerar la sanción parlamentaria (art. 83C.N.);
  •  En la provincia de La Rioja, el gobernador Quintela comenzó a acuñar una cuasi moneda denominada “Chacho”, en homenaje al caudillo riojano Chacho Peñaloza; automáticamente, comenzó su itinerario en paridad uno a uno con la libra esterlina;
  •  Se trata de una nota pintoresca del federalismo argento y de la ostensible aspiración de nuestra clase dirigente que Argentina continúe siendo un país tercermundista y berreta.

DÍA FUNDAMENTAL PARA LA LEY BASES (o lo que resta de ella) 12 de junio de 2024

 Entre las extravagancias a las cuales es afecto el presidente Milei, está la de presumir ser un individuo predestinado a una misión redentora de la humanidad; su cosmovisión lo constriñe a liberar al mundo del socialismo empobrecedor;

 Se coincida o no con esta apreciación, el problema, para los que vivimos en esta tierra, es que la casa se incendia y su conductor no baja de los aviones, como si de un super héroe se tratare;

 No estamos los argentinos, el país para ser preciso, en condiciones de orientar ideológica y espiritualmente el planeta, como imagina Milei;

 La megalomanía del presidente da oportunidad a ciertas celebridades del periodismo de ridiculizarlo, de vaticinar una pronta decadencia y cuestionar si está en sus cabales;

 Es el caso de Jorge asamblea legislativa Asís (Vizcacha), octogenario escritor, devenido periodista, al cual, en un escrito precedente de este blog (que nadie lee), he llamado profeta del fracaso nacional;

 Vizcacha, operador y usina de maquinaciones del kirchnerismo, sigue pergeñando ideas desestabilizadoras, fomentando la alianza parlamentaria que posibilite colectar dos tercios de los votos de ambas cámaras para promover juicio político;

 Un peronista más, sólo disfruta de la democracia cuando el partido es gobierno;

 Cuando no lo es, al que le toca en suerte estar en el sillón de Rivadavia, bien vale operarlo, destituirlo, esmerilarlo, lo que fuere necesario para recuperar el poder (es decir, la caja, el curro, la prepotencia);

 Con sorna, alega que un delirante intrépido como Milei, a quien apodó, “El Psiquiátrico”, no puede ser tomado en serio;

 Atisba Vizcacha, con infinita perfidia, que el sustento popular del libertario se está agotando, cuestión que puede o no ser verdad; el tema es que subyace en sus deseos una salida institucional (juicio político) que neutralice a quien osó vencer al peronismo;

 Hubiera que cuestionar, también, los vaticinios políticos de Vizcacha, quien, en su oportunidad, predijo el triunfo de Daniel Scioli sobre Mauricio Macri en las presidenciales de 2015;

 Su talento para describir, con buena pluma y humor hilarante, el acontecer diabólico de este país en insuperable;

 Claro está, genera confusiones cuando su análisis despista hacia la astrología; cuando, muy suelto de cuerpo, expresa que fulano, por ser rata de tierra, tiene empatía con mengano, que es chancho de madera;

 Lo propio, cuando profetiza que la conjunción de Venus con Júpiter, sobre el cielo radiante de Napenay, desencadenará un panorama venturoso o aciago;

 ¿No sería sensato inquirir quién es el Psiquiátrico, Jorge Asís o Javier Milei?

 Volviendo al presidente, debiera poner orden interno, modificar el estilo confrontativo, sin perjuicio de mantener incólumes sus principios de austeridad, combate a la corrupción, modernización la nación; SOBRE TODO, CONTROLAR SU INCONTINENCIA VERBAL, que colecta enemigos por doquier;

 Pareciera no ser consciente de los peligros que asechan a su gobierno; su debilidad política no tiene precedente en la historia argentina: minoría en ambas cámaras del Congreso, carencia de gobernadores e intendentes;

 Al iniciar su mandato, su estabilidad en el cargo, presuntamente, no corría peligro; intuía la opinión pública que Radicalismo y Pro operarían en el parlamento brindando apoyo a La Libertad Avanza, equilibrando la relación de fuerzas con el peronismo;

 Craso error en el pronóstico; el segundo partido político en importancia del país, RADICALISMO, no ha acompañado las iniciativas legislativas del ejecutivo; es más, ha votado en connivencia con las huestes de Cristina Fernández;

 La velocidad con que ambos bloques han dado en diputados media sanción al proyecto de ley sobre actualización del monto de las jubilaciones, comprueba en forma fehaciente que, en lo sucesivo, es razonablemente factible que la alianza perviva;

 No creo que fuere un fenómeno coyuntural; con meridiana claridad, se puede inferir, desde el punto de vista doctrinario, proyectos de organización del país y de su economía, el radicalismo tiene mayor afinidad con el kirchnerismo que con el liberalismo que profesa Milei;

 Esta circunstancia no atenta contra la estabilidad del gobierno; pero implica una señal nefasta, demoledora, frente a potenciales inversores internacionales, en el sentido que Javier Milei carece de apoyo político para ejecutar su programa económico; en el exterior dudan que tenga garantizada la gobernabilidad;

 Allí está la explicación de por qué asigna el oficialismo primordial importancia a la sanción de la ley de Bases y Principios, aunque su contenido fue restringido y bastardeado en el debate parlamentario;

 Necesita edificar una imagen que trasunte control de la situación; que está a tiempo de concertar acuerdos en el Congreso;

  La oposición, en la que es prudente hoy incluir al radicalismo, ha redoblado su asedio prevaliéndose de las irregularidades detectadas en el super ministerio de Capital Humano;

 Qué casualidad, la cartera a cargo de Sandra Pettovello, que sacó a la luz infinidad de desfalcos y latrocinios cometidos por el gobierno de Alberto Fernández, está siendo objeto de un ataque furibundo, con amenazas a la ministra y segundas líneas, operaciones de inteligencia, etc.;

 Negativa a suprimir las jubilaciones de privilegio; defensa de personajes siniestros que están más cerca de vivir entre rejas que de la consideración pública; oposición ciega, automática e irreflexiva a cualquier iniciativa legislativa o administrativa del oficialismo ES LA CONDUCTA QUE EXHIBE EL KIRCHNERISMO EN UN MOMENTO PLELIGROSO, DE DEBILIDAD EXTREMA del país,  al cual no es extraño;

 Han robado demasiado muchachos; debieran tener sensatez y dejar gobernar a un partido que los venció en forma holgada en los últimos comicios;

 Tendrán que esperar las presidenciales de 2027, porque la rigidez de nuestra arquitectura constitucional no permite, bajo ningún motivo o pretexto, el acortamiento del mandato;

 Por más que el botarate de Guillermo Moreno de manera irresponsable ventile en los medios que en el Congreso está instalada la idea que Milei, por estar “chapita”, va a culminar su presidencia por obra de una asamblea legislativa;

 Está equivocado, el congreso en pleno se reúne en asamblea legislativa en caso de muerte, renuncia (caso De la Rúa), o incapacidad del presidente, y Javier Milei ha expresado que bajo ningún pretexto o motivo va a renunciar a ejercer el poder por la totalidad de su mandato;

 Cabe preguntarse: ¿cuándo el peronismo va a abandonar la adolescencia y comprender que, cuando están en el llano, deben ejercer oposición y abstenerse de conspirar contra el gobierno de turno?

 El tiempo transcurre y la clase política criolla no aprende nada, el peronismo, concretamente, que fue o es la fuerza hegemónica de las últimas décadas;

 Nuestra democracia, por obra del partido del primer trabajador, es una parodia que pareciera no tener fin.

VICTORIA PÍRRICA, PERO VICTORIA AL FIN 1

5 de junio de 2024. 

La LEY DE BASES Y PUNTO DE PARTIDA PARA LA LIBERTAD DE LOS ARGENTINOS – en verdad, los despojos de ella - apodada “ómnibus” por la prensa, habida cuenta la multiplicidad de aspectos que regula, fue aprobada con modificaciones por el senado.

 La sesión destinada a su tratamiento fue, como era previsible, dados los impulsos atávicos que tiene el pueblo argentino, acompañada de vehículos tumbados e incendiados, lanzamiento de piedras y objetos contundentes a las fuerzas del orden, caos en la vía pública, en definitiva, del folklore de los activistas de izquierda y peronismo recalcitrante.

 Nota de color (o terror) al margen, constituye el primer triunfo del oficialismo en el parlamento, aunque la redacción original del proyecto fue reducida drásticamente; de más de seiscientos artículos que tenía el proyecto en su formulación original, a menos de la mitad.

 La oposición, en la que cabe incluir al kirchnerismo, radicales alfonsinistas y partidos de izquierda, tiene derecho a expresarse en contra del modelo libertario en la prensa, los medios digitales y también en el congreso de la nación.

 Lo que es inadmisible, incompatible con la dinámica de la democracia, es que convoquen activistas para ocasionar desmanes en la vía pública y que personas con responsabilidad en la función pública, como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kiciloff y diputados nacionales en ejercicio, hubieren apoyado explícitamente el ataque al edificio del Congreso.

 No se registraron incidentes similares mientras el peronismo detentó el poder, de modo que estas convulsiones llevan su ADN; por suerte, hace tiempo el país no vive sucesos de violencia armada, comunes en otros países de la región.

 Conviene hacer memoria: cuando el terrorismo, la agresión armada, se enseñoreó de Argentina, fue fruto de rencillas y disputas intestinas del peronismo.

 En buen romance, por más que resulte antipático para sus adherentes, la conflagración armada, el caos en calles, los asaltos de edificios públicos, son fenómenos que llevan la impronta peronista.

 ¿Cómo sigue su ruta la ley Bases?

Como el proyecto tuvo principio en Diputados (cámara de origen) y el Senado (cámara revisora) le introdujo modificaciones, regresa ahora a cámara de diputados para su tratamiento.

 Ésta tiene dos opciones (art. 81 Constitución Nacional): 

a) Podrá por mayoría absoluta (mitad más uno) de los presentes aprobar el proyecto con las adiciones o correcciones introducidas por el senado; 

b) Insistir con la redacción originaria del proyecto con el voto de las dos terceras partes de los miembros presentes, supuesto en que pasa al ejecutivo para su promulgación.

 Respecto de la potestad que tiene la cámara de origen de insistir con la redacción primigenia, es importante aclarar que, para cada artículo o capítulo del proyecto modificado por la cámara revisora, hay que tener en cuenta las mayorías con que se introdujeron, absoluta o dos tercios.

 Para que haga valer su versión, la cámara de origen (Diputados), estará constreñida a obtener las mayorías, a su vez, empleadas por la cámara revisora al introducir las modificaciones (Senado).

 Producida la aprobación senatorial, manifestó el jefe de Gabinete Guillermo Francos que se puso inmediatamente a dialogar en diputados con las fuerzas políticas colaboracionistas para insistir con la formulación inicial del capítulo fiscal del proyecto. Es imposible prever si lo logrará.

IDEAS FUERZA NACIONALISTAS 

21 de junio de 2024.

 El peronismo, además de propugnar políticas intervencionistas en la economía y en todos los ámbitos de la vida social, está fuertemente impregnado de ideas nacionalistas.

 La inclinación de Perón a diseñar planes quinquenales, su ambición de manejar los resortes de la vida nacional mediante leyes que distorsionan las buenas prácticas económicas, verbigracia: ley de abastecimiento, de compre nacional, de libre competencia, estatización de recursos naturales, creación de empresas estatales de servicios públicos, leyes de alquileres, etc., han signado la historia nacional desde la década del cuarenta del siglo anterior hasta estos días. 

  También es una fuerza militarista, en correspondencia con la figura de su fundador, general Juan Domingo Perón. El partido que fundó, justicialismo, lleva la impronta castrense que le legó.

 A las características de la doctrina, sucintamente enunciadas, se suma un nacionalismo cerril que impidió que Argentina se adaptara a los nuevos tiempos, caracterizados por el auge del comercio internacional y la globalización.

 En el imaginario popular existen ideas fuerza muy arraigadas, fruto de la prédica peronista: 

  • Es negativo abrir la economía bajando aranceles porque la producción industrial nativa sucumbiría ante la competencia extranjera;
  • Naturalmente, cualquier tratado de libre comercio que suscriba el país con potencias extranjeras debe ser impugnado, combatido, pues nos conduciría a la ruina;
  • Allí están, en el congreso, peronistas, radicales alfonsinistas (alto porcentaje de ellos) e izquierdistas, oponiéndose al tratado de libre comercio con la Comunidad Económica Europea;
  • Las inversiones extranjeras son siniestras, pues vienen a explotar al sufrido pueblo argentino; es frecuente escuchar el proverbio “el pez grande se come al chico”, en el sentido que los países de donde provienen son más poderosos que Argentina; las inversiones constituyen una táctica solapada de dominación; su fin es sojuzgarnos;
  • De ninguna manera debemos permitir que empresas extranjeras exploten nuestros recursos naturales; implicaría vender el país, rifar nuestra riqueza.

 Como el partido del primer trabajador es frentista, se han sumado a sus tropas los partidos de izquierda, que ven en él un posible ejecutor de políticas de corte socialista.

 Como natural resultado, al estatismo, intervencionismo, autosuficiencia o autarquía económica (Argentina debe tener una de las economías más cerradas de Latinoamérica), postulados de la doctrina peronista, debemos adicionar la agenda de la nueva izquierda, vale decir, ecologismo, indigenismo, feminismo, marxismo cultural, etc.

 La inclinación nacionalista se expresa en distintos ámbitos en forma peculiar, teniendo por cultores diversos sectores políticos y sociales.

 Durante la guerra de Malvinas, el régimen militar llegó a prohibir la difusión de música en inglés (¿?); muy a su pesar - pues concebía al rock nacional como música extranjerizante, cultivada por marginales - permitieron su difusión masiva en recitales de apoyo a las tropas que estaban en combate.

 Superada la conflagración, todo volvió a la normalidad y el rock, para las fuerzas armadas, volvió a ser una música nefasta, cultivada por drogadictos y agitadores.

 Otra demostración o exaltación de sentimientos nacionalistas se produjo a propósito de la controversia con Uruguay por la instalación de plantas productoras de papel (pasteras) en los márgenes del río Uruguay. Según Argentina, sus vertidos químicos contaminaban el río Uruguay que constituye un límite natural entre los países. 

  Néstor Kirchner hizo una causa nacional de la defensa de la ecología, clausurando puentes con el vecino país, convocando miles de personas que peregrinaron hasta la ciudad de Gualeguaychú en apoyo a su gesta patriótica y promoviendo reclamos legales ante un tribunal internacional.

 Una ola de exacerbación de los sentimientos nacionalistas atravesaba el país, instigada deliberadamente por la presidencia.

 A los pocos meses, nadie recordaba el incidente fronterizo y el fallo de la Corte Internacional de Justicia no impidió que se construyeran las pasteras en el emplazamiento dispuesto por Uruguay.

 Si entendemos por nacionalismo amar los símbolos patrios como la bandera, el himno, las marchas militares, el fanatismo por los deportistas nacionales, todos pudiéramos auto percibirnos nacionalistas y sobre el tema no existiría controversia.

 La problemática no es tan superficial; el nacionalismo implica una actitud vital de exaltación de los valores, costumbres, hábitos, idiosincrasia, nativas.

 EL “SER NACIONAL”

 La creencia en la existencia de un “ser nacional”, como referencia a un espíritu singular, innato, que viene desde el fuero interno de la nación, inextinguible, pues se confunde con lo intrínsecamente argentino, popular, es una idea central del nacionalismo como ideología. “Para la teoría nacionalista, la nacionalidad está ahí, inmutable y eterna, sus orígenes se pierden en el tiempo, aunque el Estado que la encarna aparezca después” (Juan José Sebreli, “Crítica de las ideas políticas argentinas”, ed. Sudamericana).

 Como dice este autor, la nación no surgió en forma instantánea; no está allí desde tiempos inmemoriales; es una construcción histórica, azarosa, fruto de eventos aleatorios acaecidos en el decurso de los siglos.

 No existe tal cosa como el “ser nacional”, entidad única, propiamente argenta, considerada como esencia o sustancia inalterable, organismo viviente, palpitante en el alma de todos los habitantes nacidos en nuestro suelo, con raíces profundas en nuestra psiquis o un supuesto inconsciente colectivo.

 Fenómeno paradigmático de lo anteriormente dicho es la construcción de la “nación” argentina y su vinculación indisoluble con el territorio actual, ficción que los nacionalistas, en forma deliberada o no, pasan por alto.

 “El territorio, hoy llamado argentino, fue sucesivamente espacio de tribus indígenas sin ninguna conexión entre sí, luego suburbio marginal del Virreinato del Alto Perú, y por último parte del Virreinato del Río de la Plata, cuyos límites no coincidían con los actuales y su unidad era una mera ficción jurídica, ya que abarcaba territorios desintegrados, vastas zonas desiertas donde el Estado central carecía de todo poder” (Sebreli, obra citada).

  Los límites geográficos de Argentina son producto de guerras de independencia y civiles; el azar o la providencia divina determinó que un jujeño sea argentino y no boliviano, como también que Bolivia fuese un país independiente y no forme parte de Argentina.

 Formosa es argentina como consecuencia de la guerra de la Triple Alianza; sin embargo, un formoseño se siente tan argentino como los habitantes del resto del país, lo que demuestra cabalmente que es el estado el que genera el espíritu nacional, no a la inversa.

 La demarcación del territorio de los países sudamericanos colonizados por España, quedó librado al criterio del UTTI POSSIDETIS IURIS, en función del cual, cada nación heredaba el suelo correspondiente a la jurisdicción administrativa que estableció el imperio español.

 Así, el actual territorio de Chile era una Capitanía y esa nación sucedió en la posesión de ese territorio.

 El actual suelo argentino coincide, aproximadamente, con el del Virreinato del Río de la Plata hasta el momento de la independencia.

 En definitiva, es complejo, para los cultores del nacionalismo demostrar que una nación o nacionalidad tenga derecho a reivindicar como propio, sobre la base de los lazos afectivos, religiosos, de costumbres, idiosincrasia e historia un pedazo concreto de suelo.


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